Es nuestra intención ofrecer el mejor tratamiento dental y personal a sus hijos. A veces este propósito es muy difícil de conseguir por la falta de cooperación de los niños. Entre los comportamientos que interfieren con un tratamiento dental de calidad encontramos hiperactividad, movimientos, resistencia física, agresividad, no abrir la boca o no mantenerla abierta el tiempo suficiente, gritos, pataleos, etc.
El llanto es una forma natural de liberar su ansiedad y sus miedos. En nuestra clínica recurrimos al cariño y a la paciencia, a la amabilidad y a la compresión.
En odontopediatria se usan de forma tradicional técnicas de manejo de la conducta para guiar a nuestros niños a través del tratamiento dental.
· Demuestra haz: Al niño se le dice que vamos a hacer, se le enseña (por ejemplo sobre el dedo) y se hace.
· Refuerzo positivo: A través de halagos, abrazos, premios, etc.
· Control de voz: Al cambiar el tono o volumen de voz el dentista persigue interrumpir un comportamiento no colaborador.
· Restricción física: Para evitar movimientos no deseados que pueden dañar al propio niño. Generalmente los padres colaboran en esta técnica.
Asimismo y con la excepción de la primera visita o en circunstancias especiales a discutir previamente con los padres los niños ENTRAN SOLOS.
Las asistentes dentales os dirán cuando podéis entrar o mirar. De este modo os aseguramos que su ansiedad es menor (a excepción de los menores de 3 años y en circunstancias especiales) y su colaboración es mayor, con lo que el tratamiento es llevado a cabo con mayor facilidad y en menor tiempo. Por tanto, se trata del bien de vuestros hijos.
Finalmente, la comunicación con los padres es importante y vital pero quizá no en todas vuestras visitas sea posible que la Dra. hable personalmente con vosotros. El personal de la clínica, especialmente cualificado para el trato infantil, os explicará en estos casos lo acontecido y las instrucciones a seguir.