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Definición
y motivos de la poda de plantas ornamentales
La poda se puede definir como
la supresión de cualquier parte de la planta (hojas, ramas,
raíces, yemas, flores, etc) realizado según el criterio
del cultivador con el fin de obtener un resultado determinado en
lo referente a seguridad, salud, estética o productividad
de la planta.
En las plantas ornamentales los fines estéticos suelen referirse
a tamaño, forma y producción de flores y/o frutos.
En principio las plantas no
necesitan de la poda. En la naturaleza las plantas viven y se perpetúan
perfectamente sin necesidad de ella. Nosotros las podamos para que
se adapten a nuestros gustos o necesidades: para que den más
flores o más bonitas, fructifiquen más, tengan una
forma o tamaño determinado, no sean peligrosas, etc.
Por lo tanto toda poda persigue
un objetivo y para conseguirlo, la poda tiene una serie de técnicas
adecuadas, unas son generales y otras concretas según la
especie, fenología, estado, etc. Se comprende pues que no
se debe podar por podar ni tampoco hacerlo si no se conoce la técnica
adecuada para ese fin y esa especie. Es mejor no podar que
hacer una mala poda.
De hecho, en general, la poda
no es beneficiosa para la planta. Al contrario, los cortes son heridas
por donde pueden entrar parásitos y agentes infecciosos.
Y no hablemos de las podas mal hechas, por ser a destiempo o por
eliminar demasiado volumen de la planta. Tan solo la eliminación
de madera muerta y la supresión de partes enfermas o dañadas
pueden considerarse como claramente beneficiosas para las plantas.
Las plantas ornamentales, a
las que se refiere en todo momento este tema, son plantas que cultivamos
por valores generalmente estéticos, por ello su poda puede
diferir bastante de la poda de otros tipos de plantas, tales como
los frutales de producción o los árboles maderables.
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Herramientas
de poda
Tipos.
Una buena herramienta y en buen
estado es fundamental para realizar bien la poda.
Existen diversas herramientas para podar, las más comunes
son:
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- Tijeras de perfilar o cortasetos. Como su nombre
indica debe usarse exclusivamente para recortar los setos o para
perfilar arbustos. Pueden ser de cuchillas rectas u onduladas;
las primeras son más fáciles de afilar, las segundas
cortan mejor. No se deben cortar con ellas ramas de más
de 1 cm.
- Hacha. Las de podar son de pequeño tamaño,
para usar con una sola mano. Se usa mucho en la poda de frutales.
Sin embargo su manejo requiere mucha pericia, por ello está
desaconsejada para el jardinero aficionado.
- Cuchillos de podar. Son cuchillos o navajas
generalmente con el filo curvo. Se necesita también cierta
experiencia para usarlos adecuadamente, por ello también
están desaconsejados.
- Sierras. Se usan para cortar ramas de
cierto grosor. Su corte no es tan limpio como el de las tijeras,
pero cortan ramas de grosor imposible para ellas. Pueden ser manuales
o mecánicas (motosierras).
- Las sierras manuales pueden ser de
dos tipos:
- Serruchos, con dientes especiales afilados
sólo en un sentido, de forma que sólo cortan
en el movimiento de retroceso. Son muy cómodos
y cortan estupendamente, siendo raro que se atasquen.
Tienen el inconveniente de que no se pueden afilar.
- Sierras de podar, con dientes cruzados,
cortan tanto en el movimiento de avance como en el de
retroceso. Suelen tener forma curvada. Tienen más
tendencia a atascarse, pero a cambio se suelen poder afilar.
- Las motosierras son útiles cuando
hay mucho que podar, pero tienen el inconveniente de su precio
y sobre todo de requerir experiencia en su manejo, pues son
muy peligrosas. Las específicas para
podar son de pequeño tamaño, para manejarlas
con una sola mano, pero tienen el inconveniente de ser muy
caras.
- Tijeras de podar. Hay muchos tamaños,
tipos y modelos:
- Según el tamaño se
pueden dividir en:
- de (una) mano: sólo se necesita
una mano para usarlas, sirven para cortar ramas finas
(hasta 2,5 cm de diámetro). Existen además
tallas adecuadas al tamaño de cada mano.
- de dos manos: se necesitan las dos
manos para usarlas, pueden cortar ramas de hasta 4-5 cm.
