europa occidental

                                   EUROPAOCCIDENTAL                                                                        

Las expectativas de crecimiento económico en la zona euro han empeorado, siendo su tasa de crecimiento en el segundo trimestre de 2001 del 0,1%, la más baja en más de cinco años. El Fondo Monetario Internacional ha rebajado al 1,8% su previsión de crecimiento económico para la zona euro en 2001, frente a la previsión de abril del 2,4%. La confianza empresarial se ha debilitado y las exportaciones han descendido. 
La confianza del consumidor también ha disminuido, dado el descenso del crecimiento del empleo y el clima de incertidumbre tras los ataques terroristas en Estados Unidos. En septiembre, el índice francés sobre confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo en tres años. La confianza empresarial también está sufriendo, al registrar la encuesta alemana Ifo la mayor caída en 28 años durante septiembre y el índice INSEE francés que mide la confianza de los ejecutivos descendió a -57 en octubre, el nivel más bajo desde marzo de 1993. 
El desempleo francés subió al del 9% en agosto al 9,1% en septiembre, alcanzado el máximo de 10 meses, ya que las compañías están recortando gastos para afrontar la ralentización económica. La inversión en nuevas compañías ha caído más del 60% en el segundo trimestre del 2001, ya que las bajas valoraciones y las inciertas expectativas de beneficios han perjudicado la confianza entre los participantes del mercado. Las señales de una fuerte ralentización del crecimiento proporcionaron al Banco Central Europeo la coyuntura necesaria para recortar los tipos de interés un 3,75% el 17 de septiembre, pero el BCE ha mantenido sin cambios los tipos en sus tres reuniones siguientes afirmando que Europa no se encuentra al borde de una recesión. Sin embargo, la relentización de la inflación dentro de la zona euro podría animar al BCE a apoyar la economía de la zona euro bajando los tipos en los próximos meses. Es probable que las bolsas permanezcan volátiles por la incertidumbre en torno a los acontecimientos económicos y políticos. 

 

EVOLUCIÓN DEL MERCADO EUROPEO 

Los mercados de renta variable europeos se están beneficiando en estos momentos del flujo de liquidez de los inversores. En las últimas semanas han ganado en atracción sobre todo respecto a las obligaciones y a las inversiones en el mercado de dinero; sin embargo, siempre se pueden producir reveses, ya que previsiblemente los resultados de las empresas sólo van a mejorar a partir del segundo semestre del 2002. 
Los títulos de crecimiento se han recuperado claramente de sus mínimos. La esperanza de los inversores se basa en la confianza de que la evolución global de la economía mundial va a recuperarse en 2002 gracias a las masivas bajadas del tipo de interés. Estos valores serían, con diferencia, los que más se beneficiarían de ello. Pero esto sigue implicando un riesgo, ya que esta evolución puede que se retrase hasta el 3º y 4º trimestre del 2002.

 

 ESTRATEGIA ADOPTADA DESPUÉS DE LOS ATENTADOS DE EEUU 

Se habrá de llevar a cabo nuevas inversiones en los sectores de telecomunicación y tecnología y, al hacerlo, nos fijaremos en la fortaleza del balance de las empresas y en una visibilidad de beneficios lo más transparente posible. 

 

VALOR DE MAYOR RENDIMIENTO 

Entre estos valores se encuentran en primer lugar los títulos del sector tecnológico y de telecomunicaciones. De ellos hay que mencionar a Nokia, SAP AG y Vodafone y STMicroelectronics; así como Altana del sector farmacéutico. 
Se están revalorizando los valores farmacéuticos ya que están creciendo por encima del 10% y además las acciones de crecimiento sólidas tienen unas perspectivas de beneficios positivas. En nuestras inversiones valoramos enormemente la fortaleza del balance, una política de información transparente por parte de las sociedades y una clara tendencia al aumento de los beneficios y a una mejora del rendimiento. 

