EVOLUCIÓN Y DECLIVE DEL ESTADO CENTRALIZADO CHINO
(221 ane - 220 dne).
Carlos Espejo Muriel
Universidad de Granada
(publicado en Iberia 2 (1999), 11-32)
Palabras clave: China, Qin, Han, arqueología, numismática, Sima Qian, Imperio.
Keywords: China, Qin, Han, Archaeology, Numismatic, Sima Qian, Empire.
Abstract: en este artículo el autor pretende dar a conocer las dinastías Qin y Han, y lo que ello supuso en la formación y destrucción del primer estado centralizado chino, basado en tres grandes pilares a partir de la figura de Qin Shi Huang Di: el culto imperial, las reformas administrativas y la propiedad de la tierra.
Abstract: in this paper Author tries to offer his research on Qin & Han Dynasties about the evolution and destruction of the First Chinese Empire. From the figure of Qin Shi Huang Di to three of the most important values: the cult to the emperor, the new sistem of administration and the land ownership.
Introducción.-
De un tiempo a esta parte el Lejano Oriente Asiático nos es más próximo, al menos a los españoles. Gracias a la política de apertura iniciada en los años setenta por China, este enorme país ha ido dando una serie de pasos firmes aunque lentos en la dirección que le ha parecido más oportuna. Lejos quedan ya esos estereotipos de los chinos con sus trajes uniformados con cuellos "mao", las reverencias costumbristas, sus bicicletas, etc... Hoy en día China es una poderosa nación que se aproxima vertiginosamente al modelo occidental, sin perder su sabiduría y sus tradiciones.
En España los conocimientos sobre este extenso territorio poco a poco se van enriqueciendo, pero aún así siguen siendo patrimonio de una minoría muy selecta. A parte de los viejos enamorados de la revolución cultural o del sistema político maoísta, la realidad española frente a esta cultura es monopolio de un reducido grupo de personas que conocen su lengua, y que gracias a ello, han empezado a impartir su saber en los distintos ámbitos en los que son necesarios. De esta manera, fructifican las relaciones comerciales con los puertos principales del extremo Oriente, se imparten cursos de porcelana china y sedas en las escuelas de diseño, se estudia su lengua en las facultades de traducción e interpretación de cuatro universidades de nuestro país, pero su historia, su historia antigua, sólo una la ha incluido con coraje en su programa de estudios(1).
En estos momentos en los que en nuestro país empieza a surgir una preocupación por profundizar, mejorar, reflexionar y sacarle el mayor provecho posible a las humanidades (no me refiero desde el ámbito político, sino del propiamente universitario), el hecho de que en España un determinado público se empiece a preocupar por conocer civilizaciones tan ricas como perdidas en el tiempo o en el espacio (dentro del panorama cognoscitivo español), me parece un fántastico paso para el mundo académico(2). Dentro de esta corriente es en la que nosotros vamos a enmarcar este trabajo. Con él mis pretensiones son en primer lugar, dar a conocer la riqueza de una sociedad tan compleja como variada, los posibles símiles con el mundo clásico mediterráneo, su extensión geográfica, sus logros inauditos, sus formas de pensamiento, los diferentes grados de civilización que conoció China en el período concreto que pretendemos ofrecer y que he elegido precisamente por su significado político, dado que a partir de la dinastía Qin, China esboza un sistema de estado con toda una serie de elementos que conformarán la realidad de este gran país hasta el siglo XX. O sea, pretendo en unas cuantas pinceladas abrir una pequeña ventana a ese mundo tan fascinante del que la mayoría no conoce nada (salvo los tópicos de siempre) y a través del estudio de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en distintas zonas del país, así como a través de los ricos textos que aun tienen la suerte de conservar (y que por primera vez presentamos traducidos al español) (3), como de sus monedas o algunas de sus inscripciones, mostrar un momento de la historia de China que es casi coetáneo con la muerte de Alejandro Magno, el nacimiento del Imperio de Augusto (y lo que ello supuso para Roma), y la crisis de este mismo Imperio a raíz de la presencia de multitud de elementos en los que no se puede olvidar el componente ideológico o religioso.
1. Fuentes:
Entre las escritas disponemos del Shiji, del Hanshu y del Hou Hanshu. El primero (Shiji o Memorias Históricas) retrata toda la historia conocida, incluida la etapa mítica hasta llegar aproximadamente al año 100 ane, por lo que no agota cronológicamente el período que nos ocupa, que lo encontramos en la obra de Ban Gu (Hanshu). La autoría de esta obra se reparte entre el padre de Ban Gu, éste y su hermana Ban Chao, además contamos con otro gran libro: Hou Hanshu.(4)
Shiji es una compilación de todo el material histórico antiguo disponible, en el que su autor reproduce íntegramente los textos de los antiguos analistas, escritores modernos y los documentos de estado, recogiendo las fuentes que maneja sin citarlas.
En el campo epigráfico tenemos importantes estelas conservadas, la mayoría del período Han, de las cuales algunas debemos leer con reservas y otras no.
Entre las fuentes numismáticas (5): Sima Qian dice que antes de la unificación las perlas, el jade, los caparazones de tortura, etc... se utilizaban como monedas, aunque parece poco probable; pues como bien dice el gran numismático chino Y. Wang, la moneda fue una invención de la dinastía Shang (1700 ane). De todos modos, la moneda china tiene una serie de características propias que no la hacen un medio lo suficientemente útil para el estudio histórico, pues al ser un instrumento en manos de gente mayoritariamente analfabeta, sus inscripciones sólo eran marcas que indicaban el nombre del acuñador, a veces incluso señalaban el número de serie y ocasionalmente su denominación; contando además con la constante reducción de caracteres al máximo.
