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            1.1.     EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CONCEJO DE PESOZ.

Teniendo en cuenta que Pesoz es uno de los concejos asturianos de menor población y más reducido territorio, además de ser uno de los pocos municipios uniparroquiales de nuestra Comunidad Autónoma, es evidente que su desarrollo histórico está ligado al de la comarca en que se halla enclavado. Centraremos nuestra exposición en el pueblo de Argul, en la medida que nos lo permitan los escasos datos de que disponemos referidos concretamente a este núcleo de población. En cualquier caso, considerando el pequeño tamaño del término municipal, entendemos que la evolución de la Villa de Pesoz y de todos los pueblos del Concejo ha sido similar.

El primer momento cultural del que hay constancia arqueológica en el Concejo de Pesoz es el Neolítico, representado por una necrópolis megalítica, compuesta por tres túmulos en el lugar conocido como “El Coto” (Sanzo). La escasez de yacimientos de este tipo en Pesoz contrasta con la abundancia de megalitos que se registra en el resto de los Concejos del Occidente asturiano. Una posible explicación habría que buscarla en la presencia de una densa red de cortafuegos y pistas forestales que cruzan las cumbres y “chaos” (zonas altas y llanas) de los sistemas montañosos del Concejo, cuya construcción pudo hacer desaparecer los restos que pudiesen existir.

La cultura castreña está representada en el Concejo por los Castros de Santa Cruz y San Isidro, aunque existen dudas de que el Castro de Argul e incluso Torrevella puedan ser calificados como castros carentes de obras de defensa.

No se puede dar una fecha exacta para los inicios del poblamiento en estos castros, debido a la falta de una excavación arqueológica exhaustiva, aunque se localizan en una zona donde abundan las explotaciones auríferas presumiblemente de época romana, con lo que pensamos que debe ser puesto en relación cronológica con ellas, sin descartar una ocupación en épocas anteriores y/o posteriores. El Castro de Argul es un yacimiento de cronología y tipología imprecisa. Se trata de un montículo sin sistema defensivo visible en la actualidad (fosos y parapetos). Sin embargo, goza de una privilegiada situación, y sobre él se cuentan leyendas de “moros”, lo que avala la hipótesis de que se trata de un lugar de población antiguo. Al igual que el topónimo “Torrevella” nos sugiere la posibilidad de que en ese lugar se hubiera levantado una “torre vieja”, anterior a la que actualmente se yergue en el centro del casco de Pesoz, en relación con el Castro de Argul podría utilizarse un planteamiento parecido; así, una posible torre en este lugar entraría en relación con la cercana necrópolis de la desaparecida ermita de San Miguel.

Destacamos las peculiares características del Castro de San Isidro, que se localiza sobre la línea de cumbres que señala la divisoria administrativa entre los municipios de Pesoz y San Martín de Oscos, en un paraje de gran belleza, relativamente cerca de Argul. Con una altitud superior a los seiscientos metros, es el asentamiento más elevado de cuantos han sido catalogados en la cuenca del Navia. No es la única singularidad que ofrece, pues constituye, además, el único caso documentado en Asturias donde se puede contemplar un tipo de fortificación excepcional en nuestra región, son las “piedras hincadas”. Las ruinas del Castro se extienden sobre una superficie de casi una hectárea, y se observan hasta cuatro fosos, en el flanco sudoeste, que rodean el acceso al recinto. Sobre los parapetos intermedios se disponen las “piedras hincadas”, sucesivas líneas de lajas de pizarra verticales interpuestas, muy eficaces para dificultar el paso al enemigo. Tras ellas se alza una monumental muralla, de tres metros de anchura. La fundación de este Castro parece estar también relacionada con la apertura de las minas de oro que Roma explota durante los siglos I y II de la Era, de las cuales existe un magnífico ejemplo, a muy poca distancia, en el vecino pueblo de Arruñada (San Martín de Oscos).

El famoso geógrafo griego del siglo I Estrabón tiene, en los Libros II y III de su “Geografía”, varias referencias a las tierras que hoy constituyen el Principado de Asturias. Estrabón hace la siguiente y curiosa descripción de los pueblos del norte y noroeste de España en tiempos del Emperador Augusto, entre los que están incluidos los remotos antepasados de los asturianos:

“Los habitantes moradores de este montañoso país hacen una vida sobria, no utilizan lechos y únicamente beben agua. Su principal comida la constituye la carne de cabra, animal que también utilizan para sus sacrificios religiosos. Tiene en pelo largo como las mujeres, pero en la guerra se lo sujetan con una especie de cinta o turbante. Son aficionados a los ejercicios corporales, luchas, carreras y simulacros de batallas en línea. Su principal alimento lo constituyen las bellotas y castañas que molturan para sacar de ellas harina después de desecadas y así conservarlas largo tiempo. No conocen el aceite de oliva y guisan con grasas animales. Beben a veces jugos de frutas fermentadas y el vino que en algunas ocasiones cultivan u obtienen lo destinan a las fiestas colectivas, tomándolo en escudillas de madera. En sus festines se sientan en sus cabañas en tarimas construidas alrededor de los muros, colocándose con cierta etiqueta según su categoría y edad, y se pasan la comida de mano en mano. También bailan hombres y mujeres al tañido de instrumentos de viento, cogiéndose de las manos. Utilizan los varones vestidos y capas negras en las que se envuelven para dormir, pero las mujeres las adornan con flores y ramajes. En sus tráficos utilizan trocitos de plata machacada. Como otros pueblos antiguos ponen sus enfermos en los bordes de los caminos para que los viandantes, que conozcan la enfermedad, les den consejos terapéuticos. A los parricidas se les mata a pedradas, fuera de los poblados, y a otros criminales los arrojan desde altas peñas. Celebran sus bodas de forma parecida a los griegos. Primitivamente usaban cueros henchidos para cruzar los ríos, bahías y lagos, pero después de la expedición  romana de Bruto empezaron a usar embarcaciones construidas con troncos horadados. Viven en la zona norte de la península ibérica y son los Vascones, los Cántabros y los Astures. Son pueblos muy guerreros y de costumbres duras y primitivas debido principalmente a su aislamiento, ya que las vías de comunicación para llegar hasta ella son prolongadas y penosas. Actualmente han modificado algo sus hábitos después de la paz y contacto con los romanos, pero donde éstos no han llegado todavía, mantienen toda su rudeza sostenida por el aislamiento y el clima. Algunos están ya al servicio militar de los romanos, sobre todo los de las zonas próximas al nacimiento del Ebro.”

Eran los habitantes de los castros, las gentes que durante siglos habían poblado estas tierras y que siguieron haciéndolo tras la llegada de los romanos. Hasta entonces, habían construido aldeas que se proveían de todo cuanto les era necesario mediante la explotación de su entorno más próximo o por intercambio con otras comunidades. La competencia y rivalidad entre grupos les había obligado a levantar poderosas defensas para proteger a sus familias, cosechas y ganado. Situados, por lo general, en lomas y colinas, que permitían un buen control sobre el territorio, estos poblados fortificados pervivieron con renovada vitalidad en época imperial gracias al interés de los conquistadores por las minas de oro, tan abundantes en las montañas del occidente de Asturias. Las explotaciones auríferas son un total de siete en nuestro Concejo, de las cuales una es laboreada mediante una galería y las restantes se encuentran a cielo abierto. Las labores de “Las Furadías”, “La Carcabúa” y “El Canal” en Argul, y las llamadas “Antiguas”, en San Pedro de Agüeira, se localizan en la zona de contacto entre las Pizarras de Luarca (constituidas esencialmente por pizarras negras ricas en materia orgánica y pirita) y la Formación Agüeira (constituida por areniscas de grano muy fino, limonitas y pizarras negras), circunstancia que contribuye a que sea más fácil el desmonte de los materiales.

Por otra parte, durante los trabajos de campo llevados a cabo para la redacción de la Carta Arqueológica del Concejo de Pesoz, se pudo determinar el lugar exacto donde se localizaron los dos torques conocidos en la bibliografía como procedentes de Argul o Payalín. Este lugar se conoce como “La Sierra del Cornu”, y se trata de un pequeño “chao” próximo a Argul y situado por debajo del monte de Payalín. La cronología de estas joyas, hoy desaparecidas, se plantea como una difícil cuestión, aunque si nos atenemos a las fechas dadas para otras piezas semejantes, tendremos que remontarnos a los siglos III – II antes de Cristo, y siempre en un contexto anterior a la romanización.

