2003
| TEXAS TERRI + THE LORDS OF ALTAMONT + MOTOCHRIST Sala Stereo (Alicante) |
| FESTIVAL SERIE Z 2003 Feria de Muestras IFECA, Jerez de la Frontera (Cádiz) |
| LORCA ROCK FESTIVAL 2003 Huerto de la Rueda, Lorca (Murcia) |
| SUPERSUCKERS Sala Stereo (Alicante) |
| YES Patio del C.C. Conde Duque (Madrid) |
| POISON IDEA + ZINC Sala Gruta ´77 (Madrid) |
TEXAS TERRI + THE LORDS OF ALTAMONT + MOTOCHRIST
Martes 2 de septiembre de 2003, Sala Stereo (Alicante)
No
me había quedado yo muy satisfecho con perderme las actuaciones de Motochrist
y The Lords Of Altamont y ver sólo parcialmente la de TxT en el Serie Z, y
aprovechando que casualmente se dejaban caer por la alicantina sala Stereo en
su trayecto hacia Barna yo también hice lo propio, a pesar del día en cuestión
(y de que la resaca festivalera aún estaba causando estragos).
Danny Nordahl (New York Loose, Faster Pussycat, Stiv Bators, The Throbs) y sus Motochrist fueron los primeros en aparecer en escena con su mezcla de punk y sleazy angelino de segunda fila. El cantante/bajista, una especie de aborto híbrido entre Joey Ramone y Duff McKagan, no paró de bromear con su fama (¿pero qué fama?) y con la farla (pesao el tío), lo cual llegó a resultar cansino y hasta penoso. Acabaron su corta actuación con la ramoniana “Too Tough To Die”, lo más agradecido de un repertorio en el que constatamos aquello de “mucho ruido y pocas nueces”. A seguir en el ghetto.
The
Lords Of Altamont
venían a presentarnos su rock salvaje y garajero a golpe
de hammond impreso en ese interesante debut llamado “To Hell with The Lords
Of Atamont”, y la verdad es que nos convencieron. Puesta en escena bestial
(casi desmontan el tinglao), mucha imagen (ese batería a lo Halford, tocando
incluso de pie!) y mucha caña sin tregua. Acabaron desmontando la batería en
el diminuto escenario de la Stereo e incluso uno de las primeras filas se
encaramó en lo alto a tocar las teclas, para cachondeo del respetable. Grata
sorpresa, si tenéis ocasión de verlos o de echaros al oído su disco no la
perdáis, seguro que no os defraudan.
Texas
Terri
por su parte, acompañada nuevamente de T-Ray Love al bajo y del
guitarra y batería de Motochrist, estuvo bastante más fría y comedida que
en el Z (no se despojó ni del sostén, para lo que es ella), e incluso replicó
a un fan un tocamiento con un seco y enfadado “mira pero no toca, puta
madre!”, con el descojono consiguiente del personal. El repertorio fue
el mismo que en Jerez (con tres días de intervalo era de esperar), desde los
temas nuevos hasta los covers, y la sensación final que me queda tras verla
dos días consecutivos es que sigue siendo una mala copia de WOW, sin el
glamour y la potencia vocal y visceral de la difunta ex de Lemmy, y me temo
que ese es un lastre que le va a acompañar para el resto de sus días (a
menos que se quite esas dichosas tiritas). De momento me seguiré recreando
con mis discos de Girlschool y Plasmatics hasta nueva orden.
Texto: Bubba
FESTIVAL
SERIE Z
Jueves
28, viernes 29 y
sábado 30 de
agosto de 2003, Feria de Muestras IFECA, Jerez
de la Frontera (Cádiz)
Jueves 28
Tras
serios debates internos de si aprovechar las vacaciones para asistir cómodamente
a la cita anual en Jerez con lo mejor del rockerío internacional o si de
emplearlas para cosas más provechosas, finalmente optamos por lo primero
(menuda elección) y a media tarde del jueves nos plantábamos en el lujoso
Trip Jerez para asentar nuestra trinchera (no más ‘zonas de acampada’,
por favor).
Entre
el cansancio del viaje y la ya tardía llegada de por sí, Commando 9MM,
Rock-A-Hulas, Motochrist y The Lords Of Altamont nos
pasaron desapercibidos (de los dos últimos hablaremos más tarde), siendo la
escandalosa
Texas Terri
la encargada de darnos la bienvenida al show.
Según nos aproximábamos
al IFECA (recinto donde se celebra el evento, a 15 minutos a pie de nuestro
hospedaje) ya íbamos escuchando a la doble T hacer gala de sus histéricos
berridos. Lamentablemente, tras el canjeo de entradas por pulseras, el escaneo
de rigor del recinto una vez dentro y el posicionarnos debidamente la Texas
Terri Band se adentraba en la recta final de su repertorio, concretamente con
el ya clásico “Sonic Reducer” de los Dead Boys del inimitable Stiv
Bators y el mítico “I Wanna Be Your Dog” de los Stooges, que
hicieron las delicias del respetable. En cuanto a la frontwoman decir que
sigue con su cuelgue habitual, finiquitando con el torso desnudo (y enseñándonos
las posaderas de postre) y haciendo gala de esas tiritas en los pezones al más
puro estilo Wendy O Williams (qué más quisiera ella). Después de su actuación
la pudimos ver campando a sus anchas por el recinto y haciéndose fotos con
todo hijo de vecino (yo hasta me tropecé con ella). Por cierto, digan lo que
digan sigo pensando que ahí dentro hay un tío.
En
cuanto a The Wildhearts no sé si alguien los vio, pero el que
suscribe desde luego no, y los Georgia Satellites se retrasaron un poco
(salieron al día siguiente), así que más que consultar el programa parecía
que estabas haciendo un crucigrama. En ese sentido sí que hay que pegar un
buen toque a la organización, eso de ir a ver si finalmente viene tu grupo
está bastante mal (personalmente eché de menos a Warrior Soul, otros
‘caídos en combate’).
El
country-rocker
Jason Ringenberg
venía sin sus Scorchers a presentarnos
su reciente trabajo “All Over Creation”, y al final fue de todo un poco
pero un tanto deslucido (según la opinión mayoritaria se echó de menos a su
clásica banda secundándole). Aun así, y a pesar de no ser devoto del
country precisamente, encontré el show entretenido, con esos “ioleré-i-u”
tan carismáticos y esos alegres ritmos de viejo vaquero. En síntesis, un
concierto en el que las tablas del frontman lo salvaron de la quema.
Pero
la nota surrealista de la jornada venía sin duda de la mano de los japoneses
Thee
Michelle Gun Elephant, tanto por su procedencia como por encabezar una de
las jornadas (¿por qué no estaban ahí Hellacopters, por ejemplo?). El grado
de surrealismo se incrementó al ver a los cuatro músicos de Tokio trajeados
para la ocasión, guitarras en ristre e incluso alguna cresta (ese batería!),
con el respetable intercambiándose miradas de incertidumbre y estupefacción.
Eso sí, una vez sonó el primer acorde las miradas desaparecieron como por
arte de magia y no quedó otra que disfrutar de esa mezcla explosiva de punk
garajero musicalmente incorrecto y tremendamente preciso. Al final de su
actuación caras de sorpresa y satisfacción, aunque personalmente siga sin
cuadrarme que exista una tradición punk nipona.
Texto: Bubba
Viernes 29
¿Existe
el amor a primera vista?. Debe existir, porque me enamoré del cartel del
Festival Serie Z nada mas verlo. Y es que a veces no se trata de ver a tal o
cual banda, de hecho hay muchas bandas a las que les tengo más ganas que a
estas que tocaron en Jerez, pero se trata de aprovechar el momento, del ahora
o nunca y ahí, el Serie Z daba en el clavo. ¿Quién iba a pensar que después
de casi toda una vida íbamos a volver a ver a Twisted Sister sobre un
escenario?, ¿y a Junkyard o Georgia Satellites?. Ni en los mejores sueños o
masturbaciones mentales hubiera llegado yo a elaborar un cartel como este.
Cuando la mayoría de festivales tira al “sota, caballo y rey”, en Jerez
íbamos a tener la oportunidad, única, de disfrutar de bandas que hasta hace
un par de meses ni siquiera existían y que al día de hoy ya han dejado de
existir. Que alguien, en este país, se atreva a traer este “material”, o
está loco, o es un genio con las pelotas más grandes que el ego de Blackmore.
Pero
no todo iba a ser bueno. No bastan los huevos para hacer las cosas bien. Hay
también que tener profesionalidad y sobre todo capacidad. Que tu boca no te
meta donde no puedan sacarte tus piernas. Si la parte “artística” del
festival era una maravilla, la parte “organizativa” fue un caos y de los
gordos. Se anunció a bombo y platillo una “zona de acampada” (¿?)
decente cuando aquello fue algo más parecido a un campo de concentración
nazi. Las personas de la organización necesitaban el libro gordo de Petete
hasta para responder a unas “buenas tardes”, y lo peor de todo, no
se puede hacer un festival donde se caigan tantas bandas y haya tantos cambios
de “última hora”. Hay gente que paga, y mucho, para ver a un determinado
grupo, que se traslada bastantes kilómetros, y es triste que luego se
encuentre con que este grupo ha “desaparecido” de la programación. Mal
vamos si estos “pequeños” detalles no se solucionan con tiempo. Que la
policía no es tonta ni todo el monte es orégano.
El viernes día 29 estaba “clavao” como un reloj a las 16:00 horas en la puerta del recinto IFECA de Jerez. Del cartel que anunciaba a Bummer, Sin City Six, Leadfoot, Rock City Angels, Warrior Soul, Georgia Satellites, Junkyard, The Quireboys y Twisted Sister, se cayeron Leadfoot, una pena porque tenía muchísimas ganas de verlos, Rock City Angels, y esto sí que fue frustrante, ya que era una oportunidad única de ver a esta banda maldita pero cuentan las habladurías que el cantante se largó con la pasta, y Warrior Soul. Y se reubicó a última hora a los japoneses The Savoy Truffle, lo cual fue toda una bendición para las orejas como se verá mas adelante. Así que ante tal desolador panorama de caídas y movimientos pendulares sólo me quedó, previo trámite de conseguir mis entradas en taquilla, ya pagadas vía fax, con su desorden organizativo habitual, meterme para dentro a tomar el sol y una cervecita mientras salían a escena los primeros valientes.
Puedo
aseguraros que el jodido sol pegaba de lo lindo y que aquel escenario debía
ser un auténtico horno para rockeros. Las pocas personas, que no llegaríamos
ni a 30, que nos metíamos en el único resquicio de sombra que había,
gozamos, y digo bien, gozamos de una actuación que fue toda una patada en la
cara. Al grito de “caralho” (en gallego, como más tarde me desveló
uno de sus guitarristas) comenzaban
Bummer
a patear culos a base de
buen hacer. Con un buen sonido y mucha marcha, en poco más de media hora
demostraron que el rock se lleva dentro y que es capaz de vencer a los
elementos más adversos. Tocaban para 30 a pleno sol y parecía que estaban
reventando el Marquee. Yo no había oído nada de ellos con anterioridad, me
presentaba virgen, y ahora ando como loco detrás de su último disco
“Vintage rock”. Impagable la colaboración del bueno de Kike Turmix.
