Bisaurín

Bisaurín, 8 agosto 2004

Sobraos de hemoglobina tras las recientes ascensiones a la Collarada y Garmo Negro, Eva y Diego emprenden esta subida de manera bastante relajada.

El Bisaurín (2669 m) es el mayor monte de los pirineos occidentales aragoneses. Además destaca mucho al alzarse algo solitario, lo que realza su impresionante estampa y lo hace visible desde el valle.

A la salida de Jaca, nos cruzamos con los participantes de la subida a Oroel, que van a darse una paliza de otro tipo. Pero nosotros vamos en coche, dirección a Aragüés del Puerto y, cruzando un fantástico bosque, al refugio de Lizara (1540 m), donde aparcamos el coche.

Allí nos juntamos bastante gente, es lo que tiene la montaña en agosto. El día está medio nublado, con algo de viento, está claro que no vamos a pasar calor. Desde el refugio se ve la mole que queremos ascender. Son ya las diez y media de la mañana cuando empezamos a andar.



La primera parte del camino, hasta el Collado Foratón, sigue por uno de los ramales de la GR11. Una pista, que enseguida se convierte en sendero, sube por suaves praderas con vacas sueltas, para ir endureciéndose poco a poco conforme nos acercamos al cuello.



Alcanzamos el collado (2032 m) en torno a las 11:30, e inmediatamente giramos a la derecha siguiendo la cresta. La senda no se ve pero el camino es evidente. Un rato de rampas muy duras, siempre por prados atravesados de regachos, hasta que, tras suavizarse un pelín, entramos en roca suelta.

La pendiente vuelve a ser puñetera, añadiéndose la dificultada de las rocas. El camino se pierde a veces, y el que va detrás (Diego) tiene que comerse unas cuantas piedras de quien va delante (Eva). En algún momento llega a necesitarse de las manos, pero sin que vuestros domingueros favoritos pasen apuros técnicos.

Finalmente, la pendiente se empieza a suavizar, mientras el viento arrecia, y alcanzamos la cima sobre las 13:00.

Arriba, bastante peña, y mucho viento, por lo que el almuerzo va rápido. Las vistas son fantásticas, con el castillo de Acher y Aguas Tuertas en primer término, los Alanos y Acerito al oeste, y, por el este, los Lecherines, Aspe y Collarada.



La bajada, una gozada, aquí la pendiente jode menos. En 30 minutos estamos en el collado, y poco después de las dos y media cae ya la cerveza en el refugio.

Y así clausuramos la temporada de grandes cumbres de las vacaciones del 2004.