Las monedas más antiguas fueron las de pala o azada (bu) y cuchillo (dao). Las primeras procederían de un viejo instrumento agrícola usado como medio de intercambio y fueron características del Oeste; las segundas en cambio, lo fueron del Este.
El primer emperador abolió la gran variedad de monedas de los estados combatientes y acuñó una única moneda bimetálica (de oro y bronce), redonda de orificio cuadrado, lo cual tenía un claro significado simbólico: la parte de fuera representaba el cielo redondo mientras que el orificio interno representaba la tierra cuadrada. No obstante, esta tipología no era desconocida en China, pues entre el final de la moneda con forma de pala y la unificación del sistema monetario chino en el 221 ane, hubo un período en el que esta moneda fue la corriente.
El segundo gran episodio numismático se concentró en el reinado del emperador Wudi, pues a pesar de que permitió la acuñación privada de moneda en el 175 ane para paliar la propia depreciación, lo que consiguió fue que todo el imperio se viera bañado de monedas de dos potentados (Wu y Teng), pero no resolvió el problema. El siguiente paso fue la creación de una moneda espectacular a partir de la piel de un venado blanco de su propiedad, y que por su rareza dificultaba la copia, pero no tuvo mucho éxito, aunque hay que reconocerle que es el antecedente del papel moneda. Veamos cómo nos lo cuenta Sima Qian:
"El Emperador consultó a sus altos ministros para cambiar la moneda y acuñar una nueva para proveer los gastos del Estado y eliminar a los propietarios frívolos y sin escrúpulos que estaban adquiriendo tan descomunales riquezas. En ese tiempo había un ciervo blanco en el parque imperial, y había mucha plata y estaño en el tesoro privado (...). Como las monedas cada vez eran más numerosas y más ligeras, los bienes escaseaban y subían de precio. Unos oficiales informaron al Emperador: ‘En los tiempos pasados, las monedas de cuero las usaban los señores feudales como regalos y ofrendas. Hoy en día hay tres tipos de metales en uso: el oro amarillo, que es el más preciado; el oro blanco (plata), segundo en rango; y el oro rojo (cobre) que es el tercero. Según la ley, las monedas de medio tael, ahora en uso, deben pesar cuatro zhu, pero los ladrones y sinvergüenzas le quitan parte del metal y el dinero es cada vez más ligero y fino, lo que encarece los productos. Así, en regiones distantes, el uso de la moneda es incómodo y un desperdicio’.
Entonces mataron al ciervo blanco y cortaron su piel en cuadraditos de un pie, bordados en los extremos con hilo de seda verde y violeta, para convertirlo en dinero, cuyo valor era de 400.000 (monedas). Cuando los miembros de la casa imperial y la nobleza visitaban la corte en primavera y otoño para ofrecer sus regalos al trono, debían presentar su emblema de jade sobre uno de esos trozos de piel de ciervo, antes de permitírseles el acceso a la ceremonia".
Sima Qian, Shi Ji 30 (Tratado sobre el valor equilibrado), págs. 1425-26.
El problema se resolvió cuando declaró ilegales todas las monedas en circulación y acuñó una nueva para todo el imperio (113 ane): adoptó el metal blanco o aleación de plata y estaño para la realización de tres monedas: la moneda redonda del dragón, llamada xuan blanco o zhuan blanco (equivalente a 3000 piezas); la segunda, la cuadrada del caballo (equivalente a 500 piezas) y la tercera, la oval de la tortuga, equivalente a 300 piezas; el resto era de cobre:
"Además, se hicieron monedas de metal blanco resultado de la aleacción de plata y estaño. Así como en el cielo no hay nada más valioso que el dragón, el caballo en la tierra y la tortuga entre los hombres, hubo tres clases de moneda: la primera pesaba 8 liang, era redonda y llevaba grabado un dragón. Se le llamó xuan blanco y estaba valorada en 3000 piezas. La segunda era un poco más ligera, cuadrada y con la imagen de un caballo; valía 500 piezas. La tercera aún menor, ovalada, con una tortuga dibujada, estaba valorada en 300 piezas. Se enviaron órdenes a los oficiales del gobierno para que se fundieran las viejas monedas de medio tael y se acuñaran estas tres nuevas monedas zhu, inscritas con su peso. Los ladrones que acuñaran moneda de metal serían castigados con la muerte. Fueron innumerables los detenidos por acuñar moneda entre el pueblo y los oficiales".
Sima Qian, Shi Ji 30 (Tratado sobre el valor equilibrado), págs. 1427.
El tercer y último gran episodio monetal lo tenemos en la figura del "usurpador" Wang Mang (9ane - 23 dne) con quien la moneda alcanza un alto nivel técnico sin precedentes en la historia de China; se trataba de cobre esmaltado en capas finas, con mayor belleza y mayor calidad caligráfica de las inscripciones. Aunque progresivamente fue también perdiendo peso.
Y por último, entre las fuentes arqueológicas, tenemos restos de murallas y palacios, fundiciones de hierro, altares, más de 10.000 necrópolis, algunas de ellas con tumbas de personajes reconocibles a partir de los textos. Además, las tumbas nos han ofrecido objetos cotidianos de gran riqueza, así como textos o documentos, aunque lo más interesante serán las miniaturas de edificios (casas, granjas, factorias....) que nos dan una rica descripción de la vidad cotidiana(6).
