Paco Mora. LOS YANG

Los Yang

 

Algunas fotografías se convierten en iconos que, mal que bien, simbolizan el teatro de marionetas que es el mundo, con sus muchos escenarios cambiantes y sus pobres títeres bailando al son que nos tocan. Esta quizá perdurará como la imagen de un mundo que agoniza frente a otro que emerge de las cenizas (un David vencido de antemano frente al todopoderoso Goliat). La instantánea, tomada en la ciudad de Chongqing (oeste de China) muestra una casa malherida de dos pisos aislada sobre un gran mojón de tierra, en medio de un inmenso solar excavado. La vivienda, en cuya planta baja se ubicaba el negocio familiar (un modesto restaurante) es propiedad del matrimonio Yang, y la prensa china la llama “dingzihu” (la casa clavo) en clara referencia a los que, como ellos, se aferran como clavos a sus causas e intentan hacer frente a las políticas oficiales. Ahora que el Parlamento chino ha aprobado una ley de propiedad privada, la lucha de los Yang resistiéndose como jabatos a la expropiación para dejar vía libre a un mastodóntico proyecto inmobiliario nos parece admirable, y ello a pesar del aserto de Rousseau: La humanidad debe gran parte de sus desastres al primero que cercó un terreno y dijo: “Esto es mío”. En cualquier caso, sobre ese promontorio de tierra violentada la casa de los Yang se tambalea y más pronto que tarde será demolida. El ladronicio inmobiliario no es privativo de Marbella, pongamos. Sus largos tentáculos no discriminan por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o situación geográfica. Faltaría..

 

El Día de Cuenca
11 de abril de 2007.