Paco Mora. NIÑOS POBRES

Niños pobres

 

Cuando hablamos de pobreza, esa lacra vergonzosa que cumple a rajatabla sus leyes infames (para que unos pocos mantengamos lustrosas nuestras lorzas muchos otros han de quedarse en los huesos), solemos pensar en África, en Asia, en la América más depauperada. Pero se nos suele escapar, curiosamente, lo más cercano, quizá porque nos cuesta admitir que en la puerta de al lado siempre pintan bastos. Un reciente estudio ofrece unas cifras demoledoras: en España, uno de cada cuatro niños vive en la pobreza y lo que es peor, nuestra tasa de pobreza infantil es la más alta de Europa y la más persistente en el tiempo. De esos casi dos millones de menores que, eufemísticamente hablando, viven por debajo del umbral de la pobreza, entre un tres y un cuatro por ciento son –sigamos con los eufemismos sonrojantes- pobres severos, o sea, lo que toda la vida de Dios ha sido un pobre de pedir. Resulta difícil digerir que nuestro país, con un crecimiento económico superior al de la Unión Europea y a punto de entrar en el G-8, tenga más de ocho millones de pobres y sin embargo un nivel de prestaciones sociales destinadas a las familias paupérrimo. De otro lado, la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales afirma que en España más de seis mil niños son víctimas de maltrato. En fin, son cifras que invitan, como poco, a una reflexión. Sobre todo en estas fechas. Claro que el Niño de Belén nació pobre entre los pobres en una triste cuadra. Y dos mil años después –celebrándolo a rompetripa- aún seguimos en estas, Lucía, mi niña. (Felicidades).

 

El Día de Cuenca
13 de diciembre de 2006.