Entre los hallazgos, destaca principalmente la tumba del primer emperador (7). Se encuentra al N del monte Li. En 1974 unos campesinos encontraron unas cabezas y desde entonces se excava. Sima Qian dice que tardó 36 años en construirse con más de 700.000 empleados:
"En el noveno mes fue enterrado el Primer Emperador (210 ane) en el monte Li. Cuando el Emperador ascendió al trono empezó a excavar y a tallar el monte Li. Más tarde, cuando unificó el Orbe, trasladó a más de 700.000 hombres de todo el Imperio al lugar. Excavaron tres manantiales y colaron el bronce para su ataud. Se trajeron réplicas de los palacios, torres espectaculares, cientos de oficiales así como utensilios raros y objetos maravillosos para llenar la tumba. A los artesanos se les ordenó preparar ballestas y lanzas para que se dispararan inmediatamente si alguien intentaba violar el recinto. Con el mercurio se hicieron los cien rios, el río Amarillo y el Azul, y los grandes océanos, de tal manera que parecían fluir. Por encima había representaciones de todos los cuerpos celestes, y por debajo, el relieve terrestre. Se usó aceite de pescado para las lámparas, suficiente en cantidad para que jamás se extinguiera (...). Cuando se completó el enterramiento, algunos señalaron que los artesanos y los obreros que habían construido la tumba sabían que el Emperador estaba enterrado allí, y si contaban los tesoros que escondía, sería un gran problema. Por ello, y una vez que los artículos se pusieron en la tumba, la puerta interior y la exterior se cerraron, de modo que los artesanos y los obreros quedaron encerrados y no pudieron salir. Se plantaron árboles y arbustos para que pareciera una montaña".
Sima Qian, Shi Ji 5 (Anales básicos de Qin, vol. I), pág. 265.
Aparecieron tres fosas, en la primera aparecieron abatidos por el peso de la estructura que la soportaba, 6000 guerreros de terracota y 6 carros tirados por cuatro caballos. Dos años más tarde se descubrió la segunda fosa, con mas de 1400 estatuas, hombres y caballos, en posición de combate, carros y caballería apoyada por la infantería. La tercera fosa, la más pequeña, contenía 73 guerreros armados que escoltaban a oficiales montados en carros.
De la primera fosa se han restaurado y recolocado en su posición original la mayoría de las figuras encontradas. Los soldados miden de 1'77 a 1'88 m y se pueden dividir en dos grupos: el primero lleva trajes con protectores para el cuello y túnicas hasta las rodillas, ceñidos a la cintura por una cinturón. Por la posición de sus brazos, llevarían arcos, lanzas o sables. El segundo llevaría túnicas hasta las rodillas. Ambos se realizaron en arcilla gris cocida a alta temperatura, uno a uno, sin moldes (aunque la cabeza, brazos y tronco se preparaban por separado y luego se unían entre ellos con arcilla) y estaban ricamente coloreados.
Se han encontrado más de 10.000 armas en perfecto estado realizadas a base de una aleación de estaño y cobre.
El plan de organización del mausoleo representaba la ciudad imperial ideal. Los muros interiores delimitaban "la ciudad prohibida" del emperador y los muros exteriores, la periferia de la ciudad imperial. El palacio del emperador estaba protegido por los soldados, divididos en tres grupos: la guardia del cuerpo imperial que vigilaba las puertas del palacio y el patio interior; los guardias fuera de los muros de palacio, y las tropas que defendían la ciudad.
A partir de los Han las tumbas se vuelven auténticas habitaciones subterráneas (8). Las tumbas imperiales prefieren los túmulos mientras que los personajes de rango social inferior presentan tumbas de dimensiones más modestas. Merece la pena destacar la tumba de inicios del siglo II ane en Mawangdui (9), Changsha (prov. de Hunan) excavada de 1971 a 1974: constaba de un túmulo cuya cámara funeraria estaba recubierta con arcilla blanca y carbón vegetal que contenía en su interior un receptáculo de madera decorada recubierto a su vez de arcilla y carbón. Uno de los ataúdes estaba cubierto con un tapiz de seda pintado en forma de T, que contenía un cuerpo femenino perfectamente conservado. Entre 1973 y 1974 sacaron a la luz las tumbas 2 y 3, con sus correspondientes objetos, libros sobre seda, pinturas sobre seda, lacas, armas, instrumentos de música, y muchos libros que pertenecían al marques Da.
Otras tumbas igual de importantes del período Han son las de Zhongshan (10): son auténticos palacios subterráneos. La primera mide 52 m de largo por 36 de ancho y 7 de alto. Estaban compuestas de pasillo, habitación central, dos cámaras laterales y otra posterior. Una de las piezas laterales abrigaba los carros y caballos mientras que la otra el vino, los cereales, la carne y el pescado. En la habitación central hecha de madera apareció la vajilla de bronce, las lacas, las cerámicas y las figuras de terracota y piedra. Una puerta de mármol blanco separaba la sala central de la sala posterior donde se encontró el ataud sobre una cama de mármol blanco en el que apareció un traje de jade cosido con hilo de oro.
2. El territorio chino durante las dinastías Qin y Han:
En estos momentos y como resultado del final del período de los reinos combatientes, China está compuesta por un mosaico de reinos feudales entre los que destaca Qin por ser, en el 250 ane, uno de los estados económicos más fuertes (gracias a su extensión geográfica como a los grandes trabajos de irrigación llevados a cabo y a su dominio del hierro). Fue uno de los primeros en abolir el sistema feudal, dada su fuerte organización administrativa y militar (por la fabricación de armas), muy superior al resto.
Se ha dicho que en el control por China jugó con ventaja por su situación geográfica, pues Qin (al oeste) estaba protegido naturalmente por ríos y montañas.