 

TENDENCIA ALCISTA DEL MERCADO

 Existen tres tipos de tendencia según la dirección del mercado, que son alcista, bajista y lateral u horizontal. Suponiendo que la economía mundial haya sobrepasado su momento más delicado, y que las bajadas del tipo de interés vayan a estimular la demanda y activar de nuevo las inversiones, entonces los mercados de renta variable han dejado atrás en septiembre sus mínimos. Pero como se ha dicho, sigue habiendo un riesgo al aceptar estas suposiciones. 

 

PRINCIPALES INVERSIONES DEL FONDO CONSECUENCIAS DEL EURO 

A partir del 4 de Enero de 1999, la contratación en los mercados financieros se realiza en euros. 
Se han convertido las series históricas de las acciones cotizadas, para de este modo seguir realizando análisis gráficos coherentes, operación que no ha sido necesario realizar con las series históricas de los índices bursátiles ya que no representan precios. 
Como consecuencia de la conversión del valor de las acciones a euros aparecerá la figura del tick, que será la variación mínima del precio de una acción. 
Al utilizar todos los mercados bursátiles de la Unión Monetaria del euro, aparece un proceso de concentración de la negociación , así como la aparición de nuevos índices de ámbito europeo, esto se debe a la desaparición del riesgo de cambio. 

 

EVOLUCIÓN DESDE LOS AÑOS 70 A LOS 90 

Desde finales de los setenta y principios de los ochenta, y coincidiendo con el auge de las telecomunicaciones, los índices de la bolsa han cobrado especial importancia debido a la profesionalización de las finanzas internacionales y a la creciente integración de los mercados financieros. Cada día se publican varios índices en todos los periódicos. 
En las Bolsas cotizan muchos valores distintos. Por eso en general, se elaboran los índices sólo con una muestra representativa de todos esos títulos. La Bolsa de Madrid actualiza su composición cada año, eligiendo los valores con mayor capitalización bursátil, alta frecuencia de cotización y buena liquidez. En los últimos años se ha tendido a aumentar el número de sociedades que entran en el índice. Así este número ha pasado de 70 empresas, que representaban el 70,4% de la capitalización de la Bolsa en 1991, a 110 en 1997, que representan el 91,8% de la capitalización de la Bolsa. 

IBEX 35 

El IBEX-35 es un indicador de las variaciones de precios de los 35 valores más líquidos entre los que cotizan en el Mercado Continuo de las cuatro bolsas españolas. Entre estos valores podemos destacar Telefónica, que supone el 14,77% del índice, la Empresa Nacional de Electricidad (11,25%), el Banco Bilbao-Vizcaya (9,14%) y Repsol (8,14%). Como contiene pocos títulos y además estos son muy líquidos, se minimiza el riesgo de manipulación del índice. Por lo tanto se puede decir que el IBEX-35 representa un amplio porcentaje del volumen total contratado en el Mercado Continuo y del valor total (capitalización) de la Bolsa española. Por ello se le puede considerar un buen indicador de la tendencia del mercado español.

 

EVOLUCIÓN EN LOS ÚLTIMOS SIETE AÑOS DE LAS PRINCIPALES BOLSAS. 

