Agradecimientos

 


            Todo proyecto tiene apoyos, unas veces más y otras menos. En este caso emprendí dos: hacer el Camino, por un lado, y plasmar en un diario-web mis vivencias en el mismo.

            Para mí el Camino de Santiago era un reto, algo que siempre me había llamado la atención pero que nunca acababa de materializarse. No fueron creencias religiosas ni metafísicas, sino el comprobar si era capaz de hacerlo, el deseo de conocer mis limitaciones y mis reacciones ante situaciones difíciles, lo que me incitó a llevarlo a cabo, eso unido a un espíritu aventurero muchas veces enclaustrado y privado de posibilidades.

            Quiero agradecer a Luismi su dedicación al proyecto desde el principio. En nosotros se gestó la idea, pero él consiguió cuantiosa información acerca de itinerarios, división de etapas, albergues, equipamiento, mitos y leyendas... todo sobre el Camino. Fue él además quien comenzó una preparación física a la que me uní en alguna ocasión (he de reconocer que fueron pocas) y quien compartió conmigo la gran ilusión de iniciar este proyecto.

            Agradezco también su presencia y colaboración al Oviedo, al cual convencimos en principio Luismi y yo para que nos acompañara, pero se portó como un machote y, además de ser buen compañero, amenizó con su gracia natural y su buen humor los momentos más duros, incluso soportó estoicamente y con mucho mérito las "bromas" del resto de miembros del grupo.

            Gracias también por su colaboración a Víctor y Antonio, a los cuales no conocía antes de iniciarse toda esta historia, y con los cuales tantos buenos momentos hemos pasado.

            Mi madre... Bueno, ella fue quien realmente me animó a emprender esta "locura" (como ella lo llamaba), no directa, sino indirectamente. Me explico: la testarudez es la "cualidad" más significativa que ella y yo compartimos, y cuando le comenté mi propósito, anduvo pinchándome con comentarios jocosos, dando por supuesto que no podría hacerlo. Quizás ello me motivó aún más a terminar este reto, para demostrarle lo equivocada que estaba, y para quedar por encima de ella, claro.

            A Mundicamino. He de darles a ellos también las gracias por dos motivos. En primer lugar por ser la web de la cual obtuvimos la mayor parte de la información necesaria para empezar todo esto, y recomiendo a todos aquellos que estén interesados en hacer el Camino, o simplemente quieran conocer el mundillo que lo rodea, que visiten su página. En segundo lugar por utilizar sus mapas de las etapas para la confección de esta página, por lo cual espero que no se enfaden, ya que lo hice de esta forma porque las etapas que realizamos en el Camino coincidían con las publicadas en su web (pues nos guiamos por ellas en nuestro proyecto).

            Daría las gracias a Socibus, Metro de Madrid, Renfe, Taxis de Santiago y Spanair, por el transporte de ida hasta León y de vuelta a Sevilla, pero los correspondientes billetes fueron pagados de nuestros bolsillos, en ocasiones a precios bien elevados, así que no las merecen.

            Gracias también a esos peregrinos, de todas las edades y de países diferentes, con los que alguna vez coincidimos, con los que compartimos caminos y albergues, y que nos echaron una mano en no pocas ocasiones. En especial al matrimonio bilbaíno (Esteban y Pilar), a las suizas, a Fran y José Antonio y, como no, a Esteban, de Ponferrada.

            Gracias asimismo a los hospitaleros (no a todos ellos, pero sí a la gran mayoría), voluntarios que desinteresadamente acogen a los fatigados peregrinos y se esmeran procurando ofrecerles todas las comodidades posibles.

            Puede quedar ridículo, pero quiero dar las gracias también al Camino de Santiago, por su mágica y poderosa atracción, por ser cuna de integración de culturas, por fomentar el compañerismo, por hacer nacer tantas amistades y por tener "eso" que sólo los peregrinos que lo han recorrido pueden sentir.

            De nuevo a Luismi quiero agradecerle su insistencia, su apoyo, sus crónicas y en general su trabajo para que yo pueda estar escribiendo y publicando ahora esta web.

            Se dice que lo mejor es conveniente dejarlo siempre para el final, para que así, como el buen vino, su sabor permanezca una vez terminadas estas líneas.

            Fue Inma, quien tanto ha compartido y comparte a diario conmigo, la persona que consiguió que este sueño se hiciera realidad. Fue ella quien me animó en los momentos en que, no sólo el cuerpo, sino también la cabeza, me decían "no puedo más". Muchas horas agónicas y dolorosas calmadas por un recuerdo, por un pensamiento... Las palabras sobran. Esto es para ti, Inmi.