BURGOS

 

 

 

LA CIUDAD DE BURGOS DESCRIPCIÓN DE LA CIUDAD LOS BARRIOS
Algo de Historia Las murallas Judería
IMPORTANCIA DE LA CIUDAD LAS PUERTAS Aljama o Morería
La moneda Puerta de San Martín ( 1 ) Barrio Cristiano
Antigua Camera Regia Puerta de los Judíos ( 2 ) Distrito Comercial
Sede Episcopal Puerta de Santa Gadea ( 3 ) Barrio Gremial
Hogar de reyes Puerta de Santa María ( 4 ) Barrios Bajos
Mano Derecha del Rey Puerta de San Pablo ( 5 ) Arrabales
  Puerta de San Juan ( 6 )  
ÓRDENES MILITARES Puerta de San Gil ( 7 ) LUGARES DE INTERÉS
ÓRDENES RELIGIOSAS Puerta de San Esteban ( 8 )  
     

 

 

 

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LA CIUDAD DE BURGOS

 

 

Algo de Historia…

 

Fue en el año 884 cuando Alfonso III, rey de Castilla dio orden al conde Diego Rodríguez Porcelos (segundo Conde de Castilla) de construir una fortaleza y una ciudad a orillas del río Arlanzón a la que daría el nombre de BURGOS.

 

Burgos ha sido el hogar de héroes tales como Fernán González, Primer conde de Castilla (quien retomó la destruida ciudad a manos de los moros y los expulsó de estas tierras para siempre) y Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, entre otros muchos. Desde sus salas de estrategia se fue llevando la Reconquista poco a poco hacia el sur, arrebatando la tierra a los musulmanes palmo a palmo.

 

La ciudad alcanzó la capitalidad del Reino de Castilla a manos de Fernando I. Fue Alfonso VI quien, en 1085, asedió Toledo para anexionarla de nuevo al Reino de Castilla, convirtiéndose en su capital en 1087, alejando la ciudad de Burgos de los intereses militares para convertirse en un punto central del avance de la reconquista, siendo la encargada de las relaciones comerciales del Reino de Castilla.

 

Un año más tarde, Alfonso elevó Burgos al rango de Sede Episcopal. Las tierras burgalesas se poblaron entonces con monasterios de las principales órdenes monásticas de la época, como los Benedictinos, los Cistercienses, Agustinos, Dominicos, Franciscanos y las Clarisas.

 

En 1230, Fernando III logró anexionar el Reino de León al de Castilla formando, el Reino de Castilla y León, también conocido como Corona de Castilla. 

 

Burgos ha pasado de ser una ciudad meramente militar a comienzos de la Reconquista a ser un importante foco de mercado, debido a que se encuentra en un punto adecuado que une los puertos castellanos del norte con las tierras de conquista del sur. Además de esto, es un punto obligatorio de la Ruta Jacobea, por el que pasan peregrinos de todas las culturas en dirección a Santiago de Compostela…

 

 

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IMPORTANCIA DE LA CIUDAD DE BURGOS

 

 

La moneda

 

A partir de la cuarta década del siglo XII, el papel del oro almorávide fue decisivo. El sistema monetario musulmán, basado en el oro, fue el que se adoptó en Castilla y León, donde el dinar almorávide pasó a ser la base del sistema monetario cristiano. Fue Alfonso VIII quien, a partir de 1172, acuñó la primera moneda de oro autóctona castellana, el maravedí de oro, que imitaba los dinares almorávides. También durante el siglo XII continuó la acuñación de dineros de vellón (aleación de plata y cobre), lo cual facilitó la utilización de la moneda por un mayor número de individuos.

 

 

 

Durante el siglo XIII, el maravedí de oro fue dejándose de acuñar y fue Fernando III el Santo quien emitió una nueva moneda de oro, la dobla o castellano, basado en el dinar acuñado por los almohades, siendo ésta la pieza básica del sistema castellano. Por su parte, desde el siglo XIII los intercambios menores se realizaron con moneda de vellón o con monedas acuñadas en plata. Con este último metal, Fernando III acuñó los llamados ‘dineros burgaleses’. La figura predominante en los motivos de las monedas castellanas era una cruz del estilo románico puro. Además de la cruz, también se acuñaban crismones, leones o los primeros retratos, entre otros muchos otros motivos iconográficos. En el siglo XIII destacan los bustos reales y los castillos como principales motivos.

 

En Burgos se encontraba una de las más importantes Cecas (Casa de la Moneda) de la Corona de Castilla, lo cual es lógico partiendo de la base de que era un centro comercial altamente importante.

 

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Antigua Camera Regia

 

El ser la cámara del rey, suponía centrar en Burgos las referencias a la incipiente administración del reino, el poseer la primera voz en las Cortes, el ser estrado de la justicia y asiento frecuente de la corte. Burgos era la primera ciudad para las embajadas y los cortejos extranjeros. Burgos mantenía una comunicación con el titular de la corona y en el archivo del concejo se guardan cientos de cartas, ejecutorias, notificaciones de los reyes a la ciudad y de ésta a los reyes. Esta realidad supone un significativo poder político.

 

Las Cortes eran asambleas políticas en las que participaban los diferentes estamentos (grupos sociales diferenciados por su respectiva función social: nobleza, clero y campesinado, aunque este último era dejado al margen por norma general) de los distintos territorios, condados y merindades. Su origen se encuentra en la Curia Regia, organismo de tipo consultivo integrado por los grandes magnates, altos dignatarios eclesiásticos y oficiales de la casa del rey.

 

Con el reciente nombramiento de la ciudad de Toledo como la Capital del Reino de Castilla y León, el papel de las Cortes burgalesas han cambiado pues ahora la Curia Regia se realiza en Toledo, donde acuden representantes o procuradores de todo el Reino. En Burgos, las Cortes burgalesas mantienen una de consejería del alcalde de la ciudad, donde acuden todos los niveles de la sociedad urbana y rural, incluyendo a los normalmente desatendidos campesinados, representados por el procurador rural de cada merindad. Los concejos urbanos se formaban para discutir asuntos de haciendas, además de posibles asuntos que requerían la voz de la justicia en las ciudades y villas del condado.

