Sed de venganza.
![]()
Ni tan siquiera la humedad acude a mis ojos
y los gritos de desesperación no rompen mi garganta
y ni deseos de tragedia llegan a mi mente y nada,
nada me importa ya.
En mi existencia he dejado de vivir mas no he muerto, aún he de esperar que mi agonía nazca;
y nacerá de pronto, sin aviso, y caerá sobre mí como la noche negra cae sobre el día que yace en el crepúsculo.
Me queda poco aliento, me quedan pocas fuerzas,
soy ya toda cansancio, fatiga sin remedio,
no obstante mi espíritu posee el privilegio de encender la chispa de un odio aletargado que al prender en mi interior clama venganza.
Y ese sentimiento es mi única posesión,
es en sí lo único que mis manos guardan,
¡sed de venganza y nada más!.