- Según el tipo de corte:
- de dos hojas o pico de loro. Poseen
dos hojas cortantes. Son poco comunes.
- de yunque (o golpe). Realizan un corte
de tipo tirante: tienen una sola cuchilla que corta contra
otra parte fija (yunque).
- de paso (o by-pass). También
tienen una sola cuchilla,pero ésta corta cruzándose
sobre la parte fija (contracuchilla).
Además de estas tijeras manuales
existen otras de mecanismo neumático gracias a un compresor
que o bien se lleva a la espalda o está en el suelo,
o incluso se pueden conectar a un tractor. Se usan mucho en
la poda de viñedos, por el ahorro de esfuerzo que suponen
para el podador. Por su precio, sólo tienen interés
para profesionales o cuando hay mucho que podar.
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1-Tijeras de una mano con sistema de paso
2-Tijeras de perfilar o cortasetos
3- Serrucho de poda
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4-Tijeras de dos manos de paso y con desmultiplicador
5- Tijeras de dos manos de yunque y con desmultiplicador
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Paso versus yunque
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Tijeras de sistema de corte de paso
(drcha) y yunque (izda) |
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1- Cuchilla de acero con antiadherente 2-
Contracuchilla 2'- Yunque |
3- Doble articulación o multiplicador
4- Topes amortiguadores 5-
Mangos de aluminio |
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Las tijeras de yunque tienen
la ventaja de cortar con menos esfuerzo. Son muy útiles
también para cortar madera muerta (leña) o incluso
tuberías de plástico. Pero son desaconsejables
para la poda de ramas vivas, porque debido a su diseño,
machacan la corteza de la rama a ambos lados de la zona de corte
por el lado del yunque. En cambio, las tijeras de paso
machacan algo la corteza en el lado de la contracuchilla pero
basta situar la cuchilla del lado de la rama que va a permancer
en la planta para que el corte quede limpio. Además esa
es la posición correcta de las tijeras para conseguir apurar
más el corte.
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Daños en la corteza por
corte con tijeras de paso (arriba) y de yunque (abajo) |
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Uso y mantenimiento.
El que las herramientas estén
en perfecto estado redundará en beneficios para la planta
(cortes limpios, menos peligro de infecciones) y para nosotros (nos
cansaremos menos).
Al finalizar cada jornada
de poda se debe proceder a limpiar las herramientas y desinfectarlas.
Se limpian con agua y jabón, pero en caso de restos de resina
se puede usar alcohol o mejor gasoil, que además sirve de
lubricante y antioxidante. Luego se deben secar bien (en el caso
del agua) y lubricar con aceite si fuera necesario. Además
se comprobará el afilado, dando siempre unos pases con la
piedra para avivar el filo o afilando si es necesario.
Conviene recordar que mientras cuchillos, sierras y hachas se afilan
por los dos lados de la cuchilla, en las tijeras sólo se
hace por el externo(el lado que no toca con la otra cuchilla o contracuchilla).
Después del uso y preferentemente cada vez que cambiemos
de árbol o arbusto es conveniente desinfectar las cuchillas
(en todo caso, siempre después de cortar partes enfermas).
Se puede usar alcohol, lejía diluída o cualquier desinfectante
comercial o incluso fungicidas. En la práctica lo más
usado es la lejía, a pesar de oxidar las partes metálicas.
Por ello se debe luego aclarar bien y secar la herramienta.
Cuando las herramientas no van a ser usadas en
una temporada, hay que limpiarlas desinfectarlas y engrasarlas,
incluso dándoles por todas las partes metálicas y
especialmente por la de corte aceite, para evitar que se oxiden.
Se guardarán en un sitio sin humedad.
Otros consejos a la hora de usarlas:
- No cortar ramas demasiado gruesas con las tijeras.
Además de hacer un mal corte, podríamos desajustarlas.
- No cortar con estas herramientas otra cosa
que no sean ramas, tales como alambres, tubos, etc. Podríamos
mellarlas.
- Jamás clavar las herramientas en el
suelo.
- Si se van a cortar raíces o ramas bajas,
limpiarlas antes bien de tierra.
- Transportarlas preferentemente dentro de su
funda. Nos ahorraremos pinchazos y cortes. Los cinturones portaherramientas
son muy prácticos. Una tijera de podar a la cintura es
compañera imprescindible de todo jardinero.
