Paco Mora. GIRLS, GIRLS, GIRLS

Girls, girls, girls

 

Y lo de las jergas profesionales es para mear y no echar gota, me dice Sebastián, al que esta tarde noto un poco espeso. Desde que nos acodamos en la barra de nuestro bar de siempre no le ha dado reposo a la singüeso más que para empinar el codo cada poco.
A lo que íbamos, prosigue Sebastián, ¿te has fijado en la jerga de los picapleitos, por ejemplo?, tan envarada y redicha que cuando hablan parece que se han tragado un sable; ¿y la futbolera?, la risión; por no hablar de la taurina, que no digo yo que no sea colorista y pintoresca, pero excesiva también lo es un rato. Ahora, ninguna como la de las trabajadoras del sexo. ¿Lees los anuncios de contactos de los diarios? No tienen desperdicio.
No, le digo -más porque respire un rato que por otra cosa- no suelo frecuentar yo esa sección de la prensa, no acabo de entenderla.
Pues ahí voy, panoli, -Sebastián, con mucha ceremonia, se echa mano al bolsillo, saca un papel, lo desdobla y continúa-, mira, el otro día me entretuve en copiar algunos anuncios de un conocido diario de tirada nacional. La repanocha, chico. Estos mensajes guarrindongos son tan curiosos que pueden clasificarse según su tono e intención, verás. Los hay escatológicos como este: "Marilín: te ordeño con mi masaje prostático", o este:"Perras en celo: Enemas. Beso negro. Griego a pelo. Copro. Puño anal. Lluvia". Otros son condenadamente crípticos, escucha: "Pies preciosos, ¿te imaginas?, abstenerse otorrinos y podólogos", "Susi: doble vida, francés a dos bocas. También a tres y cuatro bandas". Pero no todos son así, la cosa del sexo anunciado puede tener su pizca de delicadeza, algunos son poéticos como estos: "Lolita: masaje con final feliz", "Diosa egipcia: figura de porcelana". Y luego están los anuncios cachondos y desprejuiciados: "Gorda, viciosa y pija", "Jovencita: me encantan los chupa chups", "Rubita: yo pongo el desayuno ¿y tú?", "Mientras mi amiguita te relaja yo te subo la autoestima". ¿Qué? ¿Qué me cuentas de cómo anda el percal?
No te cuento nada, Sebastián, qué te voy a contar. Que mucho trabajo te has tomado tú en estas tontunas para nada.
Pero si lo hago por ti, ceporro. Verás, en "El Día", donde te marcas tu columneja, casi no hay anuncios de éstos. Pues bien, le propones al Director que les dedique dos páginas, y si Cuenca no da para tanto mensaje verde nos los inventamos y sanseacabó. Seguro que los salidos y morbosillos de la provincia, que no serán pocos, comprarían el diario solo por solazarse en esas páginas. ¿Lo captas? Aumentan las ventas y tú ganas enteros en el periódico.
Me ha dejado estupefacto. No sé si darle a Sebastián con el "beso negro" en las narices, con el "masaje prostático" en la jeta o, ya puestos, con el "puño anal" en salva sea la parte. Aunque a saber qué diablos será todo eso.

 

El Día de Cuenca
03 de diciembre de 2003.