ADOLFO PREGÓN DEL AÑO 2005

ADOLFO PREGÓN DEL AÑO 2005

 

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE PESOZ AÑO 2005

Agradezco al Ayuntamiento de Pesoz y a todos sus habitantes la atención que habéis tenido conmigo al invitarme, como pregonero de estas fiestas entrañables y familiares en honor de nuestra Señora, patrona de este querido concejo.

  Mi intención no es otra que hilvanar recuerdos y vivencias acontecidas entre vosotros hace ya veintiséis años. Y por ello, quisiera dedicar mis pensamientos a los que fueron, son y serán vecinos de esta tierra, pequeña en límites pero grande de corazón, de hospitalidad, de generosidad y cercanía.

   Su capital, Pezos parece como sacada de un cuadro de los mejores artistas o de un cuentote hadas: la circundan los castros de la Santa Cruz y de San Isidro y las explotaciones mineras de oro de las Furadias y de Brañavieja que hablan de tiempos remotos; sus chimeneas humeantes con olor a torgos, a roble y a castaño que sirven para calentar la suculenta comida en grandes ollas de cobre colgadas en las gramalleiras, el ruido impetuoso de las aguas del Agüeira, Ahio y Navia; el rugido, en días ventosos, de los árboles que circundan la preciosa iglesia parroquial, la hermosa plaza desde la que parten los caminos del Infierno y del Barrial , pero tambien los que llevan a Grandas, a Illano y a San Martín; el Piñeiro, línea que va desde Lugo a Navia y que, a su regreso, se espera con impaciencia alguna carta, un giro, el periódico o algún encargo( incluida la gasolina que clandestinamente se traía).

  De Pesoz no se puede hablar sin tener en cuenta su vida religiosa. De hecho todas sus fiestas giran en torno a la fe que vuestros mayores vivieron y os transmitieron. Permitirme citad, si la memoria no me falla, los santos que aún se festejan en cada pueblo: San Juan en Sanzo, San Lorenzo en Lijou-Brañavieja (aunque está bajo patronazgo de San José), San Roque en Villabrille, San Antonio en Francos y Argúl, Santa Ana en Pelorde, Santa Lucia y San José en Cela, San Bartolo en Serán, San Miguel en Bousoño, Santiago, San Andrés y nuestra Señora en la Villa de Pesoz. Y, como centro de todas ellas, el Corpus.

   Pero no se como quedan atrás las fiestas profanas que estrechan lazos de amistad y de vecindad: la matanza del cerdo y los roxoes a partir de San Andrés( feria que nunca debería morir) y los carnavales( domingo lardeiro, lunes gordo y martes antroiro) donde se da buena cuenta de la sabrosa cachola y los dulces típicos de esta tierra. Todo ello regado con vino cosechado en vetustos toneles que aún se conservan. Y, como no al final un buen café con gotas de orujo, manjar de dioses.

   A pesar de la despoblación del concejo (ya están abandonados los pueblos los pueblos de Cabanela y Sequeiros) Pesoz se resiste a morir. Tiene aún mucho que decir y mucho que ofrecer. Aquí se encuentra lo que las grandes ciudades nos arrebatan con sus prisas y ruidos: el reloj está de más, existen espacios para compartir mesa y mantel, para hablar serenamente y disfrutar del silencio y del clima. Aquí todavía se respira a hierba seca en verano, a miel de las mejores abejas, a niebla intensa y a tierra mojada en invierno. Aún se oyen el piar de los pájaros, el canto del gallo o de la codorniz, el gruñir de los molestos y atrevidos jabalís, el grito de los corzos en celo, el salto de las truchas de pinta roja y el ruido de las ardillas. Todo esto adornado con una sinfonía de intensos y rabiosos colores rojos y anaranjados de los robustos árboles en otoño. Una Tierra axial no puede morir. Y un signo de vitalidad son estas fiestas que hoy  comenzáis. Un pueblo que arrima el hombro para que las tradiciones no sucumban perdurará por los siglos. De vosotros depende.

  Que estos días los viváis en fraternidad y concordia. Que apartéis, aunque sea por unas horas, las tensiones que dividen y empobrecen, que abráis puertas y ventanas de vuestros hogares como siempre lo hicisteis-para estrechar una mano, sentar a la mesa al forastero, hablar y soñar.

   Que la maquina del tiempo se detenga y deis rienda suelta a la alegría. Y que el domingo, al escuchar las campanas que ahuyentan las tormentas, llaman a fuego, convocan a concejo e invitan a la oración acudáis a la iglesia parroquial porque en ella Dios os espera. Y, cómo no, también nuestra Señora, la virgen de la  Asunción, patrona de este Concejo. Ella, como madre, disfrutará un año más viéndoos reunidos. Aconpañazla en su recorrido sin complejos ni miramientos. Ella os pagará con creces lo que viváis estos días.

Viva nuestra Señora      Viva Pesoz

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