Tenía
muchas expectativas con
Sin City Six. Siempre me gustaron Pleasure
Fuckers y quería ver cómo se desenvolvía la banda en esta nueva, y
diferente, propuesta. He de reconocer que si ya tenía admiración por estos
tipos, especialmente por Norah, que dio toda una lección de lo que es tener
presencia sobre un escenario, ahora tengo mucho más. El nuevo cantante, que
ha entrado en la banda tras la triste desaparición de Lee Robinson, Rusell
Conway se dejó el pellejo literalmente. No sé cómo este hombre aguantó lo
que aguantó moviéndose a esa velocidad y cantando con esa rabia, embutido en
esa chaqueta de cuero a más de 40 grados. En media hora, -¿para cuándo más
tiempo a todos los grupos?-, dieron un repaso a su ultimo disco, “Home of
the brave”. Con un buen sonido, algo guarrón pero que dotaba de más fuerza
a las coplas, y mucha caña dejaron preparado al personal, todavía escaso,
para lo que se nos venía encima.
Los
parones entre grupo y grupo vienen bien como descanso, para comentar la jugada
y para avituallarse de provisiones. Aunque mejor dejar correr el tema de los
precios de la bebida, que por lo menos estaba fresquita.
Como
dije antes, Leadfoot, la banda que tendría que tocar a continuación,
había sido cambiada por los japoneses
Savoy Truffle, y aunque al
principio me contrarió bastante, he de reconocer seguro que salimos ganando.
Si no les ves los ojos rasgados jurarías que son del sur de los Estados
Unidos sin dudarlo. Lynyrd Skynyrd, Black Oak Arkansas, Blackfoot o The Black
Crowes, estos nipones no hubieran desentonado con ninguna de estas bandas y es
que su nivel es de primera división. Si hubieran tocado más y con mejor
sonido hubieran sido la revelación del festival, pero la maldita tontería de
limitar el tiempo de las primeras bandas a media hora hizo que su actuación
quedara a medias. ¿No iban a tocar 9 bandas y luego se quedó en 7?, ¿entonces
por qué no alargar el tiempo a todos los grupos?. Misterios de la naturaleza.
Por cierto, el encargado de echarlos de allí fue el “ilustre” Don
Mariskal Romero, que estuvo de semi-presentador del evento, aunque poco más
se le vio el pelo. Yo fui uno de los afortunados que pudo estrecharle la
mano. Lástima que no me hiciera una foto. Engendros como éste deberían
jubilarse o dedicarse a seguir promocionando a perlas como Amset y derivados y
dejar a las personas de buen gusto en paz.
Pero
volvamos a nuestros queridos japoneses. La banda formada por cantante, bajo,
guitarra, batería y percusión nos dejó maravillados a los allí presentes.
Desarrollos largos, con mucho protagonismo de la guitarra, una voz prodigiosa
y el color que dota la percusión me encandilaron desde las primeras notas.
Puedo aseguraros que las camisetas de la banda desaparecieron, literalmente,
cinco minutos después de su actuación. Luego tuve la oportunidad de hacerles
una entrevista pero desgraciadamente ni yo entiendo el japonés ni ellos mí
ingles “nivel borracho”, no obstante creo que si entendieron el “I
love you” que les solté arrodillado en señal de agradecimiento. Y es
que lo poco que les dejaron ofrecernos fue de lo más intenso que nunca haya
visto sobre un escenario.
La
excitación crecía por momentos. Aunque ya sabíamos que no íbamos a ver una
reunión en toda regla de
The Georgia Satellites, y bien que jodió
eso, sí íbamos a tener delante nuestro a Dan Baird. Quizás pueda parecer
exagerado pero, para mí, este señor se encuentra al mismo nivel que Mick
Jagger, Angus Young o el mismísimo Jimi Hendrix. Teníamos delante a toda una
institución del Rock and roll . Gracias a dios el sol se ocultaba ya en Jerez
tiñendo la tarde de un color gris... ¿o serían las copas?. Como os digo no
estaban los “Satellites” originales al completo, pero allí estaba el
gordo de Ken McMahan de The Dusters ordeñando su guitarra y de qué manera
para paliar las posibles faltas.
Hay
una cosa que me gusta mucho de este festival y es la cercanía que se tiene
con respecto a los músicos. Es, por decirlo de alguna manera, una sala al
aire libre, un pequeño garito de verano donde compartir unas buenas noches de
rock and roll. Y que a escasos metros de mí se encuentre Dan Baird me hace
ponerme como una groupie histérica, me pone cachondo vamos. Qué maravilla
salía de aquella vieja telecaster, un clásico detrás de otro, “Don´t
Pass Me By”, “Nights Of Mistery” o la maravilla sonora que es
“Keep Your Hands To Yourself”, donde la voz de Dan alcanzaba cotas
de auténtico éxtasis, ¿o era yo el que lo alcanzaba?
Siempre he dicho que no hay nada más jodido que intentar explicar la música, el sentimiento que ella provoca con palabras, y es que se hace difícil, muy difícil, racionalizar algo tan irracional como lo que sentimos el par de miles de personas que vimos a The Georgia Satellites, y es que Dan Baird vive cada nota, borda cada segundo como si fuera el último de su vida. Sólo había que ver su cara para darse cuenta de que amaba lo que estaba haciendo, ninguna pose, ningún efecto de cara a la galería que nos distrajera de lo que estábamos oyendo. Con la mayor naturalidad del mundo, con la habilidad del prestidigitador y con la maestría que sólo tienen los elegidos fue capaz de llevarnos al paraíso. Estábamos a mitad de camino y aquello ya había valido la pena.
Texto: Perico Salinas (Pears)
Foto:
Starbreaker
No
podía faltar a mi cita con tierras jerezanas para disfrutar del Z, porque
para mi y para muchos que peregrinan a deleitarse en tan magno evento no es un
simple festival más. Allí se vive el Rock sin artificios y con muchas ganas,
aunque personajes vestidos/as para la ocasión y personajillos/as, hay como en
todo gran evento.
Lo
malo de todo es que no pude asistir a los tres días, pero más vale algo que
nada. Así que al mediodía huíamos despavoridos de la capital almeriense y
de su ruidosa y bulliciosa feria del mediodía. Costumbre “importada” de
las ferias de Sevilla y Málaga que ha servidor cada año que pasa le da más
asco, con música de usar y tirar y sevillanas metidas con calzador (¿dónde
está el folclore típico de la tierra?), y donde se mira con gracia que la
gente se emborrache en estas fechas, ¡menuda hipocresía!. Bueno no sigamos
contando cosas de los festejos que me pierdo...
Largo camino que atravesamos para llegar a Jerez y cuando nos acercábamos a las inmediaciones del recinto empezaban a sonar Dan Baird y sus muchachos. Pero no pude meterme aún a ver la actuación porque la taquilla de las acreditaciones estaba en la parte opuesta de la entrada principal. Damos la vuelta y solicitamos nuestra pulserilla blanca de acreditados y además de eso nos dan un (“cencerro”) pase de fotógrafo, ¡estupendo!
Ya
con mi pulsera de acreditado podía pasar directamente al backstage, pero como
iba con un amigo (Pedro) y me apetece ver los conciertos como a uno
cualquiera, vuelta a dar el rodeo para entrar por la puerta principal. Nos
colocamos tras la mesa de mezclas y ya por fin vimos tranquilamente a “El
Corazón de Georgia Satellites”. Desde ese lugar el sonido llegaba demasiado
grave, pero pudimos disfrutar de Baird y su banda, no me alargo más en lo que
me pareció el concierto porque ya lo ha comentado antes el amigo Perico.
Tras los Satellites nos encontramos con los amigos y compañeros de la página, aunque a Bubba y sus dos acompañantes los había visto un día antes en una visita fugaz a Almería camino de la cita rockera. Saludos, abrazos, risas, información de lo acontecido el día anterior, risas, los grupos caídos de ayer y hoy, mosqueos, risas, Perico que saluda a su manera al Marisco , muchas más risas...vamos a pillar algo para no deshidratarnos...jejeje.
Los
siguientes en actuar tenían que ser Quireboys, pero los camaradas nos avisan,
y nos cercioramos en una pequeña hoja con el cartel del día que hay en la
mesa de mezclas, que son los americanos
Junkyard
los siguientes. Grupo
que publicó su primer disco de título homónimo cuando el Hard Rock angelino
(Sleazy) estaba en todo lo suyo y que pasó desapercibido mereciéndose mucho
más de lo que cosecharon, al igual que Circus of Power, por ejemplo. Y es que
en esos días había saturación de grupos de ese estilo que surgieron como
chinches con el éxito de Guns´n´Roses. Recuerdo que cuando me pasaron nada
más publicarse en España su disco homónimo, “Junkyard” (1989), me dije:
"¡vaya, otro grupo más siguiendo la estela de Slash y los suyos!”,
pero no, tras unas cuantas escuchas estos tenían algo especial, además de
muy buenos temas, más mala leche, su sonido era más macarra y Punk. Tras
otro disco más de estudio decidieron separarse. Pero a partir del 2000
aparecen esporádicamente en directo (gira por Japón...). Gracias a la
actuación en el pasado festival de Speedbugy (con el batería de la formación
angelina, Pat Muzingo) se contactaba con la banda y se reunían de manera
especial para este evento y para tocar cuatro días antes en un show en
Hollywood.
¿Qué nos depararía un
grupo reunido para la ocasión y que no está rodado?... pues, aunque
parezca increíble, un fenomenal e histórico concierto, señoras y señores.
De verdad, desde el primer tema hasta el final hubo una unión grandiosa entre
el público y el quinteto, especialmente con el vocalista David Roach, ¡menudo
genio!. ¡Vaya personalidad!, comiéndose las tablas con su presencia, mirada,
movimientos sencillos y metiéndose al público en el bolsillo, sobre todo
cuando bajó al foso de fotógrafos durante “Bloozed” y encaró la canción
ante la locura de las primeras filas.
El
inicio fue devastador con tres piezas de su primer larga duración, “Life
sentence”, “Hot rod” y “Long way home” (sonando
esta muy a lo AC/DC) enlazadas una tras otra sin dar tregua.
Recuerdo a su “Sixes, sevens & nines” (1991) con “Misery loves company”, para volver al primer disco, que copó casi toda la actuación, con “Hollywood”. El cantante con una botella de vino bebiendo, cantando...aquello fue grandioso.
Tras
“Clean the dirt”, el momento emotivo de “Blooze” (con
botella en ristre) ya comentado antes. David presenta a la banda: de la vieja
guardia junto al vocalista están Chris Gates a la guitarra y con parecido al
Gordo de Ratos de Porao como comentamos Perico y yo, el baterista Patrick
Michael Muzingo, además del bajista Todd Muscat y el guitarrista Tim Mosher -
que ya estuvo con la formación durante tres años - (¿alguien echó de menos
a Brian Baker, desde hace ya tiempo con Bad Religion?), los dos, viejos amigos
del grupo. Ya no tienen las pintas que llevaban en sus primeros tiempos, y eso
qué más da, si se da un concierto tan grande como el que dieron.