La zona en la que se halla enclavado el Concejo de Pesoz corresponde a la habitada por los pueblos prerromanos galaicos, como los “Albiones”, que poblaban la Cuenca del Navia. Parece ser que este pueblo estaba establecido entre los ríos Navia y Eo, territorio que, en la época romana, formó parte del “Conventus Lucensis”. Plinio, al ir describiendo el litoral Cantábrico de este a oeste, señala en su “Naturalis Historia”, que después del río Navia están los “Albiones, Cibarci, Egivarri, cognominados namarini, adovi, arroni y arrotrebae.” Puesto que en Piantón (Vegadeo) se descubrió en 1933 una estela de “Nicer”, príncipe de los Albiones, personaje militar, no hubo duda alguna para situar esta tribu entre los ríos Navia y Eo. Sin embargo, las interpretaciones del mapa de Ptolomeo (del siglo II) en el litoral septentrional de Hispania, parecen ofrecer una nueva orientación sobre la situación de los Albiones, que estarían situados al este del río Navia y no al oeste, como determina Plinio. De esta forma, quedaría más margen para la situación de otras gentes mineras, ganaderas y pescadoras en el estrecho espacio entre los ríos Navia y Eo.

Otra de las tribus que, según Plinio, habitaban el Convento Astur en el siglo I era la de los “Paesici”, localizados en una península situada entre Noega y el Convento Lucense. Según las noticias proporcionadas por Ptolomeo, conocemos que el territorio pésico se encontraba en el sector centro-occidental del litoral asturiano, y en el mismo se hallaban incluidos la desembocadura del Nalón y “Flavium Avia”, la urbe más importante de la costa occidental asturiana. El territorio pésico se extendería por el litoral hasta la base oriental del Cabo Peñas, por el oeste hasta el límite occidental de Valdés, y por el interior hasta las crestas de la cordillera Cantábrica, ocupando la mayor parte de la margen izquierda del Nalón. Existen varios documentos de los siglos IV a VII, y también en la diplomática medieval, que se refieren a los pésicos, con la particularidad de que la referencia es siempre a un territorio o valle, nunca a un núcleo de población, territorio que estaría localizado en la cuenca alta del río Narcea. Es considerable la reducción experimentada por el territorio pésico desde la descripción de Ptolomeo. Este fenómeno podría explicarse estudiando el origen del gentilicio “Paesici”, que puede provenir del latín “pasco”, apacentar, por lo que podría significar “los del ganado”, “pastores”. Los pésicos ejercían un sistema pastoril trashumante semejante al de los “vaqueiros de alzada” asturianos y “pasiegos” santanderinos (término que ofrece gran similitud fonética con “paesicus”). Al avanzar el grado de romanización en Asturias, aumentaron los terrenos de cultivo y la propiedad privada, por lo que debió llegar un momento en que los pastores trashumantes no dispusieron de más pastos que los situados en las inmediaciones de los puertos de montaña. Fue error frecuente hasta hace no muchos años considerar el Concejo de Pesoz, por la similitud fonética, como el lugar de asentamiento de los pésicos y término representativo de la denominación de la propia tribu. Ambas cosas son erróneas, ya que geográficamente el Concejo queda fuera del antiguo territorio pésico, y, fonéticamente, el topónimo “Pesoze”, parece más bien referirse al nombre, en genitivo, de un poseedor individual de la tierra.

Por último, de entre las tribus que, según Plinio, habitaban el litoral cantábrico, citamos a los “Cibarci”. La localización de esta tribu parece ser que actualmente debe buscarse en la zona que ocupaban los hombres metalúrgicos, pastores y pescadores que ocupaban el tramo marítimo entre el Navia y el Eo. Hay quien opina, sin embargo, que estarían ubicados en la actual Provincia de Lugo, entre los ríos Eo y Oro, al entender que los “Albiones” estaban entre el Navia y el Eo.

Hay también en Pesoz yacimientos datables en la Edad Media, como son las necrópolis del campo de San Andrés (cerca de Pesoz), el campo de San Miguel (en Argul), la torre y la iglesia de Pesoz. En la necrópolis del campo de San Miguel se observan varias lajas que se corresponden con tumbas de lajas que habremos de relacionar con la desaparecida ermita del mismo nombre, ya que la actual se ubica más arriba.

La adscripción territorial de Pesoz durante el periodo medieval ha suscitado confusas interpretaciones. Se le ha considerado como parte de las tierras entre el Eo y el Navia, entregadas en la concesión real efectuada en 1154 a favor del Obispo de Oviedo. Sin embargo, por una interpolación formal del “Scriptorum” del obispo don Pelayo, fechada en el 976, se sabe que “la villa que dicitur Pesoze” se hallaba en el territorio de Grandas, el cual debía de alcanzar una extensión mayor de la que ocupa hoy el Concejo homónimo. Durante el siglo XII, el monasterio de Villanueva de Oscos extiende su dominio patrimonial por el actual municipio de Pesoz, como el lugar de Francos, que también se incluye en el territorio de Grandas. Por ello, creemos que estas tierras debieron de llegar a manos episcopales con la donación de Fernando II realizada en 1186, relativa a la tierra de San Salvador de Grandas, y no con ocasión de la cesión ya aludida, treinta años más antigua. De una forma u otra, Pesoz pasa en el siglo XII a formar parte del extenso señorío de la Mitra en el occidente asturiano, y así se mantendrá hasta la Edad Moderna.

En el siglo XVI, con motivo de la desamortización de bienes eclesiásticos realizada en tiempos de Felipe II, se emancipó Pesoz de la Mitra Ovetense. En nombre del Monarca, Juan de Grijalva, en 1580, tomó posesión de la feligresía de Santiago de Pesoz, vendiendo su señorío y rentas a Alonso López Navia Bolaño. Sin embargo, los vecinos impiden que la transacción se lleve a término, ofreciendo la cantidad pagada por López Navia (687.035 maravedíes), para así redimir la jurisdicción del Concejo en 1582. Comenzó entonces el “Concierto” por el que el Rey hacía a Pesoz concejo independiente con jurisdicción entera civil y criminal, promesa de no separarle de la Corona, elección libre de su Justicia, provisión, previo examen, del Escribano, prohibición de extrañas injerencias jurisdiccionales, exención de penas de cámara y otros tributos, etc. (Todo aprobado en Madrid en 1582, siendo comisionado de Pesoz Gutierre de Navia y Mon). Tres años más tarde el antiguo comprador, López Navia, es requerido para que abandone su posesión, y ese mismo año se reúne el Concejo autónomo y se establecen las primeras Ordenanzas, inspiradas en las de los Ayuntamientos vecinos, entre ellas, las de las villas de Boal, Illano, Doiras o Serandinas. Se nombraron, asimismo, Alcaldes Ordinarios y de Hermandad, Regidores, Procurador, Alguaciles, Escribano, etc. Obtuvo Pesoz confirmación plena de sus privilegios en los años 1632 y 1777. Se modificaron las Ordenanzas en 1779, reinando Carlos III, cuando se detecta una renovación de la mayor parte de los estatutos de los Concejos de la Comarca, en el sentido de dar mayor intervención al estamento popular. En las respuestas al interrogatorio del Catastro del Marqués de la Ensenada, se dice, en cuanto a la pertenencia del Concejo de Pesoz, lo siguiente: “El Concejo es de los vecinos por haberlo redimido, según costa del Privilegio, a quienes pertenecen todas las Regalías del, y la elección de Alcalde, Regidores y más Justicia, los cuales nombran todos los años el día de Santiago en el mes de Julio”. Concluye la respuesta indicando que el Concejo “no percibe derechos algunos”.

González Muñiz alude a la presencia de tropas en Pesoz durante la Guerra de la Independencia, durante las ofensivas francesas de Bonet y del mariscal Ney; y en la Guerra Carlista, momento en el que nuestro Concejo fue recorrido por los guerrilleros de Méndez y Casariego. No se registraron en ninguno de los dos casos hechos de armas de trascendencia.

Y es que, desde su conversión en Concejo autónomo, pocos acontecimientos han sacudido el quehacer de las gentes de estas tierras, dedicadas fundamentalmente a las actividades del sector primario, entre las que alcanzó gran importancia en la vid, siendo en otro tiempo Pesoz el Concejo proporcionalmente más vinícola de Asturias.