En el Este en cambio, el peso del régimen feudal era aún muy notable, pero tras el sometimiento brutal de Qin y los desplazamientos masivos de población, mermará; aunque ello no quiera decir que no aprovecharan cualquier ocasión que se les presentara propicia para rebelarse, como hicieron al final de la dinastía Qin, o a comienzos de la dinastía Han con su primer emperador Liu Bang (quien no osó imponer su sistema administrativo sobre estos reinos orientales, pero les impuso a unos reyes sometidos al control central para gobernarlos), a partir del cual progresivamente irán recuperando terreno político, económico y militar (sobre todo éste último) para desgajarse del sistema.
El Norte es patrimonio de los pueblos nómadas de las estepas o xiongnu (los hunos), que serán durante esos seis siglos el gran problema de todos los emperadores, de modo que serán el motor de la politica exterior de China en gran medida. Veamos uno de los tratados de paz que se nos ha conservado:
Tratado de paz entre el emperador Wen y los xiongnu (hunos) del Norte, 162 ane:
"El gran Shanyu de los Xiongnu nos ha enviado una carta señalando que se ha firmado el tratado de paz. No se debe tomar ninguna represalia contra los que han huído de un estado a otro, mientras que no sean los suficientemente numerosos como para afectar a la población o al tamaño de nuestros territorios. Los Xiongnu no cruzaremos las fronteras y los Han no saldrán de ellas. Aquel que viole este pacto será ejecutado. Es beneficioso para ambas naciones, para que podamos vivir en duradera amistad y sin más agresiones. Nosotros hemos dado nuestro consentimiento a esta alianza, y ahora deseamos hacerla pública para que todo el mundo pueda claramente comprenderla".
Sima Qian, Shi Ji 110 (El Informe de Xiongnu), pág. 2903.
Qin Shi construyó la Gran Muralla para detener sus incursiones (una vez que había destruido todas las murallas interiores), aunque la imagen que tenemos de ella no corresponde exactamente con la construcción actual que pertenece a la dinastía Mig, (o sea siglo XV dne). La muralla de Qin debió de ser de adobe con torres de vigilancia cuadradas, de madera, escalonadas y con un trayecto ligeramente distinto. Lattimore cree que su construcción no se debió a las presiones de la estepa sino al intento por parte del primer emperador de estabilizar las conquistas logradas (11).
Los Han, en su primer período, intentaron ganarse su confianza por medio de regalos costosísimos (sedas, cereales, princesas casaderas...) para entre otras cosas, asegurarse esta ruta fundamental (que no hará sino precisamente desarrollar la alternativa por el sur, auténtica revolución para el mundo chino); o bien con políticas más hábiles como:
* intentando ganarse como aliados a los pueblos de la cuenca del Tarim para frenar el avance de los hunos,
* por medio de la sedentarización de estos grupos nómadas en colonias militares, con la consiguiente concesión de tierras, su puesta en cultivo y aplicación de sistemas de regadío para su mejor rendimiento (que dió lugar a una red de pequeñas ciudades conectadas entre sí por un entramado de vías unificadas en sus medidas desde Qin);
* por medio de una inteligente labor de propaganda: los hijos de los pueblos extranjeros eran enviados a China donde se les nombraba guardianes imperiales o administradores, y a su regreso eran los mejores agentes de difusión de la influencia han (12).
Al sur, en cambio, el panorama es muy distinto, pues hasta los Han no existe. Bajo la dinastía Qin solo tenía 2 millones de habitantes, debido sobre todo a la profusión de bosques, montañas y junglas que hacían escaso el suelo cultivable, y a la existencia de tribus hostiles.
Con Liu Bang (primer emperador de la dinastía Han) es cuando llegan los primeros colonos que empiezan a explotarlo y envían a la China del norte por primera vez productos tales como el té o el arroz.
Pero si con alguien es con quien el sur entra definitivamente en la historia es de la mano del emperador Wudi, pues bajo su reinado se acometió la profunda sinización del mediodia con el fin de suplir en gran parte, el costoso e inestable comercio de las rutas del norte. Esta expansión constituye uno de los grandes fenómenos de la historia de Asia Oriental tanto por su extensión en el tiempo como por las transformaciones que la acompañaron: movimientos de población, mezclas étnicas, desaparición o transformación de viejas culturas, etc... a la vez que a los países del sudeste asiático y del océano índico les permitió entrar por primera vez en contacto directo con el mundo chino (vía marítima por excelencia por la que posteriormente penetraría el budismo en China, el jazmín o las expediciones romanas). Así China pasó a ser modelo de imitación entre sus pueblos vecinos (13).
3. Evolución y declive del estado centralizado:
La formación del imperio Chino es la lógica absoluta de la lenta maduración que se desarrolla a lo largo de los tres siglos que lo preceden. Así Gernet (14) dice que a partir de los hallazgos arqueológicos se comprueba la lenta formación de la unidad moral y técnica del mundo chino, de tal modo que si en el ámbito político no se ha realizado aún a mediados del siglo III, la unificación de costumbres y espíritus, sí.
3.1 La figura de Qin Shi Huang Di. (15)
Los caracteres huang y di sólo se habían usado antes de Qin para señalar a los soberanos de la más remota antigüedad, los que habían dado origen a la civilización humana.
Di aparece en primer lugar entre las inscripciones adivinatorias de los huesos y los caparazones de tortuga, haciendo referencia al nombre de sacrificio (el caracter representaría la madera ardiendo con un animal encima), pero luego pasó a significar el ser divino, celestial. Más tarde, con los Zhou pasó a utilizarse tanto para personas (como título de respeto) como para seres divinos, para llegar a mediados del siglo III ane a adquirir predominantemente un significado político, de ahí que cuando lo usó Qin Shi pretendía aparecer ante sus súbditos como un ser semi-divino. Equivaldría al latino divus mientras que huang (augustus) está relacionado etimológicamente con una familia de palabras que expresan brillo y luminosidad.