La descomposición de la varianza del error de predicción señala a Norteamérica como la principal área generadora de información bursátil. Además, destaca el hecho de que los mercados internacionales no son totalmente exógenos y que dicha exogeneidad se ha reducido en los últimos años. De la sensibilidad de ser influido en la información entre los principales mercados bursátiles. Se observa también que los mercados han pasado de tener una capacidad de influir estadísticamente análoga (88-93) a tener una capacidad desigual (93-98), especialmente en el caso del mercado japonés que, como consecuencia de las diferentes crisis en las que se ha visto envuelto su mercado financiero, ha perdido gran parte de su influencia en los últimos años. 
La trayectoria alcista de la Bolsa de Nueva York ejerció un efecto de arrastre sobre los mercados de valores europeos, que contaron además con la positiva influencia del contexto económico local, caracterizado por el descenso de los tipos interés, o su mantenimiento en bajos niveles, la ausencia de expectativas de inflación, la reducción de incertidumbres en relación con la Unión Europea y una cierta confianza en un mayor crecimiento de la actividad económica en 1997. El español fue, entre los principales mercados europeos, el que experimentó un mayor crecimiento, tanto en precios como en negociación: el índice Ibex 35 se revalorizó un 42%, mientras que la contratación superó los 12,8 billones de pesetas, lo que supone un incremento del 62% respecto a 1995. La expansión fue también notable en las Bolsas de Francfort y París, con incrementos de sus índices del 28,2% y del 23,7%, respectivamente, y del 41% y 36%, respectivamente, en contratación. El crecimiento de los precios fue más moderado en la Bolsa de Londres, con una revalorización del índice FT 100 del 11,6%, mientras que la contratación mostró un mayor dinamismo, incrementándose ligeramente por encima del 25%. Menos positivo resultó el año bursátil en Italia, donde las dificultades políticas y la fuerte desaceleración experimentada por la economía italiana, que se reflejó en los resultados de las compañías, impidieron a los inversores en renta variable aprovechar como en otros países el descenso de los tipos de interés. El índice de la Bolsa de Milán creció un 11,1% en el conjunto del año gracias a su buen comportamiento del segundo trimestre, siendo su evolución menos favorable durante el resto del año. La contratación de la Bolsa de Milán creció un 3,1%. 
La Bolsa de Tokio evolucionó a contracorriente del resto de las principales bolsas internacionales. Tras un primer semestre positivo, en línea con la reactivación de la economía producida durante ese período, el índice Nikkei siguió un curso fuertemente bajista durante la segunda mitad del año, cerrándolo con una rentabilidad negativa del 2,6%. La relación precio-beneficios (PER), cuyo nivel era ya muy elevado en comparación con otras bolsas, experimentó un nuevo incremento a pesar del descenso de los precios, poniéndose de manifiesto que las dificultades de la bolsa japonesa para remontar el profundo bache en que se halla sumida desde que se produjera el derrumbe de las cotizaciones a principios de la presente década no sólo tienen raíz en la experiencia de los inversores, sino también en la evolución de los resultados de las compañías. 

 

