Monográficos - Jaén senderismo Cazorla

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Historia del Himno a Jaén

Nuestro Himno a Jaén es la unión de la casualidad por la que en este Jaén nuestro fueron a coincidir dos personajes como D. Emilio Cebrián Ruiz y D. Federico de Mendizábal, uno, el músico, fruto de haber ganado unas oposiciones a director de nuestra Banda Municipal en el año 1932, el otro, el poeta, tras unas traslado como funcionario de la Delegación de Hacienda en el año 1926.


Gran conocedor de estos dos personajes fue el Concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Jaén D. Vicente González, que una tarde en el estanco de la Plaza San Francisco coincidiendo allí los tres, el concejal aprovecha la oportunidad para presentar a ambos, de este encuentro fortuito nació una amistad que ellos se encargaron de seguir cultivando día a día, de hecho son muchísimas las composiciones que tienen como denominador común: música de D. Emilio Cebrián, letra de D. Federico de Mendizábal.


Llegando la fecha de la Feria de San Lucas, en el Jaén de aquel entonces, se anuncia un excelente programa de festejos, dentro del cual se engloba la denominada "Fiesta de la Belleza" en honor de la mujer de Jaén. El 6 de Octubre de 1932, domingo para mas señas, cuando hubo terminado el concierto dominical que interpretaba nuestra Banda Municipal en la Plaza de Santa María, se juntaron nuestros dos amigos en un paseo por la calle Maestra, que era por aquellas épocas el centro de los encuentros de nuestra sociedad jaenera, y en la conversación que fueron fraguando un canto para ensalzar a la mujer jaenera, la belleza de sus paisajes... en definitiva un Canto a Jaén, pues se pusieron raudos y veloces manos a la obra, en la casa de D. Emilio Cebrián, que vivía en la calle Martínez Molina muy cerca de la calle Maestra, y mientras el músico sentado delante del piano le fluían de entre los dedos la melodía, el poeta iba ajustando una letra a los compases hasta llegar a tener terminada una obra de entrañable valor para los jaeneros. Fueron unas horas de intenso trabajo, recordemos que empezaron el finalizar el concierto de la Banda Municipal, es decir, al mediodía, y terminaron sobre las 4,30 horas de la tarde, en un principio le pusieron como título "Canto a Jaén".


Días más tardes, el 19 de Octubre de 1932, estrenaba la Banda Municipal durante un concierto en el Teatro Cervantes (hoy desaparecido) esta composición, fue tan grande la aceptación por parte del público que tuvieron que repetirla allí mismo cuatro veces y al final en multitudinaria manifestación que llevó en hombros a nuestros dos ilustres personajes hasta la Plaza Santa María, hubo que repetirlo una vez más. Tres días después, el 22 de Octubre de 1932, con motivo de un acto musical celebrado en la Plaza de Toros, en el que intervinieron los coros y rondallas de la Sociedad de Amigos del Arte, la Banda Municipal de Jaén y la Coral Tuccitana de Martos, bajo la dirección de Manuel Escabias, volvió a interpretarse. Y ahora, con tan profuso refuerzo de músicos y voces el Canto a Jaén causó tal impacto, que de nuevo se hizo obligada la repetición que tuvo lugar aquella misma noche, en un concierto ofrecido en la Plaza de Santa María. Vista la aceptación popular del Canto, el 24 de Octubre de 1932 el Ayuntamiento, al que se le había ofrecido la partitura, la aceptó. Se editó un cuaderno con la partitura, por la casa Ordorika, de Bilbao y se grabó en disco por la Masa Coral de Madrid. Y por acuerdo corporativo municipal de 31 de Mayo de 1935, se elevó a la categoría de "Himno Oficial" de la ciudad. Hoy su partitura original se guarda en lugar de honor del Palacio Municipal. El "Himno a Jaén" se hizo obra obligada en los acontecimientos y solemnidades de la ciudad. La inclusión de sus notas como contrapunto de la parte final de la popular marcha "Nuestro Padre Jesús" estrenada en 1935, contribuyó aún más a su divulgación. Desgraciadamente, una serie de acontecimientos encadenados fueron apagando sus ecos, la marcha de Federico de Mendizábal de Jaén por motivos profesionales en 1935, la inesperada y trágica muestro del maestro


Emilio Cebrián en 1943, fueron motivaciones que no contribuyeron precisamente a la mayor difusión del "Himno a Jaén". A lo largo de los años cuarenta y cincuenta, sólo se podía escuchar a través de las emisiones de Radio Jaén, que lo utilizó frecuentemente como sintonía, o en la música ambiental del Concurso Hípico, donde era pieza obligada. Pero era una audición desvaída, típica de aquellos discos de pizarra, en los que los ruidos se sobreponían a los sonidos. Las agrupaciones de Coros y Danzas también lo solían cantar. Pero la verdad es que no había conciencia colectiva de su significación. Así llegó a nuestros días. Una intensa campaña de divulgación propiciada por la Asociación Lola Torres, una excelente versión para coro, arreglada por el maestro D. José Sapena Matarredona (1908-1987) para el Orfeón Santo Reino y su contínua interpretación por la Banda Municipal, han devuelto a la ciudad el orgullo de contar con un Himno excepcional.