Paco Mora. DE CURSO LEGAL

De curso legal

 

Un reciente estudio afirma que el 94 % de los billetes que circulan por España contiene restos de cocaína. Sí, ha leído bien, el 94 %. O sea, todos los que pasan por sus manos y nutren su cartera. Quiere decirse que los cocainómanos patrios son unos clásicos: para esnifar la ración de mierda se sigue utilizando, como está mandado, un billetito enrollado a modo de canutillo o cilindrín. Lo que no sabemos es si la contaminación afecta por igual a los billetes de 5, 10, 20, 50, 100 y 500, cuestión nada baladí, ya que nos daría el perfil, en cuanto a poder adquisitivo, del drogata medio español. De dar crédito al estudio, aquí se mete hasta el que asó la manteca, lo cual –humoradas aparte- es un serio problema que habría de afrontarse ya. De otro lado, nuestras autoridades deberían aprobar cuanto antes una enérgica ley contra los billetes, tal que la del tabaco o así. ¿Se imaginan esos papeles con esquela?: “Las autoridades sanitarias le advierten de que estos 10 euros pueden ser perjudiciales para su salud”. Porque quién te dice a ti que tan adictivos restos no terminan enganchándote. Claro que yo sería más radical, suprimiría el billete y solo acuñaría dura moneda metálica, contante y sonante. Nos pesaría más el bolsillo pero, a cambio, nos haríamos la ilusión de tener más repleta la bolsa. Y es que, tal y como están las cosas, parafraseando a mi madre que decía que el dinero es carrera del infierno, yo apostillaría que el billete es carrera, rápida y en derechura, al Camposanto.

 

El Día de Cuenca
26 de septiembre de 2007.