Así pues, el primer emperador quiso fundar la fidelidad monárquica sobre una religión de la persona imperial. Para ello instauró el culto al emperador. Sima Qian lo recoge de la siguiente manera:
Se estableció un edicto (221 ane) que decía: "He oído que en tiempos de la alta antigüedad se usaban sobrenombres pero que los nombres póstumos estaban prohibidos; en la media antigüedad se usaban sobrenombres y, una vez el difunto fallecía, se otorgaba según los actos en vida de éste, nombres póstumos. De esta manera, el hijo juzgaba al padre y el ministro a su señor, lo que es una aberración que no acepto de ninguna manera. A partir de hoy decreto la abolición de la ley de los nombres póstumos. Soy el Primer Augusto Emperador. De hoy en adelante los venideros se contarán como segundo, tercero... y así hasta llegar al infinito, sin interrupción alguna".
Sima Qian, Shi Ji 5 (Anales básicos de Qin, vol. I), pág. 23.
3.2 Los tres pilares básicos: el culto imperial.-
Para empezar debemos saber que hay tres grandes escuelas de pensamiento pre-imperial que forjan el cuerpo de funcionarios que asisten al emperador en la corte y que tanta influencia van a tener en todo el desarrollo de los acontecimientos políticos en China. Estas son: el confucianismo, el legismo y el taoísmo.
Los confucianos, con su maestro Confucio a la cabeza, proponen la figura del rey-sabio que es el ideal que debe encarnar el gobernante. En cuanto cesa de encarnar ese ideal, el Cielo -tian- (la divinidad que lo protege y tutela) le retira su mandato, hecho que se anuncia mediante el desajuste del universo (cataclismo naturales o sublevaciones humanas) y que supone un gran ejercicio de autocontrol político.
Por ello, en el desarrollo del culto imperial, el culto al cielo (Tian) jugó un papel tan importante, al que hay que sumarle la recuperación de dos sacrificios supremos (Feng y Shan) al cielo y a la tierra respectivamente, que eran los rituales supremos del culto imperial, realizados por el emperador en la sagrada montaña Tai en Shandong (montaña más alta del norte de China). Por desgracia no nos ha llegado nada sobre el ceremonial, del que apenas sabemos que el emperador debía ascender a la cima de Tai para realizar allí el sacrificio supremo, pero antes de ello, a los pies de la montaña, se aseguraba si la divinidad le era propicia o no, através de otro sacrificio de caracter auspicioso.
En consonancia con lo expuesto debemos conocer la teoría de los cinco elementos, ya que de ella derivaba todo el sistema de creencias que regían los ritos y las ceremonias del culto imperial. Los cinco elementos fueron: tierra, madera, metal, agua y fuego. Cinco poderes místicos que tenían su correspondencia en cinco colores (amarillo, verde, blanco, rojo y negro), en el carácter cíclico del calendario, en los cinco puntos cardinales (no olvidemos que a los cuatro consabidos debemos añadir uno más: el centro o zhong, que es la propia representación del estado chino por antonomasia) y cinco notas de la escala musical. Estos cinco elementos son la manifestación del Yin y del Yang, formando un círculo que se venera constantemente a sí mismo; de manera que la tierra es vencida por la madera, que cede ante el metal, que sucumbe al fuego, que apaga el agua, que a su vez la tierra vence. De este modo se renovaba el ciclo.
La importancia de esta teoría y de sus cinco elementos es tal que se creía que cada dinastía había reinado gracias a la virtud de uno de estos elementos y que había caido cuando le tocaba el turno primordial al siguiente elemento. Los Qin habían elegido como virtud el agua, su número fue el seis y su color el negro, mientras que los Han eran la tierra, su color el amarillo, y su dirección el Norte (los Zhou habían sido el fuego):
"El primer emperador fomentó la creencia de la sucesión continua de las cinco potencias. La dinastía Zhou había gobernado bajo la virtud del fuego; como la dinastía Qin sucedió a la Zhou, su poder procedía de aquello que pudiera vencer al fuego, así empezó la era de la virtud del agua y la actividad de la corte comenzó a partir del décimo mes. Ropajes, banderas y penachos todos vistieron de negro. Entre los números, el seis fue el elegido, de manera que se estableció que los tocados oficiales midieran seis pulgadas, los carruajes seis pies, seis pies un paso, y que seis caballos tiraran de un carruaje. También cambió el nombre del rio Amarillo llamándolo "Agua Virtuosa" para señalar que la era de la virtud del agua había comenzado".
Sima Qian, Shi Ji 5 (Anales básicos de Qin, vol. I), págs. 237-238.
3.2 El segundo pilar básico: la administración.-
El sistema burocrático de gobierno que instaura Qin Shi será el modelo para la futura organización política china hasta el siglo XX. (16)
De toda la jerarquía nobiliaria solo conservó un título, el de marqués, pero la auténtica nobleza estaba compuesta por el cuerpo de funcionarios repartidos a lo largo de los 20 peldaños, basados en la riqueza y los servicios rendidos, más que en el nacimiento.
