Paco Mora. ESPAÑA VA SOBRÁ

España va sobrá

 

Sé poco de matemáticas. De economía, nada. De política lo preciso para no dejarme embaucar demasiado por las bonitas más-caras tras las que suele embozarse según convenga. Por contra, para suplir en parte mis muchas carencias, conservo intacta la capacidad de asombro, acicate suficiente para que cada mañana me despierte con el gusanillo de la curiosidad en carne viva bailoteando alrededor de las pequeñas cosas que conforman mi rutina.
Viene la parrafada a cuento de la sorprendente noticia con la que hace unos días nos desayunábamos. Según el Ministro de Hacienda, las finanzas del Estado no cerrarán ejercicio este año con déficit (o con déficit cero) sino con un superávit del 0,5 %, lo que traducido a moneda contante y sonante supone un ahorro de 3.500 millones de euros del ala. Este hecho tan singular es la primera vez que se produce en nuestro país. Y aunque uno cree que ahorrar es bueno y que más vale que sobre que no que falte, en tratándose de los dineros públicos mejor aún le parece cuidar en todo lo posible del administrado. Uno, en su ingenuidad, siempre ha entendido la política como el buen gobierno de los recursos de una determinada comunidad, es decir, como el justo reparto de los bienes que la propia comunidad genera y que, en propiedad, deben revertir sobre la misma, hasta el último céntimo, allí donde más se necesita. Así pues, si el Gobierno consigue beneficios -superávit- querrá decirse que vamos sobrados. Que la educación, la administración de justicia, la sanidad, las infraestructuras, las pensiones, etcétera, están tan bien atendidas que no pueden mejorarse, por tanto no se necesita invertir en estos servicios ni un euro más de la cuenta. Consecuencia: ahorramos.
Está muy feo que un Gobierno juegue a ser el tío Gilito, sobre todo viendo lo que a cualquier familia media le cuesta hacerse con una vivienda, a lo que sale el tomate que uno se lleva a la boca, las fatigas que han de padecer miles de jubilados para llegar a fin de mes. Pero no quiero pecar de ingenuo. Debemos creer que este ahorro vendrá de perlas para reducir el paro, contener los impuestos y no sé cuántas cosas más. Después de todo, si la carretera que une Villar de Domingo García con La Ventosa es un camino de cabras desde la noche de los tiempos bien puede aguantar así unos añitos más, que el ahorro es virtud de los esforzados. Y no pensemos mal, que lo que hoy se guarda es el pan de mañana; en el año próximo (año de elecciones, por cierto) entraremos con buen pie, con unas perrillas de más para distribuir como Dios manda.
Por cierto, hablando de las elecciones, lo de "España va bien" suena ya un poco rancio, ¿no? A quien corresponda le regalo, a modo de eslogan, el título de esta columna: "España va sobrá", mucho más acorde, no digan, con los tiempos de opulencia que corren. Arrasa, seguro.

 

El Día de Cuenca
05 de noviembre de 2003.