 

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Sede Episcopal

 

Trasladada desde Villafranca Montes de Oca, hasta Gamonal y más tarde desde Gamonal a Burgos, la Sede Episcopal controla y dirige todos los asuntos religiosos de la Corona de Castilla mediante el Cabildo Catedralicio, al que perteneces los más importantes mandatarios religiosos del Reino. El Cabildo recibe órdenes directas del Papa Gregorio IX y la Curia Romana.

 

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Hogar de reyes

 

El rey, Fernando III no tiene una residencia que pueda llamar hogar, pues cabalga con su ejército constantemente por las tierras castellanas haciendo que sus fronteras se desplacen poco a poco, recuperando el terreno que deja el enemigo al perecer o replegarse. Doña Berenguela, antigua reina de León y de Castilla, madre de Fernando, decidió quedarse en la bella ciudad de Burgos junto con Beatriz de Suabia, esposa de su hijo. Ambas residen en el Castillo, proporcionando sabios consejos a las Cortes y Concejos que se llevaban a cabo en la ciudad.

 

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Mano Derecha del Rey

 

La familia que gobierna la ciudad mediante el título de Alcalde de Burgos, son los Bonifaz, en cuya cabeza se alza el insigne Ramón Bonifaz, Almirante de Castilla y mano derecha de Fernando III. Fue Ramón quien dejó su mandato a manos de su hijo Diego Bonifaz para partir hacia el sur junto a Fernando III, con la noble tarea de recuperar las tierras que creen les pertenecen por derecho. Son ya diez años de mandato a la espalda de Don Diego, diez años de un buen liderazgo y administración desde el punto de vista de las demás familias y de apoyo a Fernando, quien tiene especial cariño por su antiguo hogar y por la hospitalidad que reciben sus dos mujeres más importantes.

 

 

 

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DESCRIPCIÓN DE LA CIUDAD

 

 

 

LAS MURALLAS

 

 

 

 

La muralla que circunda la ciudad de Burgos es lo bastante sólida como para no caer más que ante el más decidido de los asaltos. Rodeando la ciudad entera, la muralla se eleva doce metros sobre el suelo y es lo bastante ancha como que varias personas caminen sobre ella codo con codo. Los guardias que las recorren poseen una magnífica vista de la ciudad en su conjunto y lo que en su interior sucede, además claro está, de todos los caminos que llegan hasta ella. Sólo a los guardias de la ciudad se les permite caminar sobre la muralla.

 

 

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LAS PUERTAS DE LA CIUDAD

 

Como cualquier ciudad amurallada, Burgos posee puertas que separan la ciudad del mundo exterior. Al oeste se encuentran la Puerta de San Martín, la Puerta de los Judíos y la puerta de Santa Gadea. La muralla sur posee la Puerta de Santa María y la Puerta de San Pablo. Al este se encuentra la Puerta de San Juan. Al Norte de la ciudad, se encuentran la Puerta de San Gil y la Puerta de San Esteban. Estas ocho puertas pueden ser fácilmente cerradas y defendidas. Todo aquel que quiera entrar en la ciudad tras la puesta del Sol deberá ser muy convincente con los guardias, pues el toque de queda impuesto en la ciudad no permite el acceso a la misma al anochecer...

 

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Puerta de San Martín ( 1 )

 

 

 

Forma parte del lienzo oeste de las murallas y es conocida como Puerta Real, pues bajo su arco pasaban los Reyes y otros monarcas cuando hacían su entrada en Burgos, dirigiéndose hacia el Castillo. Su arco de herradura árabe está flanqueado por dos fornidos cubos de piedra.

 

A través de esta puerta se accede a la ciudad por la calle Tenebregosa que va a parar hasta la Catedral de Santa María. Entrando por ella se llega hasta la judería y la aljama hacia el sur y sureste respectivamente. Si se continúa hacia el este, se avanza por la zona noble hasta la basílica. 

 

 

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Puerta de los Judíos ( 2 )

 

Esta puerta está es una pequeña vía de acceso a la ciudad, protegida por fuertes barrotes. Da acceso al corazón de la judería y únicamente es transitada por aquellos fieles a dicha religión...

 

 

 

Puerta de Santa Gadea ( 3 )

 

De fuertes muros, con una configuración muy similar a la Puerta de San Martín, la Puerta de Santa Gadea da paso una zona en la que predomina la burguesía cristiana, siendo ésta recorrida por la calle de Santa Águeda, avanzando por la cual, se llega hasta la Catedral.  Al noroeste de la puerta se encuentran la aljama y la judería y al norte las grandes casas de la nobleza burgalesa.

 

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Puerta de Santa María ( 4 )

 

 

En tiempos del Cid fue la puerta más famosa de la ciudad, pues por ella salía de Burgos para batallar Rodrigo Díaz de Vivar y por ella regresaba a sus lares para descansar de la dura contienda contra los moros. Es la mayor de las que dan entrada a Burgos.

 

La Puerta de Santa María está situada frente al puente del mismo nombre. Además de una Puerta es en sí una pequeña fortaleza, sólidamente reforzada y defendible con facilidad.

 

En el interior de la torre se encuentra la Sala de Puridad, en la que los ediles se reúnen para tratar los asuntos graves que se le planteaban al Consejo burgalés. Del encomiable espíritu que presidía los debates celebrados en la Sala da idea cabal la siguiente máxima allí escrita: “ Con la concordia crecen las cosas pequeñas; con la discordia se derrumban las grandes.” En su interior se hallaba también la Sala de los Generales, donde se encontraban mapas de los terrenos circundantes y varias tácticas de defensa bien estudiadas por los generales de la milicia burgalesa.

