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| HISTORIA DE UNA INFAMIA
A la memoria de Rudolf Spielman, la voz libre que clamó contra una injusticia histórica.
El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Dice un tango argentino que se titula "Cambalache": "Que el mundo es y será una Porquería ya lo sé. Vaya falta de respeto Qué desmayo a la razón. Cualquiera es un truhán, Cualquiera es un señor ". Hay un tipo que juega como los Dioses al Ajedrez. Se llama Kasparov. Pero tiene comportamientos muy humanos, que no están a la altura de su nivel de juego. En el último año ha ocurrido algo sin precedentes en la historia de este juego. El Campeón del Mundo ha organizado un ciclo clasificatorio para disputar su corona y ha incumplido su compromiso negándose no sólo a disputar un "Match" contra el ganador de ese ciclo, A. Shirov, sino también a abonar los derechos económicos que le corresponden en su condición de aspirante. Pero antes de reflexionar sobre lo sucedido, echemos un vistazo a la historia del juego para ver si encontramos otros casos parecidos. Al comienzo de la segunda mitad del siglo XIX el inglés Howard Staunton fue retado por el joven talento norteamericano Paul Morphy, recién llegado a Europa, a disputar un "Match", y aquél le exigiera como paso previo para aceptar demostrar su categoría vencer a otros renombrados maestros europeos de la época, requisito que Morphy cumplió derrotando a Löwental, Harrwitz y a Adolf Anderssen. Ese fue el comienzo. Apareció el miedo y se produjo un comportamiento infame. Staunton, una vez cumplida la condición impuesta, rehusó jugar contra Morphy alegando que ya era demasiado mayor. Esta fue la primera vez que el egoísmo de un jugador cercenó las legítimas aspiraciones de otro jugador. Desde el punto de vista jurídico, se trata de un incumplimiento sin causa justificable de una obligación pactada en un contrato verbal. Desde un punto de vista moral Staunton no sólo no hizo honor a su palabra, sino que embarcó a Paul Morphy en una serie de "Matches" que servirían para enriquecer la historia del ajedrez, pero que serían inútiles para el fin fundamental que perseguía PaulMorphy: la posibilidad real de luchar por ser el mejor jugador del mundo. Ochenta años más tarde, el ya mayor Emmanuel Lasker, una vez finalizada la primera guerra mundial, cono no podía eludir poner en juego su corona ante el joven talento cubano de origen español José Raúl Capablanca y Graupera, sintió miedo y publicó que renunciaba al título, por ser ya muy mayor, y se lo "cedía" al campeón cubano. Esto forzó que se efectuase una colecta en Cuba, para que el título mundial fuese "conquistado" y no "cedido". Lasker, hombre íntegro, disputó un "Match" en 1921 sin lograr victoria alguna sobre el aspirante - récord histórico aún vigente - . Jugó como un caballero y perdió como un valiente, ante el tablero de ajedrez. Capablanca ha sido probablemente el Campeón del Mundo más justo de la historia del ajedrez. No sólo aceptó disputar un "Match" contra Alekhine en Buenos Aires en 1927, sino que en 1922, tan sólo un año después de conquistar el título, preparó el "Protocolo de Londres", un conjunto reglado de requisitos técnicos, económicos y ajedrecísticos para que, de una manera objetiva y por lo tanto bastante justa, cualquier jugador pudiera llegar a disputarle el título de Campeón del Mundo. El beneficiario de esta situación fue Alekhine, quien, una vez derrotado Capablanca - contra todo pronóstico- y conquistado el título de Campeón del Mundo en 1927 en Buenos Aires, rehuyó por tierra, mar y aire el "Match" de desquite que deseaban no sólo Capablanca, sino también la mayor parte de la afición de la época. Aquí volvió a hacer aparición el miedo. Un jugador de la talla de Alekhine, un gigante de la historia del juego jamás consintió en exponer su título ante el genial cubano. En cambio no tuvo inconveniente en exponerlo frente a Efim Bogoljubow, destacado maestro del momento pero jugador claramente inferior. La actitud de Alekhine va más allá de la de Staunton por varias razones: en primer lugar, Capablanca ya había establecido mediante el Protocolo de Londres un sistema objetivo que servía para designar al aspirante a Campeón Mundial, sistema que primero aprovechó Alekhine y que acto seguido despreció. Hizo retroceder el ajedrez 50 años, volviendo al primitivo sistema de designación " a dedo", subjetivo, caprichoso e injusto. En segundo lugar llevó su actitud a una verdadera situación de bloqueo de las posibilidades de Capablanca para obtener éxitos en torneos internacionales chantageando a los organizadores de torneos, de modo que exigía mucho más dinero por participar en torneos donde tomara parte Capablanca que si éste no era invitado por los organizadores. Esto llevó al abogado judío austríaco Rudolf Spielmann a publicar la célebre carta abierta "Yo Acuso" en el "Wiener Schach Zeitung" en 1932, que por su interés