Respuesta de Rafael Gallego, Coordinador de Granada Laica a una noticia aparecida en Ideal.
Abril 2006
Sr Director:
El martes 25 de abril reflejaban las páginas de su periódico
las manifestaciones del obispo Fernando Sebastián según
el cual el laicismo en el poder aleja a los jóvenes
de la iglesia.
Al Sr. obispo le parece laicista un Estado que recauda
su propio sueldo y el de todos los sacerdotes de España
a través del Ministerio de Hacienda, ahorrándole
el engorroso proceso de hacerlos ellos mismos. Un
Estado que le complementa el sueldo si los contribuyentes no han
sido suficientemente generosos. Gracias al laicismo en el
poder que denuncia el Sr. Sebastián la asignatura
de religión es de oferta obligatoria en toda la enseñanza
pública; los profesores de esta enseñanza confesional
reciben su sueldo del Ministerio o Consejería de Educación,
la cual ha de indemnizarlos cuando el obispo los despide a su
arbitrio; El laicismo en el poder mantiene e incrementa
los conciertos con colegios católicos, a pesar de que éstos,
por su propio carácter confesional, no ofrecen un servicio
público para todos los niños; mantiene capellanes
castrenses, penitenciarios, hospitalarios y universitarios que
reciben su sueldo y despacho de los correspondientes Ministerios
o Consejerías. El laicismo en el poder permite
que se haya crucifijos en aulas, hospitales, juzgados, colegios
electorales, etc; los ministros, jueces y funcionarios juran sus
cargos civiles ante biblias y crucifijos; los Alcaldes, sean del
PP o IU, compiten por adornar los santos y vírgenes de
su pueblo, y se dan codazos por presidir procesiones, romerías
y peregrinaciones a Roma para asistir a la beatificación
de algún paisano martir durante la cruzada española.
Con el laicismo en el poder la policía, los
legionarios, los artilleros, los ferroviarios, los colegios profesionales,
las facultades universitarias, homenajean en actos oficiales a
cristos, vírgenes y santos. El laicismo en el poder
judicial exige que se incoe un procedimiento diplomático
con el Vaticano para que un juez cite a declarar a un obispo,
como si fueran titulares o agregados de alguna embajada extranjera.
¡Qué laicismo en el poder tan raro!
Por otra parte, ya que gracias a estas prebendas la asignatura
de religión católica la reciben, según la
jerarquía eclesiástica, el 80% de los niños,
desde los 3 años hasta 2º de bachillerato (15 años),
la Conferencia Episcopal debería revisar el temario y apretar
las clavijas, aún más, a los catequistas, por si
el poder laicista se ha infiltrado en sus filas.
Pero el Sr. obispo no va a permitir que la realidad le estropee
un buen eslogan. Si la juventud se aleja de la iglesia no va a
buscar la raíz en una jerarquía y unos sacerdotes
adocenados por la sopaboba de un Estado criptoconfesional que
les aleja de las necesidades y preocupaciones de su feligresía.
Pues claro, es muchísimo más cómodo negociar
su sueldo con un gobierno, aunque sea (presuntamente) laicista,
en los despachos, sin luz ni taquígrafos, que ganarse el
pan cada día sirviendo a los católicos a los que,
según ellos, apacientan.
RAFAEL GALLEGO SEVILLA
Catedrático de la Universidad de Granada
Coordinador GRANADA LAICA
http://www.laicismo.org