Te esperaré en el bello lugar donde no se pierden las palabras, donde las promesas son promesas y los sueños realidad.
Donde tus brazos me dan toda la seguridad del mundo, donde no hay nada a lo que temer, donde tus manos no empuñan espada en la batalla, tan solo han de ocuparse de acariciar mi piel.
Ese lugar donde las almas se vuelve una, donde os acompaña el fruto de nuestro amor, donde tendremos la fuerza y el deseo suficiente, para recorrer juntos un único camino para los dos.
Donde el sol nace para que contemple el brillo de tu cuerpo, el aire sopla para traer tus susurros en el viento, y el agua, viene a mí, para acompañar la dulzura de la miel de tus besos.
Porque allí, bajo páramos de verdes hojas, y la inmensidad de un cielo azul, el majestuoso mar me recuerda, que lo que más quiero yo, eres tú. 