histórico reproducimos acto seguido: (las mayúsculas son del original) "YO ACUSO" Por Rudolf Spielmann " Ilustre CAMPEÓN DEL MUNDO, Dr. Alekhine: Usted se sorprenderá mucho, señor CAMPEÓN DEL MUNDO, de mi descaro, que no tiene moderación ni ante las gradas de su trono. Sin embargo, "YO ACUSO". Naturalmente que no a su juego genial, por el cual, como entusiasta del ajedrez, estoy altamente maravillado. No. Mi acusación no se refiere al CAMPEÓN DEL MUNDO, doctor Alekhine, sino al colega doctor Alekhine. Porque, no obstante sus manifiestos prodigios ajedrecísticos, nosotros somos todavía sus colegas de profesión, de los cuales, al fin y al cabo, hasta usted tiene necesidad para sus proezas inmortales. Un proverbio dice: "LA RIQUEZA ES UN CUCHILLO PRECIOSO, PERO QUE ES NECESARIO USARLO PARA CORTAR PAN Y NO PARA HERIR". Sus antecesores: Steinitz, Lasker, Capablanca, han tenido fe en este proverbio y han solicitado en los "Torneos Magistrales" las mejores condiciones generales para todos. Usted no querrá ofenderse si yo examino con qué fines usted ha usado sus cortantes armas de CAMPEÓN DEL MUNDO.Trate de comprender que en mí no habla la envidia. Yo sería el último en oponerme a su derecho, conquistado con fatiga. En todos, las colaboraciones más elevadas son recompensadas de un modo particular: ¿Por qué no debe ser así también en ajedrez? Usted, sin embargo, tanto en San Remo en 1930, como en Bled en 1931, además del honorario extraordinario, ha impuesto condiciones especiales y con esto ha eliminado "prácticamente" a Capablanca de estos torneos. Naturalmente, usted no lo ha eliminado directamente, pero ha escogido un procedimiento mucho más oculto, que no cambia con esto en nada la esencia de las cosas, procedimiento que yo, como experto, quiero examinar. ¿Debe Capablanca expiar, así, tan duramente, su victoria de Nueva York, 1927? Pero olvidemos el pasado, ya sepulto, y ocupémonos mejor de su colega Nimzowitsch, que debería ser, después de usted y Capablanca, el maestro más cotizado de la actualidad. ¿No parece extraño el hecho de que él no haya obtenido una invitación para el Torneo de Londres, ni para ahora el de Berna? Por lo menos habría sido fácil para usted establecer las condiciones para su invitación. Como laureado en leyes, le será ciertamente conocido el "dolus eventualis". No basta. Hasta yo, pobre ajedrecista, parece que me he transformado en un concurrente "indeseable". No de otro modo se puede explicar mi brusco alejamiento de Berna, ya que desde hace dos meses he dejado de recibir, regularmente, las invitaciones, y éstas eran de un modo no del todo espontáneo. El Comité de Berna decidió, evidentemente después de su tardía adhesión, que un maestro internacional se convirtiera en "supernumerario". MIS PARABIENES POR SU EXTRAORDINARIA INFLUENCIA. ¿Qué potencia del mundo, fuera de la del CAMPEÓN DEL MUNDO, hubiera podido impedir a la Federación Suiza de Ajedrez, el invitar siete, en vez de seis maestros internacionales? El equipo suizo habría estado fuertemente representado con nueve hombres, lo que habría sido suficiente, para su representación. Así que, mi querido CAMPEÓN DEL MUNDO, evite en lo sucesivo a sus adversarios, que así podrá obtener todavía grandes triunfos, debido a la DESVALORIZACIÓN DEL MUNDO AJEDRECÍSTICO; deponga, por lo tanto, el bastón de mando, de lo contrario deberé repetirle la palabra bíblica del profeta Oseas, referida por San Marcos: "QUIEN SIEMBRA VIENTOS, COSECHA TEMPESTADES". La medida está colmada. De una a otra parte del océano, álzanse engrosando, airadas voces de protesta contra la DICTADURA DEL CAMPEÓN DEL MUNDO." Firmado, Rudolf Spielmann. Spielmann falleció en Suecia en 1942, pero su profecía se cumplió plenamente. Alekhine sólo recogió tempestades tras la segunda guerra mundial, que se materializaron en el llamado "Comité de Londres", formado durante el Torneo de la "Victoria" de 1946 donde participaron representantes de las potencias vencedoras y fue marginado por juzgársele antisemita. Nota aclaratoria: El "dolus eventualis" mencionado por Spielmann es un tecnicismo muy sutil que proviene del Derecho Penal que habla por sí mismo de su erudición, y se puede traducir por dolo eventual o intencionalidad penal eventual. Consiste en la consciencia de la alta probabilidad de la consecución de un resultado no querido directamente por el autor. Por ejemplo, un hombre fuma en una gasolinera. No desea que se inicie un incendio, pero es consciente de que por el hecho de fumar esto es posible. Otro ejemplo: un hombre circula a 130 km. por hora por una zona escolar a la hora en que los niños salen de clase; no desea atropellar a nadie, pero es consciente que como un niño se cruce difícilmente podrá no atropellarlo. Si verdaderamente ha habido un ajedrecista en el siglo XX que haya conmocionado el mundo, y no sólo el del Ajedrez, ese es Robert Fischer. Su talento para el juego, su agresividad en los