Paco Mora. FICCIÓN Y REALIDAD

Ficción y realidad

 

Días atrás un colaborador de este periódico comentaba el caso de esa mina serbia donde han encontrado un nuevo mineral, y se congratulaba porque sus descubridores, dado el parecido que tiene con aquel que debilitaba los poderes de Superman, lo hayan bautizado como kriptonita, de manera que el mineral ficticio ha cobrado carta de naturaleza real. Desde luego no es el primer caso de invasión de la realidad por algo propio de los entes de ficción. Un ejemplo arquetípico del cine lo encontramos en la rebeca, esa chaquetilla de punto que debe su nombre a la protagonista de la película de Hitchcock. Como el lector sabe, la Rebeca hitchcockiana vestía esa prenda a todas horas. En literatura, los casos desbordan los estrechos márgenes de esta columna. A Pantagruel, el personaje ideado por François Rabelais, le debemos ciertos banquetes que no dudamos en tildar de pantagruélicos. Dante y Kafka, creadores de criaturas, ambientes y escenas horrendas o inquietantes, son los responsables de que ante una catástrofe o ante determinada situación angustiosa y absurda hablemos de que aquello es dantesco o esto otro kafkiano. Por no mentar a nuestro Quijote y la gama de vocablos que nos ha legado: quijotada, quijotil, quijotesco, etc., que hoy son de uso común. Y es que la ficción, como el sueño, es consustancial a esta abstracción que llamamos realidad. Pero, ¿y si fuese al revés? ¿Y si nosotros no fuéramos sino personajes de alguien que nos idea o nos sueña desde otra realidad? Pues eso.

 

El Día de Cuenca
02 de mayo de 2007.