1.2. TIPOS DE FONDOS:
- Según el plazo:
Hay varias clases de fondos en función del tipo de los activos en los que invierten y del horizonte temporal de la inversión. La clasificación más genérica es la que distingue entre fondos de inversión mobiliaria (FIM) y fondos de inversión en activos del mercado monetario (FIAMM). Existen también los denominados Fondtesoros, que pueden ser FIM o FIAMM, según el plazo más o menos largo de los activos que componen la cartera, los FIMP, fondos de inversión mobiliaria principales, y los FIMS, fondos de inversión mobiliarios subordinados.
- Fondos de inversión mobiliaria (FIM): el patrimonio mínimo de este tipo de fondos en el momento de su constitución es de 500 millones de pesetas y puede estar invertido tanto en renta fija como en renta variable o en ambos a la vez. Así, dependiendo del tipo de inversión que realizan se clasifican en trece apartados.
Concepto y desarrollo:
Estan formados por patrimonios permanentes a una pluralidad de inversores (participes), que estan administrados por una sociedad gestora y cuyo derecho de propiedad se representa mediante un certificado de participación.
Las Letras de Tesoro y pagaré de empresa.
Como principales características tienen las siguientes:
a) Elevada liquidez, teniendo que reembolsar sus participaciones en tiempo máximo de 24 horas desde su solicitud.
b) Patrimonio minimo 1500 millones de pesetas. (9 millones de euros).
c) Liquidez mensual minima del 3% del patrimonio total
d) El tratamiento fiscal es de incremento patrimonial.
e) Estabilidad en el valor liquidativo.
Además de estas características principales, tienen la obligación de invertir al menos el 90% de su activo en valores de renta fija adquiridos a negociación en un mercado secundario o en otros valores o activos financieros emitidos a corto plazo (siempre que sean valores con elevada liquidez). Tienen un limite para sus inversiones en estos valores de renta fija, consistente que no puedan invertir mas del 40% en valores de elevada liquidez. Así , tienen prohibida su inversión en los siguientes valores:
· Acciones
· Obligaciones Convertibles
· Ni Activos que permitan participar en ampliaciones de capital.
FIM
Las inversiones se efectúan a medio y largo plazo, tanto en renta fija (pagares, letras, bonos, obligaciones) como en renta variable (acciones).
Sin embargo, tienen un limite en sus inversiones debiendo tener al menos el 80% de su activo invertidos en valores de renta fija o variable admitidas a cotización en mercados organizados.
Tienen como características:
a) Elevada liquidez, el reembolso de las participaciones se realizara en un plazo de 72 horas.
b) Patrimonio minimo 500 millones de pesetas (3 millones de euros)
c) Liquidez mensual minima del 3% del patrimonio total del fondo.
d) El tratamiento fiscal es como incremento patrimonial.
e) Pueden existir perdidas puntuales, que después se recuperaran, debido a subidas de tipo de interes.
Se pueden clasificar en:
El limite de valores no cotizados esta en el 5% de su activo.
La sociedad gestora tiene como objeto adquisición, tenencia, administración y enajenación de los valores mobiliarios y activos fijos que se incluyan dentro del patrimonio de la sociedad. Para realizar esta gestión debe de cumplir una serie de requisitos como su inscripción en el registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, tenencia de un capital minimo integramente desembolsado.
La sociedad gestora tiene prohibido emitir obligaciones, pagares, efectos...
El patrimonio del fondo se divide en participaciones alícuotas cuyo valor liquidativo se calcula diariamente, dividiendo el patrimonio del fondo entre el numero de participaciones en circulación.
Los Fondos Existentes en España son de capitalización, es decir, se acumulan los rendimientos generados al importe invertido, tributando unicamente cuando se disponga de alguna cantidad.
- FIM de renta fija a corto plazo (RFCP): su patrimonio está invertido íntegramente en activos de renta fija con duración inferior a dos años. Hasta un 5 por ciento de sus activos pueden estar denominados en euros.
- FIM de renta fija a largo plazo (RFLP): invierten hasta el cien por cien de su cartera en renta fija con duración superior a dos años. Al invertir en títulos a largo plazo, estos fondos son los más beneficiados en una coyuntura de tipos a la baja, ya que a la rentabilidad obtenida por las cuotas cobradas se añaden las ganancias generadas por los incrementos en los precios como consecuencia del recorte de tipos. En situaciones de tipos al alza, el fondo puede sufrir retrocesos en su valor liquidativo.
