CORO DE LA COLEGIATA

CORO DE LA COLEGIATA

Situado en medio de la Iglesia, aunque no con la sillería original, ya que como antes se comentó, fue tallada para la Catedral de Cuenca y trasladada a Belmonte en el siglo XVIII.
De sus autores, fecha y otros detalles tenemos noticias en las Actas del Cabildo de Cuenca, pues "... andados seis días del mes de marzo de mi cuatrocientos e cincuenta y cuatro, estando junto los honrados señores cabildos de la Iglesia sancta maria para facer sus negocios, e estando egas de bruselas maestro en presencia de mí el notario público ... los dichos señores propusieron e dijeron al dicho egas maestro que bien sabia como él e hanequin su hermano estaban obligados a facer las sillas del choro de dicha iglesia segund que en el contrato sobrello otorgado mas largamente se contenia. E que agora el dicho Egas queria comenzar a facer las dichas sillas e la madera que estaba para ellas esta verde por ende los dichos señores cabildos dixeron al dicho egas que les parescia porque la obra non se confunda que devia dexar secar la madera porque no pierda ni por merma ni por ensangroste. E luego el dicho egas dixo que el entendia de comenzar a debastar la dicha madera e que asi se yrá enxugando. E que si algun daño viniese a la dicha obra de las dichas sillas por estar la dicha madera verde asi en fraude como en ensangrante que el se obligaba y se obligó con todos sus bienens muebles e rayces presentes e futuros e prometió sin mal engaño depagar e refacer e enmendar todo cualquier daño e perdida que en la dicha obra de las sillas viniere por causa de estar verde la madera así por fraude como por sangrostura... E luego los dichos señores dixeron que comenzase a labrar e devastar la dicha madera...
Tras algunas modificaciones posteriores, realizadas entre otros por Pedro de Villadiego o Pedro de Saceda, y debido a que "rayaba en lo indecente y estrecho -según palabras del Obispo D. José Flórez Osorio por el crecido número de canónigos, beneficiados y cantores-, en el siglo XVIII se encargó a Fray Vicente Sevilla la construcción de una nueva sillería, que es la que hoy se ve en la Catedral de Cuenca. Esta noticia llegó a Belmonte, y el 25 de octubre de 1754, se acuerda que el Prior de Belmonte viaje a Cuenca para tratar con el Obispo la venta de la sillería del Coro, que por fin fue sentada en la Colegiata de Belmonte el 7 de febrero de 1758.

belmonte