Ya en la década de los cincuenta, afecta al Concejo la construcción de la presa de Salime que, en parte, se halla en éste término municipal, y que tendrá su reflejo en un fulgurante y breve crecimiento demográfico, antes de iniciar un continuado éxodo poblacional, acompañado de un empobrecimiento relativo generalizado que ha llevado a Pesoz a ser uno de los Concejos asturianos con menor renta per cápita.

 

Entre los personajes ilustres que ha dado el Concejo destacamos los siguientes:

q       Juan Alonso Villabrille y Ron, nacido en Argul en 1663, escultor que desarrolló su obra en Madrid.

q       Domingo Pérez de Barcia, escritor y sacerdote perteneciente a la congregación de San Felipe Neri, nacido en Villarmarzo a mediados del siglo XVII.

q       Del linaje de los Ron destaca Álvaro Díaz de Ron, que fue gobernador de Asturias; y, ya en el siglo XIX, fray Juan Bartolomé de Ron y Menéndez de Luarca, teólogo, general de la orden de San Benito y abad del monasterio de San Martín en Santiago.

q       Destacan también las casas nobiliarias de los Álvarez Villamil, en Sanzo y Álvarez de las Lozas, en Pelorde.

 

 

1.2.           ESPECIAL REFERENCIA AL NÚCLEO DE ARGUL.

En cuanto al origen del nombre del pueblo de “Argul”, según Xosé Luis García Arias, hay que buscarlo en un derivado del latín “area-areum”, junto con otros nombres de lugar asturianos que empiezan por ar- como podrían ser los siguientes: Aramanti (Sariego), Aramar (Gozón), Arayón, Arbolende y Ardaliz (Cangas del Narcea), Arxibil y L’Aragustín (San Martín del Rey Aurelio), Arguiol (Castropol), Aramil (Siero), L’Argusan (Salas), Arlós (Llanera), Armeirín (Castropol), Arnoste (Aller), Arpandi, Arbezu y L’Arbellía (Villaviciosa), Aristébano (Valdés), Armayor (Cudillero) o Arbón (Villayón). Del latín “aream” proviene la palabra asturiana “era”, que significa “lugar cercano a la corra o cuerria donde se abren los erizos de las castañas” (“corripia”, en la zona occidental), y también “semillero”. Sin embargo, el mismo autor reconoce sus dudas acerca de si todos los anteriores nombres deben ser interpretados como derivados de “aream-areum” tanto más cuanto que también podrían explicarse partiendo de la también palabra latina “agru”, que significa “campo cultivado, tierra de labor”.

La referencia más antigua del pueblo de la que tenemos constancia es un documento de 30 de mayo de 972, en el que, según S. García Larregeta aparece “La villa de Argul” (“Colección de documentos de la Catedral de Oviedo, 1962”).

Como curiosidad, reproducimos a continuación un texto de finales del siglo XVIII, que se conserva en los laterales y dintel de la entrada de una edificación en la capital del Concejo. Podemos pensar que dicho edificio estuvo dedicado a hospital o asilo. En la inscripción se hace referencia al responsable de la construcción de la casa, un vecino de Argul:

 

 

AVE MARIA PVRISIMA JESVS MARIA I JOSE E

 

 

 

AÑO DE 1792

 

 

E S T A       C A S A

 

EL QVE  ENTRARE  EN  ESTA

 

LAIZO  A  SV COSTA

CASA  MIRE  COMO  A   DE

 

I   ESPENSAS   DON

BIVIR  QVE  EN SV MANO  ES

 

DOMINGO   ALONSO

TA   LA  ENTRADA  I  EN  LA

 

MAGADAN    BEZINO

DE DIOS   EL  SALIR   SERAS

 

DE   ARGVL  EN   TA

ONBRE RECOJIDO DE  VRDA

 

RRENO  SVIO PROP

D SERAS ONRRADO TRAVAJA

 

IO

I NO PIDIRAS GASTA POCO I LO TENDRAS

             

 

Madoz, en su “Diccionario”, presta mayor atención al lugar de Argul que al resto de las entidades de población del Concejo, con la única excepción, lógicamente, de la capital. Ello nos lleva a pensar que dicho pueblo tenía bastante importancia dentro del Concejo a mediados del siglo XIX. Dice el mencionado autor lo siguiente:

ARGUL. Lugar en la provincia y diócesis de Oviedo, partido judicial de Grandas de Salime, ayuntamiento y feligresía de Pesoz. Situado en una pendiente a la izquierda del río Agüeira. El término se extiende como ½ legua de radio y confina por el norte con Lijou, por el este con el de Sequeiros. Le baña el citado Agüeira, pero sus abundantes aguas no se utilizan por lo escabroso que es el terreno de sus márgenes; le cruzan dos puentes llamados de Villarín y Pelorde, ambos de madera, estrechos y elevados situados sobre peñas encrespadas. El terreno roturado es fértil, 60 fanegas de tierra están destinadas a cereales y otras tantas al viñedo. Los caminos son locales y medianamente reparados. El correo se recibe de la capital del Ayuntamiento. Produce centeno, maíz y vino, trigo, patata y castaña. Industria: la agrícola. Población: 30 vecinos, 160 almas.”

En la “Gran Enciclopedia Asturiana” se dice únicamente lo siguiente: “Argul. Lugar de la parroquia de Pesoz. Dista 4,6 kilómetros de la capital municipal, está situado a una altitud de 322 metros y cuenta con 48 habitantes.” En la misma obra, al analizar la población de todo el Concejo, se menciona que Argul contaba con 33 habitantes.

Según el “Atlas Nobel”, de entre los pueblos de Pesoz, por su carácter pintoresco, sobresale Argul, uno de los más antiguos del Concejo, con amplias casas de piedra,

levantadas sobre las rocas, que en algunos casos se han construido sobre el propio muro del camino dejando túneles en el medio para el paso de las personas y del ganado. La aldea se ha visto afectada por el éxodo rural, que ha llevado a América a muchos de sus pobladores, lo que hace que el estado de conservación de las casas sea, en ocasiones, bastante deficiente. También se conserva la arquitectura tradicional en otros pueblos como Lijou, Brañavieja o Pelorde. En la misma obra se destaca: “la arquitectura tradicional de los núcleos de Argul y Lijou, cuyas macizas construcciones de pizarra, de gruesos muros, forman estrechos pasajes bajo las viviendas o se entrecruzan con el camino, formando los llamados “túneles de las callejas”. Las casas se enlazan, además, por medio de corredores altos que permiten pasar de unas a otras sin salir a la calle, constituyendo un característico caserío.”

De la obra “Asturias a través de sus Concejos” (1998) obtenemos los siguientes comentarios: “Cultura y Arte en Pesoz.- La arquitectura popular utiliza la pizarra como elemento esencial. Argul y Lijou presentan compactas construcciones de pizarra, cuyos muros conforman estrechos pasadizos o túneles de “caenllas” (callejas) y se conectan a través de corredores en su parte superior.

Argul conserva la casa del Escultor y, junto con Lijou, ofrece los mencionados túneles estructurados por los muros  de las casas.”

Vemos los datos del “Diccionario Geográfico de Asturias”, de 1999, referidos a Argul: “Aldea de la parroquia de Pesoz. Está a 4,6 kilómetros de la capital del Concejo y tiene 19 habitantes. Con cuatro viviendas familiares, sólo una carece de moradores. Está situada en un emplazamiento de ladera, a 300 metros de altitud y en la margen izquierda del río Agüeira. Una carretera local la conecta con la AS-12, que conduce a Grandas de Salime. Está en el sector noroeste del Concejo y a su occidente se localiza el pico Pallalín, de 732 metros.”

Destaca el incesante descenso de la población del pueblo, como en todo el Concejo y, en general, de toda la zona occidental de Asturias. En el momento de redactar esta memoria, enero de dos mil uno, están empadronadas con residencia en Argul diecisiete personas, aunque el número real de habitantes es ligeramente menor.

Como curiosidad, las fiestas en honor a San Antonio, tradicionalmente celebradas en el pueblo, también han desaparecido.

Desde una perspectiva más literaria, vemos las impresiones que recientemente ha causado el pueblo en algunos de sus visitantes:

Hay que adentrarse en el intrincado caserío y observar de cerca las macizas y compactas construcciones de piedra y de gruesos muros. Y perderse por los túneles y pasadizos de las callejas, algunos de más de 20 metros, que se forman debajo de las viviendas, unidas en su parte superior por altos corredores de madera que permitirían recorrer el pueblo de arriba abajo sin pisar el suelo.