 

 

 

 

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Puerta de San Pablo ( 5 )

 

Situada al sur de la ciudad, frente al puente del mismo nombre, la Puerta de San Pablo da paso a la Plaza del Mercado Mayor, el gran mercado de la ciudad, seguido hacia el oeste de la Plaza del Mercado Menor, ambos al sur de los gremios de artesanos de la ciudad. Todo aquello que pueda adquirirse legalmente puede ser hallado en estos mercados y de todos es sabido que los guardias de la ciudad frecuentan esta zona durante todo el día manteniendo la paz y asegurándose de que los delitos que se cometen son de poca importancia. Los robos de poca monta podrían disculparse, pero los delitos de mayor calibre suelen ser castigados rápidamente.

 

La puerta posee una doble enrejada, para hacer de aduana entre las carretas que entran y salen de la ciudad y la guardia normalmente se encuentra con el doble de efectivos o más, pues hay una gran cantidad de movimiento bajo sus muros.

 

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Puerta de San Juan ( 6 )

 

Alta y ruda se alza la entrada por la que acceden los peregrinos a la ciudad de Burgos en su caminar. La Puerta de San Juan se encuentra en la muralla este, frente al barrio y el puente del mismo nombre.

 

A través de ella se accede a la calle de la Puebla (que llega hasta la Plaza del Mercado Mayor) y la calle de San Juan, al sur de la cual se encuentra la zona gremial y al norte los barrios bajos. Los cansados viajeros nocturnos suelen parar en la Posada de las Almas, una hostería abierta las 24 horas, que se encuentra justo enfrente de la puerta.

 

(En la imagen podemos ver la Puerta de San Juan al fondo, a la izquierda está la Posada de las Almas, junto a ella pero más cerca de la vista se encuentra el Hospital de San Lesmes, a la derecha la Capilla de San Juan Evangelista y detrás de dónde nos encontraríamos, se halla el monasterio de San Juan)

 

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Puerta de San Gil ( 7 )

 

Se levanta junto a la Iglesia de San Gil Abad. Uno de sus torreones, está adosado a la iglesia y en él eran acogidas «las emparedadas», mujeres que tomaban la decisión de alejarse del mundo llevando una vida de penitencia y oración.  La puerta Se comunica con la iglesia por una escalera de caracol. A través de ella se accede a la zona este del barrio cristiano por la calle de San Gil.

 

          

 

La Puerta San Gil es una de las más antiguas puertas de la muralla de la ciudad, que desempeñaba funciones de torre defensiva y de prisión, la cual está situada en el sector contiguo al arco, donde la muralla alcanzaba su mayor altura y donde más torres defensivas repletas de celdas esperaban a los criminales de la ciudad.

 

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Puerta de San Esteban ( 8 )

 

Esta es una de las puertas mejor defendibles de la ciudad. Está situada frente al arrabal del mismo nombre, al exterior de las murallas y da paso al interior, por la calle de San Esteban, al norte del barrio cristiano.

 

(La imagen izquierda muestra el interior de la puerta mientras que la inferior muestra la cara exterior)

 

 

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LOS BARRIOS DE LA CIUDAD

 

 

BARRIOS DEL INTERIOR de las MURALLAS (intramuros)

 

 

Son más de siete millares las personas que llaman hogar a esta ciudad, de varias culturas y clases sociales. La forma en la que se han organizado dentro de la ciudad es la siguiente...

 

 

1 Puerta de San Martín 11 Iglesia de San Martín 21 Monasterio de la Merced
2 Puerta de los Judíos 12 Iglesia de Nuestraseñora de Viejarrúa 22 Monasterio de San Juan
3 Puerta de Santa Gadea 13 Iglesia de San Román 23 Cementerio
4 Puerta de Santa María 14 Iglesia de Santa Águeda 24 Mercado de la Llana
5 Puerta de San Pablo 15 Iglesia de San Nicolás 25 Plaza del Mercado Menor
6 Puerta de San Juan 16 Basílica de Santa María - Catedral 26 Plaza del Mercado Mayor
7 Puerta de San Gil 17 Iglesia de San Esteban 27 Caminos del Norte
8 Puerta de San Esteban 18 Iglesia de San Lorenzo el Viejo 28 Caminos del Oeste
9 Castillo 19 Iglesia de San Gil 29 Caminos del Sur
10 Iglesia de Santa María la Blanca 20 Capilla de San Juan Evangelista 30 Caminos del Este

 

 

 

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Barrio Judío - Judería

El barrio judío, también llamado judería, se encuentra al oeste de la ciudad, al sur de la Puerta de San Martín. Por aquel entonces eran más de cien familias, con un total de casi 600 individuos que habían de pagar tributo por vivir en la ciudad, los cuales se reunían en las sinagogas de la judería para ejercer sus ritos religiosos. Los judíos destacaban como profesionales prestamistas y arrendadores financieros, aunque también se dejaban ver en la práctica comercial al pormenor, el ejercicio de la medicina y la agricultura.

 

 

 

En sus calles se encuentran hospitales pequeños para los suyos. Los judíos Son posiblemente más eficientes que los curanderos cristianos, pero rehúsan atender a miembros de otras religiones, por lo que pocos extraños conocen sus habilidades.

 

Son muchos los que acuden a pedir préstamos a los judíos, pues su fama de prestamistas les precede. El hecho de que concedan préstamos no significa que acepten a cualquiera, y por supuesto, están muy al tanto de las actividades de aquellos a los que han ofrecido sus servicios, por lo que comúnmente negocian con personajes importantes de la ciudad.

 

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Barrio Mudéjar - Aljama o Morería

 

La morería o aljama se encontraba pegando a la judería, hacia el este. Los árabes que se encontraban en ella debían pagar un fuerte tributo para ejercer sus derechos religiosos (toman el nombre de mudéjares, del árabe mudayyan, 'a quien le es permitido quedarse', pues era la población musulmana que seguía viviendo en los territorios que pasaban a poder cristiano) en las mezquitas de la aljama. Los mudéjares, entre otras disciplinas, eran buenos constructores, diestros en la manufactura textil y la farmacia.

 

Son muchos edificios de la ciudad los que han sido erigidos mediante la ayuda de una mano árabe y muchos de los arquitectos mudéjares son codiciados tanto por nobles como por reyes.