- Según los activos:
Debe señalarse que la rentabilidad ofrecida por un fondo de inversión se calcula según la variación de su valor liquidativo. El valor liquidativo se calcula a partir del precio al que se vendería cada activo diariamente. De ahí la importancia que tienen las variaciones de los tipos de mercado en los FIM de renta fija. Por esa razón, los FIM de renta fija no aseguran una rentabilidad estable en el tiempo. Este hecho lo deberá tener muy en cuenta un inversor conservador que no quiere asumir riesgos de pérdidas a corto. Como compensación de este mayor riesgo de fluctuaciones en el corto plazo, el FIM de renta fija debería dar una rentabilidad a largo plazo superior a la de otros fondos con activos a corto plazo como los FIAMM.
- FIM de renta fija mixta (RFM): pueden invertir hasta un 30 por ciento de su cartera en renta variable. El resto se destina a la compra de activos de renta fija a corto o largo plazo. Esta combinación permite jugar a dos bandas y aprovechar tanto la rentabilidad de los activos de renta fija como la ofrecida por la bolsa.
- FIM de renta variable nacional (RVN): invierten más del 75 por ciento en renta variable cotizada en mercados españoles (incluidos activos de emisores españoles cotizados en otros mercados). Pueden invertir hasta un 30 por ciento en activos denominados en moneda no euro. Son el prototipo del ahorro arriesgado, ya que presentan fuertes altibajos en función del comportamiento de las plazas bursátiles. De este modo, en periodos de bonanza pueden ofrecer rentabilidades espectaculares, pero también pueden sufrir bruscas pérdidas en épocas de depresión bursátil.
- FIM de renta variable mixta (RVM): invierten entre el 30 y el 75 por ciento de su cartera en renta variable y hasta un 30 por ciento en activos denominados en moneda no euro. De este modo, estos fondos cubren parte de los riesgos que asumen en sus incursiones en bolsa con emisiones de deuda. Sin embargo, la condición de "mixto" es eventual y un fondo puede formar parte de la modalidad de renta fija mixta durante un trimestre para convertirse más tarde en un fondo invertido principalmente en acciones, e incluso en un fondo de variable pura, o a la inversa.
- FIM de renta fija internacional (RFI): invierten renta fija el 100 por ciento de su cartera. Más de un 5 por ciento son activos denominados en moneda no euro.
- FIM renta fija mixta internacional (RFMI): como máximo el 30 por ciento de la cartera se invierte en renta variable y más de un 5 por ciento en activos denominados en divisas diferentes del euro.
- FIM de renta variable mixta internacional (RVMI): entre el 30 y el 75 por ciento de la cartera se destina a renta variable y más de un 30 por ciento son activos denominados en moneda no euro.
- FIM de renta variable europea (RVE): más del 75 por ciento de su cartera se invierte en renta variale. No puede superar la inversión en renta variable nacional el 75 por ciento. Hasta un 30 por ciento de los activos están denominados en moneda no euro.
- FIM renta variable internacional (RVI): más del 75 por ciento de sus inversiones son en activos de renta variable y más de un 30 por ciento en activos denominados en divisas diferentes del euro.
- FIMs garantizados y globales:
Tras las pérdidas sufridas por muchos partícipes en FIM durante 1994, las entidades comenzaron a lanzar en 1995 un nuevo tipo de fondo que garantiza una rentabilidad al inversor que se mantenga durante un plazo de tiempo determinado por la gestora. Estos fondos cuentan con un contrato de garantía concedido por la entidad depositaria. A través de ese contrato, la entidad se compromete a pagar la cantidad necesaria para alcanzar la rentabilidad garantizada si el fondo no la consigue.
Para beneficiarse de las características del producto, el participe debe invertir en el fondo en el periodo de suscripción y mantenerse durante todo el plazo que dura el contrato. Si el partícipe abandona el producto antes, pierde la garantía. Para evitar demasiados movimientos de partícipes, el fondo suele contar con altas comisiones de suscripción y de reembolso.
Se pueden distinguir, principalmente, tres modalidades de fondos con carta de garantía:
- Garantizados de renta fija (GRF): la entidad garantiza la consecución de una rentabilidad mínima al final del periodo asegurado.
