Un tiempo de actividades libres

Un tiempo de actividades libres

Educamos para la comunidad si hacemos comunidad. Educamos para la democracia si vivimos la democracia en nuestras aulas. Educamos en los sentimientos si nos queremos, si establecemos lazos afectivos, si propiciamos, mediante metodologías abiertas, todo tipo de relaciones. Educamos para la libertad si dejamos a los niños y niñas libres para actuar a diario en nuestras aulas. Desarrollamos su voluntad si les dejamos elegir entre las múltiples actividades posibles que les ofrecemos. Estas son las ventajas que propicia una metodología con un tiempo de actividades libres, en la que el alumnado decide qué hacer, cuando hacerlo, con quien, para qué, etc. El establecimiento de contratos de trabajo, de responsabilidades semanales, de compromisos de trabajos de grupo, de toma de conciencia sobre sus tareas y aprendizajes, etc. es un buen camino de maduración personal y de educación integral.

 

 

Frente a metodologías totalmente dirigidas, en el primer gráfico, proponemos espacios de actividad libre por rincones en donde desarrollan la autonomía y se socializan.