EVOLUCIÓN DE LOS MERCADOS ESPAÑOLES 

Los mercados españoles se beneficiaron intensamente del contexto económico general y del nuevo clima de expectativas respecto al futuro de la Unión Monetaria. Los tipos de interés cayeron en nuestro país más que en cualquier otro país de la Unión Europea, salvo Italia, al tiempo que las cotizaciones y los volúmenes de negociación bursátiles crecían considerablemente por encima de otros mercados. Un rasgo a resaltar de la evolución de nuestros mercados durante el pasado año fue el mayor interés de los ahorradores hacia los activos de renta variable que, de consolidarse en el futuro, abriría una nueva etapa más favorable para las posibilidades de financiación del sector privado. La introducción de medidas fiscales más beneficiosas para los inversores y el anuncio de un amplio programa de privatizaciones han contribuido también a aumentar el interés de los ahorradores hacia los mercados de valores. 
La mejora de la inflación y la fortaleza de la peseta dentro del mecanismo de cambios del Sistema Monetario Europeo crearon un clima propicio para la evolución a la baja de los tipos de interés de corto plazo. Como ya se ha señalado anteriormente, el Banco de España redujo en 275 puntos básicos su tipo decenal de intervención, que quedó situado en el 6,25% al finalizar el año. La curva de tipos de interés del mercado interbancario, que experimentó un descenso continuado en todos sus plazos a partir del segundo trimestre. 
También las rentabilidades de la deuda pública española experimentaron un fuerte descenso en todos sus plazos, aunque con desigual intensidad. Los descensos, sin embargo, no se generalizaron hasta el mes de abril, una vez despejadas las incertidumbres generadas por el proceso electoral que vivió el país durante el primer trimestre. La rentabilidad de las referencias a 10 años cayó 292 puntos básicos, quedando establecida en el 6,8% al finalizar el año. Mayor fue aún el recorte en el tramo medio de la curva, de forma que su pendiente se incrementó entre los plazos de 3 y 10 años. 
Así, la rentabilidad de las referencias a 3 años cayó 342 puntos básicos y las de 5 años 353 puntos básicos, situándose en el 5,72% y 5,86%, respectivamente. La fuerte caída de las rentabilidades españolas permitió una sustancial reducción del diferencial con Alemania en todos los plazos. El diferencial a 10 años cayó 292 puntos básicos, situándose ligeramente por encima de los 100 puntos básicos al finalizar el año. Los diferenciales a 3 y 5 años disminuyeron 316 y 319 puntos básicos, respectivamente, quedando establecidos en 167 y 138 puntos, respectivamente, al cierre de 1996. El drástico recorte del diferencial de los tipos de interés de la deuda con Alemania refleja, como ya se ha comentado anteriormente, un incremento de la probabilidad otorgada por los mercados a un ingreso temprano de nuestro país en la Unión Monetaria y Económica. De realizarse estas expectativas, el diferencial entre las deudas española y alemana debería reflejar exclusivamente el distinto riesgo de crédito otorgado por los mercados, normalmente pequeño para riesgos soberanos. 
En lo que se refiere a la evolución de las cotizaciones bursátiles, ya se ha señalado anteriormente que los índices representativos españoles experimentaron las mayores revalorizaciones entre las principales bolsas mundiales. El índice Ibex 35 alcanzó una rentabilidad del 42% durante 1996, lo que supone una rentabilidad acumulada del 67% durante los últimos dos años. La trayectoria del índice fue claramente alcista durante la mayor parte del año, con escasos episodios de inestabilidad. Los dos más importantes se produjeron tras las elecciones generales del 3 marzo y durante el mes de julio, respectivamente. El primero tuvo lugar a consecuencia de la incertidumbre que generó el resultado electoral, al apreciar el mercado que no iba a ser fácil la formación de un gobierno estable. Sin embargo, una vez se descontó ésta, el mercado recobró la trayectoria alcista de los últimos meses de 1995, ahora en un clima de menor incertidumbre que se reflejó en un descenso de la volatilidad. El segundo episodio se produjo al coincidir, en el mes de julio, un entorno internacional más inestable, caracterizado por la depreciación del dólar y una caída transitoria en los índices de las principales bolsas internacionales, con el afloramiento en España de un desfase presupuestario correspondiente al ejercicio anterior que suscitó la aparición de dudas acerca del cumplimiento del objetivo en materia de déficit público. Después del verano, los precios de las acciones volvieron a incrementarse, manteniéndose esta tendencia prácticamente inalterada hasta el cierre del ejercicio. No obstante, pudo observarse en diciembre un notable incremento de la volatilidad que, sin interrumpir la tendencia alcista del mercado, venía a reflejar un mayor clima de incertidumbre propiciado por el temor a un repunte de los tipos de interés en Estados Unidos. 
Las compañías con un mayor grado de endeudamiento se beneficiaron particularmente de la caída de los tipos de interés. Tal es el caso, por ejemplo, de las compañías eléctricas, cuyo valor bursátil se incrementó casi un 50% durante 1996, o de la Compañía Telefónica, que experimentó una revalorización próxima al 80%. Las cotizaciones de las entidades bancarias experimentaron, asimismo, una revalorización considerable, en torno a un 33%, propiciada en parte por la repercusión favorable sobre sus beneficios de sus propias inversiones en los mercados de deuda y renta variable. En cambio, la industria química, la construcción y diversas empresas no financieras acusaron un mayor impacto de la desaceleración económica producida durante el año y obtuvieron rentabilidades por debajo de las del índice General de la Bolsa de Madrid. 
La trayectoria alcista de los precios de los activos financieros y, sobre todo, la percepción por parte de los inversores de que las condiciones que la habían hecho posible podían persistir a medio plazo, favorecieron el crecimiento de la actividad en los mercados de valores y productos derivados españoles. Particularmente favorable fue la evolución de la renta variable, cuyo volumen de negociación en las bolsas se incrementó casi en un 62% respecto a 1995, ascendiendo a la cantidad de 12,8 billones de pesetas. Todo el incremento de la renta variable se produjo en su segmento principal, el mercado continuo, mientras que el segmento de corros siguió una evolución declinante como en años anteriores. En el mercado de deuda pública, el mantenimiento de expectativas alcistas en los precios y su confirmación a lo largo del año propiciaron un notable aumento del volumen negociado en este segmento. La Central de Anotaciones registró un importe próximo a los 265,6 billones de pesetas en operaciones simples al contado, lo que supone un aumento del 38,7% respecto al año anterior. Tanto la renta variable como la deuda pública mantuvieron niveles de negociación muy elevados durante todo el año, si bien acusaron durante el verano el impacto de la transitoria subida de las rentabilidades de la deuda que se produjo en los principales mercados internacionales. 