 

Aunque la población se lo tome con cierta reticencia, muchos árabes dominan la herbología, siendo alguno de ellos tan eficiente como los muchos monjes herbolarios o incluso más.

 

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Barrio Cristiano

 

El barrio cristiano de la ciudad se divide en dos zonas diferenciadas. Dentro de la zona de la Nobleza Cristiana se encuentran los hogares de la alta nobleza, en donde se hallan las haciendas de mayor lujo y calidad de vida de la ciudad, la baja nobleza, los caballeros y por supuesto, el alto clero. En la zona de Burguesía Cristiana se encuentra el hogar de muchos de los cristianos burgueses de la ciudad, ya sean comerciantes, administradores o cualquier ocupación de respeto.

 

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Distrito Comercial

 

El sur de la ciudad pertenece en su totalidad al comercio, teniendo al este de la Plaza de Santa María, la Plaza del Mercado Menor. Muy cerca de ésta, se haya la Plaza del Mercado Mayor, justo en la Puerta de San Pablo. También hay un mercado dedicado en especial al comercio con cereales situado en la Plaza de la Llana, al este de la Catedral. En estas plazas, pasan todo tipo de mercancías, unas para quedarse y ser vendidas y otras para seguir hacia el norte o el sur, hacia Santander o Toledo respectivamente.  Cabe destacar dos edificios de importancia: El Consulado del Mar, donde se regía el mercado portuario del norte de Castilla y el Consejo Mercantil, desde donde se dirigía el amplio comercio de la ciudad. Ambos se sitúan entre las dos Plazas del Mercado.

 

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Barrio de los Artesanos - Barrio Gremial

 

Alrededor de los mercados se encuentras los barrios de los gremios y las viviendas de los comerciantes. Entre estos pequeños gremios se encuentran entre otros: Aceiteros, Armeros, Arrieros, Barberos, Blanqueadores, Bolseros, Candeleros, Canteros, Carniceros, Carpinteros, Carreteros, Cereros, Cerrajeros. Cerveceros, Copistas, Cordeleros, Cuchilleros. Curtidores, Escribanos, Escultores, Fabricantes de vainas, Fabricantes de guates, Flecheros, Herreros, Hilanderos, Hebilleros, Joyeros, Lavanderas, Madereros, Panaderos, Peleteros, Pescateros, Pintadores, Posaderos, Restauradores, Reposteros, Sastres, Sederos, Sombrereros, Tapiceros, Tallistas en madera, Techadores, Tejedores, Vendedores de especias, Verduleros, Vinateros, Zapateros, etc.

 

Pegando a la orilla norte del Arlanzón, entre las puertas de Santa María y San Pablo, se suelen encontrar a los curtidores, con zonas de curtido y secado de la piel. El olor embarga toda la zona de los mercados, haciendo que cueste acostumbrarse al fuerte hedor de la piel curada. Junto a éstos se encuentran normalmente los alfareros, donde la arcilla y el barro se funden para crear todo tipo de objetos y utensilios tan básicos en el uso diario. Aprovechan la orilla norte al igual que los curtidores, pues se encuentran junto al río y cerca de sus hornos del barrio gremial, donde cuecen las obras que estos artesanos crean con tanto cuidado y trabajo.

 

Sus pocas tabernas son ahora uno de los lugares más concurridos de la ciudad, donde según parece, un sabio orador ameniza alguna de las noches con sus debates y sugerencias. En 1258 se formó un Consejo Gremial, por el cual se regirían las calidades y precios máximos en los que los artesanos podían especular, contemplando también las asociaciones temporales para dar salida a grandes pedidos como los que pudiera necesitar el ejército castellano. Con la prosperidad del distrito se construyó una gran torre donde el Consejo se reuniría para tratar los aspectos gremiales semanalmente. Desde dicha torre se puede ver casi toda la ciudad, aunque no rivaliza con la gran altura de la Catedral.

 

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Barrio Pobre -  Barrios Bajos

 

Al noroeste del barrio gremial se encuentra el barrio más marginal de la ciudad, conocido como Barrio Pobre o Barrios Bajos, en el que abundan los prostíbulos y burdeles, los vagabundos y las tabernas de mala muerte. No es recomendable deambular por este barrio una vez es de noche, pues los peligros acechan en cada esquina. Debido a la multitud de disturbios que se suelen ocasionar en dicho barrio, los guardias patrullan menos la zona, y si lo hacen, lo harán en mayor número. Se limitan normalmente a observar el barrio desde los seguros puestos de las murallas.

 

En su seno se halla el Monasterio de la Merced, dirigido por los Mercedarios (para más información leer las órdenes religiosas más abajo), recientemente construido.

 

En cuanto a tabernas destacables de los barrios bajos, hay dos. "La Hierba Negra" y "La Gruta Oscura", ambas tienen fama de satisfacer cualquier tipo de necesidad y es raro el día (o mejor dicho, la noche) en el que no hay trifulcas de un tipo u otro.

 

 

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LOS BARRIOS DE LA CIUDAD - EXTERIOR DE LAS MURALLAS (extramuros)

 

Aunque no se encuentren dentro de la ciudad, fuera de los muros de la ciudad hay barrios que se van abriendo paso hacia el sur y el este.

 

 

Arrabal de San Pedro

 

Se encuentra al oeste de la puerta de San Martín,  dedicado principalmente a la talla de madera proveniente de los bosques situados alrededor del mismo.

 

 

Arrabal de San Esteban

 

Se encuentra al norte de la puerta de San Esteban, recorrido por la Calle de las Corazas. En él se encuentran los herreros de la Guardia de la ciudad, entre otras cosas, de ahí el nombre de la calle que lo atraviesa.