torneos, su estilo de vida, su concepto de un ajedrez profesionalizado y su odio a los rusos hicieron que en la época de la "Guerra Fría" entre Estados Unidos y la Unión Soviética el encuentro Spassky-Fischer de 1972 levantase tal expectación que con justicia fue calificado como "El Match del siglo". ¿Por qué sentía semejante animadversión Fischer por los jugadores soviéticos? Desde niño Fischer se había autoimpuesto una meta: llegar a Campeón del Mundo. Siendo sólo un adolescente había declarado: "Demasiadas veces, la gente no hace todo lo que puede. No tienen espíritu entusiasta; el espíritu de vencer. Y una vez que Ud. lo tiene ha de conservar su reputación, actuar cada día como un desconocido para ponerse a prueba a sí mismo. Por eso no ando haciendo el payaso de un lado a otro. No me gusta perder el tiempo. Mi meta es ganar el campeonato mundial de ajedrez, derrotar a los rusos. Tomo esto muy en serio.". Y los soviéticos, que por calidad y cantidad eran los que más trabas podían poner a Fischer en la carrera de obstáculos que es la lucha por el título mundial, además de eso, no jugaron limpio. En el Torneo de Candidatos de Curaçao de 1962 aprovecharon la mayoría soviética para arreglar los resultados entre ellos y promocionar así a un ganador que quedara fuera del alcance de Fischer en todo momento. Fischer publicó un artículo en "Sports Illustrated" titulado "La U.R.S.S. controla el Ajedrez". Por su extensión y gran interés, vamos a citar un par de párrafos: "El Torneo Internacional de Candidatos, que reunió a los mejores aspirantes al Campeonato Mundial de Ajedrez, me convenció de que el control ruso del juego ha eliminado toda posibilidad de competencia leal. El sistema implantado por la Federación Internacional garantiza que el campeón mundial será siempre un ruso, ya que sólo los rusos pueden ganar el torneo preliminar, en que se clasifica el retador del campeón. Y es que ellos han dispuesto que así sea. En lo que a mí respecta, que se salgan con la suya, pues nunca más participaré en esos torneos. Se me ha dicho que es una decisión difícil, porque significa que abandono mis esperanzas de conquistar el título mundial. La verdad es que, mientras subsista el sistema actual, ni yo, ni ningún ajedrecista de los países occidentales podrá ganar el Campeonato. No ha sido, pues, una decisión difícil. Pero sí difícil de explicar. (......) Hubo arreglos previos descarados entre los rusos, de hacer tablas entre sí, con lo que cada uno se anotaba medio punto. Petrossian, el ganador, se anotó de esta manera cinco y medio puntos de su total de 17,5. Y hay más. Durante los juegos, los jugadores rusos se consultaban. Las veces que me tocaba jugar con un ruso, sus compañeros se acercaban a la mesa y comentaban las jugadas. Luego se mofaban cuando yo me quejaba a los dirigentes del torneo. En fin, los rusos jugaban en equipo. (.....) Tal, quien convalecía de una operación de los riñones, enfermó y tuvo que retirarse del torneo, por lo que no participó en las maniobras del equipo soviético. Cuando a los otros rusos les tocaba jugar entre sí se iban a nadar por las tardes, se presentaban a la hora indicada, hacían unas cuantas jugadas rápidas, cambiándose alguna pieza, y entonces uno de ellos ofrecía tablas: "¿Niche?", preguntaba; "Niche", contestaba el otro. Firmaban sus planillas con las jugadas debidamente anotadas y las entregaban al árbitro. Luego se iban muy campantes a cenar o volvían a la piscina. Los demás participantes jugábamos cuatro partidas por semana, y dedicábamos otros dos días a terminar las que habían sido suspendidas. Yo jugué todos los días señalados en el horario del torneo, es decir, prácticamente seis días por semana. Pero cuando los rusos acordaban declarar tablas lo hacían después de pocas jugadas, mucho antes de la hora fijada para la suspensión de los juegos. Como resultado, jugaban sólo cuatro días por semana. Y cuando jugaban todos entre sí, y declaraban tablas las partidas, en realidad lo hacían sólo dos veces. Geller y Petrossian declararon tablas en su primera partida después de 21 jugadas. Jugaron otra vez en la décima vuelta e hicieron tablas en la 18. El próximo juego hicieron tablas en 16, y en el último, en 18. Keres y Petrossian declararon tablas en 17 jugadas en su primera partida. Sus otras partidas terminaron en tablas tras 21, 22 y 14 jugadas. En esta última partida se les fue la mano, pues Petrossian pudo haber ganado. (...) También se sucedieron las tablas entre Geller y Keres. En sus cuatro juegos las acordaron en 27, 12, 22 y 15 jugadas. (.....) En algunas ocasiones, después de tablas arregladas de antemano, los rusos se quedaban en el salón, y a viva voz analizaban y comentaban los juegos en que yo participaba. Es una violación flagrante del reglamento discutir las jugadas de una partida en marcha, hablar con un jugador o aun hablar en voz alta con quien sea. He estudiado suficiente ruso como para