carloscano

Carlos Cano ha muerto. Ha muerto un poeta, un compositor, un cantante. Una voz, un sentimiento. Una parte de la ultima historia de Andalucía. Un esfuerzo estético e intelectual por poner Andalucía sobre sus pies.

Carlos Cano puso letra y música a nuestros deseos y a nuestras decepciones y frustraciones nacionales: ¿quien no recuerda la Murga de los currelantes, o La estrella perdida?. Fue y se reivindicó pueblo vivo en La morralla. Aun vemos aquellos frigoríficos volando contra la reconversión naval o las pelotas de Puerto Real o nos asombramos de cómo se puede resumir en sólo dos palabras un tiempo, un engaño, una degeneración: ¡Felipe, colocano!... Recuperó y dignificó la copla andaluza y con ella nuestra memoria. Nos reunió de nuevo con nuestro pasado andalusí en Crónicas granadinas ("nº 1 en Irán en 1978", como decía, con presunta sorna, cierta prensa española de la época), se creció en portavoz de Al-Mutamid diciendo adiós a Sevilla o desvelando nuestras clandestinas persistencias moriscas en La Contraviesa. Nos hizo mirar a Portugal con Maria la portuguesa; nos mostró nuestra unión con Cuba y el Caribe en las Habaneras de Cádiz; nos hizo vibrar de solidaridad con la Argentina doliente y rebelde con aquel inolvidable Tango de las Madres Locas... Siempre andaluz y por eso, siempre también, universal; solidario con los niños saharauis. Mestizo...
Su arte construyo melodías llenas de ternura para nuestros amores y querencias intimas. Sus canciones fueron fondo musical de nuestras vidas. Su música llevaba consigo perfumes románticos de noches de primavera en el Albayzin y recuerdos envueltos en brisa marina de La Caleta gaditana; desprendía calores y sudores jornaleros de la Campiña; olores serranos de la Alpujarra y nostalgias desde la emigración... Decenas de pequeñas obras maestras que fueron concitando paso a paso una unanimidad de respeto, cariño e identificación popular con este granadino serio, tímido; emigrante por Europa; antifranquista; comprometido contra la celebración españolista y xenófoba de la Toma... Un andaluz orgulloso que, a través de su obra, fue siempre difundiendo por la vía de los hechos y las palabras otra imagen de Andalucía, bien diferente al estereotipo y al tópico.
Todos sentimos hoy su carencia; todos nos sentimos tristes y sabemos que según pase el tiempo su falta se hará aún más dolorosa. Que echaremos de menos su dignidad hecha arte.
Pero siempre nos quedará su música y sus letras. Siempre le tendremos al lado. Y siempre le recordaremos. Cada vez que le escuchemos; cada vez que entonemos esa canción que su genio creador, su rabia y su esperanza, convirtieron casi en nuestro segundo Himno nacional.
Carlos Cano, hasta siempre, compañero.
 
De Ronda vengo,
 lo mío buscando,
la flor del pueblo,
la flor de mayo.
Verde, blanca
y verde
 
Ay que bonica,
verla en el aire,
quitando penas,
quitando hambre.
Verde, blanca
y verde
 
Amo mi tierra,
lucho por ella.
Mi esperanza
es su bandera:
Verde y blanca
y verde.
Verde y blanca
y verde
 
Que alegres cantan
las golondrinas;
tierra sin amos,
tierra de espigas.
Verde y blanca
y verde
 
