El
paso de las Reliquias de Ntra. Hermana Teresa del Niño Jesús, que ha tenido lugar el 30
de Noviembre de 2003, ha sido un momento de gracia para nuestra Comunidad y para muchas de
las personas que se acercaron a estar con Ella ese día.
Hacía tiempo que oíamos que las Reliquias de nuestra Hermana, iban visitando varios
paises del mundo, pero desde el 19 de octubre de 1999, fecha del Doctorado, es cuando
tuvimos ocasión de ver por primera vez, en Roma, la Urna viajera.
En aquellas fechas, ya se comentó que aproximadamente para el año 2003, las Reliquias
visitarían España, pero entonces, el 2003 parecía tan lejano ,que no se pensó más en
ello.
El tiempo, como de costumbre, ha pasado velozmente y casi sin darnos cuenta, nos hemos
visto metidas de lleno en este acontecimiento.
A finales del mes de Agosto, esperábamos con impaciencia que se hiciera público el
itinerario del recorrido y en cuanto supimos la fecha en que nos iba a visitar, nos
pusimos a preparar la acogida.
Para nosotras ha sido una bonita coincidencia, que la visita de las Reliquias, fuera el
mismo día, 29 de Noviembre, que la colocación de la Primera Piedra de nuestro
Monasterio, hace ya cinco años.
Había que empezar a moverse y pensar en dos tipos de preparativos, los externos, para que
pudiera participar el mayor número de personas posibles y los internos, para que el paso
de Sta. Teresita por nuestra Comunidad, fuera un paso profundo que dejara huella en el
interior de cada hermana.
A nivel personal y comunitario ,durante este tiempo de espera, hemos procurado una lectura
más asidua de sus escritos, para profundizar en su mensaje , leer y releer lo que quizá
habíamos leido muchas veces y que en este momento determinado de nuestra vida, nos ha
abierto nuevos horizontes.
En cuanto a los preparativos externos, nos pusimos en contacto con el Auntamiento de
Serra, cuyo Alcalde se ofreció gustosamente a colaborar en lo que fuera necesario.
Las hermanas que habéis pasado por nuestra casa, conocéis el camino para acceder a ella,
una carretera de tierra, que en los tres años que llevamos viviendo aquí, se ha ido
deteriorando mucho y hacía muy dificultoso el acceso al Monasterio.
Pues bien, el Alcalde se ofreció a arreglarnos el camino para la Visita de las Reliquias;
nosotras lo hemos considerado como un regalo de la Santa, pues hasta el
momento, no había manera de que se pudiera arreglar, todo eran promesas, pero no llegaba
nunca la solución.
También nos pusimos en contacto con el Párroco del pueblo y a través de él , con los
demás sacerdotes de la zona; se les hizo llegar posters y material para ir ambientando
sus respectivas Parroquias.
Contamos también con la participación del coro Parroquial de Serra que quiso colaborar
de forma más activa, apoyándomos en los cantos; para ello les hicimos llegar con
anticipación el folleto que habíamos confeccionado.
A nivel personal se invitó a muchos amigos y conocidos y dos días antes de la llegada de
las Reliquias, se hizo Bando en el pueblo, invitando a todos los vecinos a
asistir a los actos que se habían preparado.
Hemos tenido la suerte y la alegría de contar con el apoyo y la ayuda de muchos buenos
amigos de la Comunidad: unos han arreglado el jardín, otros han colgado carteles y otros
nos han grabado en vídeo toda la Visita desde el principio hasta el fin y cada uno ha
colaborado en lo que ha podido.
A primeros de Noviembre, nos pusimos en contacto con el P. Rafael León que vino a pasar
un día con nosotras para programar conjuntamente los cantos y actos en los que iba a
consistir la visita.
Durante todo el mes, ensayamos y nos prepamos con ilusión, y la noche anterior, empezamos
la fiesta.
Como teníamos que amoldarnos al horario que estaba previsto por los organizadores , la
jornada se desarrolló así:
Sobre las 10:30 h., llegaron las Reliquias, fue un momento emocionante; habíamos
encargado a varios amigos de la Comunidad que se hicieran cargo de bajarla del coche y
llevarla en Procesión hasta la Iglesia.
Por cierto, la Iglesia, estaba decorada y ambientada de forma muy hermosa, con posters
gigantes y frases alusivas en las paredes; a los pies del Altar, donde se iba a depositar
la urna, se había decorado con una guirnalda de rosales diminutos llenos de rosas de
color rosa claro, podéis haceros una idea, en la foto que adjuntamos, estaba realmente
bonito.
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Una vez en la
Iglesia, que estaba llenísima, el Sr. Alcalde leyó unas palabras de Bienvenida, también
lo hicieron el Párroco y la Madre Priora.
Contamos con la compañía del Rector de la Basílica de Lisieux que también nos dirijió
una palabras.
Desde las 10.30 hasta las 12.30 ,tuvimos dos horas para estar con la Santa,
dos horas que se hicieron cortísimas.
En un ambiente de silencio y de forma ordenada y respetuosa, fueron pasando todos los que
lo desearon a venerar las Reliquias.
Mientras tanto, se iban leyendo textos de la Santa, intercalados con cantos, momentos de
silencio con música de fondo etc
..
A las 12.30, empezó la Eucaristía, estaba previsto que presidiera D. Antonio Benlloch,
pero se nos presentó de improvisto, el Obispo emérito de Canarias, que muy gustosamente
se unió a nuestra celebración.
Fué una Eucaristía participada, sin prisas y disfrutando de la compañía de nuestra
Hermana, Teresa de Lisieux.
Participamos todos: la Comunidad y los sacerdotes, las familias, los niños y los
jóvenes; mayores y pequeños quisimos hacerle agradable la estancia a nuestra hermana,
quisimos que se sintiera a gusto entre nosotros, una más entre todos los que la quieren.
Un momento emotivo, fue después de la Comunión, cuando en un clima de silencio, cinco
jóvenes danzaron alrededor de la urna, tirando pétalos de rosa.
Cuando terminó la Eucaristía, tuvimos un ratito más para estar con Ella, mientras los
que acompañaban las Relíquias reponían fuerzas comiendo, para poder seguir el trayecto.
Hacia las 14.30 h. entre cantos y aplausos despedimos a nuestra hermana, esta vez sacamos
la urna entre todas y alguien más que nos ayudó, pues pesaba de lo lindo.
Gracias a la colaboración de todos, la Visita de las Reliquias, resultó una vivencia
alegre y profunda; nos acompañó el día, que a pesar de ser un 29 de noviembre, lució
un sol radiente.
La presencia de Teresa de Lisieux congregó a gentes muy diversas, una vez
más ha quedado de manifiesto que una vocación contemplativa, no aleja de los demás,
sino que muy al contrario, posee esa misteriosa fuerza de la evangelización, oración y
evangelización, van unidos.
Vuestras hermanas de Serra.
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