Paco Mora. UN LECTOR IMPENITENTE

Un lector impenitente

 

Es un lector empedernido. A su escrutinio no escapa un solo título, por más que editores, impresores y libreros se confabulen en su contra publicando a todo trapo cuanto manuscrito cae en sus manos. Y se cuentan por miles. Por cientos de miles en temporada alta. Pero a él no le importa. Es más, agradece -con una mezcla de veneración y entusiasmo- esos expositores atestados de libros con tapas en colorines de caligrafía satén. Anoche, sin ir más lejos, leyó de una tacada las 238 páginas de "La vida fashion", de Chuchi Escolano, un divertidísimo recorrido por los saraos y fiestorros más sonados de la costa este. Previamente devoró el volumen "Cuento al cuento", de Fefé Linuesa, la indiscutible estrella del reality show 'Corazones en almíbar', y aún antes se había zampado, con gran delectación, las glamourosas páginas de "A grito pelado", un tomito fascinante de Chusa del Pino, reinona y alma máter del mejor programa nocturno de televisión: 'Almíbar de corazones'. En su mesilla de noche esperan turno los últimos títulos de Marita Ontañón, Borja Luis de la Cosa y Petunia Yllán, un suculento menú de sopas de letras que, a buen seguro, pondrá sus meninges a cien. El libro de Marita, por ejemplo, "Penes con guarnición", ya se ha colocado en el número uno del ranking entre los más vendidos; en solo dos días ha despachado 518.000 ejemplares, es decir, un promedio de tres libros por segundo.
Lo que no entiende nuestro lector es cómo los lectores antiguos, o sea, los del siglo XX y anteriores, lograron sobrevivir a sus lecturas. Cómo era posible tragarse los tochos de Cervantes, los mamotretos de García Márquez y los ladrillos de Muñoz Molina, pongamos, sin que se amuermaran sus neuronas con tanta prosa tostonera. Y no digamos ya con los poemarios aguachinados de los poetas, esos seres lunáticos y vanidosos por fortuna extintos hoy día. Menos mal que los editores rectificaron a tiempo y les quitaron la voz y la palabra a los literatos. Desde que tacharon de sus nóminas a los escritores la profesión ha ganado muchos enteros. Y el mundo es mejor. Sin comparación.

 

El Día de Cuenca
03 de septiembre de 2003.