leer libros sobre ajedrez en ese idioma, así que pude entender perfectamente lo que decían. Comentaban que tal jugada era mala o buena, o cosas por el estilo. Aunque a veces los consejos que se daban eran malos, el proceder de los rusos no dejaba de molestarme. Me irritó esa descarada violación del reglamento y protesté, pero sin obtener satisfacción. Siguieron las molestias hasta que llegó un momento en que los soviéticos tenían tanta ventaja que ya no les hacía falta hostigar a sus rivales. Alguien me preguntó hace poco: "¿Qué conclusiones sacó del torneo?". Contesté: Que no volveré a participar. Para un jugador de occidente es una pérdida de tiempo. El sistema actual para escoger al retador del campeón perjudica al ajedrez y a los jugadores, y rebaja de categoría al título mundial. El público ha dejado de interesarse en un título de esa manera. Acaso los jugadores dejen de interesarse. Para mí, la falta de interés es permanente." Este artículo tuvo mucha fuerza y Fischer se salió con la suya. En el Congreso de la FIDE de Estocolmo del mismo año se cambió el sistema del Torneo de Candidatos, sustituyendo el sistema de todos contra todos, por el de "matchs" individuales. En este caso parece claro que la infamia supera a los jugadores soviéticos para alcanzar una dimensión política. Al gobierno soviético le interesaba mantener la imagen de hegemonía sobre el mundo de las sesenta y cuatro casillas con la cual establecían un paralelismo de carácter político. Por supuesto aquí los jugadores soviéticos se prestaron a una vergonzante manipulación del sistema clasificatorio para disputar el título del mundo, pero también es justo señalar que poco o nada podrían hacer contra la voluntad de un rígido sistema político que los había formado y costeaba su régimen de vida. Una vez que Bobby Fischer derrota a Spassky en Reykjavik vuelve a aparecer el sempiterno problema del miedo que parece que no hay jugador que sea capaz de resolverlo con dignidad: Fischer siente miedo de perder el título que tanto trabajo le había costado conseguir. Se dice que Fischer ha hecho más por el ajedrez profesional que todos los demás ajedrecistas juntos, y parece obvio que sin sus esfuerzos por un ajedrez dignamente remunerado Karpov y Kasparov no podrían percibir las cantidades económicas que han cobrado en sus "Matches" por todos conocidos. Pero Fischer exigió a Karpov unas durísimas condiciones entre las que destaca una: el aspirante debía no sólo derrotarle para arrebatarle el título, sino hacerlo por dos puntos de ventaja. Sin comentarios. Yo pienso que ni la presión psicológica que sufrió al enfrentarse realmente a todo un bloque político que movilizó todos sus recursos con la finalidad de que no pudiera vencer a Spassky en Islandia justifica tamaña iniquidad. ¿QUÉ OCURRE EN LA CABEZA DE LOS CAMPEONES? Parece que con los Campeones del Mundo también se cumple el viejo principio " El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". El hecho de los intentos de Lasker de retener "su" título se justificaba por la fuerte impresión que en él causó ver cómo su antecesor Steinitz murió en la más absoluta miseria. Para Alekhine también el ajedrez era su único medio de vida. Fischer tuvo tantos problemas para acceder a un campeonato del mundo que parece que al intentar imponer unas condiciones leoninas a Karpov quisiera "devolver el lastre" a los rusos que él tuvo que soportar hasta alcanzar la cumbre. ...Pero Kasparov, Garry Kimovich Weinstein Kasparov, ese demócrata que en su autobiografía titulada " Hijo del cambio" denunciaba apasionadamente cualquier predilección del sistema soviético por Karpov apelando a los valores universales de la igualdad de oportunidades, el mérito y la justicia, que en su libro "Desafío sin límites " (Ediciones Cúbicas, S.A., 1990, página 47 in fine) escribía: " Estaba perplejo: ¿Por qué esto me tiene que pasar a mí? ¿Qué habré hecho yo? Tenía la sensación de hallarme en un mundo de obstrucciones burocráticas. En realidad eso era así. No comprendía por entonces que en contra de mí se había iniciado algo así como una guerra fría. Le pregunté a Krogius qué podría significar todo aquello y me respondió con una franqueza que apabullaba, sin ninguna señal de resentimiento contra mí, eso se verá después: "Nosotros ya tenemos un campeón mundial, y no nos hace falta otro más." Ese adalid de la justicia que cuando derrotó a Karpov declaró: "Ahora yo soy el rey, pero quiero democracia". Ese Robin Hood de la pureza del ajedrez que se separó de la FIDE para crear su propio bosque de Sherwood, un organismo justo y democrático, que primero fue la GMA, luego la PCA, ahora la WCC y mañana Dios dirá, que se ha hecho de oro con los ingresos obtenidos en sus encuentros con "Deep Blue" de la multinacional I.B.M., no posee justificación alguna que mitigue el alevoso comportamiento y la flagrante violación de los derechos de Shirov y del mas elemental sentido