La compra de herramientas
En el mercado existe una gran
variedad de marcas, modelos y precios de herramientas para podar.
A la hora de elegir debemos tener en cuenta nuestras necesidades,
gustos y posibilidades económicas, pero consideraremos en
especial:
- "Lo barato sale caro". Una herramienta
barata será de poca calidad: durará poco, cortará
mal, será incómoda y pesada, incluso no tendrá
recambios, se oxidará o mellará pronto... Nos "destrozará"
las plantas y las manos.
- El peso: las herramientas con mango de aluminio
son más ligeras e igual de resistentes, pero más
caras. Son la mejor opción si tenemos que podar bastante
o tenemos setos, pues nos cansaremos menos.
- El tamaño: debe ser adecuado según
el de las ramas a cortar y el de nuestra mano. Las buenas marcas
tienen diversas tallas de la misma herramienta. Si compramos una
herramienta pequeña, no podremos cortar ciertas cosas o
tardaremos más; si grande, estará desaprovechada
y nos cansará más.
- Los materiales: deben ser duraderos y preferentemente
inoxidables.
- Son mucho más recomendables las tijeras
de paso. En todo caso, si nos lo podemos permitir, podemos comprar
unas de yunque para trocear las ramas secas o ya cortadas, pues
cortan con menos esfuerzo.
- De las tijeras de dos manos existen modelos
con doble articulación, también llamado multiplicador,
que hace que con menor esfuerzo se puedan cortar ramas más
gruesas.
- Otros pequeños detalles de las tijeras
no son imprescindibles, pero nos harán la vida mucho más
cómoda: botón de bloqueo (en tijeras de un mano),
cuchillas intercambiables y antiahderentes, ranura para evacuar
la savia, ergonómicas, mangos forrados en plástico,
topes amortiguadores de goma(en tijeras de dos manos y cortasetos),
correa de muñeca (en tijeras de una mano)...
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Tipos
de poda
Hay tres tipos básicos de poda que se corresponden
con las tres etapas de la vida de las plantas:
- Poda de formación. Es la llevada a cabo
durante la fase juvenil de la planta. Es la poda más importante
quizás, pues lo que se pretende es que la planta desarrolle
una estructura adecuada que posiblemente mantendrá durante
toda su vida. También se puede pretender con ella acelerar
su desarrollo. Se debe hacer de la forma más temprana posible
y se puede prolongar durante unos pocos años.
En general en esta poda los cortes serán moderados y muchas
veces se realizan durante la época vegetativa.
- Poda de mantenimiento. Se lleva a cabo durante
la fase madura de la planta. Con ella se pretende controlar y
guiar el desarrollo sobre la estructura básica, retrasar
el envejecimiento de la planta y favorecer la floración,
tanto en calidad como en cantidad, en las especies cultivadas
con este fin.
- Poda de rejuvenecimiento. Se realiza sobre
árboles y arbustos ya envejecidos, que presentan un escasa
o irregular crecimiento vegetativo y floración. Se trata
de eliminar aquellas partes más viejas y menos productivas
para estimular el nacimiento de otras nuevas. Generalmente los
cortes no pueden ser drásticos, pues en la vejez de las
plantas las recuperaciones ante ellos no son fáciles.
Un caso especial es la poda de renovación,
que se realiza en aquellos ejemplares que no han tenido una poda
de mantenimiento constante o que se han desarrollado en exceso,
perdiendo belleza o producción. En estos casos se suelen
hacer podas drásticas para que la planta se regenere por
completo.
Existe otro tipo especial de poda con un fin muy determinado. Se
trata de la poda de transplante. Cuando se desea
transplantar una planta que está en el suelo, al sacarla
de su ubicación parte del cepellón de raíces
se pierde, pues es imposible sacarlo entero, máxime cuando
la planta tiene cierto tamaño. Dado que la planta ha perdido
gran parte de su sistema radicular, está descompensada, pues
la menor cantidad de raíces es incapaz de sostener y alimentar
toda la parte aérea. Por ello es necesario realizar una poda
de la parte aérea que debe ser más o menos proporcional
a la de las raíces perdidas.
