Paco Mora. PROMISCUIDADES Y NINFOMANÍAS

Promiscuidades y ninfomanías

 

Hace unos días, gracias a un texto de Rafael Reig, tuvo uno noticia de la existencia de un escritor brasileño de origen japonés llamado Ryoki Inoué. Su teclado, que debe cambiar cada cinco meses porque termina echando humo del tute al que lo somete, lo ha convertido en el escritor vivo más prolífico del planeta, con mil y pico novelas publicadas bajo 39 seudónimos diferentes, lo cual no deja de ser una gracieta de este titán del renglón torcido, pues llamarse Ryoki Inoué en Brasil suena en sí mismo a seudónimo. Su frenético ritmo de producción -ya quisiera mi churrero alcanzar semejantes cotas en la elaboración de sus porras- le lleva a dar a la imprenta una media de seis obras al mes, de manera que él solo copa el 95% de los libros de bolsillo que se editan en Brasil. El corrosivo humor de Rafael Reig le hace comparar el caso de Inoué con el de nuestro César Vidal, pero no hay color. El Sr. Vidal apenas ha publicado 130 libros y su récord no pasa de 27 tochos en dos años. Lo de los escritores sprinter o carretilla viene de antiguo y lo que uno no entiende es cómo un simple cerebro humano es capaz no ya de escribir sino de idear siquiera tantos libros, con lo que cuesta hilvanar una sola página decente. La única explicación que se me ocurre es que se trata de una patología y más que de prolíficos deberíamos hablar de escritores promiscuos, de ninfomanía literaria. De ahí tantos libros que cogemos con pinzas y se nos caen de las manos, aquejados de purgaciones o gonorreicos perdidos. Con lo que se pega eso.

 

El Día de Cuenca
21 de marzo de 2007.