LA HISTORIA DE LOS CAZAMONSTRUOS
Antiguamente el mundo estaba
plagado de terribles monstruos de todas las especies. Por esa razón existían
familias legendarias de cazamonstruos que se dedicaban a exterminarlos en el
más sumo secreto. Todos los cazamonstruos solían tener una marca
de nacimiento, era el dibujo de una estrella de cinco puntas con una gran cobra
enrollada en torno a ella, este dibujo era en blanco y negro, podía estar
colocado en cualquier parte del cuerpo, aunque los lugares que más se
repetían eran o bien en el hombro izquierdo o en el tobillo derecho.
Después de que se mojara permanecía durante doce horas invisible.
Los cazamonstruos sentían un angustioso y molesto pitido en los oídos
siempre que estaban cerca de una de sus presas, para cazarlos tenían
dos métodos. Uno era llenarse todo el cuerpo con el mayor número
de objetos de plata y obligar al monstruo en cuestión que entrara en
una cartulina, por medio de estas palabras: monstruo infernal, ésta será
tu prisión a partir de ahora, yo te retengo y tú no puedes resistirte
ni usando toda tu fuerza. El segundo método era emitiendo ondas sonoras,
la gran habilidad con la que nacían los cazamonstruos era con una frecuencia
muy superior al resto de los humanos en el nivel de su voz. Tan solo chillando
el monstruo caía destrozado a sus pies, algunos se descomponían
en polvo blanco o en cenizas y otros acababan hechos en un revoltijo de sangre
y huesos que se iban por las alcantarillas. Durante siglos los cazamonstruos
habían sido hombres, por lo que cuando un hijo de un cazamonstuo nació
sin el tatuaje todos dieron por entendido que la estirpe había llegado
a su fin, ya que ya habían eliminado a todos los monstruos del planeta.
Pero no podían estar más equivocados, ya que los asesinatos y
las desapariciones de personas aumentaba cada día, ya que la comida por
preferencia de los monstruos era carne humana. Al principio creían que
podía ser cosa de humanos asesinos o secuestradores, pero algunos de
los cuerpos habían aparecido parcialmente despellejados y ensangrentados
flotando por el río.
El padre del cazamonstruo que había nacido sin el tatuaje se encontró
cara a cara con uno de ellos, la sorpresa le hizo quedarse mudo por unos minutos,
los suficientes para que el monstruo se escapara de su alcance ¿Qué
era lo que pasaba? ¿Por qué no conseguían que hubiera nuevos
cazamonstruos? Esperaron unos años, más niños nacieron,
hijos de cazamonstruos, pero todos ellos nacían sin el tatuaje correspondiente.
Un día una de las madres, vio el tatuaje propiamente dicho en el tobillo
de una de sus hijas, se lo informó a su marido y desde aquel entonces
pararon más en cuanto con las hembras nacidas en las distintas familias,
ya que parecía que el don de los cazamonstruos seguía su curso
en ellas.
Así nacieron nuevas jovencitas con voces chillonas, que mandaron a unos
cuantos monstruos a sus tumbas de cartón.
Los poderes de los cazamonstruos seguían evolucionando con el tiempo,
nació en una ocasión una niña muda por lo que no era capaz
de emitir las ondas sonoras ni de recitar el conjuro para encerrarlos en la
cartulina, durante por mucho tiempo hicieron que esta chica fuera acompañada
de otra para que pudiera hablar en lugar de ella, pero empezaron a asustarse
temiendo que nunca pudiera cazar sola a ningún monstruo.
Hasta que descubrieron que no solo podían atraparlos por medio de la
voz, sino también por gestos de las manos o de su propio pensamiento,
por lo que las ondas sonoras pasaron a ser una especie de ondas telepáticas,
que surgía el mismo efecto ante los monstruos que las otras.
Así, uno a uno, con el tiempo, todos los monstruos fueron desapareciendo,
y llego un día en que ésta vez si que se habían muerto
todos, e hicieron la revisión de búsqueda de tatuajes en los dos
sexos para asegurarse.
Así fue como los monstruos dejaron de poblar nuestro planeta, actualmente
las dos razas están extinguidas, pero manteneros alertas ante cualquier
señal, porque los monstruos podían volver en cualquier momento.
Carolina