Otro
detalle con el público cuando el grandote Gates fotografía a los allí
congregados. Continuando la fiesta entre los americanos y los presentes con “Simple
man” y sin parar unen a “Shot in the dark” con los
guitarristas al borde del escenario al comienzo.
Después
del sabor rockanrolero clásico de “Texas”, donde los guitarristas
se sientan en los “chivatos” sin parar de tocar, respiro con la baladilla “Hands
off” y recta final con descarga de adrenalina a borbotones con “Lost
in the city”, una versión del “Tush” de ZZ Top (¡sorpresón!)
y el desparrame con “Whole lotta Rosie” (el tema que más me gusta
de AC/DC), la gente cantando con todas sus fuerzas y volviéndose aquello en
un psiquiátrico.
Acababan
sobre las 22:30, cerca de una hora dando todo lo que tenían (que fue muchísimo)
y la gente correspondiéndoles fervorosamente.
Cuando surgieron a finales de los ´80 Quireboys uno ya estaba cansado de que vendieran a los grupos del Reino Unido como lo máximo. El grupo de Spike cosechó gran fama con su primer disco, “A bit of what you fancy” (1990), y luego se fueron diluyendo tras la edición de su segundo trabajo, a mi nunca me llegaron a calar, excepto alguna que otra copla, pero también hay que decir que por aquella época prefería mucho antes sonidos thrashicos, aunque no le hacía ascos a nada. De esta manera tenía algo de ganas de ver la vuelta a escena del “hijo bastardo” de Rod Stewart y su Rock and Roll, a ver si me convencían definitivamente.
Doce
temas interpretaron Spike (con su pañuelo en la cabeza y sus bamboleantes
movimientos), el guitarrista Guy y sus cuatro acompañantes, entre ellos el
batería Michael Lee (que hace poco había estado con Thin Lizzy – es un
decir, ¡morro tiene Sykes! – y que en su historial entre muchos otros ha
pasado por Little Angels, Page & Plant...) y la nueva incorporación a la
guitarra, Paul Guerin. Mezclaron canciones del nuevo disco de estudio, “This
is Rock´n´Roll”, con temas antiguos: “C´mon” (segunda en sonar
de su actuación), “Whippin´boy”, “Hey you”, “This
is Rock´n´Roll”, “There she goes again”, “Misled”,
“Tramps & thieves” y para el final los más conocidos viejos clásicos
de la banda, la preciosa balada “I don´t love you anymore”, y las
festivas y rockanroleras “7 O´clock” con armónica y “Sex
party”. Finalizando minutos antes de la media noche.
En
líneas generales el concierto estuvo bien, pero no terminaron de convencerme,
también hay que decir que durante unos cuantos temas no pude prestar atención
porque tuve problemas con el pase de fotógrafo que lamentablemente perdí,
aunque modestamente creo que salieron mejor las fotos entre el mogollón que
desde el foso. Ustedes dirán.
Este
año se puede decir que ha sido el año que he visto bastantes grupos que jamás
había pensado que llegase a ver, y menos en territorio hispano. ¡¿Twisted
Sister
en el Z?!, cuando me enteré de la noticia pensé que fuesen los
grupos que fuesen ya merecía la pena el desplazamiento para ver a los
neoyorkinos. Dicen que la gira que han hecho de reunión es para despedirse de su
público en condiciones, pero tras ver en el estado genial de forma en el que
están dudo de que tras la gira vuelvan a sus quehaceres de los últimos años
tras su separación.
Círculo
con logo del grupo (compuesto por cuatro trozos de las portadas de sus discos
más exitosos) en el centro del telón y la palabra Twisted a la izquierda del
redondel y Sister a la derecha (según mirábamos). Cerca de las 00:35 sonaba
como introducción “It´s a long way to the top” (AC/DC) y el primero en
salir es A.J. Pero que se coloca tras su batería, aclamado por el respetable
y es que había muchas ganas de ver a los americanos. Después de unos minutos
salen los cuerdas del grupo y se colocan de espaldas al público, se masticaba
en el ambiente que aquello iba a explotar de un momento a otro e iba a ser una
actuación para no olvidar jamás.
Presentación con inicio del
“What
you don´t know (sure can hurt you)” y..... “The kids are back”,
junto a “Stay hungry”.
Parecía que el tiempo no había pasado apenas,
mismas vestimentas, mismos maquillajes, estado perfecto y Dee Snider, me
atrevería a decir que está mejor que en el pasado, tanto de forma física
como cantando, era todo un torbellino, animando, vociferando, moviéndose de
un lado a otro... además, aquello sonaba atronador.
Nos comenta que iban a patear nuestros culos y del primer disco de larga duración cae “Destroyer”, con el bajista Mark “The Animal” Mendoza (el único que no lucía look como antaño) demostrándonos el porqué de su apodo, arreándole unos buenos castañazos al bajo con el puño. Con solo de guitarra a cargo de Jay Jay French y el bajista lanzando un grito gutural al final. Sin tregua a nuestros oídos despliegan “ Like a knife in the back” y que la gente demostraba o que estaban impactados por la caña y puesta en escena del grupo o que no conocían esta copla (me decanto por esto último), ya que alrededor nuestra e incluso en las primeras filas poco movimiento había. El voceras se retira en la parte instrumental del tema, como había hecho y haría en otras ocasiones, tras los amplificadores, ¿para tomar oxígeno?, a saber, pero fue todo un tornado durante el concierto.
Durante
“Under the blade” nos enseñan algo de coreografía ensayada y
Snider tira finalizando el pie de micro. El guitarrista espigado nos presenta
a su compañero Eddie “Fingers” Ojeda y comienza a charlar en castellano,
comentando que tenía familia en Asturias y Barcelona y que estaba orgulloso
de estar en España, además de decir que estaban presentado 10 shows en
Europa después de 16 años, ¡anda que no largaba y controlaba el joío!.
Se suceden sonando atronadoras “You can´t stop Rock´n´Roll”,
“I am (I´m me)” y “The fire still burns”.
Vuelta
a platicar Ojeda (había ya tomado carrerilla, jejeje).
En “Ride to live, live to ride”, servidor botando junto a Vicente (amigo de Bubba) y más subidón con “Shoot ´em down” (luciendo ya totalmente el vocalista una camiseta negra de rejillas sin mangas). ¿Había algún tema que sobrara o aburriese?......¡NINGUNO!. Unían la anterior a “We´re not gonna take it”, poniéndose todo el mundo a pegar botes, cosa que no habían hecho muchos anteriormente, ¿acaso sólo conocían esta?......¡apufff!. Paran un poco el tema para que Eddie nos haga cantar “No los vamos a coeeeeeer...”, para continuar y la gente vociferando con “oeoeoeoe...”, siguen y al final cánticos de nuevo de la gente. Cosa que nos agradecen llevándose la mano al corazón.
“The
price” es enlazada a “I believe in Rock´n´Roll”, volviendo
a hacer que la gente cante el estribillo hasta la extenuación.
Voz
gutural de Snider al presentar “Burn in Hell”, con luces rojizas
que vienen de maravilla, pelos como un erizo ante un ataque. Intercalan
durante el tema el solo de batería, la cual es elevada unos cuantos metros
(la verdad es que me esperaba más cosa). Presentando Dee al baqueteador y
continuando para finalizar la canción.
Traducción
de Ojeda de lo que iba diciendo Snider, haciéndonos que nos desco/o/náramos
con lo que decía y con la expresión de que era el vocalista “con más
huevas que un buho”. Buen rollo había entre la banda y con el público
ni qué decir.
El
guitarrista moreno nos pregunta “¿están listos?” y otro himno de
los más conocidos “I wanna Rock”. Haciendo una y otra vez que nos
dejáramos la garganta berreando el estribillo y para culminar el frontman
poniendo a todo el público brincando con el puño en alto y cantando.
Imborrable momento.
Se
retiraban a las 2 de la madrugada, pero tenían que darnos la estocada final.
Inicio de... me encanta este comienzo y el frenético tema...
“Come out and play”.
Me
vuelvo loco y me voy a primera fila, pegao a la valla, pero sin agobiar ni
empujar, cosa que al parecer molestó a una chica ¿?, que pensaría que esa
zona era suya, en fin, para alucinar.
Concluían
con “S.M.F.”, volviendo al juego con el público en el estribillo y
acabando con pirotecnia ardiendo el logo del grupo.
Exhausto
quedé con el concierto de las bestias maquilladas y con una amplia sonrisa de
haber visto algo histórico.
Texto
y fotos: Starbreaker
Sábado 30
Entre
el cansancio de llevar dos días de festival (con sus correspondientes noches)
y escarmentados de la penosa organización a la hora de cumplir con horarios y
grupos (por lo demás bien, que conste), el sábado llegamos directamente al
grano.
Hydromatics fueron lo primero que divisamos al entrar por tercer día consecutivo al recinto (Distraction fueron otra de las bajas, suma y sigue), y al tercer tema ya estábamos hartos. Simples, repetitivos y cansinos, algo que se acentuó más si cabe por el mero hecho de que Blane Cartwright y sus Nine Pound Hammer eran los siguientes en salir, y había más que ganas.
Blane
repetía edición tras su triunfal visita el año anterior con Nashville Pussy,
y si bien no se llevó las ovaciones de antaño (Ruyter esta vez no estaba
delante, sino a un lado del escenario como manager), tanto él como su compañero
-y co-líder- el gigantesco vocalista Scott Luallen (los únicos miembros
fundadores, si no me equivoco) salieron a rockear agusto y a contagiarnos su
cowboy-punk acelerado de la mejor forma posible. La esposa de Blane no paró
de animar en el lateral (incluso salió con la bandera de Nashville a gritar "Nine
Pound Hammer!"), y Blane y el bueno de Scott, camiseta de Kiss en
ristre, acabaron intercambiando papeles en la recta final (Blane al micro y
Scott a las seis cuerdas) para marcarse unos "Two Tub Man" (Dictators)
y “Train Kept A Rollin’” que nos acabaron de calentar para los
platos fuertes del día. Cañeros.
El
primer plato fuerte,
Hellacopters, una de mis razones de peso por las
que acudir al festival (junto a Twisted Sister, claro). Lo primero que me llamó
la atención -supongo que a mí y a más gente- es que la frescura de los
comienzos ha dejado paso a un rol más profesional, algo lógico por otra
parte (ahora venden unos cuantos discos más), y lo que antes eran shows de
auténtico desenfreno ahora son demostraciones de rock’n’roll con clase,
tanto musical como estilísticamente hablando (esas poses estudiadas). El set-list
fue claramente a su antojo, sin atender excesivamente al protocolo pero sin
dejar de entusiasmar: los recientes “By The Grace Of God” abriendo,
las dulces “Down Of Freestreet” y “Carry Me Home” y el
marchoso “Better Than You”, el inevitable “Hopeless Case Of A
Kid In Denial” con autodedicatoria incluida por parte de Nicke, “Toys
And Flavors”, “No Song Unheard”, la adrenalínica “Move
Right Out Of Here” (eché en falta “The Devil Stole The Beat From The
Lord” especialmente), las descomunales “You Are Nothin’”, “Soulseller”
y la primeriza “(Gotta Get Some Action) Now!” y, como colofón
final, un “Search And Destroy” de los Stooges que puso el broche de
oro a una actuación quizá demasiado sobria y corta pero soberbia. No me cabe
duda, Nicke y su inseparable gorra ya conforman una de las imágenes del rock
de última generación.
