Paco Mora. EL PRINT MÁS TRENDY

El print más trendy

 

Para quien hace de la palabra escrita materia nutricia de su devenir diario es duro asumir que, por momentos, su propia lengua se le vuelve ajena. Ante la proliferación de jergas que invaden nuestro idioma –y no solo me refiero al de la calle, sino también al de la prensa escrita y al escuchado en radio y televisión- uno a veces se siente como un chino mandarín en Groenlandia. Obviando las jergas ya clásicas, por ejemplo la de jueces y abogados, la de los futboleros o la muy colorista y aparente del mundillo de la tauromaquia, en ocasiones incomprensibles para el común de los mortales, es evidente que en muy poco tiempo nos han invadido otras de nuevo cuño, relacionadas casi siempre con las últimas tecnologías y con los sistemas de comunicación de masas. El lenguaje de los ordenadores, de Internet y no digamos ya el de los teléfonos móviles –ese aparatejo adosado a la oreja del humano como un apéndice de su cuerpo que un día nos hará más tontos y nos dejará más solos- se han convertido en un galimatías impronunciable que está poniendo perdido el idioma de cagaditas. Lo último que uno ha descubierto al respecto lo encontró el otro día en una página de este diario sobre moda masculina, una crónica bien redactada pero de la que no entendí ni papa. Allí se hablaba, entre otras cosas, de “deconstruir el chaleco”, de “arriesgados prints florales”, de “el sport casual” o de “la propuesta más trendy”. Demasiado para un hombre del siglo pasado que aún se afeita frente a los espejos de Cervantes y de García Márquez.

 

El Día de Cuenca
22 de noviembre de 2006.