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Rosaleda
del parque del Oeste, Madrid |
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- Principios de poda de los rosales
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Principios de poda de los
rosales
Tipos
de rosales
De todos los grupos de rosales existentes aquí
se tratarán los más comunes. Dado que la terminología
puede ser un poco confusa y excede de las pretensiones de este tema,
hablaremos de los siguientes tipos: los rosales arbustivos y los
rosales trepadores. Los arbustivos o de pie bajo o injertados,
que son los más comunes, incluyen los híbridos
de té (grandes flores mas o menos sencillas), floribundas
y polyanthas (flores menores y en ramilletes);
miniaturas (como los anteriores pero de tamaño
reducido); en arbolito o de pie alto (variedades
de los grupos anteriores injertados sobre un pie alto de rosal silvestre)
. Los trepadores que trataremos son los derivados
de híbridos de té y polyanthas (son los trepadores
más comunes, aunque hay otros, más raros y que requieren
otro tipo de poda distinto).
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Generalidades
Los rosales, cualquiera que sea su variedad,
tienden a brotar constante y fuertemente desde la base pero con
los años los tallos se van debilitando al tener la competencia
de los tallos nuevos. Con el tiempo, sin ninguna poda, el rosal
se convierte en una gran maraña de ramas vivas y muertas
y con una reducida floración de escasa calidad. La poda del
rosal pretende acelerar este proceso natural, eliminando
los tallos viejos constantemente, lo que favorece la aparición
de otros fuertes y nuevos, que florecerán abundantemente.
Por otro lado, la forma del rosal es muy importante
para una correcta insolación y aireación que favorecerán
la floración y resistencia a las enfermedades. Para ello
los rosales de pie bajo y arbolitos se deben podar dándoles
una forma de vaso, esto es, con unas pocas ramas principales que
se abren hacia afuera de forma que el centro quede bastante abierto.
Los trepadores se podarán y guiarán de forma que las
ramas estén suficientemente separadas y cubran homogéneamente
toda la superficie que ocupan.
Se podan con tijeras de una mano, bien limpias
y afiladas, que se desinfectarán a menudo (lo ideal es cada
vez que se poda un ejemplar), y siempre tras podar una rama o rosal
enfermo. En caso de tocones o ramas muy gruesas, será necesario
usar unas tijeras de dos manos.
Se eliminarán siempre las ramas y tocones
muertos o enfermos, hasta la parte viva y sana. También las
ramas mal formadas, cruzadas, débiles o dañadas.
Prácticamente todos los rosales
comercializados son injertados sobre un rosal silvestre
o portainjerto que aporta vigor y resistencia a la parte superior
o parte productiva del rosal (injerto). En el caso de los rosales
en arbolito, el portainjerto comprende las raíces y el tronco,
sobre el que se han injertado una o varias yemas en la parte superior.
Este portainjerto tiene tendencia a emitir brotes, que se suelen
llamar chupones o golosos. Suelen tener un aspecto
distinto a del injerto, con hojas menores y tallos más espinosos
y no producen flores o son de tipo silvestre, simples y poco llamativas.
También suelen ser muy vigorosos y compiten con el injerto,
pudiendo debilitarlo e incluso reemplazarlo. Por ello deben ser
eliminados apenas aparezcan desde su punto de inserción,
pues si se deja un trozo, rebrotan varios más. En el caso
de chupones de raíz es conveniente escarbar con cuidado hasta
llegar a su inserción con la raíz y cortarlo desde
su base.
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Corte
correcto de los chupones en un rosal de pie bajo y arbolito, respectivamente |
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Época de poda
Los rosales se podan en dos épocas, la
época vegetativa (de primavera a otoño) y la de reposo
(invierno):
Época vegetativa
Tras las floración se eliminarán
las rosas marchitas lo más pronto posible. Por un lado la
producción en ellas de frutos (escaramujos) resta fuerzas
a la planta, y por otro, al cortarlas, se estimula la rotación
de las yemas que hay por debajo y una nueva floración en
aquellas variedades que la presentan (reflorecientes o remontantes).
Los chupones se deben eliminar apenas aparezcan.
También se cortarán aquellos brotes abortados (brotes
que crecen pero no dan flor). |
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Época de reposo
En esta época se realiza la poda más
fuerte en la mayoría de los rosales.
En lugares con inviernos suaves se pueden podar desde finales de noviembre
. Sin embargo, en lugares fríos se deben podar al final del
invierno, cuando pase el peligro de heladas fuertes; lo ideal es cuando
las yemas superiores comienzan a hincharse (febrero o incluso marzo).