El
segundo,
Radio Birdman, sin duda alguna el sorpresón del festival (de
Hellacopters no esperaba menos, y de los ‘Sister imaginaba lo que iba a
pasar). ¿Cómo se puede rockear de esa manera con tantos años a cuestas? A
Rob Younger parece como si le hubieran sacado de la tumba para dar un
concierto póstumo, y casi nos volvemos con él. Era como si tuviera un
interruptor y al comienzo de cada tema lo enchufaran (entre medias ni tan
siquiera podía dirigirse al público, encargándose el guitarra). El
repertorio letal (prácticamente su “The Essential (1974-1978)” al
completo), versión de Blue Öyster Cult incluida, y el sonido simplemente
bestial (el mejor del festival, sin duda). Por su parte, la puesta en escena
no pudo ser más contagiosa, con esos bailes de Rob Younger a lo Iggy (brazos
semipegados al cuerpo y movimientos ‘homo’) y el guitarrista luciendo
imagen extravagante al más puro estilo Satriani, contrastando con un teclista
que parecía haber salido directamente de un descanso de McDonald’s. Al
final regalo del público a Rob Younger incluido (no sé lo que era lo que cayó
en el escenario, pero se fue muy agradecido) y la ya mera convicción de que
la gallina vieja es la que hace el mejor caldo. Dioses.
Y
eso fue lo que dio de sí la improvisada edición del serie Z del 2003. Sólo
resta agradecer a la organización las facilidades para nuestra asistencia,
pero de paso pegarles un tirón de orejas por esos bailes de horarios y de
grupos (a seguir mejorando). Dicen que ya están apalabrados grupos como
Cinderella para la próxima entrega, si no pasa nada allí estaremos para
verlo.
Texto:
Bubba
Fotos: www.indyrock.es
LORCA ROCK FESTIVAL 2003
Viernes 15, sábado 16 y domingo 17 de agosto, Huerto de la Rueda, Lorca (Murcia)
En la sexta edición del festival Lorca Rock se tiraba la casa por la ventana, teniendo lugar durante tres días en un buen recinto, con buen sonido y un cartel muy variado de estilos de Rock. Predominio de grupos españoles de distinta índole y de los que mayor aceptación tienen en su género, así como alguna que otra banda novel o no muy reconocida y grupos extranjeros traídos expresamente para el festival y algunos de ellos llevando tiempo sin pisar España. Un cartel que nos pareció la mar de atractivo (muy bien en ese aspecto por la organización) y que hizo desplazarnos allí.
Como
no es al primer festival de varios días al que asistimos, decidimos muy a
pesar nuestro acudir (durante los tres días) cuando al astro rey le quedaba
poco para el ocaso. Y es que es imposible ver todos los grupos del festival y
si se intenta, con los últimos grupos, que se supone son los más
importantes, está uno ya para el arrastre. Así que en esta reseña no
encontrarás comentarios de los conciertos de la mayoría de los grupos españoles,
ni de los que cerraban (también de la tierra). Pedimos disculpas, y a pesar
de que a la mayoría ya los habíamos visto en otras ocasiones, aunque algunos
no hubiese estado de más volverlos a ver, no hay cuerpo humano que resista
tantas horas en pie y con tanta actividad.
Había personal de sobra a cargo de las barras y las casetas de tickets, por lo que te atendían inmediatamente. En la carpa del mercadillo había bastantes puestos pero en cuanto a un tenderete con material oficial de las bandas nada de nada.
Queremos agradecer en nombre de la página a Marcos (luchador y gran organizador del evento) y a Frontline la acreditación que nos concedieron. Pero también un gran tirón de orejas, porque a pesar de tener también pase de fotógrafo, en la taquilla de acreditaciones nos dicen que teníamos pero que se habían acabado ya. ¡Menuda chapuza!, vamos, que a algún/a “listo/a” le dieron el pase que nos pertenecía a nosotros. Así que estimado lector, podríamos acompañar esta reseña con fotos tomadas desde más cerca, pero debido a la chapuza de la organización tenéis que conformaros con las que pudimos sacar de entre el público y las que nos han cedido muy amablemente la Asociación Juvenil Murcia Rock www.murciarock.org
Dejando ya los preámbulos atrás......¡vayamos al grano!.
Texto: Starbreaker
Viernes 15 de Agosto
(TIERRA SANTA + SCORPIONS + LOS SUAVES + HAMLET + PORRETAS + NARCO + ÁSPID + BENITO KAMELAS + AMSET)

Tras
echarme unas carcajadas con el superficial show de Hamlet (buen directo sí,
pero a estas alturas ya no me creo nada), era el momento de contemplar el
actual estado de una de nuestras bandas más queridas y rodadas de los últimos
20 años, Los Suaves.
Lo
cierto es que mi fiebre ‘suave’ hace ya tiempo se esfumó (“Maldita Sea
Mi Suerte” – “Santa Compaña”, disco más disco menos), pero tan
cierto es eso como que hasta la fecha se me había escapado verlos en directo
-y mira que es difícil-, así que el show se presentaba como una fiesta
‘remember’ pero en directo, por llamarlo de alguna manera. ¿La duda más
significativa? Yosi, por supuesto. De hecho más temor que duda, puesto que
ver por primera vez al grupo con un Yosi haciendo de las típicas suyas habría
sido más que frustrante. Afortunadamente no fue así, del todo...
...del todo porque cocido iba, pero lo justo para ofrecer un show digno. La banda, actualmente Alberto (guitarra solista), Charly (bajo) y los más nuevos Fernando (guitarra rítmica) y Tino (batería), bien, sobre todo Alberto Cereijo, una vez más demostrando quién es el pro del equipo. Yosi como de costumbre, a punto de matarse (tuvieron que agarrarle en alguna ocasión), olvidando/cambiando letras y haciendo cada vez más difícil la escucha de su interpretación, pero como ya digo en el límite del bien y del mal, en la frontera.
Hubo
temas para todos los gustos, aunque predominaron los de nueva hornada. Para
los más clásicos no faltaron “No Puedo Dejar El Rock” o “Chaquetas
De Cuero”, aunque al venir en un paquete festivalero no dio tiempo para
explayarse mucho más. Chance para la caña (“Maldita Sea Mi Suerte”,
“Preparados Para El R’N’R”, “San Francisco Express”,
“Chou-Chou Llega El Tren”), para las versiones (el “Antisocial”
de Trust y los ya míticos e inevitables “Massacre” y “Baby
Please Don’t Go”, que servidor agradeció especialmente), para los
medios tiempos escarpiosos (“El Afilador”, “Si Pudiera”
o el más reciente “Palabras Para Julia”) y para ese espectacular
increscendo que es “Ourense-Bosnia”, uno de los mejores temas
antimilitares hechos por aquí en los últimos tiempos y en el que
curiosamente no aparecen los vocablos “mili” ni “mierda”. Tomen nota.

Fuegos de artificio, mucho confeti, amagos de despedida en vano y el “Dolores Se Llamaba Lola” para rematar, que se lo sabía hasta el de la puerta. El sonido decente -lo de que a Yosi no se le entienda es normal- y en general buenas vibraciones, como decían los Beach Boys. Al final me quité la espina, y he de confesar que no dolió tanto. Prometo no tardar tanto en repetir pescado.
Texto:
Bubba
Fotos:
Asociación Juvenil Murcia Rock
y Starbreaker

Y
si Los Suaves eran una asignatura pendiente, Scorpions eran un curso entero.
Desde que editaran aquel “Best Of Rockers’N’Ballads” a finales de los
80 llevaba esperando ver al combo teutón, y mira tú por dónde al cabo de
catorce fructíferos años iba a poder presenciar su directo a hora y media de
casa (más vale tarde que nunca... aunque en este caso pega más eso de
‘nunca es tarde si la dicha es buena’).
Y
vaya si la dicha fue buena. Mientras contemplaba el generoso escenario
(impagable ese telón con el logo original del grupo y esos focos bajo la
batería dispuestos a cegarnos), me preguntaba si la banda estaría a la
altura de su época de máximo esplendor, o si por el contrario los años habrían
hecho mella en el grupo y se limitarían a dar un concierto simplemente
decente. Hombre de poca fe...
Fue
brincar a escena -porque así salieron, de un brinco- a ritmo de “Coming
Home” -una pena no empezarla desde el principio- y “Bad Boys
Running Wild” y despejarse las incógnitas de un plumazo: Scorpions están
que se salen. Klaus Meine (voz), Rudolf Schenker (guitarra), Matthias Jabs
(guitarra), Ralph Rieckermann (bajo) y el más reciente James Kottak (batería)
salieron a comérselo todo desde un principio, y a demostrar, una vez más,
que la gallina vieja es la que hace el mejor caldo. Tras el correspondiente
saludo y de decirnos lo alegres que estaban de volver por estos lares un
brutal “The Zoo” nos acabó de convencer de que eso iba a ser algo
grande.
Para
los que creían (creíamos) que se iban a centrar exclusivamente en su época
dorada (“Lovedrive” (1979) – “Love At First Sting” (1984)) cayó la
primera sorpresa, “We’ll Burn The Sky”, del mítico y lejano
“Taken By Force” de la era Uli Jon Roth. Casi ná. En “Lovedrive”
y la instrumental “Coast To Coast” no apareció Michael Schenker,
ni falta que hizo, nos bastamos público y grupo para hacerlas sonar inmensas.
Y para los amantes de la baladística scorpionera el bloque compuesto por “Always
Somewhere”, “You And I” (otra grandísima sorpresa, ya que
del “Pure Instinct” no esperaba absolutamente nada y encima Klaus estuvo
soberbio) y la mítica “Holiday”, aunque esta vez sin ese
“longing for the sun...” y la caña póstuma. ¿Carne de
gallina, tal vez? Yo desde luego.
“Tease
Me Please Me” y “Hit Between The Eyes” del más reciente
“Crazy World” sonaron especialmente contundentes y precisas, más incluso
que las ya veteranas “Big City Nights” y “No One Like You”
(sigue siendo una pieza jodida, ¿eh calvorota?), que pese a sonar bien
adolecieron un tanto de la majestuosidad del estudio. Mención aparte el solo
de James Kottak (Kingdom Come, MSG), el animal y técnico baterista que se pasó
el concierto escupiendo bocanadas de vete-tú-a-saber-qué, pegando brincos,
haciendo malabarismos, cantando por el micro... y que acabó rompiéndose un
tercio en la cabeza. Lo máximo. Tras el solo, cómo no, un “Blackout”
de partirse el cuello, con Rudolf haciendo gala de la venda y las
gafas-tenedor de la portada.
En
el tramo final una trilogía previsible: las inevitables “Wind Of Change”
y “Still Loving You” para sacar los mecheros (hubiera preferido
otras, la verdad, pero entiendo que no puedan faltar), y para cerrar el celebérrimo
“Rock You Like A Hurricane”, que puso el broche de oro a una
actuación memorable. Klaus Meine magistral, nunca hubiera imaginado que a día
de hoy pudiera estar en la forma en que se encuentra (sencillamente lo clava);
Rudolf puro espectáculo visual (no paró en todo el concierto), y Matthias
Jabs tan cachondo y efectivo como siempre, lo cual dejó claro en la parte de
su solo; Ralph Rieckermann muy estático pero cumpliendo con creces, y Kottak
una máquina, como ya digo (sólo hay que echar un vistazo a su background
para comprender por qué está donde está).