Como relucen
las amapolas
de Andalucía
trabajadora.
Verde y blanca
y verde.-

Es poco razonable pensar en escribir sobre Carlos Cano. No saldría nada que valiese la pena.
Me hizo creer que como era inmortal y había salido bien de su primer aneurisma - y en tierra extraña - este nuevo percance lo superaría también.  Y que hasta le sería más fácil porque no entrarían por las ventanas aires del Central Park, ni sus ardillas querrían comerle el corazón ni tendría que engañarlas enseñándoles una acerola. El aire de la Sierra Nevada -  a la vuelta de Nueva York pidió sentarse cerca de una ventanilla que le posibilitase verla pronto - le sellaría las arterias y los médicos judíos de los Reyes de la Alhambra vendrían desde la Garnatha Alyehu y estarían a su vera llevándole la mano a los cirujanos.
Porque, claro, la campana de la Vela, le decía con tañido cristiano, hasta su cama del hospital granadino, que llegaba la noche, mientras desde el minarete de San Nicolás, la salmodia secreta de un almuecín volvía a oírse - basta con prestarle atención - como cada tarde. Presencias y sonidos entrañables para acunar al hijo debilitado y amparar su mejoría.

Sin embargo como solo era inmortal por su música y por sus convicciones, Carlos Cano, seguramente tan sorprendido como nosotros, ha abandonado su cuerpo, y seguramente montado en un borriquillo albaicinero - que otra cosa no necesitaría - se ha ido hacia la gloria. Diamantino, con su cachucha de temporero andaluz le habrá estirado la mano callosa y le habrá dicho : «Has llegado una mijita temprano. Así que mientras se organiza el carnaval con el que quieren recibirte los gaditanos - que está el Beni alborotao - ven que te llevo a conocer el Río Grande de aquí»

Nos lega - a los andaluces - su obra.
En ella podremos recordar que la verde, blanca y verde fue y debe volver a ser una seña - y no un  señuelo - de identidad. Que Sevilla y Granada se pueden juntar para cantarle unas habaneras a Cái (porque es La Habana con mas salero) y que la copla andaluza - que no es canción - " se mece de la ternura a la ironía, de la majestad a la malicia, de la Historia al pregón, de la rebeldía al carnaval, del llanto a la meloja". Y está inscrita en nuestros genes.
Y como músico universal descendiente de Zyryab y de Paco Ibáñez - y de Jacques Brel - y emigrante de ida y vuelta, nos deja la armonía de un sonido de fuente cantarina a la sombra de un ciprés del paseo al que ahora irá con más frecuencia. Y  chuflillas irreverentes y sonidos morunos - kalam - y qasidas . Y a un Lorca a su manera.
Me he quedado sin conocerlo. Quizás nos fuimos muy temprano del Pilar del Toro aquella tarde en que Julia y yo - y la buena compaña - intuimos que debía de estar al llegar.
Una portuguesa cantará esta noche un fado  triste de vinho verde y los de su generación envejeceremos un poco más. 
Carlos Cano, el que era inmortal, se ha ido antes de lo que debía.
Será que en las alacenas de la gloria, alguna monja celestial necesitaba un cantor para recuperar, con su gracia, el don del almíbar. Para los pestiños de esta Navidad, claro.

Claudio Sillero

Homenaje a Carlos Cano en el día de su muerte.

Hoy ha muerto  Carlos Cano
gran corazón andalúz
esta mañana temprano
tuvo un revés su salúd

Y se ha llevado la vida
de este cantautor humano
tus canciones Carlos Cano
seguirán por siempre vivas.

Andaluz de pura cepa
nacido en Andalucía
todo el mundo te quería
y tu recuerdo respeta

Ha sido grande la sorpresa
tu muerte tan repentina
a esta hora matutina
cuando el día se despierta

Y esta noticia tan cierta
que al andalúz conmovía
pensando en tu mejoría,
y con la muerte tan cerca.

Pensando en que dejarías
esa unidad que tenías
sumido en honda tristeza
y te cogió por sorpresa
la muerte, al nacer el día.

Tu espíritu de grandeza
derramaste por el mundo
y un sentimiento profundo
tu muerte al mundo deja.

Adiós corazón y arte
adiós, humildad y nobleza
tu recuerdo en todas partes
en el corazón nos deja.

Dolores Agüero

Otros enlaces

http://leo.worldonline.es/amarinos/carloscano/index.htm

http://www.antonioburgos.com/enlaces/varios/cano.html

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