 

 

Arrabal de San Juan

 

Se encuentra en el este de la ciudad, más allá de la Puerta oriental del mismo nombre, pasando el pequeño puente que se eleva sobre el río Vena, se llega al pequeño barrio de tejedores e hilanderos rodeando el Monasterio de San Juan ( 22 ). Muy cerca de la puerta de San Juan se halla también una posada recientemente inaugurada, llamada "Posada de las Almas" que está abierta día y noche, sirviendo de refugio a aquellos viajeros que llegan a la ciudad al abrigo de la noche. Junto a ella se encuentra el Hospital de San Lesmes, establecido con el propósito de sanar las posibles heridas de los peregrinos. Frente a éste se encuentra la Capilla de San Juan Evangelista, donde se realizan los oficios del arrabal.

 

 

Villa de Gamonal

 

Esta villa se sitúa a unos tres kilómetros al este de la ciudad, siguiendo el camino que sale de la puerta de San Juan. Está presidida por la Iglesia de Santa María la Real, una fortificada iglesia donde mantienen un baluarte los Caballeros de Santiago, desde donde protegen los peregrinos que diariamente caminan por las sendas cercanas a la villa. Esta iglesia fue la Sede Episcopal del Reino de Castilla desde 1075 hasta 1088.

 

 

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VILLAS Y LUGARES IMPORTANTES dentro y fuera de Burgos

 

 

                       

 

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Monasterio de Santa María la Blanca

 

El famoso monasterio está situado a un kilómetro de la ciudad, en un paraje de estirpe románica al que se llega cruzando el Puente de Malatos. El conjunto del monasterio impresiona por su recia arquitectura, pues se asemeja en cierto modo a una vieja fortaleza. Se alza en el mismo emplazamiento donde antiguamente estuvo el lugar de recreo real denominado “Las Huelgas”.

             

El monasterio de monjas cistercienses fue fundado en 1187 por Alfonso VIII, cumpliendo el deseo de su esposa Leonor de Aquitania. Su abadesa, Doña Constanza tenía jurisdicción sobre cincuenta villas. En él se recogerían personas de notable condición, serviría de panteón real, y sería escenario para los monarcas donde ser armados caballeros bajo la autoridad divina.

 

 

 

 

 

 

 

 

Hospital del Rey

 

Situado cerca del Monasterio de Las Huelgas. Fue Fundado por Alfonso VIII y puesto bajo la jurisdicción de la Abadesa de Santa María la Blanca. En el Hospital se hospedan los peregrinos que se dirigen a Compostela siguiendo el Camino Francés.

 

 

 

 

 

 

 

 

Monasterio de San Pedro de Cardeña

 

También llamado Monasterio del Cid. Está situado a 10 kilómetros de la ciudad. Fue fundado en 899, destruído en 953 por los árabes y reconstruido en el siglo XI. En él reposan los restos de Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) y su esposa Doña Jimena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monasterio de Santo Domingo de Silos

 

 

El gran cenobio benedictino se alza en la villa de Silos, a un kilómetro del macizo cretáceo de la Tecla. Y a 57 km de la ciudad de Burgos. Hacia el siglo VII ya existía en el mismo emplazamiento un monasterio dedicado a San Sebastián, que los árabes devastaron. El monasterio fue restaurado por Fernán González en el año 954, pero, a lo largo del Siglo XI experimentó las asoladoras consecuencias de los constantes ataques dirigidos por Almanzor. Su periodo de esplendor comienza cuando en el año 1041, llega al monasterio el monje Domingo, cuyo firme enfrentamiento con el rey García de Navarra queda reflejado en los versos de Gonzalo de Berceo: “Puedes matar el cuerpo, la varne mal traer; Pero en el alma, rey, no has ningún poder…”

 

Domingo, acogido protectoramente por el rey don Fernando, acometió la labor de restaurar el monasterio de Silos y cimentar su prestigio espiritual. El desterrado, a quien el pueblo aureoló con la leyenda de monje capaz de hacer milagros, organizó sabiamente la administración del cenobio benedictino, inspiró sus leyes y dejó imperecederas huellas de su emprendedor espíritu en la construcción del coro y en la erección del claustro románico. Domingo, murió en el año 1073 y la iglesia de Silos fue consagrada en 1088. Posteriormente, los monjes decidieron que el monasterio llevase en lo sucesivo el nombre de Santo Domingo, en recuerdo del benedictino que tanto había hecho por su encumbramiento espiritual y material

 

 

 

 

 

 

 

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CASTILLO DE BURGOS

 

La fortaleza del Castillo fue construida en lo alto de una colina muy cercana al Arlanzón en el siglo X. Fuertes sus muros permanecieron, desde donde los reyes castellanos gobernaron. La ciudad creció en torno a las lomas de la colina que tal fortificación presidía, avanzando a lo largo del río. Pronto se alzó una robusta muralla de piedra que limitó la colina y aseguró el terreno hasta la orilla norte del Arlanzón y hasta la orilla oeste del Vena. Varios fueron los canales que se cavaron para el abastecimiento de agua a toda la ciudad, que comenzó a crecer a grandes pasos…

 

 

Desde que el Príncipe Cassius regresó de ayudar a las ciudades de Madrid y Valencia, evitando su conquista total por parte de los sarracenos, tomó como refugio el Castillo. Es en él donde se ha establecido el nuevo Eliseo de la ciudad.

 

[Maqueta del castillo tras la reforma de Alfonso (véase la parte superior adornada con arcos]

 

Sabiendo que Burgos sería una ciudad donde acudirían importantes señores y embajadores, ordenó construir un palacio en el interior del castillo, haciendo de éste una estancia más acogedora sin repercutir en sus tareas defensivas. Para finales de 1257 se había terminado la remodelación y trasladó a sus cuatro hijos legítimos (Berenguela, Beatriz, Fernando y Leonor) y a su esposa, Violante de Aragón, a sus estancias.

 

CATEDRAL DE SANTA MARÍA

 

 

A comienzos del siglo XIII, el Rey Fernando III, ordenó erigir una catedral gótica sobre la antigua basílica románica de la ciudad, apoyando tal decisión el obispo Mauricio, quien se encargó de dirigir y coordinar los grandes recursos destinados a la creación de tal sagrado templo. Fue el 20 de junio de 1221 cuando se dieron por iniciadas las obras, quedando inaugurado nueve años más tarde el culto en la cabecera de la cruz latina de su planta. Ya en el 1236 su parte frontal (al oeste) y sur se habían concluido, llegando a la mitad de su totalidad. En estos momentos, las obras parecen acelerarse por momentos a manos del nuevo arquitecto, conocido como el Maestro Enrique.