Han
pasado más de 30 años desde que debutaran con el ya jurásico “Lonesome
Crow”, pero lo que presenciamos los que nos dimos cita la primera jornada
del Lorca Rock 2003 fue la actuación de una banda que tiene y quiere
demostrar algo, cuando hace ya muchos años que quedó patente. Actitud,
imagen (mejor aprovechar las incursiones entre bambalinas para cambiar de
vestimenta y amenizar el show que para atiborrarse, como hacen otros),
entrega, sonido... en fin, pese al tiempo que ha pasado lo siguen teniendo
todo. A ver si dentro de otros treinta años podemos decir lo mismo de
nuestras nuevas promesas.
Texto:
Bubba
Fotos: Starbreaker
Sábado 16
(ÑU + STEVE VAI + SARATOGA + Y&T + AVALANCH + LA FUGA + SAUROM LAMDERTH + TRANSFER)
Vuelta a la carretera un poco avanzada la tarde para llegar a tiempo de asistir al concierto de los de San Francisco. ¿Quién iba a decir que tras una excelente trayectoria, separaciones y vuelta a dar conciertos, iban a visitar España en dos ocasiones y en tan corto periodo de tiempo?, y ¿quién me iba a decir a mi que iba a verlos en su gira hispana (en Madrid) y meses después en este festival?. Ciertamente cuando me enteré que volvían acá, y más en concreto cerquita de mi querida ciudad de origen, me dio una gran alegría, aunque tan sólo una semanas antes supe que iba a poder verlos de nuevo.
Cuando
se aproximaban las ocho de la tarde, todavía con el sol luciendo, y con un público
de alrededor 500 personas (sí, has leído bien, o la gente estaba cansada, o
no tenía ni idea de quienes eran estos americanos llamados Y&T, o no sentían
el más mínimo interés en su música, pero es para mi triste que a este histórico
grupo no se le prestara la atención que merecen. Aunque no se conozcan, pero
siempre es bueno escuchar y ver una banda que ya forma parte de los grandes
del Hard Rock o simplemente Rock), salían al escenario recibidos por aplausos
y gritos del respetable y acompañados de una introducción con los iniciales
acordes de “Forever”, los cuatro músicos: Mr. Phil Kennemore al bajo, Mr.
Leonzard Haze con gafas de sol a la batería, Mr. John Nymann a la guitarra
(sustituyendo a Stef Burns) y el alma del grupo, y también con gafas de sol,
Mr. Dave Meniketti. Y qué mejor manera que comenzar con “Open fire”
(¡yeeeeeeah, esta no la tocaron la anterior vez que los vi!), ayudando en los
coros Nymann (viejo conocido de la banda, colaborando co
n el grupo antaño), y
surgiendo los primeros problemas de sonido en la actuación. Tras “Eyes
of stranger” de la etapa más comercial de los americanos (con la
discográfica Geffen), con el apoyo a las voces del rubio guitarrista y
Kennemore (como así lo hicieron en más temas de su actuación), y con el
sonido de la guitarra del líder jodío. Este pidió perdón y pararon durante
un instante para solucionar el problema que al parecer era de uno de los
amplificadores.
Despojado de gafas y cambiando la Gibson Les Paul por una guitarra de color azul retomaban con “Dirty girl”, con solo bluesy a cargo de Dave que fue puro sentimiento y es que puede haber guitarristas mejores, más rápidos..., pero sacando el sonido que saca este hombre de la guitarra y viviendo con esas caras (por cierto la cara que lucía coloradilla era síntoma de haber estado tomando el sol en la playica o en la piscina) las interpretaciones al borde del escenario es para poner los pelos de punta a más de uno. Parte de protagonismo también le fue cedido a la “nueva” incorporación al puntear durante el tema.
Después
de otro temazo del “Earthshaker” (1981), el electrizante “Hurricane”,
el alma mater presentaba a la banda: Phil, Leonard, John y él mismo. Las dos
siguientes canciones sonaron y fueron bestiales, “Rescue me” y “Mean
streak”. Yo no me fijé si la demás gente estaba disfrutando, pero
servidor estaba contagiado 100% del buen hacer del grupo. Decir que Meniketti
estuvo durante todo el concierto cantando de maravilla (no le costaba subir en
los tonos como le costaba en Madrid tras salir de una enfermedad de la
garganta), al bajista lo vi bastante serio, a Haze cumpliendo a la perfección
y Nymann suplió a Stef Burns decentemente.
Con
el líder con el micrófono en la mano en el inicio y John cambiando a una
guitarra plateada interpretaron la balada “Winds of change”. Vuelta
a las guitarras azules y tocar un tema que venía muy bien para esta época
del año (como así dijo el vocalista/guitarrista), “Summertime girls”
(¡aaaaaauuuuuu, este tampoco lo tocaron en Madrid!), con excelentes coros de
acompañamiento.
Cuando comenzaron por mediados de los años ´70 se hacían llamar Yesterday and Today (con todas las letras) y a esa época y más en concreto a su debut de 1976 con el mismo nombre pertenece “Game playing woman”, con esos aires zeppelinescos.
El
rizado vocalista agradecía y dedicaba de corazón todo el apoyo de la gente
ahora y en su anterior paso por nuestro territorio con “I believe in you”.
Canción dotada de un sentimiento fabuloso, pero... pero... justo cuando llega
el momento del magnífico solo al final Meniketti se queda sin sonido en su
guitarra, haciéndole gestos a Nymann de que haga lo que pueda para acabar el
tema. Quizá(s) otro(s) hubiera(n) reaccionado de mala manera, pero dio una
lección de profesionalidad y como se dice: “a mal tiempo buena cara”, así
que pedía disculpas y de manera muy graciosa realizaba un gesto de rabia
contenida. “Forever” nos hizo cantar extasiados a grito pelado. ¡Buah,
grandes, muy grandes estos tipos!, que sobre las 21:06 dejaban las tablas. La
gente pedía y gritaba que volvieran a salir y así lo hicieron al instante,
para acabar con “Black tiger” alrededor de las 21:15 h.
Una vez más demostración de que Y&T se merece estar por meritos propios entre los grandes del Hard Rock, y a pesar de los problemas que tuvieron, capearon el temporal como viejos zorros en el arte del directo y su concierto fue para recordar una vez más. Lástima que tocaran tan poco tiempo, se merecen mucho más y no hubiese estado mal alguna canción del “In Rock we trust” (1984), “Ten” (1990) o de los dos discos que sacaron por Music for Nations (“Musically incorrect” (1995) y “Endangered species” (1997)), puestos a pedir....
Texto y fotos: Starbreaker
Acertada idea de dejar un buen espacio de tiempo entre las actuaciones de los grupos. Así se podía descansar, comer algo o tomarse algún refrigerio.

El cuarteto madrileño hoy en día ha alcanzado la fama y la aceptación de la mayor parte de los seguidores del Heavy Metal de este país, en especial del público más joven. Así se vio durante el apoyo que tuvieron y la congregación de gente para verlos (quizás cuatro veces más de público que los que vimos la actuación de los californianos).
A
eso de las diez de la noche (con amplio telón de fondo con la portada del
“Agotarás” (2002) y dos paneles con el símbolo de la iguana a cada lado
de la batería) “Con mano izquierda” atronaban en el recinto,
seguida de “Perro traidor” (de aquel segundo trabajo, “Mi
ciudad” (1997), donde estaban Gabriel Boente a las voces y Joaquín Arellano
“El Niño” a la batería). El sonido era potentísimo, aquello sonaba como
un motor turbo.
Durante una parte de “Tras las rejas” el “speedico” (por sus movimientos) Niko del Hierro tocó su bajo de rodillas. Leo (muy activo y animando sin parar durante toda la descarga) comenzaba a cantar a capella el estribillo de “Heavy Metal”, y en el tema hacer cantar al público.
En
el inicio de “A morir”, Jero y Niko con sus instrumentos sentados
en los “chivatos”. Demostración virtuosa de Niko con el bajo haciendo
slap, y después tapping al unísono de Jero con su guitarra y del bajista,
con un “¡yeah!”, al concluir del vocalista.
Con “A sangre y fuego” los coros del guitarrista no se oían, aunque tampoco creo que nos perdiésemos mucho (Jerónimo Ramiro no destaca precisamente por su apoyo vocal).
Momento de calma con la balada “Parte de mi”, interpretada solamente por Leo con guitarra acústica. Después vuelta de los tres miembros restantes y continuar con “Oscura la luz” y una introducción del calvete y su seis cuerdas de sonido Blues-Jazz para la emotiva “Charlie se fue”.
Seguían
con el repaso a su última obra con “Las puertas del cielo”. Otra
demostración instrumental de los cuerdas de la formación y empalmar con “Mi
ciudad”, volviendo al juego vocal con el público en el estribillo.
Descanso para los tres del frente para dejar a Dani hacer su solo de batería,
acompañado por una grabación de teclas. Rapidez y pegada en el solo, pero
para mi, aparte de eso, no fue gran cosa. Al concluir Leo presenta a Dani,
como la máquina a la batería, a Niko del Hierro, Jerónimo Ramiro, nombres
de roadies (Raúl, César) y gente que le acompaña en sus desplazamientos
(Simón en el sonido). Dando paso el bajista a presentar de manera muy heavy a
Leo “la Bestia”.
Con
recuerdo a su primer disco, “Saratoga” (1995) (con Fortu a la voz),
tocaban “Grita” y finalizaban con “follaero” sónico cerca de
las 23:10. Volviendo a salir instantes después con el cantante preguntando
que si queríamos más y hacer gritar a la gente diciendo dónde estaban los
de Cartagena, Murcia y demás localidades. Con “Resurrección” Leo
da buenos gritos y comprobando que con el tiempo el cantante sigue aprendiendo
sin abusar tanto de gritos agudos como en el pasado. Concluían totalmente con
“Ratas” y “Vientos de guerra” a las 23:25.
Es innegable que la banda es buena y suenan muy compactos. Pero no me llegan a calar totalmente, los temas más cañeros de su repertorio suenan demoledores, pero con mucha similitud en su sonido y que a mi me llega a cansar. Leo es bueno en su faceta, pero tampoco me convence plenamente en determinados tonos.
Texto: Starbreaker
Fotos: Asociación Juvenil Murcia Rock
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“Bip,
bip...... ¿es la Tierra?, la nave procedente de una desconocida galaxia
solicita poder aterrizar en...(comprobando el sitio que marcan las
coordenadas) Lorca”. Y así se hizo, ¿quién iba a bordo del vehículo
espacial?, pues nada más y nada menos que el alienígena Steve Vai y sus
compañeros de viaje: Billy Sheehan, Tony MacAlpine, Dave Weiner y Jeremy
Colson (casi ná).