- Garantizados con renta: los rendimientos del fondo son abonados en forma de renta (mensual o trimestral). Al final del periodo de garantía, el partícipe recupera su inversión inicial.
- Garantizados de bolsa (GRV): aseguran la recuperación de la inversión inicial y la obtención de un tanto por ciento de la revalorización que obtenga el mercado bursátil en el periodo determinado por la entidad. Algunos productos ofrecen, además, un rendimiento fijo.
- FIM globales (FGL). Dentro de esta categoría la Comisión Nacional del Mercado de Valores engloba a todos los fondos sin definición precisa de su política de inversiones y no encajan en ninguna de las anteriores categorías.
- Fondos de dinero y Fondtesoro:
- Fondos de inversión en activos del mercado monetario (FIAMM): denominados también fondos de dinero, deben tener un patrimonio mínimo en el momento de su constitución de 1.500 millones de pesetas. La diferencia respecto a los FIM es que su objeto único de inversión son los activos financieros a corto plazo, de elevada liquidez. Así, los FIAMM invierten en pagarés de empresa, Letras del Tesoro y activos con pacto de recompra. Son, por excelencia, la fórmula de ahorro a corto plazo y resultan los más beneficiados en una coyuntura de tipos de interés al alza. Su valor liquidativo es el menos volátil ante las fluctuaciones de los tipos de interés.
- IFIAM son fondos de dinero, como los FIAMM, pero que destinan más de un 5 por ciento de su cartera a activos denominados en moneda no euro.
- Fondtesoros: invierten la mayor parte de su patrimonio en Deuda Pública del Estado y de las autonomías. Pueden ser FIM o FIAMM, dependiendo de si la inversión se realiza en activos a largo o corto plazo. Como su nombre indica, están capitaneados por el Tesoro, que acuerda con las diferentes gestoras la comercialización de esta marca de productos. Pero se debe tener claro que no aseguran una rentabilidad ni se encuentran garantizados por el Tesoro. Al igual que los FIM de renta fija, su rentabilidad estará en función de la evolución de los tipos de interés del mercado, por lo que en situaciones de subida de tipos, como la sucedida en 1994, pueden soportar pérdidas de forma transitoria.
- Fondos Principales y Subordinados:
la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Dirección General del Tesoro han dado el visto bueno a tres nuevas categorías de fondos de inversión: los FIMP, FIMS y los FIMF.
- Los FIMP o fondos de inversión mobiliaria principales son instituciones de inversión colectiva cuyos partícipes sólo pueden ser otros fondos de inversión (los FIM subordinados). El patrimonio de los fondos principales se destina a la adquisición de activos de renta fija o variable, nacional o internacional.
- Los FIMS o fondos de inversión mobiliaria subordinados son instituciones de inversión colectiva cuyo patrimonio se destina a la compra de participaciones de los fondos principales (FIMP).
- Los FIMF o fondos de fondos se caracterizan por invertir la mayor parte de su patrimonio en otras instituciones de inversión colectiva. Estas pueden ser nacionales o extranjeras.
Pero al margen de esta clasificación ortodoxa, hay productos capaces de atender los gustos más variopintos, aunque siempre enmarcados dentro de las familias antes descritas. Existen los denominados fondos "verdes", que invierten en empresas ecológicas, fondos especializados en sectores concretos o en zonas geográficas determinadas, y otros que dirigen sus ahorros a los mercados de todo el mundo, desde los más exóticos hasta los financieramente más desarrollados. El límite sólo está en la imaginación de las gestoras.
La elección de un tipo de fondo u otro, o de la cartera de fondos de un inversor, dependerá básicamente del perfil de riesgo del mismo y del horizonte temporal de su inversión. En cualquier caso, los fondos permiten una gran flexibilidad a la hora de realizar combinaciones, ya que el importe mínimo de las participaciones suele ser bastante reducido y permite formar carteras o cestas de fondos que se ajusten a la medida de las necesidades y características de cada inversor. Lo ideal, además, es precisamente invertir en una cesta de fondos bien diversificada, con productos de diversas categorías, en vez de apostar por un único producto en exclusiva.
Tampoco hay que olvidar los fondos extranjeros y Sicav. Son instituciones de inversión colectiva domiciliados fuera de España, normalmente en Luxemburgo. La cartera de estos productos, al igual que la de los fondos nacionales, se invierte en activos de renta fija a largo o corto plazo y renta variable de emisores internacionales.
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