Los Instrumentos  

Es indudable el hecho de que la música tradicional es la depositaria casi exclusiva de una serie de  instrumentos que en muchos casos, caen en el ostracismo, o son costosamente rescatados por aquellos que los mantienen vivos mediante "respiración artificial". 
Salamanca, una de las tierras más interesantes y peculiares de la Europa Occidental desde el punto de  vista etnográfico, preserva en su cultura , a parte de  ritmos, bailes y sones, objetos con los que plasmarlos, y que van desde el más insignificante utensilio doméstico hasta el dúo decano de esta lista que a continuación os mostraremos, 
 
 

          Gaita Charra y tamboril


formado por la gaita y el tamboril. De todos ellos - los más sencillos y simples elementos de fabricar música -  el salmantino ha sabido crear y  transmitir un arte de interpretación elaborado, complejo, dificultoso, de rítmica a veces nada sencilla,  y hermoso en su conjunto. Es, a priori, impensable lo que un ser humano puede llegar hacer con una sartén, o con una simple flauta de tan solo tres agujeros. En Salamanca se consigue.  A partir del instrumento más elemental, el salmantino exprime un repertorio musical inigualable, que podría dejar por los suelos a la orquesta sinfónica más pintada nótese nuestra humildad), con un juego de notas, de ritmos y de apreciaciones musicales  sobrecogedor. La belleza de la complejidad, a través de  la sencillez.
  Es esta pareja de instrumentos, quizá, la más representativa de la música tradicional    salmantina. Definiéndola de manera extremadamente escueta, la gaita charra es, formalmente, una flauta de tres agujeros. Y por tanto, prima-hermana de otras variedades de flautas de similares características como el txistu vasco, o la flauta rociera.
  Sin adentrarnos demasiado en la historia de la flauta de tres agujeros (podríamos remontarnos a la época romana, o incluso ¿quizá a la prehistoria?)  tenemos numerosísimas referencias a cerca de la flauta de tres agujeros como instrumento de amplia difusión en la Edad Media, en toda la Península e incluso en Francia. Acompañada en muchos casos del tambor.
   Digamos pues, que la gaita charra es una variedad de un instrumento que tiene su mayor apogeo en la época medieval.

   La gaita charra normalmente se construye de madera de corazón de encina, utilizando para el puntero y la embocadura materiales como el  hueso, y asta de toro o de vaca para los anillos o encelgas. Dispone de dos agujeros en la parte superior, y uno en la inferior.
  En las flautas de tres agujeros es característica  compartida el hecho de alcanzar la escala tonal soplando con mayor o menor intensidad sobre la embocadura, consiguinedose más de dos octavas.


Gaitas Charras
  Distintas variedades de flautas de tres agujeros se muestran a la derecha, a fin de que el lector, se percate de las similitudes y diferencias entre  unas y otras.
  Singularísima variedad de flauta de tres agujeros es la que aparece en el pueblo de        Valverde de los Arroyos (Guadalajara) en las estribaciones de la Sierra del Ocejón. La toca  una sola persona en todo el pueblo, acompañándose de un tambor, con motivo de la celebración de la Octava del Corpus, y está  construida a partir del cañón de una escopeta  antigua. Al son de una monótona melodía los danzantes desarrollan su actuación.
Otras variantes de flautas de tres agujeros son el txistu, la flauta rociera (también suelen llamarla gaita), tal y como apuntábamos antes.
    Pito Maragato     Pito Hurdano
  El tamboril se tañe de manera indefectible siempre por  el gaitero, que cuelga el tamboril, pendiendo de su brazo izquierdo - el mismo que sujeta la gaita -  sincronizando los sonidos de ambos instrumentos.
  A escala peninsular, podemos hacer distinciones evidentes entre los tamboriles dependiendo de la zona geográfica de la provengan. Así, en León los tambores son de dimensiones pequeñas (60x40).  En el  norte de Zamora, los tamboriles usados responden   a este tipo. Se hacían antiguamente, de tronco de nogal  ahuecado y piel de oveja, cabra e incluso perro.
 Sin embargo, según vamos descendiendo en linea  recta hacia el sur, el tamboril aumenta en sus dimensiones de manera proporcional a la latitud. En el Alentejo portugués y en la zona de Huelva, nos encontramos ya con tambores de dimensiones desmesuradas, que obligan a ejecutar ritmos menos sofisticados.

Txirula

Txistu

Flauta Ibicenca

Flauta pastoril de Tras Os Montes


  La forma de tañir el tamboril varía también de un marco geográfico a otro. En la zona de León , norte de Zamora y Portugal,  se emplea una técnica de golpeo de abajo a arriba,       con movimiento rápido de muñeca, y no se suele  tocar en el aro.
  En Salamanca, norte de Cáceres y mitad sur de  Zamora, aparecen una serie de ritmos       interesantísimos desde el punto de vista "etno-musical", al utilizar golpes acentuados a  contratiempo, con profusión de toques en el aro. El charro y su familia, y los ritmos cojos o "aksak"  a  los que pertenecen la charrada y sus variantes (picao, perantón,etc). 
   En algunas comarcas (sobre todo en la serranía  salmantina) se aprovechan las distintas  intensidades de los golpes en el parche, a lo largo de las piezas musicales, con multitud de contrastes sonoros.

          Agrupación de Tamborileros de Salamanca

               Gaitero y danzantes
   de Valverdede los Arroyos  (Guadalajara)

            Flautista Rociero


 
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