Cuando
quedaban pocos minutos para llegar a las 00:50 de la madrugada tomaban el
escenario Vai, el rubio y espigado bajista y la nueva incorporación a la
batería (sustituyendo a Virgil Donati) y arremetían con “Shy boy”
(tema compuesto por Sheehan y que se hizo famoso cuando estaba en la banda de
David Lee Roth, también junto al alienígena de las seis cuerdas, pero que
ant
es había tocado con su anterior grupo, el trío Talas). El bajista se hacía
cargo de la voz y Steve iba con un antifaz (en las dos anteriores veces que lo
he visto - concierto del G3 en Junio del 2001 en San Francisco y en Madrid en
la gira “A live in an ultra world tour” - también comenzaron de esta
manera). Es más, el espectáculo (cambio de accesorios e indumentaria de Vai,
filigranas con la guitarra...) y el repertorio muy parecido (especialmente al
de su última gira por Europa), pero qué queréis que os diga, no me canso de
ver al seguidor de la religión budista y a su séquito (siempre rodeado de músicos
excepcionales). A mucha gente puede que se le haga pesado un concierto con
tantos temas instrumentales, pero a mi se me pasa volando y con la boca
abierta y un “¿ein?” detrás de otro al ver cómo lo difícil lo hacen fácil
y lo sencillo que parece que es tocar de esa manera.
Luego se incorporaron los guitarristas MacAlpine, con gorra (y que también se hace cargo en determinados temas del teclado), y Weiner. Siendo presentada la banda al completo antes de iniciar el tercer tema de la noche.
Steve
en cada nota se luce, y no sólo se queda en ofrecer sus dotes con la
guitarra. Es todo un showman, luciendo ropa distinta en algún tema (antifaz,
cambio de camisa, sombrero, especie de falda larga...), mástiles iluminados
de Vai y Sheehan, sacando una especie de casco espacial en una canción...
además de elevar la guitarra y tocarla de espaldas, restregar su lengua por
las cuerdas, dejarla en el suelo y tocarla con los pies (“Bad horsie”),
golpeando las cuerdas con la palanca del instrumento... y no sólo llevándose
la gloria él, dejando también parte de la actuación a que los demás
miembros demuestren que saben tocar y dominar de sobra su instrumento. Mención
especial al desconocido para mi, el baterista Jeremy Colson (ha tocado entre
otros con Apartment 26, Dali´s Dilema, Michael Schenker Group, Marty Friedman,
James Murphy...), que con un sencillo kit de batería le saca un rendimiento
sorprendente. Cuando los tres guitarristas sonaban al unísono era increíble,
al igual que cuando Vai y MacAlpine se perseguían en círculo el uno al otro
tocando el mástil de la guitarra del compañero (¡no me seáis cerdos!)
El
repertorio consistió en temas de todas su discografía (llevándose la palma
“Passion and warfare” (1990)), a excepción del álbum “Sex and religion”
(1993): “Giant balls of gold”, “Blue powder”, “Incantation”,
“Erotic nightmares”, “The crying machine”, “Jibboom”,
“Liberty”, “The animal”, “Wishpering a prayer”,
“Bangkok” + “Bull whip”... intercalados por solos y por “Shy
boy” (ya comentado), “Chameleon” (tema del disco en solitario
de Sheehan “Compression” (2002) en el que participó Vai y que al
principio no se oía la voz del bajista), versión de “Fire” (Jimi
Hendrix), con presentación cachonda sobre Britney Spears por parte de Vai.
Terminando con “For the love of God”, para volver a escena y acabar
definitivamente con “The attitude song” y despedirse con un “God
blessed, see you next time” cuando el reloj marcaba cerca de las 02:37 y
ante la ovación volver a decirnos “Muchas gracias, señores”.
No sé si las abducciones serán parecidas, pero cada vez que veo un concierto de este tipo es como una grandiosa abducción musical.
Luego tocarían las huestes del gran José Carlos Molina, ÑU, pero teníamos que regresar a nuestra tierra a descansar algo para volver con renovadas fuerzas al último y tercer round del domingo.
Texto: Starbreaker
Fotos: Asociación Juvenil Murcia Rock
Domingo 17
(SÔBER
+ URIAH HEEP + CLAWFINGER + THE GATHERING
+
REINCIDENTES + O´FUNK´ILLO + BOIKOT + KARBON 14)
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Meses antes me perdía su concierto en Madrid en la gira que realizaron presentando “Souvenirs” (2003). Y grata sorpresa me llevé al saber que tocarían en Lorca, aunque a decir verdad sus últimos discos apenas los he seguido y tampoco sería lo mismo verlos en un festival a plena luz del día.
Cuando nos disponíamos a entrar al recinto salía una gran riada de gente al concluir el concierto de los sevillanos Reincidentes. Así que algo me decía que a los holandeses los íbamos a ver cuatro gatos (al estilo de Y&T el día anterior), para mi mejor, así teníamos acceso sin ningún problema a las primeras filas.
El conjunto liderado desde el tercer trabajo, “Mandylion” (1995), por Anneke, en sus últimos discos cada vez se distancia más de los sonidos duros y buscan ambientes evocadores, tranquilos y melodías suaves. Eso es un handicap para algunos de sus antiguos seguidores y para gente cerrada de mente, pero la verdad es que su actual música te cautiva y te lleva a un estado de relajación total (recomendable escucharla con cascos y con la luz apagada). Quizás no era ni la hora ni el ambiente adecuado para los del país de los tulipanes.
Alrededor
de las 19:15 salían los holandeses, saludando la preciosa Anneke van
Giersbergen con un “¡Hola!” y dando inicio su repertorio con los dos
primeros temas de su última obra, “These good people” y “Even
the spirits are afraid”. La vocalista de cara angelical y sonrisa
inocente, ingenua y dulce, nos pregunta quien conoce a THE GATHERING y luego
hace las misma pregunta con Uriah Heep, para dar paso a “Analog park”
(“If_the_else” (2000)). Explicándonos posteriormente que el bajista Hugo
(Prinsen Geerligs) no estaba presente porque su mujer había tenido un bebé,
siendo suplido por Tjeerd (indagando creo que es técnico de luces de la
banda), muy estático y tímido durante toda la actuación, poniéndose casi
ladeado mirando más a los del grupo que al público.
Intercalan de nuevo una de la última obra, “Broken glass” (la cantante acompañando con pandereta), con dos del disco del 2000, “Amity” y “Saturnine”, enlazada esta a “Monsters”.
Anneke
(con su vestido floreado y con pantalones blancos debajo) era el centro de
atención con su precioso tono, sus movimientos, bailecillos y bella sonrisa
durante todo el show. Frank Boeijen creaba ambientes en los distintos temas
utilizando bien un teclado sobre un soporte o un teclado colocado más bajo,
ambos situados a la izquierda de la batería de Hans Rutten. El que más se
movía, a parte de la vocalista, era el hermano de Hans, el guitarrista René
Rutten, aunque sin apenas desplazarse de su zona.
En
la recta final de su cortísima actuación tocaron “You learn about it”
(con la holandesa colgándose una guitarra para rasgar un poco las cuerdas), “Souvenirs”,
y despedirse con “the last song” (como dijo Anneke) “Great ocean
road” (“How to measure a planet? (1999)), única en todo el
repertorio que no pertenecía a sus dos últimos discos, y en la cual el
guitarrista utilizó un objeto de color blanco que era la primera vez que veía
en la vida (“¿qué é lo que é?”) para hacer efectos restregándolo por
las cuerdas. Despidiéndose la simpática holandesa con un “¡Viva España!”
(que me sonó a la España de los toros, fútbol, pandereta...y Manolín
Escobar) a las 20:10.
El repertorio del grupo fue demasiado frío para esas horas y lugar.
Texto y fotos: Starbreaker
CLAWFINGER
La jornada dominguera del Lorca Rock se presentó de lo más imprevisible para el que suscribe. Partiendo de que dudé hasta última hora de si volver a acudir o no a la cita (tanto festival de tres días llega a hacerse cansino), finalmente The Gathering y los míticos Uriah Heep me engancharon de su anzuelo para volver a hacerme presente en la localidad murciana de Lorca.
Pues
bien, entre ambos, una que ya se puede considerar semiclásica formación de
rap-metal, los suecos Clawfinger, tenían su tiempo para convencer al
respetable de su valía en directo, y doy fe de que a unos cuantos de nosotros
nos convencieron. Tras una excesivamente relajante actuación de Anneke y los
suyos, los de Zak Tell salieron dispuestos a hacernos despertar de nuestro
letargo, y lo cierto es que no tardaron mucho en conseguirlo.
Su
actuación fue de esas de las que te esperas más bien poco y a la que te
descuidas estás pegando botes con el resto del personal (incluido el luengo
vocalista, que se dignó a bajar un par de veces para entonar con el
respetable). Para los que desconozcáis al grupo, imaginaos la contundencia de
unos Rammstein (sanguinarios los riffs de
Bård
Torstensen y
Erlend
Ottem) a dos
voces, la de Zak y la del teclista multifunción Jocke Skog, que hacía las
veces de interlocutor-teclista-rapero; si a ello le agregas una base rítmica
contundente (de la cual desconozco sus nombres, imagino serán de sesión), os
podéis hacer una idea de lo que va el cotarro.
Confieso
que desde que mi colega Danielsson se bajó de la fría Suecia aquellos
“Deaf Dumb Blind” (1993) y “Use Your Brain” (1995) para mostrárselos
encarecidamente a servidor, este último no había vuelto a saber más nada
del grupo, y la verdad es que el reencuentro ha sido más que satisfactorio. “Nigger”,
“The Truth” (casi al final) y el famoso “Do What I Say”
(con la que acabaron, animando al público a corear el juvenil estribillo) me
volvieron a sonar tan simplistas y brutalmente efectivas como el primer día,
así como los más recientes “Biggest & The Best” (dedicatoria
incluida), “Burn In Hell”, el cover que se marcaron de Prodigy o “Recipe
For Hate”, nuevo single de su último “Zeros & Heros”, me
han hecho sentir curiosidad nuevamente por el material de la banda.
Como
anécdota de la jornada sin duda la de su greñudo bajista (cómo me recordó
al ex Iced Earth y letrado Matthew Barlow), que tras una considerable escalada
por el andamio del escenario y para asombro del respetable hizo gala de un
vuelo (el término mosh se me
queda corto) que ni el último guerrero en sus mejores tiempos (Zak no pudo
evitar un cachondo “estúpido
bajista, nos quedan dos canciones” antes de la hazaña).
Sintetizando,
un auténtico conciertazo lleno de entrega y buen hacer (no faltó un instante
de conexión con el público y por eso se lo llevaron de calle) y que me volvió
a demostrar que en esto de la música sigue sin hacer falta ser un virtuoso
para vencer y convencer. Por cierto, creo que fue a los únicos que vi campando tan panchos por el recinto antes y después de su actuación. Como
debe ser.
Texto:
Bubba
Fotos: Starbreaker

Corría la mitad de los ´80
cuando en uno de los intercambios semanales de cassettes entre mi amigo Cristóbal
y servidor le pedí que me dejara dos grabaciones de URIAH HEEP:
“Salisbury” (1971) y “Demonds and wizards” (1972) (poco había
escuchado de ellos antes, “Easy livin´” y poquito más, pero había leído
grandes cosas sobre ellos y no estaba dispuesto a conformarme con el Heavy del
momento, quería escuchar de donde habían mamado muchos grupos de la reciente
época). Y aquellos dos trabajos me cautivaron, especialmente “Demonds and
wizards”. Esos teclados y órgano Hammond, a veces creando una atmósfera
misteriosa, de Ken Hensley; el sonido que le sacaba Mick Box a su guitarra; la
voz personal de David Byron; las melodías vocales...hicieron que cada vez me
interesara más por el grupo y poco a poco fuera adquiriendo su discografía.
