Navidad 2004

¿SOIS VOSOTROS
LOS REYES
MAGOS?
(Paco Abril) (Traducción
del Asturiano de Cristóbal, de aquella manera)
El sol tibio de primavera acarició la cara de Alba cuando salía del portal de casa para comprar el pan.
Era la tercera vez en su vida que bajaba sola a la calle.
Acababa de cumplir siete años y ya era muy grande.
Nada más salir de la panadería, quedó asombrada al toparse de frente con tres raros personajes.
Al pronto, no supo quienes eran.
Se paró a mirarlos. Ellos también se detuvieron y sonrieron.
Aquellas sonrisas le dieron a Alba la confianza precisa para atreverse a interrogarles, de buenas a primeras, como si la pregunta se le escapara sola de la boca:
-¿Sois vosotros los Reyes Magos?
Los tres se rieron.
Primero habló el negro:
- Niña muy simpática, tú..
El que lucía una barba blanquísima, le preguntó:
- ¿Cómo te llamas?
Alba dijo, toda tímida, su nombre.
El tercero, de barba oscura, dijo:
- Muy guapa nombre tuyo. En país mío quiere decir
amanecer.
Alba estaba emocionada. Y siguió dejando volar sus preguntas.
- Sois vosotros, ¿verdad?
- Sí, somos nosotros, niña del amanecer.
Otra pregunta de Alba apareció delante de los tres personajes.
-¿Venís de Oriente?
El de las barbas oscura le contestó.
-Sí, venimos de Oriente.
-Muy de Oriente –repitió el negro señalando hacia el sol.
Los tres personajes le contaron a Alba que venían de muy lejos, cruzando desiertos, selvas y mares.
Ella escuchaba encantada como si estuviera contando la historia más bonita del mundo.
De pronto, se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que había salido de casa y les dijo:
-Tengo que irme. Mamá va a preocuparse por mí. Adiós.
-Espera –dijo el negro- toma un regalo. Ten la cajita pequeña de quitar las tristezas. Cuando estés triste, abres caja, dices pena, cierra caja y quedas llena de alegría.
- También yo quiero hacerte un regalo -dijo el de las barbas oscuras. Toma el elefante de la suerte. Agárralo en tu mano, mira al mundo con ojos sonrientes y la suerte vendrá a ti.
- Y este es mi regalo para ti –dijo el de la barba
blanca-. Ten la alfombrita mágica. Cuando quieras volar muy lejos coge
alfombra, písala. Podrás ir donde la imaginación te lleve. Alba agarró sus
regalos, muy emocionada. Les dio las gracias y les dijo adiós. Les dio un beso
con la mano y salió corriendo para casa.
Subió las escaleras de dos en dos. Abrió la puerta. Entró en casa agitada por la excitación y la impaciencia.
La madre estaba esperándola nerviosa.
-Pero hija, ¿qué te pasó? ¿Cómo tardaste tanto? Me tenías preocupada. Ya iba a salir a buscarte.
Todavía sin aliento, Alba le contó la aventura.
-¡Mamá, mamá! ¡Acabo de estar con los Reyes Magos!
La madre tardó en reaccionar.
-Pero hija, eso no puede ser, los Reyes Magos están ahora en Oriente, sólo vienen por Navidad.
Alba buscó un argumento para convencer a la madre.
-Pues vendrían de ¿cómo se dice cuando alguien de otro país viene a visitarnos?.
-¿Quieres decir de turistas?
- Eso, sí, de turistas –repitió Alba con risas.
- Bueno, vamos a ver, Alaba, ¿por qué te aferra tanto en que eran los Reyes Magos?
- Porque estuve con ellos, mamá, y eran igualitos que los que vimos en la cabalgata.
Alba cogió fuerza para seguir explicando a la madre aquél fabuloso encuentro.
-Uno era negro. Llevaba una caja de regalos y la enseñaba a todo el mundo. Tenía cajitas brillantes, relojes, pulseras, pañuelos... Vestía una túnica de preciosos colores y en la cabeza, un gorro con espejos. Era Baltasar, seguro.
Tranquila hija, que te ahogas, dijo la madre.
Alba no podía parar.
-Otro tenía el pelo blanco y las barbas más blancas todavía. Parecía que tenía la cabeza y la cara llena de merengue. Llevaba una cesta llena de figuras de madera de todos los tamaños y vestía una túnica de rayas de colores violeta y amarilla. Ese era Melchor, claro.
-No me digas más- volvió a replicarle la madre- el que falta era Gaspar.
-Si –contestó Alba un poco enfadada porque no la dejaba contar a ella. -. Era Gaspar.
-Tenía la piel morena, como si hubiera tomado mucho sol. El pelo y las barbas eran más negros que la cara de Baltasar. Llevaba un montón de alfombras a la espalda. ¡Eran alfombras mágicas, mamá! Y también estaba vestido de rey de Oriente, con pantalones y túnica blancos.
-¿Hablaste con ellos? –preguntó la madre toda emocionada.
-Claro que hablé con ellos, mamá. Y me contaron que vinieron de Oriente, que cruzaron selvas, desiertos y mares para llegar hasta aquí.
-Hija, le riñó la madre sin mucho convencimiento- te he dicho miles de veces que no hables con desconocidos.
Alba habló pausada, con calma. Sabía que a las personas mayores, les cuesta muchas veces, entender las cosas importantes de los niños y las niñas. Y, aunque la madre era una persona muy comprensiva, parecía que no entendía bien el relato de su encuentro. Así que con mucha paciencia, le dijo:
Pero mamá, si no eran unos desconocidos, eran Melchor, Gaspar y Baltasar, ¡los tres Reyes Magos!.
REALIZAMOS UN LIBRO PARA CASA CON EL SIGUIENTE TEXTO:
¿SOIS
VOSOTROS LOS
REYES MAGOS?
1. ALBA SE ENCONTRÓ CON 3 PERSONAJES QUE VENDÍAN ALFOMBRAS, RELOJES, PULSERAS Y CAJITAS BRILLANTES.
2. UNO ERA NEGRO, OTRO DE BARBA OSCURA Y OTRO DE
BARBA BLANCA.
3. EL NEGRO LE REGALÓ UNA CAJA PARA QUITAR LA
TRISTEZA.
4. EL DE BARBA OSCURA LE REGALÓ UN ELEFANTE DE LA
SUERTE.
5. EL DE BARBA BLANCA LE REGALÓ UNA ALFOMBRA MÁGICA.
6. AL LLEGAR A CASA, LA MADRE LE REGAÑÓ:
NO ME GUSTA QUE HABLES CON DESCONOCIDOS.
7. ALBA DIJO: ¡MAMÁ, PERO SI ERAN LOS 3 REYES
MAGOS!
y cada día trabajamos una página, mediante teatro, juegos con la caja de la tristeza, con la alfombra mágica, etc.
TAMBIÉN REALIZAMOS FELICITACIONES PARA CASA