 

 

          

 

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ORDENES MILITARES

 

 

Orden de Calatrava

 

Fundada con carácter militar y religioso en 1158 por el abad Raimundo de Fitero, para defender la villa de Calatrava. La orden fue aprobada por el papa Alejandro III y adoptó la regla de san Benito. Alcanzó un enorme poder y numerosos monarcas le otorgaron multitud de privilegios, donaciones y dispensas.

Su emblema distintivo es una cruz roja con cuatro lises en las puntas. Desde el siglo XIII existe una rama femenina de la orden, conocida con el nombre de calatravas.

 

 

Orden de Alcántara

Orden militar española de caballería. Fundada en 1156 por un grupo de nobles salmantinos, al frente de los cuales se encontraba Suero Fernández Barrientos, fue reconocida por el papa Alejandro III y adoptó con carácter oficial la Regla del Cister.

Para identificarse los caballeros vestían túnica blanca, capa negra y la cruz al pecho de color verde. El rey Alfonso IX les entregó en feudo para establecerse la ciudad de Alcántara.

 

 

Orden de Santiago

Fundada en 1161 por 12 caballeros de León, con el fin de proteger a los peregrinos que iban a Compostela, su sede principal quedó establecida en Uclés. Los componentes de esta orden militar participaron en la batalla de las Navas de Tolosa, en la que murió el maestre de la orden don Pedro Arias.  

Su divisa es una cruz roja (de Santiago) en forma de espada, sobre una capa blanca.

 

 

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Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Orden del Temple

 

Orden medieval de carácter religioso y militar, cuya denominación oficial era Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (también Orden del Temple). Fueron conocidos popularmente como los Caballeros del Templo de Salomón, o Caballeros Templarios, porque su primer palacio en Jerusalén era adyacente a un edificio conocido en esa época como el Templo de Salomón. La Orden se constituyó a partir de un pequeño grupo militar formado en Jerusalén en el año 1119 por dos caballeros franceses, Hughes de Payns y Godofredo de Saint Omer. Su objetivo era proteger a los peregrinos que visitaban Palestina tras la primera Cruzada. Desde su nacimiento tuvo un fin militar, por lo que la Orden se diferenciaba a este respecto de las otras dos grandes órdenes religiosas del siglo XII: los Caballeros de San Juan de Jerusalén y los Caballeros Teutónicos, fundadas como instituciones de caridad.

 

La Orden obtuvo la aprobación papal y en 1128, en el Concilio eclesiástico de Troyes, recibió unos preceptos austeros que seguían estrechamente las pautas de la orden monástica de los cistercienses. La Orden Templaria estaba encabezada por un gran maestre (con rango de príncipe), por debajo del cual existían tres rangos: caballeros, capellanes y sargentos.

 

Los caballeros eran los miembros preponderantes y los únicos a los que se les permitía llevar la característica vestimenta de la Orden, formada por un manto blanco con una gran cruz latina de color rojo en su espalda. El cuartel general de los Caballeros Templarios permanece en Acre.

 

Como los Caballeros Templarios enviaban regularmente dinero y suministros desde Europa a Palestina, desarrollaron un eficiente sistema bancario en el que los gobernantes y la nobleza de Europa acabaron por confiar. Se convirtieron gradualmente en los banqueros de gran parte de Europa y lograron amasar una considerable fortuna. Después de que las últimas Cruzadas fracasaran y menguara el interés en una política agresiva contra los musulmanes, no fue preciso que los Caballeros Templarios defendieran Palestina, aunque prestaron su apoyo a la Reconquista para así saciar su sed de sangre musulmana.

 

La Orden se estableció en el primer tercio del siglo XII en Aragón, Cataluña y Navarra, y posteriormente se extendió a Castilla y León. Su actividad en la península Ibérica se centra en la defensa fronteriza frente a los musulmanes, participando en destacadas acciones bélicas, como las empresas de Valencia y Mallorca junto a Jaime I de Aragón, la conquista de Cuenca, la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

 

 

Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén

 

Orden militar cuya función inicial fue proteger un hospital construido en Jerusalén antes de las Cruzadas; Sus miembros son llamados Caballeros Hospitalarios. Sus atuendos constan de una túnica negra sobre la que descansa una cruz blanca.

 

La Orden fue fundada después de la formación del reino latino de Jerusalén, aprobado por el papa Pascual II en 1113 y confirmado por el papa Eugenio III en 1153. Los hermanos prestaban juramento de pobreza, obediencia y castidad, y se comprometían a ayudar en la defensa de Jerusalén. Su primer jefe, Gerard, era llamado rector; los siguientes, recibieron el nombre de grandes maestres. Por motivos de necesidad, en la Orden primó la actividad militar, en la que todos los caballeros armados eran de origen noble. Formaron una comunidad que se guiaba por la Regla de san Agustín. En un principio se dedicaron al cuidado de los peregrinos y de los cruzados, hasta que, debido al fracaso del reino latino, tuvieron que abandonar Tierra Santa, dispersándose sin problemas por Europa gracias a su alto poder económico.

 

 

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ORDENES RELIGIOSAS

 

 

Orden de Santa María de la Merced - Mercedarios

 

Orden religiosa hospitalaria cuyo nombre completo es Orden de la Santísima Virgen María de la Merced de la Redención de los Cautivos. La denominación de sus seguidores es Mercedarios, quienes portan hábitos blancos.

 

Esta comunidad de la Iglesia católica (fundada oficialmente el 10 de agosto de 1218 y confirmada por el papa Gregorio IX en 1235), tuvo sus orígenes en una asociación creada en 1203 por san Pedro Nolasco con la ayuda de san Raimundo de Peñafort. Su objetivo era ayudar a los cristianos cautivos a mantener su fe y lograr su liberación, así como alimentar al pobre y ayudar al desvalido.

