Paco Mora. PARADOJAS

Paradojas

 

Dice el periódico que es un hecho, que los hijos de nuestros hijos vivirán 120 años y que además, para entonces, el azote de algunas enfermedades que hoy nos llevan en picado a la tumba serán una rémora del pasado, o sea, lo que para nosotros representa aquel temible cólico miserere que causaba estragos entre nuestros abuelos. Lo que no cuenta el periódico es cómo se recomponen los huesos a los 120 años de edad, cómo se manejarán los oxidados circuitos de la cabeza, dónde irá un corazón reducido a ceniza. Al pasar página, sin embargo, el periódico se ceba en el problema de los antibióticos que en un futuro no lejano serán causa y efecto de una pandemia de dimensiones apocalípticas: el uso y abuso que hacemos hoy de la dichosa botica dejará deshecho nuestro sistema inmunológico, de modo una lágrima infectada o un constipado común nos mandarán a criar malvas mañana. Unas páginas más allá, los papeles alertan sobre el polvorín nuclear en que estamos convirtiendo la tierra, un campo minado que puede estallarnos en las posaderas a poco que nos sentemos en la silla equivocada. Y más adelante, un dossier sobre el cambio climático nos advierte que, de seguir envenenando el planeta, estamos abocados sin remedio al desastre. Total, que a nuestros hijos y a los hijos de sus hijos se les presenta un panorama cicatero. Y encima les pillará centenarios, cuando no puedan ni ir al váter sin ayuda. ¿No nos estará saliendo el tiro por la culata y en vez de alargar la vida prolongaremos los años de dolor?

 

El Día de Cuenca
08 de noviembre de 2006.