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Época
de poda
No existe una época concreta adecuada para la poda puesto
que existen muchos tipos de poda y de plantas.
Pero sí existen épocas en las que no es conveniente
podar:
- Durante la brotación primaveral, cuando la planta está
brotando, pues moviliza una gran cantidad de reservas que desaparecerán
con el corte, a la vez que las hojas en formación que deberán
ser sustituidas.
- En otoño, con la caída de la hoja o periodo de
bajada de la savia, cuando la planta recoge todas las sustancias
útiles de las hojas y las acumula en zonas de reserva del
tronco, ramas y raíces, preparándose para pasar
el invierno en estado de reposo; si se somete a poda, este acopio
de reservas no se puede llevar a cabo y la salud de la planta
se verá comprometida durante la brotación primaveral.
En invierno las plantas caducifolias paran su actividad, incluido
el cierre de las heridas y su compartimentación (mecanismos
de defensa). También la paran o disminuyen muchos patógenos.
Al no circular la savia, tampoco hay sangrado. La mayoría
de las reservas están acumuladas en sus troncos y raíces,
que son respetados en las podas. Sus ramas están desprovistas
de hojas, generalmente, lo que hace que se pueda ver bien la disposición
del ramaje y se trabaje mejor. Además es una época
de menos trabajo para el jardinero. Los cortes en esta época
tienen un efecto estimulante de la vegetación.
En primavera-verano el cierre de heridas y la compartimentación
son más rápidas, pero los patógenos tienen
unas condiciones más favorables, en general, para su desarrollo.
Al estar la savia circulando, se produce mayor sangrado. Las reservas
se encuentran casi todas en las hojas, por lo tanto la poda las
reduce de forma muy importante. Además esta presencia de
follaje dificulta el trabajo. Por otro lado es época de más
trabajo en el jardín. Los cortes en esta época tienen
un efecto inhibitorio de la vegetación.
Sopesando pros y contras de la poda en ambas épocas se puede
concluir que la poda de caducifolios se debe hacer:
- Poda estival o en verde, cuando se trate de
podas moderadas que no representen la eliminación
de más del 10-15% del follaje. Son técnicas tales
como podas de formación, eliminación de ramas bajas,
pinzados, etc.
- Poda invernal, seca o a savia parada, cuando
se necesite hacer podas más fuertes. Es
además conveniente hacerla justo antes del periodo vegetativo
(inicio de la primavera-final de invierno) porque así comenzarán
cuanto antes los mecanismos defensivos del árbol y también
por razones estéticas, pues con la cercana brotación
quedarán disimulados los cortes y huecos en ramas y follaje.
Los árboles y arbustos perennifolios, aunque
reducen su actividad en el invierno, nunca están totalmente
en reposo. Por ello se pueden podar en cualquier época, pero
la más conveniente es a finales del invierno,
justo antes de la brotación primavera, pues con ella las
heridas comenzarán a cerrarse.
En el caso de árboles y arbustos cultivados por
su floración (sean caducifolios o perennifolios)
hay que tener en cuenta la época en la que ésta se
da (que suele estar relacionada con el lugar donde se desarrollan
las flores) para saber la época adecuada para hacer la poda
anual de floración:
- Las plantas que florecen a finales de invierno o principio de
primavera lo hacen sobre madera vieja (ramas
formadas en el año o años anteriores) por lo tanto
si se podan en invierno se pierde o reduce la del año próximo.
Lo correcto es podarlas justo tras la floración,
para dar tiempo a desarrollar ramas durante el verano donde florecerán
el año próximo.
Sin embargo hay algunos casos en que se pueden diferenciar las
yemas de flor de las yemas de madera (yemas donde van a salir
flores o yemas donde van a salir ramas nuevas, respectivamente).
En este caso la poda invernal es posible y consiste cortar de
forma que se respete el mayor número posible de las yemas
de flor, eliminando gran parte de las yemas de madera (pero no
en exceso, pues son necesarias para el correcto desarrollo de
la planta).
- Las plantas que florecen a finales de primavera o en verano
lo hacen sobre madera nueva (ramas formadas en
ese mismo periodo vegetativo) y se deben podar en invierno.
Por supuesto que la eliminación de ramas muertas o muy dañadas,
se puede realizar en cualquier momento.