de la JUSTICIA por la que tanto cacareaba cuando era él el aspirante al título y predicaba sin tener que repartir trigo. ¿QUÉ DERECHO ES MÁS IMPORTANTE, EL DE SHIROV O EL DE KASPAROV?. En Filosofía del Derecho se estudia un posible orden de prelación de los derechos del hombre. Aunque parezca una paradoja, el primer lugar de ese "Ranking" no lo ocupa el derecho a la vida; lo ocupa el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Esto se debe a que se considera que la vida no debe desarrollarse desnuda, subyugada, aislada o coaccionada, sino crecer en libertad con la posibilidad de desarrollar en armonía las posibilidades sociales e intelectuales que es capaz de asimilar el ser humano. Por eso no se considera suficiente para la infancia el mero desarrollo físico, si éste no va acompañado de los estímulos intelectuales y sociales que conforman el libre y digno desarrollo de la personalidad del niño. Kasparov ya ha sido campeón del mundo de la FIDE y después, de la GMA, la PCA, la WCC, etc. Kasparov ya ha pasado a la Historia - con mayúsculas- del ajedrez. Pero, ¿Y Shirov?. Shirov ha cumplido todos los requisitos objetivos necesarios para disputar el título de campeón del mundo. Ha conquistado en el tablero el derecho al libre desarrollo de su personalidad ajedrecística y a pasar a la Historia -con mayúsculas- del ajedrez. Nigel Short y Anand ya lo lograron, pese a perder la final y no conquistar el título. Kasparov tiene la obligación inexcusable de jugar un "Match" con Shirov que le brinde al menos esta ocasión histórica. No hay que olvidar que ha sido Kasparov quien organizó este tinglado y embarcó a Shirov y a Kramnik en este cuento sin final. La excusa esgrimida por Kasparov para de una manera unilateral incumplir sus obligaciones ha sido que Shirov es menos comercial que otros jugadores, como Anand. Sin entrar en la cuestión a fondo - Kasparov ya eligió a dedo a los dos finalistas de su poco-democrático ciclo de candidatos- vamos a poner un ejemplo similar en otro deporte. Imagínense el último campeonato del mundo de fútbol de Francia 1998. La final la disputaron Francia y Brasil. El tercer puesto lo ganó Croacia frente a Holanda. Imagínense por un instante qué hubiera sucedido si Croacia, que cerca estuvo de derrotar a Francia en semifinales, lo hubiera hecho y de este modo conquistara el paso a la final del mundial ¿Qué hubiera sucedido si la FIFA decidiera que Croacia- País de escasa relevancia en el fútbol mundial- no disputara la final por ser obviamente "poco comercial" y que ésta la jugaran Francia, -país anfitrión- y Brasil, una de las selecciones más admiradas en el mundo?. Dejen de imaginar. Nadie admitiría semejante injusticia, el mundo no permitiría que se privase a una selección, por modesta que ésta sea, de lo que hubiera ganado en el terreno de juego, tan sólo por "criterios comerciales". Pero esto es lo que ha hecho Kasparov. Y con la agravante de ser él mismo el organizador y el que seleccionó a los dos finalistas. El derecho de Shirov es, a mi juicio, de mayor importancia que el de Kasparov, y la excusa de Kasparov es, aparte de injusta, tan burda, que ofende la sensibilidad de todos los aficionados al ajedrez de buena fe. Decididamente, si tan poco comerciales son Kramnik o Shirov, lo mejor que podría haber hecho Kasparov es no haber embarcado a nadie en su propio tinglado. Podría haberlo pensado antes. LA PÉRDIDA DE LA ESPERANZA Valery Salov me ha autorizado a publicar la siguiente anécdota: durante la última olimpiada de Kalmikya, celebrada en Elistá, se celebraron reuniones de la FIDE. En una de ellas Karpov tomó la palabra y habló de sus derechos como campeón del mundo, defendiendo los privilegios que en su opinión le asisten. Entonces intervino Salov y realizó una crítica a la postura de Karpov, centrada principalmente en la cuestión de los privilegios. Al día siguiente Karpov y Salov se encontraron cerca de donde se desarrollaban las partidas y se produjo el siguiente diálogo: Karpov- "Valery, no me gustó lo que dijiste ayer". Salov - "Cuánto lo siento, esto es lo que pienso". Karpov- "Si sigues así, vas a perderlo todo." Salov - "¿Perderlo todo?. ¿Qué más puedo perder?. Karpov - "La esperanza". NOTA: Es notorio y conocido que Salov, una voz libre y crítica ante Kasparov, es vetado por éste y apenas recibe invitaciones para disputar torneos de élite, pese a su contrastada relevancia y categoría ajedrecisticas.... ¿Qué les sugiere a Vds. este diálogo?. Parecería entresacado del guión de "El Padrino" u otra película similar. ¿Qué querría decir Karpov con "perder la esperanza"?. Creo que cualquier buen aficionado mínimamente avisado puede sacar las conclusiones oportunas. En mi opinión, esta anécdota ilustra claramente la situación de la libertad de opinión que existe en ciertos niveles del ajedrez de élite. Resulta sorprendente cómo la voluntad de permanencia en la posición de campeón del mundo conlleva