El emperador dirigía la política general, interior y exterior, pero no se ocupaba para nada de la administración, que dejó en manos de sus consejeros que poco a poco se organizaron en un consejo de ministros estable. En cuanto a la administración provincial, ésta estaba organizada como la administración central. El imperio estaba dividido en circunscripciones llamadas "encomiendas" (jun), que se dividían en "distritos" (en total unos 40). En los tiempos de Qin, cada encomienda estaba dirigida por un gobernador o prefecto llamado "el Guardián" (zhou) asistido por dos subordinados, uno civil y otro militar. Los Distritos en cambio, estaban administrados por subprefectos que llevaban el título de ling o zhang bajo cuyo control estaban unas 20.000 familias. Estos a su vez también tenían sus subordinados civiles y militares. Tanto el Guardián como el subprefecto representaban al emperador y tenían todos los poderes religiosos, civiles, judiciales, financieros y militares. También existían los cantones (alrededor de 5000 familias) y los municipios con un centenar de familias.
Esta enorme burocracia se multiplicaba tantas veces como hiciera falta a nivel provincial y local, y fue esta capacidad de desdoblarse lo que permitió que el modelo durara 2000 años; pero también marcaba los límites de la expansión china, pues solo se podía implantar allí donde el modo de producción agrícola en que se sustentaba era posible y los costes de mantenimiento no eran excesivos.
Salvo unas cuantas ciudades principales, el resto eran pequeñas ciudadelas administrativas rodeadas de una muralla de una centena de metros en cuyo interior se encontraba la casa señorial alrededor de un patio y sus oficinas, dormitorios para la tropa y corte, y un mercado. Pues, entre recepciones y fiestas, los emperadores vivían fuera del mundo en el palacio, en medio de mujeres y eunucos, de tal modo que el palacio era en sí una auténtica ciudad dentro de la capital (17).
Este modelo, con alguna pequeña reforma se mantiene durante los Han anteriores y Wang Mang, aunque con la salvedad de los reinos orientales en un primer momento, que luego Wudi aglutinará (aunque a decir verdad, los emperadores nunca permitieron en esta primera fase de la dinastía Han que se desentendieran del poder central) (18). En cambio, en la dinastía de los Han posteriores este sistema se debilita a causa de las rivalidades Norte-Sur, el auge de las grandes familias latifundistas (antiguas y nuevas aristocracias enriquecidas con nuevos títulos o nuevas propiedades recibidas por la familia imperial, en función de los apoyos prestados con el fin de restaurar la dinastía; junto con el auge del comercio y la caída de los monopolios estatales) (19) con ejércitos particulares de mercenarios (frente a la debilidad militar característica de la dinastía) y por las luchas internas de familias rivales en la corte apoyadas por los eunucos frente a los nobles y letrados.
Antes habíamos mencionado la realidad de las tres escuelas principales del pensamiento antiguo pre-imperial; ahora es el momento de conocerlas:
El confucianismo (20) postula que el rey-sabio debe obedecer a las prescripciones morales de las escrituras, de los clásicos, cuyos guardianes e intérpretes únicos son los letrados; en cuanto el gobernante cesa de encarnar el ideal del rey sabio, el Cielo le retira su mandato, hecho que se anuncia mediante el desajuste del universo. De este modo, el poder tiene un carácter civil y en menor grado un carácter sagrado.
El legismo, racionalista, realista y absolutista contempla la eficacia como el criterio supremo. Siendo la naturaleza humana profundamente mala, el único medio de mantener la cohesión social y la duración del poder es un sistema de castigos y de recompensas, sin miramientos para los privilegiados (o sea, todos iguales ante la ley). El ideal del poder es un estado poderoso, centralizado, gobernado por un príncipe absoluto asistido por sus consejeros. Los legistas son pues antirreligiosos y antitradicionalistas.
Y por último, el taoísmo, que es antifeudal, místico y anarquista, va contra las tradiciones confucianas y contra el Estado. Su idea principal es la no-intervención del hombre (y especialmente del Estado) en los asuntos del universo natural y humano, por lo que la sociedad ideal es la pequeña comunidad autónoma, siendo el soberano ideal el sabio inmóvil que no interviene y sigue el modelo natural.
Todo lo que los letrados exigieron (y que generalmente obtuvieron) era que el soberano se sintiera obligado a consultarlos sobre todas las cuestiones importantes y les otorgara el derecho de exponer sus ideas.
Qin Shi Huang Di una de las medidas más polémicas que promulgó fue precisamente la quema de los libros de los archivos de Zhou:
"Invito a que se quemen todos los archivos de los historiadores que no sean de Qin. Con la excepción de los académicos cuya tarea es poseerlos, quien en el mundo posea el libro de la Poesía, el de los Documentos, o los escritos de las Cien Escuelas de Filosofía, debe en cualquier caso entregarlas al gobernador o a su comandante para quemarlos. Todo aquel que ose hablar de la Poesía o los Documentos verá su cadáver expuesto en la plaza pública. Los que usando el pasado critiquen el presente serán exterminados junto a todo su clan. Todo oficial que observe y conozca estas violaciones y no informe oportunamente incurrirá en el mismo delito. A todo el que no queme estos libros en el plazo de 30 días desde la promulgación de esta orden se le marcará el rostro y se le condenará a trabajos forzados. Los libros que quedan exentos son los de medicina, farmacopea, adivinación con caparazones y con aquilea, agricultura y sivicultura. Todo el que quiera estudiar las leyes y las ordenanzas deberá tener un permiso oficial de su maestro".
Sima Qian, Shi Ji 5 (Anales básicos de Qin, vol. I), pág. 255.
La importancia de este hecho radica no en el aspecto anecdótico en sí, sino en los objetivos que buscaba, que no eran otros sino cancelar las historias locales, eliminar el pasado para instaurar su nuevo gobierno; además de despojar de su poder a los confucianos, pues habían sido el sustento ideológico del régimen feudal y lógicamente no eran necesarios para sostener el nuevo entramado que pasó a manos de los legistas (21).