Supe que habían tocado muy cerca de mi ciudad, en el desaparecido festival
MazaRock de Mazarrón (Murcia), antes de escuchar por completo un disco suyo,
por aquella época Peter Goalby era el cantante de la banda. A partir de ahí
poco se prodigaron por la Península Ibérica. Y en mi historial de conciertos
tenía un gran hueco que cubrir. Deseaba año tras año poder llegar a ver al
grupo que tan buenos ratos me había hecho pasar y por fin llegó el momento
tan deseado ( y espero que no sea la última vez).
Reponiendo fuerzas, bebiendo algo para refrescarse y pasar el pan y el jamón, además de departir con amigos y colegas probaban sonido los técnicos e intentaban colgar el gran telón con el nombre del grupo (sacado de una obra del escritor Charles Dickens) y con la figura del “Wizard” (Mago), aunque no sé qué pasaría al final pero lo dejaron a medio colgar. Mis ansias por ver y disfrutar del concierto cada vez aumentaban, además, estaba totalmente convencido que aquello iba a ser histórico (al menos para mi).
No
podía aguantar más, le digo a mis compañeros que nos vayamos a tomar
posiciones ya. Perfecto, me coloco en el centro de las primeras filas (tampoco
había tanta gente como los días anteriores en Scorpions y Steve Vai)
y... suena una Introducción de voces y teclas cuando pasaban cerca de diez
minutos de las 23 horas. Aparecen Trevor Bolder, Phil Lanzon, Bernie Shaw, Lee
Kerslake y el mago de la guitarra, Mick Box. Y ya puestos en sus posiciones
dan inicio con “Easy livin´”, con Shaw moviéndose sin parar y
apoyando en los coros todos. Es el tema más conocido del quinteto (muchísima
gente lo ha oído pero no saben del grupo) y bien que lo podían haber dejado
para el final, pero no, tienen temas de sobra igual de buenos o mejores.
¡Anda ya!, menudo sorpresón,
la extensa “Shadows of grief”, con el vocalista pletórico en los
agudos. Genial la interpretación. Aquello sonaba divinamente y el grupo hacía
unos coros de ensueño. Sin descanso unen a otra que ni esperaba, “The
other side of midnight”, de la etapa más comercial del grupo buscando
el mercado americano y de uno de los discos más olvidados de los ingleses
(bueno, Shaw es canadiense) “Head first” (1983) (en el que formaban junto
a Box y Kerslake, Peter Goalby, Bob Daisley y John Sinclair). Con el vocalista
cogiendo el pie de micro y jugando con el, comentar que tenía en el lateral de su pierna
derecha una cartucherita para colocar el micrófono inalámbrico cuando no hacía
uso de este.
¡Buah, buah!, “Sweet
freedom”, ¡madre mía!, los coros de nuevo sublimes. Después del tema
del disco homónimo de 1973 el vocalista comentaba entre otras cosas que habían
estado los dos días anteriores en festivales en Alemania y nos hacía un poco
la pelota.
Box
se engancha la acústica y tras una introducción a su cargo hacen “The
wizard”, y la gente acompañando con palmas. Cuando escribo esto tras
pasar unas semanas del concierto todavía me emociono al recordarlo. En el
desarrollo instrumental un foco de luz blanca ilumina a Phil Lanzon y su
teclado (situados a la izquierda de la batería de Kerslake) y ya Box con
guitarra eléctrica, marchándose el vocalista (lo solía hacer durante las
partes instrumentales). Enlazan con la emotiva “July morning”, con
Bernie cantando el principio sentado en un “chivato” de la parte derecha
(según mirábamos el público) y esas teclas de inicio para ponerse los pelos
de punta. El sonido del bajo de Bolder era co/o/nudo. De nuevo Shaw en plena
forma en los agudos y Box elevando su guitarra.
Seguían con geniales e
históricos clásicos, “Gypsy” (el tema que abría su primer larga
duración “Very ´eavy...very ´umble” (1970)) , que unen a “Sunrise”.
Yo ya no cabía en mi, aquello era una gozada. Es que era un clásico detrás
de otro ( repaso a la etapa de 1970-1973 (seis discos), a excepción del tema
del “Head first”) e interpretados de manera magistral, bien podían haber
tocado algo de su material más reciente, los últimos de estudio son buenísimos,
pero esta gente tienen muchas tablas y sabían donde estaban y cómo ganarse a
la gente, no sólo musicalmente (que se salieron), hay que añadir el buen
rollo y la simpatía que tenían encima del escenario (el más serio y formal
Bolder).
Cachondeo entre ellos y
despliegan la magna y larga “The magician´s birthday”. Al
iniciarse la parte instrumental el canadiense se va, instantes después hace
lo mismo el bajista, y al momento también Lanzon, quedándose solos guitarra
y batería, para momentos después proseguir todos con el tema con unos muy
buenos juegos de voces de Shaw y Kerslake. “Look at yourself”
sonaba sin parón tras la anterior, restregando hacia el final del tema Box su
mano por todo el mástil. Y a las 00:15 h. con un “¡Muchas gracias!” se
despedían todos unidos. Por cierto, Kerslake está para reventar el muy joío
(parece que le sienta excesivamente bien sus estancias en Tenerife y Florida),
es que el pobre hombre está obeso, aunque no es impedimento para marcar el
ritmo y hacer voces a la perfección.
Tenían que volver a salir y más tras la enorme ovación de la gente. Quería ya terminar de explotar vociferando y aplaudiendo como un poseso. Y lo consiguieron totalmente con los temas que hicieron a su regreso. Menudo final para el recuerdo. ¡Pa´sacársela y estar trempado aunque le echen a uno aceite hirviendo! (perdonen ustedes la expresión soez). Atención: “Bird of prey” (si ya me emocionaba Shaw en su versión en el directo “Live in Moscow” (1988), aquí fue ya...tocar el cielo) unida a “Stealin´”, marcándose al final Kerslake un pequeño solo de batería y siendo presentado al concluir. Dejan al simpatiquísimo Box para hacer un solo de acústica, salen al momento todos y el batería acompañando con una pandereta y....el paraíso con “Lady in black”, para no olvidar jamás el juego de voces entre el público y Shaw. En ese momento estuve a punto de soltar unas cuantas lágrimas. Fue lo máximo. Acabándose el nirvana sobre las 00:35 h.

Los HEEP demostraron que se pueden tener unos cuantos años y estar en plena forma, eso les sirve para tener muchísimas tablas y dar conciertos imborrables en la memoria. La formación actual llevan juntos desde 1986, decidme nombres de grupos que lleven con la misma formación tanto tiempo. No creo excederme si digo que hoy en día de los grupos que he visto de su generación en directo me quedo con ellos. En sus trabajos en estudio están a un muy buen nivel y visto lo visto aquella noche de pura MAGIA... ¡¡¡Uriah Heep por siempre eternos!!!
Así acabó nuestro Lorca Rock de este año, espero que para el próximo el cartel sea tan atrayente o mejor aún (aunque puede que sea difícil).
Texto
y fotos: Starbreaker
SUPERSUCKERS
Sábado
26 de
julio de 2003, sala Stereo (Alicante)
No sé por qué leches nos siguen anunciando los conciertos a una hora antes de la real, cuando todos sabemos que van de farol y que ese tiempo lo vamos a emplear de plática y llenando el monago en el bar de al lado, como así fue. Lo cierto es que los quintos de cerveza no nos sirvieron de mucho, puesto que fue entrar en esa sauna llamada Stereo y saltar la cebada por los poros (ni el mismísimo infierno, oye).
A
las doce más o menos salían a escena Ron Heathman (guitarra), a la izquierda
según se mira y con una camiseta luciendo “Heavy Metal nosecuantos” que
saltaba a la vista, el magno “Thunder” Bolton (guitarra) a la derecha, éste
luciendo tapete de Danko Jones, al fondo en los timbales el teleñeco de
Dancing Eagle (cómo me recordó a Mikkey Dee), y al frente del cotarro, cómo
no, mr. Eddie Spaghetti, sombrero en ristre, gafas de sol y camiseta “Hustler”,
para llamar la atención.
No
recuerdo haber sentido un complejo de pollo tan grande en mi vida. Para que os
hagáis una idea, si la sala puede albergar holgadamente a 250 personas
(aproximadamente), lo más seguro es que hubiera 500 (sin exagerar), así que
veo lógico que alguno que otro decidiera hacer ‘piscinismo’ desde un
principio.
A
base de cuernos y pose rocker, los de Tucson arrancaron a tumba abierta con el
nuevo “Rock'n'Roll Records (Ain't Sellin' This Year)”, tal y como
se abre su reciente y competente “Motherfuckers Be Trippin’” (¿se puede
decir esto?), del cual sonaron también “Rock Your Ass”, “Pretty
Fucked Up” (¿y esto tampoco?), “Bubblegum And Beer” o el
medio tiempo “Sleepy Vampire”, que en directo y con el permiso de
la acústica de la sala, que esta noche se portó como merecía la ocasión,
ganaron como todo buen punk’n’roll. Afortunadamente y como ya digo el
sonido acompañó a la perfección, claro que por esta zona levantina nos
solemos dar con un canto en los dientes a la primera de cambio.
Entre
las nuevas y con el beneplácito del respetable por supuesto las clásicas,
tales como “I Want The Drugs”, “The Evil Powers Of Rock’n’Roll”
o el ya lejano “Caliente”, que no podía faltar a la cita en una
noche tan cálidamente española como la que tuvimos. Pero el momentazo, al
menos para el que suscribe, los dos covers que se vienen marcando este tiempo
atrás, el memorable “Cowboy Song” de Thin Lizzy y el nuevo himno
generacional de Turbonegro, “Get It On”, sin duda el mejor acogido
de todos los de la noche, lo cual da qué pensar, ya que si bien los de Phil
Lynott pueden considerarse un clásico (malditos, pero clásicos), que una
versión de un grupo más joven que el tuyo te sirva de revulsivo en un
concierto huele una miaja, como dirían en mi pueblo (¿y ese “The Fight
Song”, vaqueros?).
Al
final agobio general por parte de público y grupo y casi deseo de que acabara
aquel infierno, nunca mejor dicho. Un concierto letal en cuanto a repertorio y
ejecución (bastoncillos para los oídos, como diría un colega) pero quizá
un tanto mermado por el asfixiante calor de la sala, esperemos que lo remedien
en breve. Un par de horas más tarde nos los encontrábamos de bares, pero el
tiempo de plática había pasado hacía ya rato. Ah, que no se me pase:
gracias a estos bastardos, Turbonegro, Nashville Pussy, Gluecifer o
Hellacopters, sin ellos la vida sería mucho más aburrida.
Rockin’
To The Core!