 

TABLA 1 Variación de la renta variable. 

VARIACIÓN DE LA RENTA VARIABLE 

   1996   1995 % variación
 MERCADOS SECUNDARIOS(Contratación en miles de millones de pesetas)       
RENTA VARIABLE (a)  12.808,2  7.913,3  61,9
 SIB   12.638,0   7.729,5   63,5
 Corros   170,2   183,8  -7,4

 

 La actividad compradora de los residentes en los mercados de valores se vio favorecida por otros factores, además del clima de expectativas sobre la evolución de los precios ya mencionado. Así, por ejemplo, el mercado de renta variable se benefició de un cambio todavía incipiente, aunque significativo, en la actitud de los inversores, más predispuestas ahora a aceptar inversiones de riesgo a cambio de una mayor rentabilidad esperada, dado el bajo nivel ya alcanzado por los tipos de interés. La inversión en valores contó también con el estímulo de un nuevo tratamiento fiscal de las ganancias de capital en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) desde mediados del pasado año. El nuevo régimen fiscal de las plusvalías fija en el 20% su tipo de gravamen, siempre y cuando éstas se generen en un período superior a dos años, y elimina el anterior sistema de deducciones de la base imponible sujeto al período de mantenimiento de la inversión, si bien consolida los derechos adquiridos. El efecto de esta reforma sobre el mercado de valores se produce a través de dos vías. Por una parte, supone una disminución de la fiscalidad por este concepto para la mayoría de los inversores; por otra, fomenta una mayor movilización de las tenencias en valores al reducir el estímulo fiscal a su mantenimiento a largo plazo, que queda eliminado para las nuevas inversiones. Finalmente, no debe olvidarse que los ahorradores nacionales ya habían incrementado fuertemente sus inversiones en los mercados de valores durante los últimos años, con coyunturas menos favorables, canalizándola principalmente a través de los fondos de inversión. El afianzamiento de estas instituciones ha permitido, en buena medida, aprovechar la favorable evolución del mercado durante 1996 para dar un nuevo salto cuantitativo y cualitativo en la participación de los ahorradores españoles en el mercado de valores. 
Las instituciones de inversión colectiva registraron en 1996 el crecimiento más intenso de su historia. Su patrimonio se incrementó en 6,6 billones de pesetas, quedando establecido 19,2 billones al finalizar el año, un importe equivalente al 26% del PIB (18,1% en 1995). El número de partícipes y accionistas de las instituciones de inversión colectiva se incrementó en más de 1.300.000, aproximándose a 4.400.000 al finalizar el año.