Siempre se cita Argul como el pueblo más antiguo del Concejo, aunque se desconoce, a ciencia cierta, en que época tuvo lugar su primer asentamiento. Quizá en la Edad Media, quizá antes, quien sabe. No hay documentación al respecto. Lo único cierto es que supo permanecer inalterable, tal cual era, a través del paso de los siglos. Hoy, atravesando sus pasadizos y deambulando por sus callejas, sentimos como si nos trasladasen muchos años atrás en la máquina del tiempo.

Cuando nos vamos de Argul es como si nos fuésemos de un castro celta. Estuvimos paseando por el tiempo. Haciendo una excursión por su intemporal belleza.”

En el suplemento “Occidente Semanal”, del diario La Nueva España, (15 de Julio de 2000), aparece un reportaje sobre Argul. De él extraemos los siguientes párrafos:

“Se trata de un pueblo de tan honda personalidad que a nadie deja indiferente. A unos para mal, porque no asimilan los pueblos con siglos de historia a sus espaldas y con las señas de identidad evidentes de despoblamiento, y a otros para sorpresa agradable ante su belleza seductora y original.

En Argul salta a la vista que la marcha de vecinos ha dejado una huella profunda en muchos casas destechadas, semiderruidas y envueltas por la maleza, pero eso forma parte también del misterio y del encanto, y quien se acerque allí y dé un pequeño paseo por las callejas y a través de las complicadas casas no saldrá defraudado, porque el pueblo es un conjunto armónico de perspectivas múltiples y sugerentes.

El descenso paulatino de la población incide en las construcciones y en que de las 30 casas del pueblo sólo están habitadas siete u ocho.

La gente tiró hacia la zona central de Asturias, pero también mucha se lanzó a la emigración, hasta el extremo que algunos habitantes de Argul han señalado que se habían encontrado con más vecinos en Montevideo que en el propio pueblo.

Al margen de la armonía y del trazado original del pueblo, lo que más llama la atención es lo que ellos denominan como “veiriles”, que son una especie de túneles en algunas callejas del pueblo. Y es que Argul está lleno de pequeños pasadizos por debajo de las viviendas. Es un pueblo en el que algunas casas no han necesitado cimentación alguna, de modo que están edificadas sobre la roca misma, pero algunas construcciones van más lejos y las paredes se han levantado a partir del muro del camino. Con este sistema, además de una sólida edificación, las viviendas ganan amplitud, porque se edifica sobre el propio camino, dejando un pasadizo para el tránsito de las personas y de los animales, llegando en algunos casos, como en la casa de “Vilar”, hasta 20 metros.

Otras casas ofrecen también el encanto de comunicarse entre ellas mediante un corredor de madera que las cruza en la parte superior y facilita el paso de una a otra sin necesidad de salir a la calle, lo que les da un aspecto íntimo y acogedor.”

1.      EL PATRIMONIO ETNOGRÁFICO Y SU VINCULACIÓN CON INICIATIVAS DE DESARROLLO LOCAL.

La propagación y difusión del patrimonio etnográfico condujo a la aparición de un buen número de museos etnográficos, donde se han intentado rescatar los modos de vida de una sociedad preindustrial, a través del utillaje, pero a veces también con la conservación o restauración de edificios vernáculos. Vemos ejemplos de esta realidad:

En Pelorde, en el mismo Concejo de Pesoz, está previsto que la asociación “Amigos de Pelorde” inaugure próximamente una Colección Museográfica Etnográfica, en la que se dará especial importancia a las piezas relacionadas con la producción del vino y de la miel, manteniendo así una referencia a estas actividades que tuvieron un fuerte arraigo en la localidad. La labor de recuperación de documentación, enseres y piezas, tradiciones y explicaciones de aquellas actividades propias de la zona que ya están en desuso o perdidas, suponen la conservación de un legado de extrema importancia para las generaciones venideras. La colección museográfica estará completamente integrada en el medio en que se ubica,

      adaptando una edificación existente en el pueblo, las antiguas escuelas, que mantendrá su finalidad cultural. El pueblo de Pelorde se caracteriza, como Argul, por conservar su arquitectura popular, los caseríos son de piedra con lajas de pizarra y tiene como aliciente la posibilidad de degustar el vino que aún elaboran, como hace siglos, sus habitantes.

A siete kilómetros de Pesoz se encuentra el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, inaugurado en 1984. Está ubicado en la antigua Casa Rectoral del pueblo. El Museo constituye una unidad de explotación familiar basada en el autoabastecimiento. Muestra el desarrollo de las labores cotidianas en la casa de un agricultor, así como los oficios tradicionales. Aperos de labranza, herramientas del “torneiro”, el taller del “madreñeiro” y el de zapatería, la bodega, la fragua del “ferreiro”, los útiles del carpintero, la industria textil y las dependencias propias de una vivienda junto con el ajuar doméstico y un espacio dedicado a la escuela, conforman el universo peculiar de este Museo. Desde sus orígenes, el museo trató de huir de la mera exposición de útiles y herramientas, procurando que fuera algo vivo y de hecho se consiguió. Se realizaron cursos de telar, tornería y forja,

Ø     periódicamente se realizan exposiciones monográficas y se ofrece a los visitantes la posibilidad de ver a los artesanos practicar los oficios con que los habitantes de la comarca se tuvieron que enfrentar al medio natural. A las primitivas instalaciones (corral, casa y cabanón), se añadió el hórreo, la panera, la era, el molino, la casa del molinero y el “cortín”. Está prevista una nueva ampliación que albergará comercio de ultramarinos mixto, sala dedicada a la ganadería, fabricación de productos lácteos, cocina, horno, cuadra y pajar; peluquería, apicultura, artes de caza y pesca, sistemas de iluminación, sistemas de pesas y medidas y fábricas de chocolate y gaseosas.

En Boal, a menos de cuarenta kilómetros de Pesoz, se puede visitar la “Casa de la Apicultura”, ubicada en la antigua escuela de Armal, rehabilitada para esta nueva función. Esta casa se crea no sólo como exposición de una serie de piezas antiguas  y modernas relacionadas con el mundo de las abejas, sino también como centro neurálgico de una “Ruta de la Miel”, a la vez que aula didáctica y consultiva sobre temas de carácter apícola, disponiendo para ello de una pequeña biblioteca temática y de una sala con soporte audiovisual. La Ruta de la Miel consta de la

      obligada visita a la Casa, para luego desplazarse hacia un “cortín” cercano, con el fin de ver un tipo de explotación tradicional. Posteriormente se visitará un colmenar moderno, finalizando en la planta de la una empresa apícola, en donde se seguirá el proceso que sufre la miel desde su llegada a la planta hasta su envasado.

El subsector del turismo rural cada vez atrae un mayor número de visitantes, pero, además de los conjuntos etnográficos, podemos citar las casas de aldea reconstruidas siguiendo pautas tradicionales y manteniendo tipologías características de la arquitectura vernácula asturiana. Ejemplo de casa de Aldea lo tenemos en el mismo pueblo de Argul, como veremos. A ello se pueden sumar incluso las rutas de senderismo o rutas verdes, de las que también en Pesoz hay un destacado ejemplo, la Ruta del Agüeira, cuyo recorrido atraviesa el núcleo de Argul. Según la ficha elaborada por la Consejería de Agricultura del Principado de Asturias, se inicia este itinerario (denominado PR.AS-117) en la localidad de Pesoz, villa que se abandona por el antiguo camino de Villarmarzo, descendiendo hasta el río Agüeira a través de un frondoso bosque de castaños. Tras cruzar el río, se inicia el ascenso hacia el caserío abandonado de Sequeiros, tomando a continuación una senda descendente hasta el río Ahío. Tras cruzarlo, por una pasarela de madera, situada junto a

un viejo molino, se reinicia la ascensión bajo bosques de castaños y pinos, para proseguir a media ladera entre prados y terrenos de labor hasta la aldea de Argul. Este pueblo, hoy casi abandonado, constituye una de las mayores singularidades arquitectónicas del occidente asturiano. El regreso a Pesoz se realiza a orillas del río Agüeira, que se cruza casi en su confluencia con el Ahío, por el denominado Puente de Argul.

