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Las personas
con discapacidad tienen un problema físico o sensorial que
les impide realizar con normalidad las tareas habituales del ámbito
universitario (apuntes, trabajos, exámenes); por ello deberían
existir pautas y alternativas para equiparar a la persona discapacitada
con la que no lo es. Dichas pautas podrían ser las siguientes:
Saber si en su clase
hay alguna persona con discapacidad (ficha del alumno o en observaciones).
Informar a la persona
con discapacidad acerca del servicio de Ergonomía de la Universidad
para ponerle al corriente de las ayudas de que dispone (esto se
haría antes del primer mes).
Tener una entrevista
con el discapacitado para saber cómo se organiza y cual es
su realidad física para darle los apoyos necesarios.
Con apoyo técnico
del Servicio de Ergonomía de la propia Universidad o del
nivel que corresponda, averiguar cual es la mejor forma de evaluación
para el alumno.
La discapacidad sensorial
(auditiva y visual) tiene una naturaleza diferente, hecho que debe
ser comprendido: Se debe hacer un esfuerzo y si, por ejemplo, se
pone un vídeo en clase y no tiene subtítulos, elaborar
primero un esquema para ayudarles.
En una clase a la que
asiste un discapacitado auditivo o varios, tendría que haber
un intérprete de lenguaje de signos o la tecnología
adecuada para salvar la dificultad del alumno.
Cuando se realicen
actividades de tipo visual y exista un inverente, será precisa
la presencia de un compañero o profesional que le describa
dicha actividad.
Divulgar las dificultades
y animar los causes de integración que tiene una persona
con discapacidad, (a través de ejemplos, dinámicas,
películas, charlas, comentarios en clase, etc.)
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