el silenciamiento de toda voz crítica con el sistema de privilegios actual, llegando incluso a utilizar medios tales como la amenaza directa a un Gran Maestro que ha sido semifinalista de la fase de candidatos al título de la FIDE. Un año más tarde, recién celebrado el mundial de Las Vegas ganado por Alexander Khalifman, Karpov, cuyo nivel de juego es por todos conocido, tras haber rehusado disputarlo sin causa creíble alguna, ha planteado una demanda contra la FIDE en Suiza. ¿Puede devolver un Tribunal de Justicia lo que no se defiende ante un tablero de ajedrez?.La respuesta la dirá el tiempo, pero Karpov no pierde la esperanza.... . ANAND, "EL HEREDERO" En una entrevista publicada en "Jaque", número 398, previa al campeonato del mundo de la PCA que Anand y Kasparov iban a disputar en Nueva York, se produjo este diálogo: Leontxo García: "Si usted es el nuevo campeón del mundo, ¿Qué intentaría cambiar?" Anand: "Nada, o quizá pondría el Mundial una vez cada seis años. Las ventajas del actual campeón son tan grandes que, probablemente, yo no cambiaría nada." Resulta que Anand tan sólo quería heredar. Merece la pena hablar un poco de Anand. La evolución del jugador indio en los últimos tiempos es francamente curiosa. Participó simultáneamente en los ciclos clasificatorios para el título mundial de la FIDE y de la PCA anteriores a Groningen, y disputó de la PCA a Kasparov en Nueva York. Después tomó parte del mundial de la FIDE de Groningen, torneo que ganó, para perder la final del mundial contra Karpov en Lausana, Suiza. Rechazó disputar la final organizada por Kasparov (WCC) frente a Kramnik, al parecer por incompatibilidad contractual tras disputar el mundial de la FIDE pero, una vez disputada ésta, y una vez que Kasparov le ha dado un "pase de pecho" a Shirov, Anand ha saltado la barrera y acepta disputar el "Match" con el título mundial en juego, con lo cual se convierte en lo que en Derecho Penal se conoce como "Colaborador activo necesario", pues sin su ayuda Kasparov no podría rematar la "faena". Cuando comenzó el mundial FIDE de Groningen, Wladimir Kramnik no tomó parte alegando no estar de acuerdo con el hecho de tener que disputar la final frente a Karpov, que como es sabido estaba clasificado para disputar directamente la final. Kramnik declaró: "En los torneos de tenis, Pete Sampras participa desde la primera ronda. Es una inmoralidad que Karpov no lo haga hasta la última. El dinero es importante para mí, pero es una cuestión de principios. (...) He intentado influir para que el sentido común prevaleciera en el ajedrez, pero por ahora no lo veo". (El País, 9 de Diciembre de 1997). Pero en cuanto Kasparov le ofreció disputar directamente la final de Cazorla parece que Kramnik comenzó a verlo un poquito más claro, y probablemente el hecho de ser él el que disputara una final sin tener que eliminar antes a otros aspirantes no debió afectar a sus principios ni suponer atentado alguno al sentido común. - al menos, a su propio sentido común -. Desde un punto de vista ético, la postura realmente consecuente fue la de Kramnik. Si no te gustan las condiciones, no participas. Pero la de Anand es justamente al revés. Si tan mala e injusta es la situación, ¿Por qué participas?. Huele un poco mal que las quejas vengan una vez que no se ha logrado conquistar el título de campeón del mundo y una vez que la cuenta corriente ha engordado como consecuencia de participar en una competición con tan injustas condiciones. Recientemente Anand ha declarado para el portal de internet "¡Olé!", ante un comentario de la periodista Rosa de Las Nieves acerca de si podría ser calificado de oportunista por aceptar la oferta de Kasparov, lo siguiente: "Karpov es el primero que coge todo lo que le ofrecen. Con Shirov tengo muy buena relación. Pero, por otra parte, él mismo aceptó jugar el duelo de Candidatos del WCC en Cazorla, cuando era yo quien debía disputarlo y no podía hacerlo por mis compromisos con la FIDE - pues tenía que disputar el Mundial de Groningen -." Bueno. Esto no es un error. Anand no confunde dos realidades radicalmente distintas, pues él rechazó voluntariamente la oferta de Kasparov y a Shirov le han privado contra su voluntad de sus derechos. Es simplemente un ejercicio de cinismo. Esta actitud de Anand ha sido apoyada por muchos periodistas que desean que llegue a Campeón del Mundo. En España brilla con luz propia Leontxo García, prestigioso periodista que, tras perder Anand contra Karpov en Suiza en 1998, - y ya era el segundo intento fallido por alcanzar el título -, publicó: "Nunca se sabrá si ganó el ruso o perdió el indio" (El País, 10 de Enero de 1998). Pues precisamente para eso se disputa un "Match", para saber quién resulta campeón. Se sabe en cuanto acaba. El campeón fue el ganador, Karpov. Personalmente considero que la actitud de Anand es bastante más injusta que la de Karpov, quien, aunque disputara directamente la