 

El rey de Aragón Jaime I el Conquistador les otorgó el hospital de Santa Eulalia e impuso a la orden la insignia de la Casa Real de Aragón, que es desde entonces su escudo distintivo.

 

Los Mercedarios en Burgos: el monasterio, bautizado con el nombre de La Merced, recientemente construido para esta orden se localiza en el interior de los barrios bajos de la ciudad y es ahí donde más falta hacen. Se desconoce el porqué la orden ha recibido el monasterio para sí, pues eran muchas otras las más cercanas a obtener dicha construcción, pero lo que está claro es que los pobres y los presos agradecen a Dios el regalo que los ha otorgado.

 

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Orden del Cister - Cistercienses

 

Orden monástica católica fundada en 1098 en Citeaux (del latín Cistercium), Francia, por un grupo de monjes benedictinos de la abadía de Molesme, que estaban bajo la dirección de san Roberto de Molesme. También se les llamaba monjes blancos, por el hábito blanco o gris que usaban bajo sus escapularios negros. Los primeros cistercienses quisieron establecer una comunidad que se guiara por la interpretación más estricta de las reglas monásticas que, en 540, san Benito de Nursia había establecido para sus monjes. Eran partidarios de un rígido ascetismo, del trabajo manual como parte de la vida monástica y contrarios a las regalías feudales. A pesar de que san Roberto había recibido órdenes de las más altas autoridades de la Iglesia para que volviera a Molesme, su sucesor en Citeaux, san Alberico, en 1099, logró que la orden fuera aprobada por el papa Pascual II en 1100. Al tercer abad, el inglés san Esteban Harding, se le atribuye la creación de la constitución de la orden cisterciense, la Carta de la Caridad. La orden tenía que mantener la observancia de las mismas reglas en todas sus casas, comunidades que recibían la visita anual de su abad fundador. Una vez al año se realizaba una convención de abades cistercienses en Citeaux.

 

En 1113, san Bernardo de Claraval ingresó en el noviciado del monasterio de Citeaux; en 1115 se convirtió en el abad fundador de Claraval (Clairvaux). Más adelante pasó a ser el mentor espiritual que más influencia ejerció en aquella época, y también el responsable de la rápida expansión de la orden. En 1153 existían ya más de 300 monasterios cistercienses, 68 de los cuales habían sido fundados directamente desde Clairvaux. A finales de la edad media, la orden contaba con más de 700 abadías, habiendo logrado una gran expansión por casi toda Europa.

 

A medida que la orden se fue expandiendo y prosperando, le fueron surgiendo nuevas exigencias. Para poder cumplir con estas demandas, los cistercienses se apartaron de los ideales de ascetismo señalados en su constitución, en parte porque algunas de estas disposiciones no eran compatibles con el espectacular crecimiento que experimentaba la orden. Durante el siglo XII, considerada como su edad de oro, los cistercienses constituían la orden con más influencia dentro de la iglesia católica. Alcanzaron obispados y desempeñaron diversas funciones eclesiásticas, encomendadas a los benedictinos durante el siglo XI, reemplazándolos en la curia romana, que gobierna la Iglesia. También tuvieron un fuerte protagonismo en la economía de la edad media, en especial en el desarrollo de técnicas para hacer utilizables terrenos baldíos, y en la creación de métodos de producción, distribución y venta de granos y de lana. Fueron en gran parte los responsables de la expansión de la arquitectura gótica por toda Europa, y dedicaron mucho tiempo y esfuerzos en la recogida y copia de manuscritos para sus bibliotecas.

 

 

Franciscanos

 

Orden religiosa de la Iglesia católica fundada, probablemente en 1208, por san Francisco de Asís. Fue aprobada por el papa Inocencio III en 1209. Después de haber dedicado su vida a predicar, a servir y a vivir en pobreza, Francisco organizó en torno suyo a un grupo de 12 discípulos. Los condujo desde Asís hasta Roma, buscando la bendición del Papa, quien expresó sus dudas con respecto a si era posible, en efecto, llevar el rigor de vida que el grupo se proponía adoptar.

Sin embargo, Inocencio III les dio su bendición, con la condición de que se hicieran clérigos y que eligieran a un superior. Francisco fue elegido como tal y el grupo retornó a Asís, donde obtuvieron un permiso de la abadía de los benedictinos para poder utilizar la pequeña capilla de Santa María de los Ángeles, en el monte Subasio, alrededor de la cual construyeron cabañas con ramas de árboles. Más tarde, con la intención de imitar el modelo de vida de Jesucristo, iniciaron una vida de predicaciones itinerantes y de pobreza voluntaria.

 

Por aquel entonces, la hermandad no contaba ni con una organización formal ni con un noviciado, pero considerando que el número de discípulos aumentaba y que las enseñanzas se difundían con mucha rapidez, se hizo evidente que el solo ejemplo de Francisco no representaría un argumento de bastante peso como para aplicar una disciplina entre los frailes. En 1223, el papa Honorio III emitió una bula en la que constituía a los Frailes Menores como una orden formal, instituyendo, además, un año de noviciado para entrar en ella.

 

El convento y la basílica de la orden en Asís se construyeron después de que Francisco falleciera en 1226. Su magnificencia causó disgusto entre diversos sectores católicos, por considerarlos incongruentes con los ideales de pobreza de Francisco. Después de muchas discusiones, el papa Gregorio IX decretó que el dinero podía ser distribuido por un miembro de la orden que hubiera sido elegido como administrador y que la construcción de los conventos no iba en contra de las intenciones del fundador.

 

 

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Orden de los Hermanos Predicadores - Dominicos

 

Orden religiosa de la Iglesia católica fundada en 1214 por santo Domingo de Guzmán en Toulouse (Francia). Domingo fundó una orden de monjas dominicas en 1205, antes que se estableciera la rama masculina de la orden.