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Forma
de hacer los cortes
Los cortes deben hacerse con la mayor limpieza
posible, sin machacar, astillar o tronchar las ramas, especialmente
la corteza. Para ello se deben usar herramientas del tamaño
adecuado y bien afiladas y limpias. También deben desinfectarse
a menudo para evitar extender enfermedades.
En general deben evitarse los cortes de ramas
demasiado gruesas. El límite ideal está alrededor
de 5 cm de diámetro, 10 para algunas especies (plátano
de sombra, tilos, arces, pinos ...). Cuanto mayor es el corte, más
tarda en taparse por la corteza y por ello más tiempo está
expuesto a la entrada de patógenos. Además también
puede ser mayor el sangrado por ellos (pérdidas de savia),
con el consiguiente debilitamiento de la planta.
- Acortar una rama fina.
Se debe hacer el corte justo por encima de una yema (o par de
yemas, segun lo que tenga esa especie), entre 6 y 10 mm. Si se
hace más cerca, la yema podría morir; si más
lejos, queda un antiestético tocón que al final
morirá no sin antes consumir energías e incluso
puede ser entrada de enfermedades. El corte se hace en bisel,
inclinado unos 45º hacia el lado contrario de la yema en
caso de plantas con yemas alternas. En caso de plantas con yemas
opuestas (como el lilo), el corte se hace recto sobre las yemas.
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Corte correcto de una ramilla con
yemas alternas y opuestas |
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- Acortar una rama gruesa.
La técnica anterior no es aconsejable en ramas gruesas:
la yema no puede asegurar la llegada de savia al final de toda
la rama, con lo cual ésta suele ir muriendo desde el extremo
hasta la base. A veces puede morir toda la rama. Para evitar esto,
las ramas de cierto grosor se deben cortar mediante la técnica
del sacasavia, esto es, dejando junto antes del corte
una rama que asegure la llegada de savia. Para que sea efectiva,
la rama sacasavia debe tener al menos un tercio del grosor de
la rama.
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Acortamiento de una rama mediante la técnica del sacasavia
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- Eliminar una rama.
Se deben cortar muy cerca del tronco o de la rama de la que salga,
pero nunca a ras.
Casi todas las especies tienen una zona más ancha justo
entre la unión de la rama y el tronco, el llamado cuello,
que debe permancer en la planta pues desde él se desarrolla
la corteza que tapará la herida (callo). Es por lo tanto
fundamental respetar el cuello de la rama, pues
si se elimina la herida podría no cerrar o hacerlo muy
lentamente. Por otro lado, si se corta dejando tocón, puede
ocurrir que de él surjan muchos brotes o bien que vaya
muriendo y la podedumbre vaya penetrando hasta el interior del
tronco, al no poder ser recubierta la herida por estar alejada
del cuello.
Algunas de las especies más comunes con cuello desarrollado
son: eucalipto, plátano de sombra, chopos o álamos;
con cuello poco desarrollado: arces; sin cuello: cedros, pinos,
hayas, abedules.
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Corte de una rama en árboles sin cuello, con cuello poco
marcado y con cuello bien diferenciado.
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En
el caso de ramas muy gruesas no se debe hacer en un solo paso, pues
el mismo peso de la rama hará que ésta se tronche
y gire antes de ser cortada del todo y rasgará la corteza
del tronco, produciendo un daño irreparable. El corte adecuado
se realiza en tres pasos:
- Primero se hace un corte en la parte inferior de la rama,
como de un cuarto de su grosor, a unos 40 cm de la base.
- Luego se realiza un corte en la parte superior, un poco más
allá del anterior. Con ello la rama se troncha al llegar
casi a la altura del corte inferior, pero sin girar ni producir
casi daños en la corteza.
- Por último se corta por el sitio adecuado, junto al
cuello, el resto de la rama, sin peligro ninguno.
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Al cortarla de una sola vez, la rama gruesa se rompe y desgarra
la corteza
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Corte correcto de una rama gruesa
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- Ramas muertas y tocones.
No se deben cortar desde el tronco o rama de la que salen, sino
desde la parte sana de la rama, pues desde ella la planta desarrolla
un anillo engrosado que intentará cubrir la parte muerta.
Este anillo debe ser respetado.
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Diferencia entre
rama (izda) y chupón (drcha) y corte correcto de ambos |
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Enlaces
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