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DOBLADILLOS Y BORDES

DOBLADILLOS RECTOS

Para hacer los dobladillos y bordes de las prendas antes se deben doblar a la medida exacta, y eso puede suponer un serio problema, sobre todo cuando hay que remeter el borde de la tela para que quede oculto.

El mejor sistema es ayudarnos con la plancha si la tela lo permite (el terciopelo y la pana no se planchan nunca). Para ello, colocamos el borde de la tela sobre la mesa de planchar y planchamos un pequeño doblez de menos de un centímetro hacia dentro de la prenda, de forma que se note la marca.

Una vez planchado todo el contorno se hace otro doblez un poco más grande (2 ó 3 centímetros) que oculte el borde de la tela. Lo sujetaremos con alfileres a medida que vayamos planchando. a tenemos el dobladillo preparado para hilvanar y coser con un puntito de lado o un pespunte.
Si lo que estamos preparando es una vista, el segundo doblez debe ser más ancho, como unos 6 ó 7 centímetros, para que cuando se abra la prenda quede más bonito.

Cuidado con la temperatura de la plancha. Hay telas sintéticas que se funden si está demasiado caliente. Hacer siempre una prueba en un trozo de tela que no sirva.

Si la tela es rebelde y no se queda la marca del doblez, poner un trapo de algodón húmedo entre la plancha y la tela. Eso ayuda a que se marque.

DOBLADILLOS CURVOS
Algunas prendas, como las capa y las faldas al biés tienen el bajo cortado en forma de curva, y deben coserse de forma diferente.

Lo primero que hay que hacer es recortar el bajo con cuidado, eliminado todos los hilitos y escalones que tenga. Debe resultar una curva suave sin dientes (cortar dejando un bajo de unos dos centímetros). después, sobrehilar con unos puntos pequeños utilizando siempre hilo del color de la tela.

El sistema correcto para coser un bajo curvo es este:

Se hilvana el bajo a un centímetro del borde a la medida adecuada y pasa un frunce por el borde y se hace un frunce muy pequeño. Se hilvana la prenda con cuidado y se plancha colocando un trapo húmedo entre la tela y la plancha. De esta forma el vapor encogerá la tela y desaparecerá el frunce.

Si la tela es fina, se cose con un punto escondido. Si es gruesa, con punto escapulario.

Cuando la prenda no va forrada pero el bajo se va ha ver, como en las capas, podéis colgar una cinta de biés sobre el borde sobrehilado, para que cuando se abra quede más bonito.

Estupendo, esta era la forma correcta. Ahora vamos a ver el sistema "la fiesta es mañana y no tengo los bajos cosidos".

Con la plancha, hacer una prueba en un trozo de tela que no sirva, para comprobar la temperatura y si la tela se puede planchar (el terciopelo no se pancha).

Si se puede planchar, hacer un doblez muy pequeño en la tela (como medio centímetro) y planchar todo el bajo. Se os marcarán unas arrugas en el doblez, pero como hay prisa....

Volver a doblar el bajo sobre si mismo, procurando que quede lo más pequeño e igualado posible y volver a planchar, sujetándolo luego con alfileres. No tienen que quedar jorobas ni nada similar.

Hilvanar el bajo y coserlo a mano o a máquina. Quitar los hilvanes y volver a planchar.

Este sistema no sirve ni para el terciopelo, ni para tejidos que no admitan plancha ni para telas gruesas.

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© Maribel García-Consuegra Madrid para la Sociedad Tolkien Española

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