Ahora bien, hay que decir que Confucio fue retirado porque se le consideró la voz del pasado reaccionario y feudal, algo que para nada iba en consonancia con los nuevos aires que traía la corte del emperador Qin Shi, sin embargo antes de apresurarnos a hacer un juicio de valor deberíamos tener en cuenta, que cuando él realizó sus escritos no existía el estado centralizado por lo que no pudo elogiarlo, y así retrató la etapa feudal que le tocó vivir, a la que consideró una época de auténtica verdad y justicia.
Pero todo esto fue sólo un breve paréntesis, pues con la llegada de Liu Bang (206-195) se recuperó todo lo que había escapado a las llamas, reuniéndose de nuevo los clásicos del confucianismo (en constante revisión desde entonces). Gracias a ello, durante el reinado de Wudi la escuela confuciana echará las raíces de su futura exclusiva dominación (recordemos que cuando los Han llegan al poder, China tiene una población aproximada de 60 millones y una extensión similar a la del Imperio Romano, pero con una cohesión interna desconocida en Occidente).
Estos letrados (22) ocuparon todos los cargos de la administración de forma exclusiva a lo largo de todo el imperio, pues ni los hijos de los campesinos ni los de los comerciantes podían acceder a ellos (incluso impulsaron la creación de una Universidad Imperial -daxue-) (23), salvo al final de la dinastía Han, en el que un nuevo grupo empezó a intervenir en sus asuntos (los eunucos). Estos al ser los más íntimos colaboradores del emperador y estar muy relacionados con la familia de la emperatriz en razón de sus funciones, llegaron incluso a adquirir una serie de prerrogativas tales como el derecho a nombrar funcionarios, detentar algunos el rango de generales o la intervención en asuntos militares. La enemistad manifiesta no se hizo esperar y si los letrados odiaban a los eunucos por su actitud antitradicional e irrespetuosa, los nobles odiaban a su vez a los letrados porque acaparaban los más altos puestos de la administración y eran los consejeros directos del emperador, lo que hizo que estallara el conflicto de intereses y China se viera sometida a una guerra civil durante una generación, haciendo saltar en pedazos la dinastía Han oriental (24).
De modo, que salvo el pequeño intervalo de la dinastía Qin, los confucianos detentaron durante todos estos siglos el control absoluto del poder, que además se vió beneficiado por el abandono por parte de los emperadores Han de su religión personal: el taoísmo (25); pues ésta, poco a poco se fue aproximando a las prácticas mágicas para a partir de los Han posteriores, junto con el budismo (26) (que es entonces cuando empieza a penetrar en China gracias a la ruta de la seda), convertirse en la auténtica religión de salvación de masas, ante la visión pesimista de la vida y el profundo desprecio por la sociedad, que se iba fraguando entre las capas más desfavorecidas (27). Visión que estaba provocada por la presión a la que los funcionarios mal pagados, los latifundistas avariciosos o el propio sistema impositivo imperial, tenía sometido al campesinado que lo abocaba a la esclavitud por deudas, al abandono del campo por la desaparición de tierras, o al pillaje.
Esta situación dará lugar a las grandes revoluciones campesinas de caracter mesíanico que azotaron China desde la caída de Wang Mang hasta los Han posteriores (primero los Cejas Rojas, llamados así porque se pintaban de rojo las cejas antes de entrar en combate, para distinguirse de las tropas gubernamentales; y en segundo lugar, un movimiento que surgió de una nueva corriente "la vía de la gran paz" o taiping dao que no sólo prometía a sus adeptos la venida de una nueva era de prosperidad e igualdad donde sanarían sus heridas sino que los organizó en auténticas comunidades rústicas con confesión pública de sus pecados y comidas en común, que rápidamente se organizaron militarmente y que ocuparon el país en una marcha fulminante conocida como los Turbantes Amarillos).
Como ejemplo sirvan los siguientes textos de Ban Gu:
"En ese año (18 dne), se juntaron Li Zidu, Fan Chong y otros Cejas Rojas a causa de la hambruna, y alcanzaron Lang’ye. Robaban y se movían de aquí para allá en grupos de 10.000. [Wang Mang] envió oficiales para que movilizaran las tropas de las comandancias y reinos y los atacaran, pero no pudieron detenerlos".
Ban Gu, Qian Han Shu 99 (Wang Mang), pág. 379.
(19 dne) "Con anterioridad, la capital imperial había oído que las bandas de delincuentes desde Jing y Xu agrupaban a cientos de miles de hombres que no tenían ni leyes escritas, ni estandartes o tipo alguno de identificación. La gente de la capital lo consideraba como un prodigio portentoso y los que amaban las cosas raras, decían furtivamente: ‘¿No se parecen a los Tres Antiguos Augustos que carecían de mensajes escritos o títulos?’
Wang Mang también consideraba en su corazón que era algo excepcional y consultó a sus cortesanos sobre ello. Ninguno de todos ellos contestó, sólo Yan Yu dijo: ‘Esto no es suficientemente extraordinario. Desde los tiempos que el Señor Amarillo, Tang y el rey Wu guiaron sus ejércitos, éstos siempre se han provisto de regimientos, compañías, estandartes, etc... Esta gente, que hoy no los tiene, son merecidamente una manada de ladrones movida por el hambre y el frío, como perros u ovejas que se juntan y que no saben cómo formular tales instituciones’. A Wang Mang le plugo la respuesta gratamente y el resto de los cortesanos asintió por completo".
Ban Gu, Qian Han Shu 99 (Wang Mang), pág. 436.
