Paco Mora. EL DINERO NO SE COME

El dinero no se come

 

Todos los que gozamos del privilegio de contar con una voz libre en los medios de comunicación deberíamos dejarnos de naderías y ocuparnos poco menos que en exclusiva de lo que importa. Nos va mucho en ello. Hablo, claro, del contundente e inequívoco informe que la comunidad científica acaba de emitir el pasado fin de semana sobre el cambio climático y que, resumiendo, viene a decir que nos vamos al garete y, lo que es aún peor, a todo trapo y sin remedios claros a la vista. El único pero al informe que se me ocurre es ese punto en el que se afirma que el responsable de este desaguisado planetario es el hombre, así, en abstracto y sin matices. Me cuesta mucho admitir que esa legión de famélicos africanos, por ejemplo, a los que dejamos morir de hambre a diario, tengan algo que ver con la emisión de gases de efecto invernadero. Quizá habría que cambiar “el hombre” por “algunos hombres”, entre los que, mal que nos pese, nos encontramos. La cuestión es que esto no tiene arreglo, porque no estamos dispuestos a renunciar ni a una pizca de nuestra vida muelle. Empresas de Estados Unidos, país hipercontaminante, con un cinismo que raya lo patológico, ofrecen millonadas a investigadores que demuestren “científicamente” que lo del cambio climático es una filfa. Ante eso, a uno solo se le ocurre escribir una vez más su humilde verdad: “cuando hayamos talado el último árbol, asesinado al último animal y envenenado el último río y el último buche de aire, comprenderemos que el dinero no se come”.

 

El Día de Cuenca
07 de febrero de 2007.