Paco Mora. CUENTOS DE VERANO (I). LOS PELIGROS DE LA ESCRITURA.

Cuentos de verano (I)
[Los peligros de la escritura]

 

El ínclito analista político redacta en el portátil su diaria columna para el periódico. Desde hace unos años es el articulista más leído (y también más temido) del país, por sus afilados comentarios, sus metáforas deslumbrantes, sus imágenes rompedoras, sus epítetos crudos y certeros. Su secreto radica en el marcado tono literario de sus artículos, lo cual tiene miga escribiendo de política. Cuando una mosca asoma por el ángulo superior derecho de la pantalla del ordenador, el columnista no le presta atención, sigue embebido en su caudaloso río de palabras. Solo tras iniciar un vuelo corto, zumbón, festoneado de fintas y cabriolas, el hombre alarga el brazo e intenta espantarla. No puede creer lo que ve. La mosca está dentro de la pantalla. Se restriega los ojos. Al volver a fijar la vista observa cómo el insecto desaparece por donde vino. Figuraciones, piensa, puro efecto del cansancio. Aún no se ha dado cuenta de que la mosca, antes de irse, ha dejado dos cagaditas sobre las comillas entre las que ha encorsetado la palabra crispación cuando observa que una rata (¿de dónde ha salido?) se pasea por su columna y comienza a roer la última frase escrita: "…perverso político, turbio marinero de agua dulce". Poco después, el columnista da un brutal respingo. Sabe que es demasiado tarde. Por rápido que su dedo alcanzase la tecla de "escape" jamás esquivaría el letal zarpazo de ese monstruoso animal que, de repente, ha ocupado la pantalla de su ordenador y lo mira desafiante.

 

El Día de Cuenca
04 de julio de 2007.