final, al menos exponía un título de campeón del mundo. Pero Anand, que también disputará una final directamente, pasando por encima de Kramnik y Shirov, ni siquiera ha conquistado nunca título alguno que pueda exponer. Parece que en este caso el heredero desea pasar por encima de los legitimarios. El caso es heredar a toda costa. SHIROV, EL "PEÓN COLGADO". Ha pasado un año desde que Shirov ganó en Cazorla el derecho a conquistar el sueño de cualquier niño que comienza a jugar al ajedrez: llegar a campeón del mundo. Llama la atención la actitud que ha mostrado durante este tiempo. Super activo ante el tablero y completamente pasivo ante la oportunidad de su vida. Tan sólo una carta abierta protestando cuando Kasparov anunció que le daba una larga cambiada y le ofrecía el derecho a disputarle el título a Anand. No puedo ni imaginarme cuál hubiera sido la reacción de Fischer, el indómito, ante una situación semejante. Parece como si hubiera estado esperando a que Kasparov se dignase concederle lo que en realidad era suyo. Ahora que le han robado su sueño, queda de manifiesto cómo en el ajedrez y en la vida el jugador que tiene la iniciativa tiene que actuar en consecuencia. No basta con llegar a la séptima para coronar, es necesario un pasito más. Shirov ha pasado de peón libre que llega a la séptima... a peón "colgado". ¿ES KASPAROV EL CAMPEÓN DEL MUNDO?. Parece ser que él mismo se ha bajado del caballo. Él mismo se ha deslegitimado con su comportamiento. No es posible proclamar a Shirov campeón del mundo, pues no ha disputado el "Match" -Tampoco es por su culpa-, pero yo creo que Kasparov ha dejado el trono vacante. Se hace muy duro creerse que Kasparov es el indiscutible campeón del mundo, cuando no expone su trono ante Shirov. Por otra parte todos hemos contemplado la feroz lucha de Las Vegas, donde todos los favoritos que componen la élite ante la que Kasparov obtiene sus brillantes resultados han caído eliminados. No existe deporte profesional alguno que mantenga a un campeón del mundo "in pectore", que se apropie de un título una vez derrotado su anterior poseedor. Siempre se exige que defienda su título, como sucede con el boxeo. Si no lo hace en un plazo, se le desposee del título. En la natación o en el atletismo, sencillamente si no se presenta al campeonato ni se cuenta con él. Por eso somos tantos los aficionados que hemos disfrutado del mundial de Las vegas de la FIDE. Hubo un viento democrático que refrescó a todos los participantes, que vieron ante sí la posibilidad de hacer algo con su propio esfuerzo sin pertenecer a élite alguna ni poseer el ELO necesario para ser invitados al torneo de Linares. Bastaba con jugar al ajedrez. Seguro que el sistema no es muy bueno, pero es el menos malo y todos los participantes parten de una situación de igualdad. ¿ O es que a Khalifman alguien le regaló algo?. Kasparov ha hecho retroceder el ajedrez 100 años, volviendo a las designaciones " a dedo", ha evitado a un rival incómodo como Shirov, que tiene un estilo imprevisible y desagradable para sus contrincantes - Si no, que se lo pregunten a Short, tras la partida disputada en Las Vegas -, y en su teoría de lo que es "comercialmente interesante" parece como si pretendiera deslizar la responsabilidad de sus decisiones a la propia afición. Es como si él no tuviera la culpa de despojar a Shirov de sus legítimos derechos y aspiraciones, y fuésemos los aficionados, - los que hacemos que algo sea "comercial" o no -, los que le empujásemos a buscar otro rival más acorde con nuestros gustos. Es por esta subliminal razón por la que yo me atrevo a sugerir una postura para los aficionados de buena fe: no nos convirtamos en "Colaboradores pasivos necesarios" y no le demos la razón a Kasparov. No veamos las partidas del Match Kasparov - Anand. Tal vez así no resulte tan "comercial" y deba exponer su trono ante quien lo ha merecido en el tablero. LA PROFECÍA DE SPIELMANN Dentro de un egocentrismo que raya en el mesianismo Kasparov ha llegado a menospreciar a los participantes del mundial de Las Vegas, a los que ha tachado de turistas. Da la sensación de que, como si se tratase de un Luis XIV de pacotilla, -"El ajedrez soy yo"-, sólo si una competición está bendecida por su aprobación tiene sentido. Serguei Moisesian ha publicado una carta abierta a Kasparov donde defiende la dignidad de los maestros profesionales con legítimas ambiciones deportivas frente al despotismo de Kasparov, que reproducimos por su interés: Carta abierta al Sr. Kaspárov. "Tengo que estar en desacuerdo con alguien que se plantea preguntas como "¿Por qué el pequeño grupo elitista que participa en todos los eventos importantes es privilegiado?". Creo que éste es un asunto que sólo incumbe a los organizadores de torneos y que nadie puede imponerles los jugadores que deben elegir. La cuestión no es ¿Por qué siempre juegan los mismos en tales torneos?, sino ¿Por qué deben considerarse