En general, el estado de conservación de Argul es muy malo, debido al descenso de la población que lo ha dejado casi deshabitado.

             VALORACIÓN GENERAL DEL NÚCLEO.

Materiales: Cerramientos de mampostería y cubiertas de pizarra.

Descripción tipologica: El pueblo de Argul, hoy casi abandonado, constituye una de las mayores singularidades arquitectónicas del Occidente asturiano. Sobrias edificaciones de piedra se apoyan en el roquedo natural y los muros de cierre de las fincas, formando un arracimado complejo de pasajes subterráneos bajo las propias casas que se denominan “Túneles de las callejas”.

Asentado sobre montaña baja (a unos 300 metros de altitud), la complejidad orográfica, acentuada por la excavación del río Agüeira, ha dificultado extraordinariamente las posibilidades del núcleo, tanto desde la perspectiva de su emplazamiento –sobre roca madre y ladera excavada- como de su situación, esto es, su relación con otros asentamientos. Todo ello confiere al núcleo unas condiciones de poblamiento montano, abrupto y aislado.

 

El conjunto es abigarrado y su configuración parece cerrarse sobre si misma, a modo de anillo concéntrico, estableciendo mecanismos de comunicación (además de los caminos básicos internos) entre edificios a base de galerías y túneles, por medio de los cuales, además de relacionar elementos de una misma casería, resuelven servidumbres de paso.

Las caserías están organizadas, en su mayoría, por diferentes elementos ubicados en torno a patio, entre los cuales destacan los hórreos y las torre-palomar. Muchas de las edificaciones tienen también palomares en los desvanes. La rotundidad de los edificios es acompañada por la presencia de buenos trabajos de cantería, en los que se advierte la mano de maestros especialistas. Se utilizan los materiales de construcción autóctonos: piedra, madera y barro; con ellos se construyen las edificaciones, muebles y aperos. Vemos, en la página siguiente, algunos detalles de las edificaciones de Argul, para, a continuación, analizar individualmente los elementos más singulares del núcleo.

            ELEMENTOS MÁS DESTACADOS.

Las dos capillas relacionadas con el lugar de Argul (San Antonio de Padua y San Miguel), son prueba del arraigo de la Iglesia en la vida tradicional de nuestra región, ya que, como hemos visto, el pueblo nunca debió tener más de treinta casas habitadas.

 

CAPILLA DE SAN ANTONIO.

 

Época: Siglo XVIII.

Uso actual: Religioso.

Cuadro de texto:  
Capilla de San Antonio de Padua.

Descripción tipológica: Erigida sobre roca madre, la capilla es de nave única y cabildo, con planta rectangular y cabecera plana, resolviendo la cubierta de ambos espacios a tres aguas. El hastial se remata con espadaña de un solo ojo, con arco de medio punto, rematada por frontón.

Construida con mampostería de pizarra y cuarcita, el acceso al interior se realiza por puerta de tablazón adintelada. Posee un vano de luz, estrecho y vertical, en la pared sur, que ilumina el altar.

El interior se encuentra pintado con sencillas decoraciones geométricas y florales. En la pared del testero aparece un hueco cegado, con arco de medio punto que señala la posibilidad de otro cuerpo, o acceso a otra edificación, quizás el antiguo presbiterio, hoy desaparecido.

CAPILLA DE SAN MIGUEL.

 

Época: Siglo XVIII.

Uso actual: Religioso.

Cuadro de texto:  
Capilla de San Miguel.

Descripción tipológica: Situada en el antiguo camino de Argul a Pesoz, se trata de una ermita de nave única y cabildo, con planta rectangular y cabecera plana, resolviendo la cubierta de ambos espacios a tres aguas, con losas de pizarra. El axial se remata con espadaña de un solo ojo, con arco de herradura.

Construida con mampostería de pizarra y cuarcita, el acceso al interior se realiza por puerta de tablazón, enmarcada por dos ventanales con enrejado de madera sobre pretil. Recientemente se ha hecho una excavación en la ladera para eliminar las humedades.

 

CASA DE VILAR.

  Estilo: Popular.

Uso actual: Abandonada.

Cuadro de texto:  
Casa de Vilar. En la parte más alta vemos la torre palomar.

Descripción tipológica: Conjunto agropecuario con cierta complejidad derivada de varios elementos estructurantes de carácter inevitable: planos topográficos a distinto nivel, roca madre de gran resistencia y camino de servidumbre que cruza de Norte a Sur la propiedad.

El elemento más contundente es un edificio rectangular, de gran longitud, sustentado por altos muros de mampostería y construido en tres momentos cronológicos diferentes, con continuidad en la planta superior (dependencias y habitaciones); en la inferior, el primer cuerpo desaparece para dar paso a un zaguán; en el segundo la planta baja está destinada a cuadras, mientras que el tercero tiene tres pisos, con el bajo para cuadras. El primero y tercer cuerpos tienen dimensiones similares y planta cuadrangular,

mientras que el intermedio es rectangular y con mayor longitud. La fachada que da al Sur se resuelve con galería de madera.

Cuadro de texto:  
Túnel de la Casa de Vilar, de aproximadamente veinte metros de longitud.

Las plantas bajas comunican directamente con el camino de servidumbre, convertido en túnel (de unos 20 m de longitud y formado por los muros en un lateral, y por la propia roca en el otro) por mor de la continuidad espacial que se establece entre la planta superior del edificio descrito y otro, dispuesto perpendicularmente a aquel y enclavado en una cota superior, donde se ubican habitaciones y cocina. Este segundo edificio se abre a un pequeño patio, el cual tiene comunicación con otro en el que se erige una torre cuadrangular, sobre una cota superior.

El conjunto, parte del cual se cimenta sobre la roca en su superficie, se construye con muros de “gran potencia” que acentúan la rotundidad y presencia volumétrica respecto a la estructura del núcleo.

 

Torre y edificaciones auxiliares adosadas se encuentran es estado de ruina.

CASA DEL ESCULTOR.

 

Época: Siglo XVII.

Estilo: Popular.

Uso actual: Abandonada.

Descripción tipológica: Se trata de un edificio formado por dos cuerpos disimétricos, con tres plantas, a cuatro aguas y construido en mampostería de cuarcita y pizarra, con los vanos remarcados por sillares irregulares.

El interés descansa por ser el lugar de nacimiento del escultor J. Alonso de Villabrille y Ron, 1663, escultor barroco de la corte de Felipe V, que colabora en numerosas obras del Madrid borbónico, entre ellas las estatuas del Puente de Toledo y el Hospicio de San Fernando.

Cuadro de texto:  
Fachada principal de la Casa del Escultor.

 

 

 

 

 

 

 

 

CASA MONXARDÍN.  

 

Época: Siglo XVII.

Materiales: Cerramiento de mampostería y cubiertas de pizarra.

Uso actual: Casa de Aldea.

Descripción tipológica: La edificación principal tiene forma de “L”, con un patio, una torre de dos plantas, todo ello dando a un corral cubierto parcialmente. En la planta semisótano hay un local destinado a almacén de aperos y antiguos establos, hoy en desuso. En la planta baja se encuentra la vivienda, con el acceso a través de la “lareira”. Desde esta dependencia se accede a los dormitorios, cocina, salita distribuidor, con una comunicación interior con la planta superior a través de una escalera.

La estructura portante vertical está formada por muro perimetral de mampostería, y la cubrición del edificio está realizada con pizarra.

Se ha rehabilitado recientemente para destinarla a alojamiento turístico Casa de Aldea, manteniendo el tradicional nombre de “Casa Monxardín”.

CASA DE BASTIÁN.

Estilo: Popular.

Uso actual: Residencial.

Descripción tipológica: Casa de dos plantas y forma casi cuadrada. Construida con muros de mampostería de pizarra y cuarcita sin revocar. Cubierta a tres aguas de losas de pizarra.

Fachada principal orientada al mediodía, tiene un corredor volado apoyado por un lado a uno de los cuerpos de la casa y por otro a un rústico pilar. Las balaustradas son barrotes sencillos de sección cuadrada. Carece de decoración. Debajo del corredor tiene un portal, donde en la actualidad ha quedado abandonado un carro.

Cuadro de texto:  
Entrada principal, balcón y corredor de Casa de Bastián.

Desde aquí se accede a la vivienda, que cuenta con dos vanos de entrada, ambos de madera.