Esto se debe a que las propias hojas y ramas superiores sirven de
protección frente a los fríos de las partes mas bajas.
Además, en caso de brotación y posteriores heladas tardías,
éstas pueden provocar la destrucción de las yemas superiores.
Si el rosal no fue podado todavía, con la poda se eliminan
estas yemas dañadas y serán las inferiores, intactas,
las que producirán la nueva vegetación. En cambio, si
el rosal fue podado prematuramente, las yemas bajas que se han respetado
serán las afectadas por la helada, y el rosal se verá
obligado a formar nuevas yemas, lo que implica un retraso en la floración
y su debilitamiento.
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Forma
de hacer los cortes
Los cortes de ramas vivas deben hacerse por encima
de una yema, lo que estimulará su brotación. En el
caso de querer eliminar totalmente una rama, el corte se hará
lo más cerca posible de su inserción, sin dejar tocón
ni dañar la rama que la sustenta.
Los cortes sobre yemas se harán a 6-10
mm por encima de una yema fuerte y bien orientada (hacia afuera),
con una inclinación de 45º (de forma que una gota de
agua escurra hacia el lado contrario de la yema). Si se hace más
cerca o con inclinación contraria la yema puede morir; si
más lejos se formará un muñón que consumirá
energías antes de morir y puede ser entrada de enfermedades.
Aunque a veces las yemas son poco visibles, se encuentran siempre
en las axilas de las hojas (zona que hay entre la inseción
de la hoja en la rama y ésta). A veces la hoja ha caído
pero podemos ver la yema junto a la cicatriz dejada. A estas yemas
se las llama proventicias, y se han formado a la misma vez que se
ha desarrollado la rama donde están situadas. Además
los rosales poseen la característica de emitir abundantes
yemas adventicias, esto es, yemas que aparecen en cualquier otro
sitio generalmente como respuesta a la poda.
En caso de ramas enfermas o dañadas, se
deben cortar hasta una parte sana, en donde la médula (parte
central de la rama) sea maciza y de color claro, no marrón
(síntoma de enfermedad). |
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Corte por encima de una yema:
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Corte correcto: distancia, ángulo y sentido
de la inclinación correctos
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Corte incorrecto: demasiado cerca de la yema
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Corte incorrecto: demasiado lejos de la yema
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Corte incorrecto: sin inclinación
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Corte incorrecto: sentido de la inclinación
incorrecta
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Las flores se
cortan por encima de la 1ª yema que hay debajo, o la 2ª
a lo sumo (si la 1ª es débil o está dañada).
Eliminar más rama conlleva eliminar más hojas que
están produciendo; si se corta menos, los pedúnculos
morirán solos consumiendo energías. En el caso de
rosales con flores en grupos se eliminará todo el grupo junto.
Sin embargo en lugares con inviernos fríos
no deben eliminarse las flores tardías, de finales de otoño,
para no estimular la brotación de las yemas, que se helarían
después. Tampoco se eliminarán en aquellos rosales
que presentan frutos decorativos, para que éstos se formen
y queden adornando la planta en invierno. |
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Técnicas de poda
Rosales de pie bajo y derivados
Estos rosales, los más comunes de los
cultivados, florecen en la madera del año. Por ello las
técnicas de poda son similares para todas las variedades,
con pequeñas variaciones.
Poda de formación
Si la plantación se realiza con ejemplares
a raíz desnuda o con cepellón, en invierno, es necesaria
una ligera poda; generalmente los rosales en contenedor ya vienen
formados y no la necesitan.
En esta época juvenil lo que se pretende es primar que
el rosal arraigue y desarrolle una buena estructura
tanto radicular como aérea, la floración en esta
época carece de importancia. Se trata de conseguir que
el rosal adquiera una forma de vaso, con 3-6 ramas principales
abiertas hacia el exterior. A estas ramas estructurales se les
suele llamar pulgares.
En el momento de la plantación se eliminarán
todas las ramas débiles o estropeadas, así como
raíces demasiado largas o dañadas. Los pulgares
se cortan justo por encima de una yema orientada hacia el exterior.
- Los híbridos de té suelen dejarse con 3-4 pulgares
con 2-4 yemas cada uno.
- Los floribundas y polyanthas, por ser más vigorosos,
se suelen dejar con 4-6 pulgares con 3-5 yemas cada uno.
- Los miniatura se podan como los anteriores.
- Los rosales en arbolito, al ser rosales de las variedades
anteriores injertados sobre un rosal silvestre, se podan como
las variedades de las que proceden.
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Poda de formación
de un rosal híbrido de té |
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Poda de mantenimiento
En todos los años posteriores al de la
plantación se llevarán a cabo las siguientes acciones:.
