Hospitalet Vell.

Uno de los poblados más especiales de Mallorca.


El talayot, junto a un muro que parte de él, construido con técnica de muralla. Aquí hay tres de las cosas poco comunes de este poblado: los talayots cuadrados no son nada habituales en los poblados, como tampoco lo es la pared construida con técnica de muralla, y el talayot no tiene entrada.


El recinto adosado al talayot, visto desde encima de éste. Las separaciones interiores son posteriores a la construcción del recinto.


El interior del talayot. Se conservan algunas de las lajas del techo, que hacían de suelo del segundo piso. Este es el único caso que conocemos en que se han conservado estas lajas, aunque a principios de este siglo había muchos.


Vista de parte del muro del recinto cuadrangular, con un silo que hay delante de él.


Uno de los naviformes del asentamiento pretalayótico.

Este poblado es una de las grandes joyas de la arqueología mallorquina. Tiene uno de los talayots mejor conservados de la isla, pues conserva parte de su techo; tiene el misterioso edificio rectangular, que es un caso único; tiene los restos de varios naviformes que remontan la ocupación humana del lugar a antes de la cultura talayótica. A la singularidad del edificio cuadrangular, de posible origen militar cartaginés, se une el hecho de que este es uno de los rarísimos casos de poblados con un talayot cuadrado. Los distintos elementos de este poblado merecen por si solos páginas propias en este web, por lo que se puede ver más sobre el talayot (en la sección de talayots cuadrados); el recinto cuadrangular (en la sección de otros monumentos); y los naviformes del asentamiento antiguo (en la sección de naviformes).

El aura misteriosa de este poblado atrajo al equipo del Museo de Mallorca que, a finales de los años 70 inició una serie de excavaciones arqueológicas dirigidas por G. Rosselló. Se excavó el talayot cuadrado, las habitaciones adosadas a él, el recinto rectangular, y dos de las navetas pretalayóticas. Desgraciadamente, a principios de los años 80, las autoridades (el Govern Balear) retiraron súbitamente todos los fondos dedicados a excavaciones, para dedicarlos a un "inventario" que, aparte de tardar más de 10 años, ha provocado bastante controversia, por repetir trabajo ya existente e ignorar otros aspectos importantes. Además, los fondos se retiraron tan repentinamente que se impidieron los trabajos de consolidación de los yacimientos, para evitar que, una vez excavados, sufran un rápido deterioro.

Al acercarnos al poblado desde la carretera, poco antes del bosquecillo donde se encuentra el poblado, podemos ver a nuestra izquierda los cimientos de dos naviformes, que tambien fueron excavados. En la dirección que señalan sus puertas, y a unos 100 m. hay restos de otro. Sólo queda la hilada inferior de estas construcciones, pues sus piedras fueron reaprovechadas precisamente en tiempos talayóticos para otras construcciones en el poblado.

Si continuamos caminando, dejando el bosque a nuestra izquierda, llegamos al magnífico recinto cuadrangular. La calidad de construcción de sus paredes exteriores es impresionante, aunque es completamente ajena a las diversas técnicas constructivas que empleaban los talayóticos. Este muro, debido a su monumentalidad, era considerado como parte de la muralla del poblado, hasta que las excavaciones probaron lo contrario. De hecho, el poblado parece no tener murallas, aunque sí que tiene un muro que, por su técnica constructiva, se asemeja a éstas.

Desde el recinto cuadrangular veremos el talayot y el muro de tipo muralla. Hay un gran recinto adosado al talayot y a este muro. Inicialmente, podía tratarse de una sala hipóstila, pero luego fue modificado, añadiéndole muretes interiores que lo dividen en distintos ámbitos. La calidad de estos muretes interiores es bastante más decadente que la del interior del muro, hecho con hiladas más o menos regulares. El talayot tiene varias peculiaridades, entre las que destaca que es de los pocos que se conocen en Mallorca que conservan algunas de las lajas que separan el primer piso del segundo, aunque muchos de los "techos" de talayots han sucumbido, precisamente, durante el siglo XX. El resto de las ruinas se encuentra muy oculto por la maleza del bosque que, en algunos lugares, es impenetrable.

Las excavaciones produjeron hallazgos muy escasos; los más destacables son una serie de utensilios de transición entre el bronce antiguo y la cultura talayótica, en los naviformes, y diversos hallazgos de ánforas púnicas en la zona talayótica del poblado. Los resultados dejan mucho que desear, más que nada por la interrupción de las excavaciones: la continuación de las mismas podría cerrar muchos interrogantes abiertos a raiz de las primeras, y podríamos ver si unos muros, ocultos entre la vegetación, que tienen esquinas rectangulares puden corresponder a otros recintos cuadrangulares como el más conocido.

En la carretera de Porto Cristo a Porto Colom, tomar el desvío que lleva a Cales de Mallorca. Ya en esta carretera, hay que dejar el coche junto al segundo portal a mano derecha que lleva a un campo labrado. No olvidar cerrar la barrera despues de penetrar en el recinto, para evitar que pueda escapar el ganado. A unos 200 m., se ve la pared exterior del edificio cuadrangular y, al acercarnos al poblado, antes de llegar, podremos ver los restos de naviformes pretalayóticas. Interés: +++++
Estado: ++++
Belleza: +++++
Acceso: ++++


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