Dios de las almas perdidas.... - pensamientos animales poesia

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Bienvenido
ELIJA USTED NO ASISTIR A LOS CIRCOS......Ellos NO PUEDEN.
¿algun sueño puede resistir la luz del dia o hay q soñar siempre a oscuras?
¿Te vienes conmigo?
Nadie es capaz de elegir sin miedo. -Que leer-
Porque quien no ama no esta vivo
La música llega hasta el alma
La cordura solo es la locura de la mayoria.-Frases-
Vegetarianos
Recetas
Esto es así
La invitación
La tristeza y la furia
Queda Prohibido
Mi gente
No te vayas sin leer esto.
LA TORTURA NO ES ARTE NI CULTURA
Gaia
...y así creó al hombre y a la mujer (Platon)
Dios de las almas perdidas....
Guimel
lugares que ver
Y ¿qué harias si....
A los buscadores de sueños, x dskbllados q stos sean x dolorosos q nos parezcan -Tb vemos-
Tu voz no debe sofocarse, porque da vida a mi corazón
Cerrando tus ojos
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23 de septiembre
Firia
Deja tu huella
lost
Las uvas se desgranan con el reloj del tiempo, muere un año en nostalgia y nace un año nuevo.
máscaras
¡Vestir piel es vestirse de muerte!
A orillas del río Piedra........
cartas q nunka envie
Cuando te hablo a ti
San Valentin
Palabras
Un ángel sin ala
MIS PALABRAS DE DESPEDIDA
  
       Dios de las almas perdidas, tu, k stas perdido entre los dioses, escuchame.
       Dulce destino, k velas x nosotros, espiritus locos, oidme.
       Vivo en medio de una raza perfecta, yo, el mas imperfecto. Yo un caos humano, nebulosa de elementos confusos.
Soy como tú, oh Noche: oscuro y desnudo.
sigo por el camino en llamas que está sobre mis sueños y cada vez que mi pie toca la tierra, brota allí un roble gigantesco.
-No, tú no eres como yo, oh Loco, porque aún miras hacia atrás para medir la huelle que dejaste en la arena.
-Soy como tú, oh Noche: silencioso y profundo. y en el corazón de mi soledad hay una diosa que está dando a luz un hijo, y en él se tocan el cielo y el infierno.
-No, tú no eres como yo, oh Loco, porque aún te estremeces ante el dolor, y la canción del abismo te espanta.
-Soy como tú, oh noche: salvaje y terrible.
porque mis oídos están llenos de los gritos de naciones conquistadas y de suspiros de tierras olvidadas.
-No, tú no eres como yo, oh Loco, porque aún tomas a tu pequeño yo por compañero y no logras ser amigo de tu Yo gigantesco.
-Soy como tú, oh Noche: cruel y temible.
porque mi pecho está iluminado por navíos en llamas y mis labios están húmedos con la sangre de guerreros asesinados.
-No, tú no eres como yo, oh, Loco, porque aún tienes deseos de tu alma gemela, y no te has convertido en la única ley para ti mismo.
-Soy como tú, oh noche: jovial y alegre.
porque aquel que duerme bajo mi sombra está ahora borracho con vino virgen, y aquella que me sigue, peca alegremente.
-No, tú no eres como yo, oh Loco, porque tu alma está envuelta en el velo de los siete dobleces, y no llevas tu corazón sujeto en tu mano.
-Soy como tú, oh Noche: paciente y apasionado.
porque en mi pecho, mil amantes muertos están sepultados en mortajas de besos marchitos.
-¿Eres, Loco, de verdad como yo? ¿Eres como yo? ¿Puedes cabalgar en la tempestad como si fuera un corcel y empuñar como espada al relámpago?
-Como tú, oh Noche, como tú, soy alto y poderoso.
Y mi trono está edificado sobre montones de dioses caídos, y ante mí también pasan los días para besar el borde de mi vestido, pero jamás para mirarme a la cara.
-¿Eres como yo, hijo de mi más oscuro corazón? ¿Y piensas mis pensamientos indómitos y hablas mi cósmico lenguaje?
-Si, somos gemelos, oh Noche, porque tú revelas el espacio y yo revelo mi alma...
En el jardín de mi padre hay dos jaulas.
En una vive un león, que los esclavos de mi padre trajeron del desierto de Nínive; en la otra, un gorrión que no canta.
Todos los días al amanecer, el gorrión saluda al león diciendo:
" Que tengas buenos días, hermano prisionero".