Los chupones se eliminarán apenas aparezcan,
cortando como se ha indicado más arriba. En la floración
se van eliminando las flores apenas se marchiten. |
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Corte
correcto de las rosas |
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En el periodo
de reposo se podará en la época conveniente según
la climatología de lugar y las pautas explicadas arriba.
En todo caso, en rosales jóvenes, que todavía no tienen
un buen sistema radicular, si están en sitios con vientos
fuertes puede ser conveniente eliminar a finales de otoño
una porción de la parte aérea para evitar desarraigos
(hasta el 50% de la longitud total).
Se eliminarán todas las ramas muertas,
enfermas, débiles o que se cruzan (orientadas hacia adentro).
El resto de las ramas se podan dejando el siguiente número
de yemas:
- Híbridos de té: 4-5 yemas en los pulgares más
fuertes y 2-4 en los menos.
- Polyantha y floribundas, por ser ejemplares más vigorosos
que los anteriores la poda es menos fuerte. Para conseguir una
floración lo más larga posible se suelen dejar los
pulgares fuertes con 6-7 yemas unos y otros con 3-5. Los pulgares
más débiles se dejan siempre con 3-4.
- Los miniatura se podan igual que los anteriores, si bien se
puede dejar alguna yema más en cada rama (poda más
ligera).
- Los rosales en arbolito se podan como las variedades de las
que proceden.
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Si
el rosal está muy enmarañado o en caso de podadores
inexpertos puede resultar muy útil reducir previamente
el tamaño de la planta a unos 40-50 cm de altura, cortando
todos los tallos, con lo que será más fácil
ver la estructura y decidir por donde realizar los cortes definitivos.
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Poda invernal de
un rosal de pie bajo |
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Poda de renovación
Cuando los rosales no se han podado en varios
años, forman una maraña de ramas vivas y muertas que
florecen relativamente poco, con flores más pequeñas
y de poca calidad. Si no son demasiados años y el injerto
no ha sucumbido frente a los chupones (cosa bastante común
con el paso del tiempo y la falta de poda), pueden recuperarse mediante
una poda de renovación, que consiste en cortarlos a ras en
invierno (siempre por encima del punto de injerto).
Aunque los más jóvenes y vigorosos
podrían soportar esta poda al ras en un año, es preferible
hacerlo en dos años. En el primer año se eliminarán
todas las ramas muertas, débiles, dañadas y los chupones.
La mitad de los tallos restantes se cortan por la base (por encima
del punto de injerto) y se tratan con pintura de poda para protegerlas
de infecciones. Del resto de ramas se eliminan las ramas laterales
dejando sólo la principal. Después se debe acolchar
bien con mantillo la base y a partir de la primavera se debe "mimar"
al rosal con entrecavas, riegos y abonos. El 2º invierno se
eliminan las ramas viejas restantes de la misma manera. De las ramas
nuevas se eliminan las laterales, dejando las principal, así
como las débiles o que se crucen. En años posteriores
ya se puede hacer una poda normal de mantenimiento según
su variedad.
Rosales trepadores (híbridos
de té y polyantha)
La mayoría de los rosales trepadores
son derivados de los rosales híbridos de té y polyantha,
por lo que florecen en la madera del año.
Poda de formación
El año de su plantación no se podan,
salvo eliminar alguna rama que se haya dañado en el transporte
o que sea muy débil. Se guían las ramas de forma conveniente,
sujetándolos con bridas, teniendo en cuenta que las ramas
verticales tienden a florecer sólo en la punta, mientras
que las horizontales lo hacen en toda su longitud. Se trata de que
el rosal ocupe todo el espacio asignado lo más posible y
homogéneamente dispuesto. Los dos primeros años se
despuntan las ramas principales para que ramifiquen.
Poda de mantenimiento
Los chupones se eliminan apenas aparezcan. Tras
la floración se eliminan las flores pasadas. |
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Corte correcto de las rosas pasadas en un rosal
trepador
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En invierno se
eliminan las ramas muertas o débiles. Se dirigen los tallos
nuevos convenientemente. En rosales adultos se eliminan cerca la
base los tallos viejos que no florecen o lo hacen poco para que
salgan brotes basales nuevos que los sustituyan. Sin embargo conviene
ser moderados con los cortes, pues éstos rosales rebrotan
peor que los anteriores. Tratar con pintura de poda si los cortes
son gruesos.
Poda de renovación
Es similar a la de los rosales anteriores pero
conviene que sea menos drásticos los cortes, pues tienen
menos tendencia a echar nuevos brotes en la base. |
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Enlaces
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