Paco Mora. ARTISTADAS

Artistadas

 

Hace poco los diarios traían la noticia de ese artistazo danés al que su última obra le ha costado seis días de calabozo. La obra en cuestión consistió en bajarse la bragueta y mear pictóricamente un muro en plena vía pública. El tipo, al parecer, es bastante conocido por sus profundas incursiones en el noble oficio de la escatología artística. El arte de vanguardia es largo y sus enseñanzas se ramifican hasta nuestros días. Qué lejos los tiempos del esforzado maestro Duchamp, que abrió caminos nuevos con sus "boutades" sin par, o de Piero Manzoni que, por denunciar el mercadeo en el mundo del arte, vendió a precio de oro 90 latas de su "merda d'artista" conservada al natural. La falacia de creer que cualquier cosa hecha con intención artística es arte tiene estas cosas, uno puede confundir un pene con un pincel y un trasero con un fuelle.
Contaba mi bisabuelo de un tal Marceliano Osma, un alma de cántaro de su pueblo que se autodenominaba "artista singular". Su gracia consistía en defecar en los porches de sus convecinos (a modo de "performance" , supongo), lo que le valió el alias de Tontolculo. Su carrera artística quedó truncada el día que apareció en la casa consistorial, sobre la poltrona del primer edil, una soberbia mierda. Fue ingresado en un manicomio y nunca más se supo de él. Y es que Marceliano se adelantó a su tiempo. Si hubiera nacido unos años después, hoy se le veneraría como lo que fue, un precursor, un gran prevanguardista, y sus artistadas excrementicias, debidamente envasadas al vacío, serían admiradas en los santuarios más chic del arte moderno. Palabra.

 

El Día de Cuenca
15 de marzo de 2006.