Posiblemente, y como sucede a partir del siglo XVIII en la casa rural asturiana, con el fin de obtener más espacio y separar el ganado de las personas, la planta baja se utilizaría de cuadra, la cocina también solía estar aquí, mientras que en el piso alto estarían los cuartos de dormir y la sala.

El cuarto lateral se abre al exterior con un balcón en el que, a diferencia del corredor, se ha cuidado mejor la factura. Se enmarca todo él con madera y balaustres que imitan el contorno tornado. Se trata de un vano amplio que da luminosidad a la vivienda y que contrasta con el ventano del piso terreno de dicho cuerpo, ligado a las viviendas antiguas asturianas de una planta.


CASA CANGAS.

 

Estilo: Popular.

Uso actual: Abandonada.

Cuadro de texto:  
Casa de Cangas, con su torre en primer término.

Descripción tipológica: Casa de dos plantas y forma casi cuadrada. Construida con muros de mampostería de pizarra y cuarcita sin revocar. Cubierta a cuatro aguas de losas de pizarra. Asociada a esta casa se conserva una torre.

La fachada principal orientada al mediodía, tiene un corredor volado sobre una rústica viga. Los balaustres son barrotes sencillos de sección cuadrada. Carece de cualquier tipo de decoración.

 


CASA COLOMBO.

 

Estilo: Popular.

Uso actual: Abandonada.

Descripción tipológica: Edificación de planta en forma de “C”, cuya abertura se cierra con muro y portal de entrada de piedra, dejando un patio interior.

Esta casa formó parte de las muchas posesiones que tuvo la familia Ron, históricamente vinculada al Concejo de Pesoz.

Cuadro de texto:  
Fachada y portal de Casa Colombo.

Asociada a esta casa, se conserva una pequeña torre, de planta cuadrada que está situada a escasos metros. Junto a esta torre se celebraban antiguamente las reuniones de los vecinos del pueblo.

 


CASA VENTURO.

 

Estilo: Popular.

Uso actual: Abandonada.

Descripción tipológica: Se trata de una edificación de planta compleja. Una servidumbre de paso atraviesa el inmueble, por lo que la construcción se ha adaptado al camino, dejando libre el paso a través de un túnel.

 

Casa Venturo.

 

 
 

 

 

 


CASA CANCIO.

 

Estilo: Popular.

Uso original: Residencial/agropecuario.

Uso actual: Abandonada.

Cuadro de texto:  
Casa Cancio.

Descripción tipológica: Edificación de planta compleja. Sus dos cuerpos principales, separados por un camino, se unen en la parte superior, manteniendo, de este modo, una servidumbre de paso. El más pequeño de los edificios tiene forma de torre.

 


EDIFICIOS AUXILIARES.

Cuadro de texto:  
Un ejemplo de bodega.

Se conservan en Argul varias bodegas, aunque su estado de conservación es, en general, muy deficiente. Entendemos la bodega estrictamente como lugar para guardar y criar el vino, ya que, como hemos destacado anteriormente, Pesoz ha sido uno de los Concejos de mayor producción vinícola de Asturias.

Existen, naturalmente, muchos edificios auxiliares de las viviendas, como cuadras, pajares, almacenes, etc., debido a que la actividad principal de los habitantes de Argul ha sido, y sigue siendo, la agropecuaria.

Junto al riachuelo que cruza la aldea hemos observado la existencia de una edificación que probablemente haya sido un molino, aunque su deficiente estado de conservación no nos permite asegurarlo. También, como en la mayoría de los pueblos, existe un lavadero, aunque, en este caso, no se trata de una construcción muy antigua.

EL HÓRREO Y LA PANERA.

Cuadro de texto:  
Panera de López, situada junto a Casa Losas.

Según el Diccionario de la Real Academia “hórreo” es un edificio de madera a cuatro aguas (en algún caso a dos), aislado, y sostenido en el aire por cuatro pilares o más, en el cual se guardan granos y otros productos agrícolas. Este tipo de construcciones se extendió por toda la cornisa cantábrica, aunque hoy día sólo aparecen en Galicia, Asturias y esporádicamente en el noroeste de León. El hórreo sufre pocas modificaciones a lo largo de sus siglos de existencia; quizás, la variante más destacada que encontramos a lo largo de toda la geografía asturiana se produce a principios del siglo XVII, y va a presentar unas características tan plenamente definidas que llegará a ser motivo de nueva denominación: la panera. El motivo que mueve esta modificación es la abundancia de productos para conservar, al imponerse el cultivo del maíz. Esto va a exigir una ampliación en la planta del hórreo y, por ello, se alargan dos de sus trabes (vigas de la caja) tomando la planta forma rectangular. Al haber una mayor estructura fue necesaria la incorporación de un número mayor de pegollos (6 u 8, e incluso 12) y una viga cumbrera en el tejado que siguiera permitiendo la cubrición a cuatro aguas sobre pares y tirantes.

Según el censo realizado por el Ministerio de Educación y Ciencia en los años setenta, en el término municipal de Pesoz hay diecisiete hórreos y tres paneras. De los diecisiete hórreos, todos tienen una antigüedad de más de cien años, y hay dos del siglo XVIII. Dos de las tres paneras tienen más de cien años. Todos están cubiertos de pizarra. En cuanto a los pegollos, el 20% son de piedra y el 80% restante de madera. En Argul se conservan dos hórreos y una panera.

  Respecto a la decoración, los hórreos de Argul pertenecen al “estilo Allande”, uno de los grandes focos de estilo decorativo con personalidad propia existentes en Asturias, que se extiende por el occidente. Los motivos que se tallan tienen en común el estar formados por un gran círculo que lleva inscritos distintos motivos geométricos. Sólo hemos apreciado decoración en la puerta de uno de los hórreos.

En áreas con predominio de pizarra (como el occidente asturiano) esta roca facilita la construcción de pegollos de mampostería pizarrosa; sólo en algunos casos aislados aparecen los pegollos monolíticos de este material. En cualquier caso, hemos de apuntar que, aunque hoy día son escasos, los pegollos de tradición más antigua son aquellos que nacieron a partir de la madera, hoy más abundantes en zonas de montaña en donde también intervendrían razones de tipo económico. En los hórreos de la montaña del occidente asturiano, cubiertos con pizarra, los pegollos muestran gran variedad, y así aparecen los de una sola pieza en forma troncopiramidal, bien de pizarra, madera, arenisca o granito; o de forma troncocónica de mampostería pizarrosa y también monolíticos de granito o pizarra. En Argul encontramos un hórreo con pegollos monolíticos de pizarra. El otro, debido a su estado ruinoso, carece de pegollos. La única panera tiene pegollos de madera.

         Rehabilitación de Argul como museo vivo y centro de promoción de la artesanía


La revalorización de los recursos naturales, culturales y económicos de las zonas más occidentales de Asturias ha de abordarse desde una perspectiva que conjugue los valores y tradiciones del medio con las nuevas necesidades y demandas del mercado.

Asentar la población local y facilitar las condiciones para su inserción laboral requiere la puesta en marcha de una estrategia de cambio radical que suponga la sustitución de las actividades productivas vigentes, anquilosadas e insolventes, por otras nuevas. La introducción de nuevos sistemas de producción no resulta sencilla, máxime cuando no se cuenta con el apoyo institucional adecuado. Por ello, la implicación de entidades representativas y de acreditada relevancia social resulta necesaria para el nacimiento de actividades sostenibles y económicamente rentables que, de otro modo, encontrarían serios obstáculos para su creación y difusión.

Es en este marco de cooperación para el desarrollo donde se encuadra la iniciativa propuesta: la rehabilitación de un pueblo como museo vivo y centro de promoción de los productos típicos locales.

 

DESCRIPCIÓN DE LA INICIATIVA

Será objetivo general del proyecto

La rehabilitación del pueblo de Argul, en el Concejo de Pesoz, para la construcción de un museo vivo y un centro de promoción y venta de los productos locales, así como otros servicios complementarios.

Las casas, tras haber sido acondicionadas y dotadas de las instalaciones básicas, albergarán distintos talleres artesanales:

·          Taller de madera: carpintería artesanal, cestería, conquería, talla...

·          Taller textil: telares, cuero, lana, redes...

·          Taller de cerámica: arcilla roja y negra...

·          Taller de cantería: talla de piedra, pizarra...

·          Taller del metal: forja, joyería...

