"Hace 16 años, una persona de
Santiago me dio una estampa de Monseñor
Escrivá de Balaguer. Me atrajo su figura.
Me conmovió su coherencia de vida y
que buscara siempre la perfección en
todas las cosas para ofrecérselas a
Dios". Ximena Espinoza es abogado y vive
en Rancagua, Chile. Como ha ocurrido a muchas
otras personas, su primer contacto con el
Opus Dei ha sido la devoción a san
Josemaría.
Josemaría Escrivá de Balaguer
nació el 9 de enero de 1902 en Barbastro
(España), en un hogar cristiano, luminoso
y alegre. No le faltó la temprana experiencia
del dolor: en menos de cuatro años
murieron tres de sus hermanas pequeñas
y se arruinó el negocio familiar. Sin
embargo, estos sucesos no le hicieron perder
la alegría ni la confianza en Dios.
De Barbastro, la familia se trasladó
a Logroño, en 1915. Allí, el
joven Josemaría estudió bachillerato.
En los primeros días de 1918 notó
con fuerza la llamada de Dios, que le movió
a ingresar en el seminario. En 1920 se instaló
en Zaragoza, donde realizó sus estudios
sacerdotales y, siguiendo el consejo de su
padre, hizo la carrera de Derecho.
El 28 de marzo de 1925, a los 23 años
de edad, fue ordenado sacerdote en la Iglesia
de San Carlos. Ofreció su primera Misa
por el alma de su padre, fallecido cuatro
meses antes. Desde aquel día, su vida
giró alrededor de la celebración
eucarística.
En la primavera de 1927 se trasladó
a Madrid para hacer el doctorado en Derecho.
Desde junio fue capellán del Patronato
de Enfermos, una labor benéfica de
las Damas Apostólicas que atendía
a pobres y desvalidos. En este contexto vital
de entrega a Dios y a los demás, llegó
la fundación del Opus Dei el 2 de octubre
de 1928. D. Josemaría se encontraba
haciendo unos días de retiro espiritual
en la casa central de los Padre Paúles.
Y año y medio más tarde, el
14 de febrero de 1930, Dios le hizo ver que
el Opus Dei también estaba abierto
a las mujeres.
En diciembre de 1933, con grandes dificultades
económicas, puso en marcha una academia
para estudiantes, pero con la llegada de la
Guerra Civil, los miembros del Opus Dei, que
apenas sobrepasaban la decena, quedaron dispersos
por España. Al acabar la contienda,
de la antigua residencia sólo quedaban
escombros. Sin desanimarse,
D. Josemaría comenzó de nuevo.
Pronto la labor apostólica se inició
en Valencia, Barcelona, Valladolid, Zaragoza,
y otras ciudades españolas. Al mismo
tiempo, dirigió muchos cursos de retiro
a sacerdotes y religiosos, a petición
de los obispos. En 1943 encontró la
solución canónica de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz, con la finalidad
de que hubiera sacerdotes en el Opus Dei,
y para ayudar espiritual y humanamente a todos
sus hermanos en el sacerdocio, por los que
siempre sintió un gran cariño,
a los que dedicó también su
atención desde 1928.
La expansión del Opus Dei por el
mundo hizo necesaria la oportuna aprobación
de la Santa Sede, y don Josemaría se
trasladó a Roma. Después del
correspondiente estudio del espíritu
del Opus Dei, el Papa Pío XII lo aprobó
en 1950. Sin embargo, la solución jurídica
que Mons. Escrivá deseaba hubo de esperar
algunos años, hasta que el Concilio
Vaticano II abriese el cauce adecuado. En
la asamblea conciliar, la Iglesia proclamó
algo que san Josemaría había
comprendido y venía repitiendo desde
aquel 2 de octubre de 1928: que todos los
hombres y mujeres que viven en medio de la
calle, pueden y deben ser santos. Desde la
Ciudad Eterna, Mons. Escrivá trabajó
intensamente en favor de la Iglesia a la que
tanto amaba, extendiendo los apostolados de
la Obra por todo el mundo.
Pronto empezó la labor en Italia y Portugal;
después, en Inglaterra, Irlanda, Francia,
Estados Unidos, México... En los años 50 el
fundador impulsó esos apostolados con frecuentes
viajes por Europa y, a partir de 1970, también
por América. Josemaría Escrivá murió al mediodía
del 26 de junio de 1975. Al entrar en su habitación
de trabajo, dirigió la mirada a un cuadro
de la Virgen de Guadalupe y cayó al suelo
desplomado a consecuencia de un paro cardíaco.
El 17 de mayo de 1992 fue beatificado por
Juan Pablo II en la plaza de San Pedro de
Roma. Sus restos se veneran en la iglesia
prelaticia del Opus Dei.
PERFIL DE SAN JOSEMARÍA
Pulsa sobre las fotos para ver testimonios de las personas
que aparecen
[Página optimizada para Internet
Explorer 4 y superiores. No funciona con otros navegadores]
Para más información, puedes escribirme a cooperadores.opus.dei@wanadoo.es.
No soy un experto en el tema, ya que únicamente he "fusilado"
un folleto, pero como soy del Opus
Dei, algo si que se.