Paco Mora. CUENTOS DE VERANO (V). UNA HISTORIA CRUEL.

Cuentos de verano (V)
[Una historia cruel ]

 

Mira que se lo he repetido veces: madre, no hurgues en el dolor porque solo traerá más dolor. Pero ella, tan terne. Y yo lo comprendo, que conste. Tres años de ausencia, de incógnitas, descomponen a cualquiera. Mi padre desapareció una tarde de mayo. Nueve días después un hombre se entregaba en comisaría confesándose autor de su asesinato. No conocíamos a ese hombre y él siempre se negó a desvelar el móvil de su crimen y el lugar donde había puesto el cadáver, pero su relato resultó tan convincente y las pruebas tan reveladoras que lo condenaron a más de veinte años de prisión. Ante la policía se presentó con, entre otras cosas, la camisa que mi padre llevaba puesta el día de su desaparición. La camisa parecía un colador y estaba regada con la sangre de mi padre. Desde entonces la vida de mi madre ha sido un continuo deambular entre el desasosiego, la duda y la histeria. Quería saber. Saber. Pero si la policía no pudo, qué podía ella. Durante tres largos años, sin desfallecer jamás, ha estado enviando a la cárcel una carta diaria para el asesino de mi padre. Nunca ha obtenido respuesta. Yo ya no pretendo más -me decía- que saber el sitio donde puedo llevar unas flores. Ayer todo cambió. El juzgado dio aviso de que el asesino había cantado, pero también de que la verdad iba a dolernos, como yo intuí. El cuerpo de mi padre estaba enterrado con el de una mujer. Murieron abrazados. ¿De qué nos ha servido saber, madre? ¿Llevaremos ahora dos ramos de flores a su tumba?

 

El Día de Cuenca
01 de agosto de 2007.