la élite del ajedrez, cuáles son los criterios que dicen que ellos son mejores que los demás "mortales"? Si nos basamos en los ratings, entonces estos jugadores sin duda tienen ventaja, porque al jugar continuamente en torneos de alta categoría, sin el riesgo de perder puntos y redistribuirlos entre sí, pagando cierto tributo a Su Majestad el Elo (usted ya tiene 2838 y creo que sus proveedores de puntos lo situarán en más de 3000 en un futuro próximo). Al mismo tiempo los jugadores "mortales" están luchando por subir sus ratings, como es la obligación de los verdaderos deportistas. En realidad, usted y sus proveedores de puntos abusan de las imperfecciones del sistema Elo, que evalúa equitativamente todo tipo de torneos. Por cierto, que el sistema de torneos con una composición de participantes permanentes ya tiene seguidores de "éxito" (Por ejemplo, de Myanmar). Si nos basamos en la fuerza de juego, no creo realmente que los componentes de la "élite" sean mejores que los "mortales" (El Campeonato Mundial de Las Vegas es una demostración en este sentido). Creo que está usted "condenado " a proteger a sus favoritos , que piensan que es usted su Dios, sin los cuales estaría obligado a jugar con los "plebeyos". Me complace que compare los acontecimientos ajedrecísticos con el tenis: "No puedo recordar un torneo del Grand Slam sin la participación de los números 1, 2, 3 y 4 del ranking oficial, además del vencedor de la edición anterior". Pero usted se "olvida" inmediatamente de decir lo más importante: en todos los torneos de tenis los jugadores de "élite" comienzan su participación en la segunda eliminatoria y luchan por la victoria con los jugadores "de a pie".¡Tales vencedores se merecen todo nuestro respeto! ¿Pero qué es lo que tenemos en ajedrez? . Sus torneos de "élite", con una composición de participantes permanente, fieles súbditos de Su Majestad. ¿Por qué acudieron al Mundial de Las Vegas sus favoritos?¿Para proclamarse Campeón del Mundo?. Antes, en Dortmund, algunos de ellos dijeron que no se considerarían a sí mismos verdaderos campeones mundiales si ganasen en Las Vegas. De modo que ¿qué motivación podían tener en Las Vegas? La respuesta es: dinero, o quizá Disneylandia. No podían permitir que algunos "plebeyos del ajedrez"amenazasen un fondo de premios que les "pertenece". De modo que son unos auténticos turistas, escribió usted. La razón de su ausencia en Las Vegas podría ser financiera (no se alcanzó la adorada suma de 1.000.000 de dólares), o simplemente que no estaba seguro de poder ganar el Campeonato del Mundo. Pero esta vez los "favoritos" (A diferencia de los "mortales") tenían que jugar en condiciones "insoportables". En primer lugar, no percibían fijos, a continuación tenían que vencer a sus oponentes (una novedad para participantes habituales en supertorneos) si querían conseguir dinero. Por último, la "élite" tenía que enfrentarse a jugadores completamente desconocidos (¡Qué desastre!). Es sencillamente escandaloso, las lamentables condiciones que los jugadores de "élite" debieron aceptar en Las Vegas. Hacía un terrible calor (no para sus oponentes, sólo para ellos), y además tenían (también sólo ellos) problemas personales. Ahora está claro por qué la "élite" jugó tan mal en Las Vegas. Resultó muy divertido leer sus comentarios acerca del fracaso de sus "favoritos". A cada eliminatoria los tipos de la "élite" le decepcionaan más y más. Usted explicaba los éxitos de los jugadores "mortales" (como Akopián) sólo a causa de los errores de sus rivales. Pero no decía, por ejemplo, que Anand se clasificó para la final de Groninga gracias a un increíble error de Jálifman en posición completamente ganada en la tercera eliminatoria. Con esto ya basta en cuanto a su "objetividad" y enfoque "desprejuiciado". Yo fui a Las Vegas para luchar por el título de Campeón del Mundo. Resumiendo: tengo que decir que me quedé desagradablemente sorprendido por sus observaciones, que me recordaron a la prensa amarilla de más bajo nivel. Difícilmente puedo imaginar a los mejores jugadores del mundo del tenis, a los mejores atletas o nadadores tratando de ofender así a sus colegas. Creo que le falta mucho por aprender respecto a la conducta de un deportista profesional. P.S. Para su información, no soy ex, siempre he sido, soy y seré armenio y estoy orgulloso de ello y, a diferencia de otros, nunca he cambiado mi nombre ni mi nacionalidad para adaptarme a circunstancias concretas y a gente concreta. Y si lo desea, puedo definir esto último con más precisión." Sergei Moisesián ¿Se cumplirá también con Kasparov la profecía de Spielmann y se seguirán alzando airadas voces de protesta contra él?. Tras lo sucedido con Shirov cada vez somos más los aficionados que consideramos colmada la medida. Nunca un jugador tan grande había caído tan bajo. José Ruiz Rescalvo, abogado y monitor FEDA. |
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