Además, se dispondrá de una superficie aparte dedicada a sala de exposiciones y conferencias, donde se impartirán charlas y cursos específicos relacionados con la artesanía, la etnografía, la agroalimentación, la cultura popular, etc.

Se habilitará también una tienda-museo, con exposición y venta de piezas y productos elaborados en el poblado. Habrá una exposición etnográfica permanente, de carácter didáctico, formada por piezas recuperadas y restauradas de indudable valor antropológico, así como por reproducciones de obras halladas en las excavaciones de la zona, cuyos originales se hallan en frías vitrinas de museo, lejos de su lugar de origen.

En la parte alta del pueblo se pueden restaurar varias casas como alojamientos rurales, decoradas de modo tradicional (cocina llariega, una gran sala como pieza central de la casa...). Se acondicionará una taberna típica, con restaurante, donde se podrá degustar la rica gastronomía de la zona.

Todos los productos y servicios se comercializarán con un logotipo representativo, distintivo que avale su calidad y su carácter tradicional y endógeno. La entidad promotora del proyecto tendrá la exclusividad de uso y distribución de esta marca.

LOCALIZACIÓN: ASPECTOS GENERALES DEL CONCEJO DE PESOZ. JUSTIFICACIÓN DEL EMPLAZAMIENTO: ARGUL.

Situado en la zona del alto Navia, en el occidente de Asturias, Pesoz es un concejo pequeño, de 38,97 Km2., con un relieve accidentado que ronda en las altitudes máximas los 750 m. Montaña de altitud media y pequeños y profundos valles caracterizan el agreste paisaje; pese a ello, su relieve, aunque difícil, es menos accidentado que el de los concejos vecinos.

De precarias comunicaciones, su eje principal es la carretera AS-12, que asciende hacia Grandas de Salime desde Navia y discurre en la mayor parte del territorio de Pesoz paralela al río Agüeira.

La población se concentra en pequeños núcleos de población, asentados en los llanos de los valles, al abrigo de las pendientes. La emigración sufrida en el concejo en los últimos decenios lo sitúan como uno de los menos densamente poblados de Asturias, con sólo 6,88 habitantes/Km2.

El paisaje se caracteriza por la presencia de pequeñas manchas de bosque caducifolio, con especies como el abedul, el roble albar y el castaño; en las vertientes más

cálidas y resguardadas se mantiene el cultivo del viñedo, siendo Pesoz uno de los últimos  reductos vinícolas del occidente asturiano.

Los recursos  económicos proceden fundamentalmente de la actividad agropecuaria, con una ganadería vacuna de alta montaña y una agricultura caracterizada por el cultivo forrajero.

Próximo a la capital municipal se encuentra el pueblo de Argul, uno de los más antiguos del Concejo, con amplias casas de piedra levantadas sobre las rocas, que en algunos casos se han construido sobre el propio muro del camino dejando túneles en el medio para el paso de la gente y el ganado, túneles que pueden medir hasta 20 m.

Esta aldea se ha visto muy afectada por el éxodo rural, hallándose hoy prácticamente deshabitada. Por su ubicación y patrimonio arquitectónico, Argul parece el lugar idóneo para localizar la iniciativa propuesta. Varios factores confluyen y configuran esta zona alta del Navia como el enclave más adecuado para la creación de un pueblo museo vivo:

1-      La situación geográfica.

Pesoz es paso obligado de camino a Grandas de Salime, tanto desde la carretera que comunica este Concejo con Navia, cabecera comarcal donde se centralizan los servicios para la población de los municipios circundantes, como desde la vía de acceso de la Comarca de Oscos y la Comunidad Gallega. Se halla en Grandas de Salime el museo etnográfico más prestigioso de Asturias (y, según los expertos, uno de los más interesantes de España, tanto por el número de piezas expuestas como por sus colecciones monográficas o temáticas). Este museo cuenta con miles de visitantes anuales, quienes, sin embargo, no reciben una explicación exhaustiva del por qué o para qué de lo allí expuesto. La creación de un centro vivo de artesanía, donde se pueda contemplar el proceso de elaboración de los distintos objetos, elementos o productos al tiempo que éstos se puedan adquirir, resultaría un complemento necesario de los recursos ya existentes.

2-      El patrimonio cultural, monumental y arquitectónico.

La existencia de castros, construcciones de los moradores más antiguos de la zona de los que tenemos referencia, es un reclamo turístico muy importante, por tratarse de un recurso que goza de un carácter de exclusividad (sólo pueden contemplarse en los

llamados “territorios celtas”: mitad suroccidental de Asturias, norte de Galicia, Bretaña francesa, sur de Irlanda, Escocia, Gales e Isla de Man). El castro de Villacondide en Coaña, el castro de Pendia, en Boal, el de San Isidro, en Pesoz y el Chao San Martín, en Grandas de Salime, sitos en la cuenca del Navia, son algunos de los ejemplos más significativos del periodo castreño, alzados ya antes del siglo I de nuestra era.

Existen, además, numerosos restos de arquitectura religiosa (capillas, iglesias, humilladeros) de distintas épocas y estilos: prerrománico, románico, gótico; junto con interesantes obras de construcción civil: casonas blasonadas, cabazos, mazos, molinos, ferrerías... que reflejan los modos de vida característicos de la zona.

Debido quizás al parcial aislamiento y a la marginación sufrida durante años por estos territorios, respecto al grado de desarrollo y progreso de las zonas costeras y la mitad central de la región, el visitante tiene la sensación de encontrar estos lugares en un estado “puro”, escasamente alterado por las consecuencias negativas del progreso tecnológico. Se conservan las construcciones tradicionales y no es frecuente encontrar edificios nuevos que puedan romper la armonía del entorno. Así, en pueblos como Argul tenemos la sensación de haber retrocedido en el tiempo, al estar contemplando un intrincado laberinto de casas de piedra con techos de pizarra, comunicadas entre sí por corredores y pasillos aéreos.

3-      La existencia de recursos ociosos de gran demanda.

Existe la posibilidad de crear alojamientos de turismo rural, dado que se trata de un lugar con atractivos naturales y paisajísticos suficientes para que estas actividades, hoy tan demandadas, resultasen económicamente viables. También podemos encontrar productos gastronómicos (embutidos, quesos, miel, licores...) que forman parte de una cocina de calidad muy apreciada por los turistas y que, sin embargo, no se está explotando adecuadamente con un interés económico. Algo muy similar ocurre con la artesanía, donde no se están rentabilizando las posibilidades de creación de riqueza y empleo que podían suponer una serie de actividades, como los telares de lana de Xío, o las joyas de quiastolita (“piedra de los celtas” que sólo se encuentra en esta zona de Asturias), por citar algún ejemplo.

JUSTIFICACIÓN SOCIAL DE LA INICIATIVA  

Múltiples razones justifican la puesta en marcha de la iniciativa, tanto desde el punto de vista económico como social, procurándose la consecución de los siguientes objetivos:

1.       Fijar la población y frenar el proceso de desertización:

Con 268 habitantes, Pesoz es en la actualidad uno de los concejos con menor densidad de población de Asturias. Se trata de un municipio eminentemente rural situado en la zona alta del Navia, que consiguió duplicar sus efectivos humanos en la década de los 50 mientras perduraban las tareas de construcción del embalse de Grandas de Salime. Sin embargo, acabada la ejecución de la presa, el municipio no fue capaz de ofrecer atractivos suficientes para fijar la población, produciéndose un fuerte proceso migratorio que, unido a los efectos perniciosos del envejecimiento, reduce constantemente su potencial demográfico.

 

       2.       Ofrecer nuevas alternativas laborales:

Las fuertes mermas de los últimos años han afectado de manera prioritaria a la población joven y adulta joven, sobre todo a mujeres, pues en estos concejos donde la actividad principal es la agraria y que se hallan tan distantes de los núcleos urbanos importantes en los que predominan la actividad industrial y de servicios, las posibilidades que actualmente encuentran las mujeres para tener una actividad remunerable con cuyo ejercicio se puedan sentir autorrealizadas, son más bien escasas, por lo que no es de extrañar que a edades tempranas opten por el abandono de estas áreas rurales en busca de nuevas posibilidades laborales.

La economía se sustenta en las actividades agrícolas y ganaderas, actividades poco rentables al dificultar las condiciones orográficas la mecanización del campo y la modernización de las instalaciones, imperativos necesarios para asegurar su competitividad.

