Paco Mora. CUENTOS DE VERANO (II). EL CORAZÓN TIENE RAZONES.

Cuentos de verano (II)
[El corazón tiene razones ]

 

Salió de la clínica y respiró aliviado. Sonrió. Atrás quedaban dos años de agonía, de morirse a chorros minuto a minuto. El trasplante había funcionado. Durante la enfermedad sus amigos, por animarlo, bromeaban diciendo que lo que le pasaba es que tenía un corazón que no le cabía en el pecho, así que más le valía que el nuevo fuera más pequeño. En unas semanas su vida volvió a ser la de antes. Su flamante órgano recién estrenado le venía que ni pintado y, según los médicos, le aguantaría cien años. Poco tiempo después escuchó por primera vez la voz interior que le decía: "El corazón tiene razones que la propia razón desconoce". Coincidió con el desagradable altercado que casi le lleva a las manos con un compañero de trabajo. Unos días más tarde su "natural pacífico" se hizo trizas cuando una noche se enredó, sin que le diesen vela en ese entierro, en una brutal pelea callejera entre bandas rivales. Al cabo de unos meses había perdido a sus amigos -no podían entender su transformación- y en la oficina su extrema agresividad lo recluyó en el más absoluto aislamiento. Para entonces la voz interior que le hablaba de las razones del corazón lo atormentaba sin descanso. De modo que cuando en la consulta de su cirujano -al que suplicaba entre lágrimas que le quitase ese monstruo que llevaba en el pecho- se descubrió amartillando una pistola supo, casi con gratitud, que nadie iba a detener la bala que haría saltar su corazón prestado por los aires.

 

El Día de Cuenca
11 de julio de 2007.