YES
“Full circle tour 2003”
Martes 22 de julio de 2003,
Patio del C.C. Conde Duque (Madrid)
Escenario
suficientemente grande y bien iluminado (sin escatimar, todo lo contrario), a
la derecha el búnker de 7 teclados de un Rick Wakeman igual de albino e igual
de habilidoso que siempre. A su lado Chris Squire con su forma poco ortodoxa
pero 100% efectiva de tocar el bajo, haciendo dobles voces para echarle un
cable a un Jon Anderson con el mismo timbre de siempre pero mucho menos
sobrado que hace unos años. En la parte posterior Alan White con su batería
plateada y en la parte izquierda Steve Howe, quien lució 8 guitarras
distintas (dos acústicas, una semiacústica, una slide horizontal y 4 eléctricas),
además de un laúd y una mandolina.

Enfrente
del escenario un auditorio selecto y entendido, 40-45 años de media, gente
tranquila, educada y pacífica. Poco que ver con otros momentos de la historia
conciertil del que suscribe, ni más ni menos adecuado, solo agradablemente
distinto. Unas gradas abarrotadas y una pequeña zona de pie en la que tuvimos
que acoplarnos los que no pillamos entradas de asiento, pero que a cambio
permitió ver a los músicos a 3 metros de distancia y pillar hasta el último
de los detalles de lo que sucedía sobre el escenario.
El
repertorio bien, gracias. Se centró en el LP “Fragile” (1972) del que
tocaron al menos (no me llevé libreta para apuntar, vds. perdonen)
“We
have heaven”, “South
side of the sky”, “Heart
of the sunrise”, “Long
distance runaround” y por supuesto
“Roundabout”
que fue con la que cerraron la actuación. Durante el resto de las dos horas y
media de concierto fueron saltando del
“Don’t
kit the whale” (de mi favorito “Tormato” – 1978) al
“Awaken” (final de la primera parte), intercalando solos
de Steve Howe con acústica, y de Rick Wakeman por ahí nadando entre sus
montañas de teclados, o acompañando a Anderson en una canción dedicada a su
esposa (por allí sentada en el escenario) por cumplir “taytantos” ese día
(no sé si de edad o de relación). Mención especial al dueto Alan White /
Chris Squire, con reprises de varios temas tocados a pelo bajo-batería, de
saltarse las lágrimas. Y otro dúo Anderson / Wakeman echándose un
“Show me” impresionante. Para el final, aparte de la ya
mencionada “Roundabout”, la inevitable -afortunadamente-
“I’ve seen all good people” algo ralentizada pero
igualmente emocionante.
A
las 0:00 h., con el público pidiendo más, pero cumpliendo con puntualidad
británica (faltaría más), se encendieron las luces del sitio aquél.
Supongo que entre los cinco músicos juntarían bastantes nietos, a los que
supongo (en evidente equilibrio generacional) también gustarán los muchos
grupos sinfónico-progresivos que actualmente inundan las estanterías de los
prog-rockers, pero madre no hay más que una y a ti te encontré en un foro de
internet.
Salud.
POISON IDEA + ZINC
Domingo 13 de julio de 2003, sala Gruta ´77 (Madrid)
¿Que los Manowar son los “Kings of Metal”?... pues los de Portland, y como titularon su segundo larga duración de 1986, son los reyes del Punk, ¡ale!. El grupo liderado por el vocalista Jerry A. regresaba a Europa tras haberse vuelto a reunir a principios del siglo XXI después de su separación en 1993. Del pasado, los únicos bastiones que quedan son el vocalista y el guitarrista Tom Roberts “Pig Champion”, pero a la gira por el viejo continente (Junio y Julio), por motivos de salud, el demacrado seis cuerdas no vino. Al grandote cantante lo acompañaban cuatro jóvenes músicos de los cuales desconozco sus nombres y de las bandas de donde proceden. Resulta raro no encontrar mucha información de este grupo legendario del Hardcore/Punk por la red.

En la capital del país hacían dos fechas. La que tuve oportunidad de ver fue la primera, ¿qué mejor que ir a ver a Jerry A. y compañía un aburrido domingo?. Siendo la siguiente a los dos días con distinto grupo para abrir, Ketchoop.
Descubrí a los americanos tarde, ya en los últimos años antes de separarse, todo gracias a mi paisano Juan Uribe (en aquella época se podría decir que era el mánager de los granadinos Canker) y a la revista Metali K.O. Y aunque no tengo muchos música de ellos (sólo unos cuantos discos grabados en cassettes), me impactaron bastante en aquel tiempo y nunca me pude imaginar que algún día llegaría a ver a pocos metros al orondo Jerry A.
Llegué a la sala carabanchelera mucho antes de lo previsto. Al no saber donde se ubicaba salí de casa con tiempo para encontrarla y di con ella al momento. Y nada más entrar al recinto me encuentro con el gordote vocalista hablando con una chica (luego supe que era la cantante del grupo que abría). Quizás en otros tiempos hubiese intercambiado algunas palabras con el cantante, pero con el paso del tiempo uno ve a los músicos como lo que son, gente como tú y como yo que lo único que les diferencia es que tocan música y visitan bastantes países y poco más.
Así
que después de una tediosa y aburrida espera subían al diminuto escenario
(23:09 h.) ZINC, el quinteto madrileño compuesto por Dulce a la voz, Víctor
al bajo y a los coros, Goyo a la guitarra, a la otra Ken y Dani a la batería.
Sólo supe del grupo cuando compré la entrada y enterarme que esa noche
acompañaban a los americanos. Lo que escuché me gustó, Hardcore y Punk,
veloz, cañero, a veces melódico, con una vocalista muy activa (a pesar del
reducido escenario) acompañada por buenos músicos. Poco tiempo para respirar
entre tema y tema, enlazados la mayoría uno tras otro. Tienen editados dos
discos, el primero titulado igual que el grupo y que data de 1998 y el último
“Old mundo Punk!” (2002) y del cual tocaron, entre otras que no os puedo
decir, el tema-título “Old mundo Punk!”, “Cálculos, cifras y
estadísticas” (con una parte de ritmo jazz), “Plástica”,
una versión que anunció la vocalista y que no me sonaba, “Habitación
101”, “Palabras”, puro Punk con la versión que grabaron para
el disco de “Chicos de la calle” (Toreros After Olé) y después de
esta cerraban con “Amistad” (con desmelenamiento de Dulce), y la
versión de “Este Madrid” (Leño) con la parte cantada acelerada.
Lo dicho, me agradaron bastante en los cincuenta minutos escasos que
estuvieron dando cera.
Cuando
faltaba poco para que el reloj marcase las 00:35 h. arriba estaban el mítico
cantante y sus acompañantes. Y después de un “¡Muchas gracias!”,
ante los gritos de los que nos congregamos allí, el primer directo, “Plastic
bomb”, mi tema favorito de ellos, aunque hubiese preferido que lo
hubiesen hecho más adelante. Pero no se anduvieron con pamplinas, salían a
matar (aunque al final no me dieron esa sensación). Volvía el ancho frontman
a agradecernos en castellano y el bajo sonando “marranamente” daba inicio
a “The temple”.
Estaba claro que iba a sonar un clásico tras otro de esta banda y de la historia del Hardcore/Punk. No sé si la actitud de pasividad es norma habitual en el líder del conjunto, pero eso me comunicó el campechano Jerry A. Con una risotada comenzó “Laughing boy”, empalmada a “Just to get away”, haciendo el cantante como si sus dedos fueran una pistola e introduciéndolos en su boca. La mole no paraba de beber botellines de cerveza intentando brindar en castellano, pero no se acordaba de la palabra adecuada, llegando a hacerlo en alemán (prost!) y ya la gente le corrigió con ¡salud!.
Continuaron
con “Death wish kids”, una vez más con problemas con el pie de
micro, no funcionaba bien la llave entre las dos barras, haciendo que se
bajase una y otra vez la barra que portaba el micro cuando lo quería poner
Jerry. “Cop an attittude” sonó como una apisonadora. Haciendo tras
este el guitarrista principal (situado a la derecha según mirábamos) el
inicio del “Highway to Hell”. Había cachondeo entre los músicos y también
con el público, dando a veces sensación de estar en un ensayo del grupo.
“Punish me”, activó con energía a los de las primeras filas, dándole cerveza Jerry al bajo mientras tocaba y ocupando (como otras veces) el centro del pequeñajo escenario el guitarrista en el momento del solo. El guitarrista de la izquierda comenzaba el muy Punk “Made to be broken”, con la gente flipando.
Con “Crippled angel” el frontman hacía la paloma con las manos y la barra del micrófono seguía dando por saco, ¡puuuuufffff!. Unían a “Typical”, con batería aplastante.
Jerry
decía que le gustaba la cerveza mucho, no hacía falta que lo dijese, los
botellines parecían prolongaciones de su mano. “Taken by surprise”
lo iniciaba el guitarrista pelón (el de la izquierda), cantando uno del público
un trozo de la canción. Chocando manos Jerry al final. Enlazaban a “A.A.”,
haciendo que la gente se desmadrara con pogo.
Resultaba vergonzoso que la jodienda del pie de micro siguiese y ningún encargado de la sala solucionase el problema, no sé como el vocalista aguantó tanto y no mando la barra a tomar por saco. Continuaron con “Hangover heart attack”, “Feel the darkness”, con esa manera de cantar que a veces recuerda al mismísimo Elvis.
Comentaba que iban a hacer algo “slow, no Punk-Rock”, juas, ¡toma!, “Getting the fear”. Jerry comenzaba cantando en “Alan´s on fire” (con ese regustillo rockabilly), para durante un momento situarse en la pared izquierda con su botellín y dejar el centro al bajista y a los seis cuerdas. Intercambio de birras con el público, llegando a oler la que le habían pasado, jajaja, menudo cachondo. Final del tema bestial.
A
las 1:25 el primero que abandona es el cantante y después los demás músicos.
La gente no pidió que volviesen con mucha energía, a decir verdad. A pesar
de no estar previsto en el set list al rato salían como desganados
intercambiando sus instrumentos el bajista y el guitarrista de la izquierda y
sentándose a la batería Jerry. ¡Por fin alguien de la sala cambiaba el pie
del micrófono, joder!. Y con el bajista (ahora guitarra) cantando hacían la
versión de “Motörhead”, sin saberse la letra y con Jerry metiendo
la pata al comienzo. Tras la olvidable versión volvían a ocupar sus puestos,
volviendo el baterista con una camiseta de Zinc. Jerry preguntaba por si queríamos
oir Heavy Metal, Death Metal...realizando “Feed from hatred” (con
voz gutural en el estribillo y cambio a lo Sabbath), me sonaba el tema y creo
que es una versión, pero lo desconozco. Volvía
a preguntar si queríamos oír Country, Reggae...hablaban entre ellos para ver
el tema que hacían, dando la impresión que estaban improvisando. Acabaron
con dos temas que no supe reconocer.
Sólo llegaron a tocar una hora y veinte minutos que me supo a poco y más con el precio de la entrada (oí días antes en una emisora libre que en otros sitios de Europa la entrada había sido más barata). Fue muy bueno escuchar en vivo temas legendarios y la voz de Jerry A., pero a pesar de que los músicos que llevan son competentes, cumplieron sin más y lo que pudo ser un concierto para no olvidar se quedó para mi en decir que vi a Jerry A. y su banda, nada más.
Texto y fotos: Starbreaker