     Amigo mío, no soy lo que parezco. Mi apariencia no es más que el traje que visto, un traje cuidadosamente tejido que me protege a mí de tu curiosidad, y a tí de mi negligencia.
El Yo que hay en mí, amigo mío, habita en la casa del silencio, y en ella vivirá para siempre inadvertido, inaccesible.
No quisiera hacerte creer en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, porque mis palabras no son sino tus propios pensamientos transformados en sonido; y mis acciones, tus propias esperanzas convertidas en acción.
Cuando tu dices: " El viento sopla hacia el este", yo digo: " Sí, sopla hacia el este"; porque no quisiera hacerte saber que mi mente no medita sobre el viento, sino sobre el mar.
Tú no puedes comprender mis pensamientos marinos, ni yo quisiera hacértelos comprender a ti. Preferiría estar solo con el mar.
Cuando es de día para ti, amigo mío, es de noche para mí; sin embargo incluso así, hablo del mediodía que danza en las colinas y de la sombra escarlata que se abre paso sigilosamente por el valle; porque tú no puedes oir los cantos de mi oscuridad ni ver mis alas golpear contra los astros. Yo no quisiera dejarte oír ni ver. Preferiría estar a solas con la noche.
Cuando tú asciendes a tu Cielo, yo desciendo a mi Infierno. Incluso entonces tú me llamas a través del infranqueable abismo: "Compañero, mi camarada", y yo te respondo: "Camarada, mi compañero", porque no quisiera que vieses mi infierno. La llama quemaría tus ojos y el humo inflamaría tu nariz. Y amo demasiado mi Infierno para que tú lo visites.
Preferiría estar solo en el Infierno.
Tú amas la Verdad, la Belleza y la Justicia; y yo por ti digo que es bueno amar esas cosas. Pero en mi corazón me río de tu amor. Pero no me gustaría que vieras mi risa. Preferiría reírme solo.
Amigo mío, tú eres bueno, cauto y prudente; más aún eres perfecto, y yo también hablo contigo sabia y cautelosamente. Y sin embargo estoy loco.
Pero encubro mi locura. Prefiero ser loco solo.
Amigo mío, tú no eres mi amigo, pero ¿cómo hacértelo comprender? Mi camino no es tu camino; sin embargo, caminamos juntos, con las manos unidas.


K.G. "El Loco".

Cuando nació mi tristeza la crié con cariño y la cuidé con amorosa ternura.
Y mi tristeza creció como todas las cosas vivientes: fuerte y bella y llena de delicias sorprendentes.
Y nos amábamos el uno al otro, mi Tristeza y yo, y amábamos al mundo que nos rodeaba, porque la Tristeza tenía un corazón bondadoso y el mío era bondadoso con la Tristeza.
Y cuando conversábamos, mi Tristeza y yo, nuestros días eran alados y nuestras noches estaban enmarcadas de ensueños, porque la Tristeza tenía una lengua elocuente, y la mía era elocuente con la Tristeza.
Y cuando cantábamos juntos, mi Tristeza y yo, nuestros vecinos se sentaban en las ventanas para escuchar, porque nuestras canciones eran tan profundas como el mar, y nuestras melodías estaban llenas de extrañas rememoranzas.
Y cuando caminábamos juntos, mi Tristeza y yo, la gente nos miraba con ojos tiernos y murmuraba palabras de inexpresable dulzura.
Y había quienes nos miraban con envidia, porque la Tristeza era una cosa noble y yo estaba orgulloso con la Tristeza.
Pero murió mi Tristeza, como todas las cosas vivientes, y ya solo, me entregué al estudio y la meditación.
Y ahora, cuando hablo, mis palabras resuenan pesadas en mis oídos. Y cuando canto, mis vecinos no vienen a escuchar mis canciones.
Y cuando camino por las calles, nadie me mira.
Sólo en mi sueño oigo voces que dicen con pena: "Mirad, ahí esta el hombre cuya tristeza ha muerto".


Y cuando nació mi Alegría, la llevé en mis brazos y subí a lo alto de la casa para gritar: 
Venid, vecinos míos, venid y ved, porque hoy ha nacido mi Alegría!
Venid y contemplad esta alegre cosa que ríe al sol! Pero ninguno de mis vecinos vino a ver mi Alegría, y fue grande mi desencanto.
Y todos los días durante siete lunas proclamé mi Alegría desde lo alto de mi casa, y nadie me escuchó. Y mi Alegría y yo nos quedamos solos, sin que nadie nos buscara o nos visitara.
Mi Alegría fue empalideciendo y fatigándose porque ningún otro corazón sino el mío admiraba su belleza y ningunos otros labios sino los míos besaban sus labios.
Después mi Alegría murió de soledad.
Y ahora tan sólo recuerdo mi muerta Alegría cuando recuerdo mi Tristeza muerta. Pero el recuerdo es una hoja de otoño que murmura por un instante al viento, y luego ya no se la escucha más.
....

Entonces dijo Almitra: Háblanos del Amor,
  Y él alzó la cabeza y miró a la multitud, y un silenció cayó sobre todos, y con fuerte voz dijo él:

Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean duros y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.
Y cuando os hable, creed en él,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como
el viento del norte asola vuestros jardines.
Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.
Así como os agranda, también os poda.
Así como se eleva hasta vuestras copas y acaricia
vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también
penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.
Como gavillas de trigo, se os lleva.
Os apalea para desnudaros.
Os trilla para libraros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.
Os amasa hasta que seáis ágiles,
y luego os entrega a su fuego sagrado, y os transforma
en pan sagrado para el festín de Dios.

Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que
podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con
este conocimiento os convirtáis en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor
y el placer del amor,
Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y
salgáis de la la era del amor,
Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde
reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no
todas vuestras lágrimas.

El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no quiere ser poseído.
Porque al amor le basta con el amor.  

Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que
canta su melodía a la noche.
De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.
De sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar
gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis
del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para
el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios.
Gibran Khalil Gibran, poéta y filósofo libanés