Paco Mora. EL MOTE

El mote

 

Estos días la tele se ocupaba de esa cuadrilla de maleantes que actúa por la costa alicantina. Perpetran sus robos en establecimientos modestos, así que los botines conseguidos son de poca monta. La noticia, dicha así, no merecería no ya un minuto de un telediario, sino acaso ni un suelto de periódico. Lo que singulariza a esa tropa es el modus operandi. Para reventar los escaparates de las tiendas que asaltan utilizan, invariablemente, la tapa de una alcantarilla, así que de inmediato han despertado el interés de los medios, que los ha bautizado como "la banda de la alcantarilla". Y ahí está toda la miga: método y mote, o sea, método "especial" que te otorgue un mote "molón". Los medios de comunicación (la tele, sobre todo) venden audiencia, y para conseguirla hay que llamar la atención y para llamar la atención hay que titular, a ser posible motejar, llamativamente. Y el personal, que ansía sobre todas las cosas sus tres minutos de gloria, lo sabe. Estoy convencido de que estos cacos operan así por eso: para entrar en el circo mediático del famoseo. Sin mote, el asesino del naipe y demás recua de indeseables serían simples criminales anónimos; sin alias, la muchacha de los seis polvos consecutivos y demás fauna del colorín rosa, unos tristes pendones callejeros o unos haraganes de garito en los que no se fijaría nadie. Lo malo es que cada minuto que este zoo ocupa (y son horas) en televisión, es tiempo restado a lo que importa. Claro que lo que importa no vende nada. Ni hay mote que le valga.

 

El Día de Cuenca
09 de mayo de 2007.