Paco Mora. LA MALA EDUCACIÓN

La mala educación

 

Hasta ahora se hablaba de casos puntuales más o menos anecdóticos, pero últimamente los medios se hacen eco, cada vez con mayor asiduidad, de lo que empieza a ser un problema muy grave. Me refiero al lamentable asunto del maltrato, cuando no de la agresión directa, sufrido por los profesores de mano de sus alumnos. Ignoro el alcance real del problema (aunque intuyo su evolución y consecuencias) pero percibo que en nuestros institutos algo muy importante se está deteriorando, quizá de forma irreversible. Es evidente que las nociones de orden y disciplina, o simplemente de convivencia ordenada, desaparecen a ojos vistas de nuestras aulas y al esforzado enseñante le cuesta Dios y ayuda ejercer su magisterio, entre otras cosas porque debe pasarse la mayor parte del tiempo luchando a brazo partido contra los elementos: léanse leyes de la bulla, del desinterés, del desdén, del estate quieto, etcétera. La consecuencia inmediata es el desánimo y la tensión constante a la que se ven sometidos los profesores y esos otros alumnos que acuden al aula a algo más que a calentar el pupitre o a montar gresca y, a la postre, son los verdaderos paganinis de un sistema que sacrifica a sus docentes y a sus buenos estudiantes en aras de no sé qué concepto de integración del truchimán que ni quiere ni deja, ni querrá ni dejará jamás. Urgen los remedios, porque una sociedad hastiada que desdeña a sus maestros está irremediablemente condenada al fracaso. Y hacia dónde caminaremos entonces, sin un futuro que nos ladre.

 

El Día de Cuenca
24 de mayo de 2006.