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Es
algo que tiene su lógica. Generalmente los patrones vienen
cortados por la mitad: medio delantero, media espalda, media falda...
Las mangas vienen enteras, pero solo tenemos un patrón y
tenemos dos brazos. Puesto que hay que cortar la otra mitad de la
pieza exactamente igual, es más sencillo colocar la tela
doble y cortar las dos a la vez (así nos aseguramos la igualdad)
que cortar una a una.
Siempre
que vayamos a cortar una pieza, hemos de colocar la
tela por el revés, para que al dibujar el patrón
con el jaboncillo
de marcar, no se vean luego las marcas. Si la tela debe ir doble,
se "encararán" los dos derechos. "Encarar"
es un término que significa eso, colocar las dos caras iguales
de una pieza una contra otra. Una vez cortado el patrón y
sin separar las telas, pasaremos unos ensanches
por la línea que hemos dibujado según el patrón.
A
veces es difícil distinguir cuál es derecho de una
tela a simple vista. En ocasiones es simple cuestión de gusto
(ambos lados pueden servir igual). Un
pequeño truco es fijarse en los diminutos
agujeros que tiene en los bordes. Por un lado la tela será
lisa y no se notarán al tacto, pero por la otra, los
agujeritos se notan rugosos. Ese lado es el derecho.
Hay
que prestar atención a este detalle ya que es muy importante.
Aunque ambos lados parezcan iguales, el brillo
puede cambiar ligeramente y eso se nota mucho cuando la prenda
está terminada. Para mayor seguridad, marcar mediante una
línea uno de los lados, que señalará el revés.
Revés
contra revés es exactamente lo contrario: colocar la parte
de atrás de la telas una contra la otra.
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