 

Su denominación completa es Orden de los Hermanos Predicadores, aunque sea más conocida por el nombre de dominicos que reciben sus miembros. Aceptada verbalmente por el papa Inocencio III, su aprobación fue confirmada por Honorio III en 1216. Su finalidad era la de contrarrestar las herejías de aquel tiempo, por medio de la predicación, la enseñanza y los ejemplos de austeridad. El Papa también les otorgó toda una serie de privilegios, tales como el derecho a predicar y a escuchar confesiones en cualquier lugar, sin tener que solicitar una autorización al obispo de la diócesis local. Ya en 1205, Domingo había percibido la necesidad de crear una orden como ésta, para poder así convertir a los albigenses. Fue también por estas fechas cuando decidió dedicar su vida a la evangelización de los heréticos y los analfabetos.

 

Los dominicos insistían especialmente en el vivir en un estado de pobreza absoluta, rechazando incluso las posesiones que eran propiedad de la comunidad, transformándose así, al igual que los franciscanos, en una orden mendicante. La primera casa dominica fue fundada en la iglesia de San Román, en Toulouse, desde la que, en 1217, Domingo envió a algunos de sus discípulos a difundir el movimiento por todo el resto de Francia y de España. Los dominicos recibieron el nombre de frailes de hábito negro, debido al hábito que usaban fuera de sus monasterios cuando predicaban y escuchaban confesiones, un abrigo y una capucha negra sobre una túnica blanca de lana.

 

De acuerdo con el propósito de su fundación, los dominicos siempre habían sido reconocidos como predicadores muy entregados, y por estar en contra de cualquier variación en las enseñanzas de la Iglesia católica. Les fue confiada la misión de supervisar la Inquisición como una empresa eclesiástica, e incluso en España, donde la Inquisición se transformó en la práctica en un departamento de gobierno civil, siempre había un dominico al frente. La oficina del Amo del Palacio Sagrado, el teólogo personal del Papa, creado por santo Domingo en 1218, siempre estuvo a cargo de algún componente de la orden.

 

 

Benedictinos

 

Orden religiosa que sigue las enseñanzas de san Benito de Nursia. Los primeros doce monasterios benedictinos fueron fundados por san Benito, a comienzos del siglo VI en Subiaco, cerca de Roma. Más tarde fundó la famosa abadía de Montecassino donde estableció la regla benedictina que organizó y revitalizó la vida monástica occidental, y le dio sus características propias. Según el juicio de la época, la Regla benedictina imponía muy poca austeridad y ascetismo: tenían que disponer de la comida, ropa y abrigo adecuados; dependiendo de la época del año y de las fiestas litúrgicas que celebraran cada día los benedictinos destinaban entre cuatro y ocho horas para celebrar el Oficio divino y siete horas para dormir. El resto del día estaba dividido con el mismo número de horas para trabajar (generalmente en la agricultura), y para el estudio y la lectura religiosa. El abad tenía una total autoridad patriarcal sobre la comunidad, aunque él mismo estaba sujeto a la Regla y debía consultar con los miembros de la comunidad sobre los asuntos más importantes. Durante la vida de San Benito, sus discípulos se encargaron de difundir esta orden por muchos países del centro y oeste europeo. Muy pronto se convirtió en la única orden religiosa importante de estos países, permaneciendo así hasta la fundación de los Canónigos Agustinos en el siglo XI y de las Ordenes Mendicantes en el siglo XIII.

 

Gregorio I fue el primero de los 50 sacerdotes benedictinos que han ocupado el trono papal; algunos otros fueron León IV, Gregorio VII, Pío VII y Gregorio XVI.

 

El hábito de los benedictinos consta de una túnica y de un escapulario, sobre el que llevan una capa, con una capucha para cubrirse la cabeza. El color no está especificado en sus reglamentos y se piensa que los primeros benedictinos se vestían de blanco, el color natural de la lana sin teñir. Sin embargo, durante muchos siglos el negro ha sido el color más predominante, y por eso a los benedictinos también se les conoce como “monjes negros”.

 

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Agustinos

 

Orden religiosas de la Iglesia católica, cuya constitución deriva originalmente de la Regla de san Agustín de Hipona. Con los años, la orden se dividió en los Canónigos Agustinos (o Agustinos), y los Agustinos Ermitaños (o frailes Agustinos), bajo cuya jurisdicción estaban también las comunidades de monjas agustinas. Los sínodos de Roma de 1059 y 1063 exhortaban a los clérigos para que adoptaran reglas comunes, en las que compaginaran su vida monástica con las actividades que tenían dentro de la vida de las comunidades laicas, manteniendo los votos monásticos de pobreza, castidad y obediencia, pero sin que esto los llevara a retirarse del mundo. A raíz de esto, por toda la cristiandad muchos canónigos renunciaron a sus propiedades y se establecieron en grupos casi monásticos. A mediados del siglo XII casi todos estos grupos ya habían adoptado la Regla de san Agustín. Ésta fue ratificada oficialmente por el IV Concilio de Letrán en 1215.

 

Los Agustinos Ermitaños o frailes Austinos, son un grupo totalmente diferente en cuanto a su origen religioso. Habría que remontarse al siglo V, cuando un grupo de ermitaños del norte de África adoptaron la Regla de san Agustín. Después de la invasión de los vándalos del norte de África en 428 un gran número de ermitaños fugitivos establecieron comunidades monásticas en el norte y centro de Italia, dispersándose después por el resto de Europa.

 

 

Clarisas

 

Orden religiosa femenina fundada en 1212 por santa Clara de Asís. Nacida en Asís en 1193, Clara pertenecía a una familia noble. A los 18 años, después de oír predicar a san Francisco de Asís, decide unirse al movimiento franciscano y junto a su tía Bianca, huye de casa para tomar el hábito de la pobreza y fundar un grupo de mujeres (las llamadas damas pobres) que deciden vivir siguiendo el espíritu de san Francisco. Pronto se unieron a esta empresa su hermana Inés y otras jóvenes de la región. San Francisco redactó para ellas una formula para articular su vida corriente y reglamentarlas como orden.

 

 

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