Paco Mora. MOROS Y CRISTIANOS

Moros y Cristianos

 

Lo hemos escrito muchas veces, pero se conoce que hay cosas que no nos entran en la mollera ni con calzador. Y no quiero decir que muchos se calcen por la cabeza, aunque también. A lo que iba, lo de la corrección política nos está volviendo idiotas; y ante el entontecimiento general respondemos con el jijí jajá propio del mansurrón (bien cebado, claro está). Corrección política es decirle “fresquera artesanal” a un botijo, mayormente porque el botijo no se ofenda si le llamamos botijo, o llevar una fiesta de Moros y Cristianos a la quinta avenida de Nueva York y que solo desfilen los Cristianos. En fin.
El caso es que hace unos días el más influyente imán español se descolgaba con unas declaraciones de lo más chuscas: exigía la supresión de las fiestas de Moros y Cristianos que se celebran en muchos lugares de nuestra geografía, por la imagen que se da, según él, del pueblo musulmán. Pues mire usted, pásese por Valera de Abajo o por mi terruño natal, Valverde de Júcar, y observe. Pregunte entre las filas moras (las mías, por supuesto, hago honor a mi apellido) si se sienten despreciadas u orgullosas de su tradición. Échese unos vinos, escuche los “Dichos” y el estruendo de los trabucos. Vea al Niño (Jesús) con el gorro moro y explíqueme qué hace el primer cristiano tocado de árabe. Y después, hablamos. Claro que al final siempre ganan los mismos, qué lata, podrían ganar un año unos y al siguiente los otros -¿cabría mayor corrección?- y todos tan contentos. Pero es que la Historia, oiga, a veces tiene cosas de perra gorda.

 

El Día de Cuenca
11 de octubre de 2006.