(25 dne) "Los Cejas Rojas quemaron los edificios del palacio, los mercados y pabellones de Chang’an y mataron al emperador Gengshi. El pueblo llano, hambriento, se comía entre sí, de tal modo que el número de muertos sobrepasaba los cientos de miles. Chang’an se convirtió en un erial, y dentro de las murallas de la ciudad no había nadie que deambulara. Los templos ancestrales imperiales, los parques funerarios y los túmulos de las tumbas, todos fueron saqueados; sólo las tumbas de Ba y la de Du se conservaron intactas".
Ban Gu, Qian Han Shu 99 (Wang Mang), pág. 470.
3.2. Tercer pilar básico: la propiedad de la tierra.-
Para acabar con el régimen feudal, los distintos emperadores siguieron una serie de pautas. Así pues, en primer lugar Qin Shi Huang Di, desmanteló el sistema agrario, creó un impuesto fijo que aseguraba a los campesinos su derecho a la propiedad de la tierra, y otorgó nuevas tierras al nuevo ejército que ya no pertenecía a ningún señor feudal y que acabada la unificación no podía regresar a casa, con lo que aumentaba la clase de propietarios.
Los Han por su parte, al acceder al trono gracias al apoyo prestado por una serie de sectores interesados, tuvieron que ejecutar una política de concesión de títulos y propiedades que no beneficiaban en absoluto al modelo centralista creado por Qin Shi, y en cambio, favorecían el retorno del feudalismo, con la creación de nuevas aristocracias (28).
Aunque hubo emperadores como Wudi (que tras sofocar en el 154 ane la "rebelión de los 7 reinos", doblegó las pretensiones de la nobleza promulgando una ley que obligaba a dividir las propiedades entre todos los hijos, prohibiendo de esta manera la figura del heredero único) y Wang Mang (29), que intentaron contrarrestar esta fuerza: en el caso del primero con mayor fortuna, en el del segundo, en cambio, sin ninguna, debido sobre todo a la velocidad con la que quiso imponer sus reformas (entre las que estaban la implantación de un "comunismo" agrario, la supresión de los latifundios y la redistribución de las tierras), a la resistencia de las grandes familias que progresivamente habían ido extendiendo su control por todo el Imperio y a la nula colaboración de los funcionarios (que por su propia condición de terratenientes o propietarios de esclavos, se opusieron).
4. Conclusión:
Que este modelo cayera ya hemos visto a qué se debió: al paulatino avance del feudalismo motivado por las distintas presiones a las que se vieron sometidos los emperadores de la dinastía Han, a la dificultad misma de centralizar el gobierno de un territorio que cada vez era más amplio y complejo en su diversidad interna, a la formación de ejércitos de mercenarios en manos de las grandes familias nobles, al descontento general de la masa de la población más humilde que iba siendo arrinconada cada vez más en sus derechos y prerrogativas, a las propias tensiones dinásticas de las familias imperiales así como a los entresijos de la corte mediatizados por grupos de poder como los eunucos o los letrados. Todo ello hizo que se desencadenara una serie de luchas encarnizadas por heredar el Imperio que sumergirán a China en una guerra civil hasta la constitución de tres grandes reinos en los que quedaría articulada la nueva realidad política con la que China abandona la Antigüedad y entra de lleno en el Medievo.
Notas:
Un ejemplo de las medidas tomadas contra los comerciantes es el siguiente texto:
"Las provincias y reinos han sufrido repetidos desastres y mucha de la gente más pobre que no tiene medios de subsistencia se ha desplazado hacia tierras fértiles. Su Majestad tiene que ahorrar y coger dinero para paliar los sufrimientos de sus súbditos, y ser más generoso con los préstamos y los impuestos. Hay muchos que no regresan al trabajo agrícola, mientras los comerciantes son cada vez más numerosos. Los pobres no tienen nada y han de mendigar ante las autoridades.
En otros tiempos había distintos impuestos graduales sobre los carros pequeños y sobre las ganancias de los comerciantes. Solicitamos que vuelva a imponerse este sistema. Así a todos los comerciantes y a los encargados de ocupaciones secundarias, a todos los que prestan dinero con interés, a los que acaparan bienes y los atesoran en los poblados, y a los que viajan en busca de beneficios, aunque sus nombres no estén censados en los mercados, se les debería pedir que hicieran una declaración de sus posesiones y se les debería gravar con un suan (120 monedas) por cada 2000 piezas. Para todos los artesanos y fundidores que hayan pagado un impuesto por su ocupación, la cantidad debería ser un suan por cada 4000 piezas. A todos los que no son iguales en rango a los oficiales, o que no son mayores o lo soldados encargados de la defensa de la frontera septentrional, se les debería pedir que pagaran un suan por cada carro; pero para los comerciantes la ratio debería ser dos suan por cada carro. Los barcos de cinco zhang o más de longitud se les debería gravar con un suan. Todo aquel que escondiera sus posesiones y mintiera en sus listados, o se equivocara al rellenar el informe, debería ser enviado a un puesto fronterizo para servir durante un año y sus riquezas confiscadas. Todo aquel que pueda informar que se ha falseado un informe recibirá la mitad de la riqueza consfiscada como premio. A los comerciantes que estén censados en los mercados, así como a los miembros de su familia, les está terminantemente prohibido registrar a su nombre cualquiera de sus posesiones agrícolas, para beneficiar a los agricultores. A los infractores se les confiscarán sus tierras y campos de labor".
Existió otro procedimiento que consistía en que el emperador hacía llamar a un sabio, una persona que fuera conocida por su conocimiento de los libros clásicos, que llevara una vida ejemplar, etc... a esta persona se le sometía a una prueba escrita y si la superaba se convertía en la persona de confianza del emperador.
Una opinión generalizada entre los especialistas es que los emperadores Han al no ser nobles fomentaron la educación como promoción social.