      3.       Diversificar la economía tradicional:

Revalorizar los recursos ociosos: artesanía, turismo, gastronomía... favoreciendo la puesta en marcha de nuevas actividades productivas que promuevan un desarrollo integral del entorno.

       4.      Promoción turística de la zona:

La oferta de actividades culturales, con la posibilidad de conocer la historia y tradiciones distintivas de estos pueblos, supone una atractiva alternativa al turismo estival, por tratarse de un conjunto de actividades no dependientes de las condiciones climatológicas. Se estará favoreciendo un turismo cultural que desestacionalizase la actual oferta de servicios.

     5.       Rentabilización de servicios básicos:

Sin duda la existencia de nuevas posibilidades laborales favorecerá el asentamiento de la población con la llegada de nuevos habitantes, al tiempo que el desarrollo de actividades ligadas al turismo favorecerá el flujo de visitantes; con ello, se elevará la calidad de vida de las gentes del entorno, no sólo por el incremento de las rentas, sino, sobre todo, por la posibilidad de que éstos disfruten de unos servicios mínimos o básicos de los que hasta el momento carecen (servicios sanitarios, de atención domiciliaria, de ocio, formativos, de transportes y comunicaciones...) dado que el reducido número de demandantes los hacían poco rentables para ser asumidos por la iniciativa privada y demasiado costosos para ser garantizados por entidades públicas.

   D. JUAN ALONSO VILLABRILLE Y RON.

Nació hacia 1663 en el pueblo asturiano de Argul (Pesoz), en el seno de una familia hidalga. No ofrece duda su lugar de nacimiento, ya que en una declaración de probanza de hidalguía el propio escultor manifiesta ser natural de Argul, Ayuntamiento de Pesoz, Asturias, siendo sus padres Juan Alonso Villabrille y María López Villaamil y Ron.

Antes de viajar a Madrid, ejercía la profesión de escultor y así lo señalan unos testigos que lo conocían de vecinos concejos. El escultor marchó a Madrid con veintitrés años, edad en la que, por lo general, ya se había superado la primera fase de un aprendizaje. Dónde y con quién pudo aprender el arte de la escultura es una incógnita, pero creemos que ya en Asturias podría haber comenzado a hacer obra escultórica.

Parece que recibió su primera formación como escultor en Asturias, para más adelante trasladarse a la Corte, en donde se hallaba asentado ya en 1686, como vecino de la parroquia de San Ginés. En esos años iniciales de su estancia madrileña entraría en contacto con el escultor vallisoletano Pedro Alonso de los Ríos (1641-1702), experto en obras de madera y piedra y estilísticamente continuador del realismo de la escuela castellana. Entró a formar parte de su taller, uno de los más importantes de la capital.

Posteriormente ejercería como maestro escultor en Madrid. En cuanto a la fecha de la muerte de Villabrille, hay autores que la sitúan en torno a 1728. Sin embargo, queda muy dudosa la fecha.

La figura de Juan Alonso de Villabrille y Ron permaneció casi en el anonimato hasta que, tras una serie de investigaciones, se llegó a saber que tal vez se tratara del escultor más sobresaliente de la España de principios del siglo XVIII. Una de las razones que influyó en el desconocimiento de este escultor se debe a que se confundieron sus apellidos, y sus obras fueron atribuidas a un inexistente Juan (o Juan Antonio) Ron, hermano de Pablo Ron, también escultor. La explicación podría ser que el Juan Alonso Villabrille y Ron fuese acortando su largo nombre, hasta dejarlo reducido a Juan Ron, o al menos así sería conocido por sus contemporáneos. Una mala lectura del segundo nombre, probablemente en abreviatura, pudo dar origen a la confusión entre Alonso y Antonio.

Su estilo, elegante y solemne, realzado por la utilización de unas policromías de gran complejidad y vistosidad, se enmarca dentro de la corriente barroca más exaltada, a pesar de entreverse algunas características más avanzadas. Con Juan Alonso Villabrille y Ron se puede decir que asistimos a un enriquecimiento de la estética nacional, pues, si bien es capaz del máximo realismo como demuestra en sus obras de los primeros años del siglo XVIII (Cabeza cortada de San Pablo, 1707, o San Francisco de Paula, de Cali, Colombia), puede también expresarse, y con soltura, en un nuevo lenguaje en que hace su aparición el artificio, el idealismo y la contención clásica, unidos al ampuloso gesto barroco. Su estilo sufriría la lógica evolución en un periodo tan largo y de tan encontradas influencias como el de su actividad. Dicha evolución va desde el naturalismo castellano hasta el evidente aire rococó del grupo del Museo Nacional de Escultura, obra de una finura pocas veces igualada en el arte español.

Parece que dos asturianos, Villabrille y Juan de Villanueva, culminan la escuela barroca madrileña, pero debe destacarse asimismo el aprendizaje de ambos con un escultor vallisoletano, Pedro Alonso de los Ríos, que debió ser el más importante de Madrid a finales del XVII. Villabrille habría de ser fundamental para el desarrollo del arte en la Corte y para dar el giro decisivo barroquista a la escultura del primer tercio del siglo XVIII.

Se le atribuyen las siguientes obras, algunas de las cuales serán tratadas con detalle a continuación:

v     En la Colegiata de Pravia (Asturias): San Joaquín y Santa Ana, San José con el Niño, Cristo crucificado y la Dolorosa (parte del Calvario).

v     En el Museo Nacional de Escultura de Valladolid: Cabeza cortada de San Pablo y Familia de la Virgen.

v     San Juan Bautista de la Catedral de Badajoz.

v     Santa María de la Cabeza y San Isidro, ambas en el Puente de Toledo, en Madrid. El Puente de Toledo es obra de Ribera, y las imágenes de piedra, muy deterioradas, lucen airosas en los galanos templetes centrales.

Grupo de San Fernando en la hornacina principal del Hospicio de Madrid (Hoy Museo Municipal de Madrid). El edificio es obra del genial arquitecto Pedro de Ribera. Se trata de un grupo alegórico del triunfo de San Fernando sobre la morisma, muy bien conjugado con la exuberante decoración riberesca y demuestra la habilidad de 

v     Villabrille en la labra de la piedra. Se colocó solemnemente el día de San Fernando de 1726 y fue costeada por Felipe V “por tener la mejor parte, en una tan grande obra”. Inmediatamente debajo, en el entablamento del primer cuerpo, suele pasar inadvertida una pequeña Coronación de la Virgen, prácticamente de bulto entero, muy movida y fina, que puede ser obra del mismo escultor.

v     San Joaquín y Santa Ana, en la Iglesia de los Trinitarios, Madrid.

v     Familia de la Virgen, de los Capuchinos del Prado, Madrid.

v     San Joaquín y Santa Ana, en la Catedral de Madrid.

v     San Joaquín y Santa Ana, en los Agustinos Recoletos, Madrid.

v     San Joaquín y Santa Ana, en Villacarriedo, Santander.

v     Relieve de la portada de la iglesia de Portaceli, Madrid. Representa al fundador de los clérigos menores, Juan Agustín Adorno, orando ante la Virgen de Portaceli.

v     Cristo del Convento de la Cofradía de Gracia, Madrid.

v     Cristo del Convento de las Maravillas, también de Madrid.

v     Crucifijo de la Iglesia de San Millán, Madrid.

v     Pasos de Semana Santa, de la Iglesia de Santa María, San Sebastián.

v     San Nicolás, de la Iglesia del mismo nombre, Madrid.

v      

v     Cristo del Desamparao, de la Iglesia parroquial de Escurial, Cáceres.

v     Ecce Homo, de la Iglesia de los Benedictinos de Montserrat, Madrid.

v     Busto de San Jerónimo, del Museo Lázaro Galdiano.

v     Busto de San Jerónimo, de la Iglesia de San Ginés, de Madrid, donde fue parroquiano Villabrille.

v     San Elías del Museo Nacional de Dublín. Representa al Santo aplastando a los falsos profetas del Baal. Hecha en madera de tilo de 1’40 metros de altura.

v     San Francisco de Paula, de Cali, Colombia.

v     San Zacarías y Santa Isabel, en la Capilla de la V.O.T., Madrid.

v     Santiago Matamoros, en las Comendadoras de Santiago, Madrid.

v     Cabeza cortada de San Juan Bautista, en la capilla de San Justo del palacio de los Menéndez de Luarca (atribución dudosa).

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