Paco Mora. FASCISMO Y CENIZAS

Fascismo y cenizas

 

He sostenido siempre que el verdadero demócrata no es aquel que respeta las reglas del juego democrático y es capaz de expresar con total libertad y consideración hacia el otro sus ideas; el demócrata de corazón donde mide su calidad democrática es en su capacidad para apoyar, hasta las últimas consecuencias, que el otro pueda defender con absoluta libertad sus ideas, radicalmente contrarias a las nuestras, pero eso sí, acatando las mismas reglas y sin confundir jamás democracia y tolerancia. Y no hay contradicción en ello, porque aunque el diccionario defina la palabra tolerancia como: "respeto o consideración a las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras", yo pregunto, ¿qué grado de tolerancia debemos tener con el neonazi que pasa a cuchillo a un hombre negro, o con el marido que mata a palos a su mujer, o con el pederasta, o con el terrorista que hace volar por los aires a doscientas personas con una bomba? Ninguno.
Desde hace un par de semanas los periódicos vienen informando de un cierto resurgir de las organizaciones fascistas, es decir, de grupos y personas que ejercen o justifican la violencia para acallar al otro, al diferente. No podemos tolerarlo de ningún modo, debemos aprender de las cenizas de la Historia; precisamente para que yo, querido lector, pueda seguir manteniendo su derecho de usted a mostrar su desacuerdo conmigo por todo lo dicho en esta columna, incluso a decirme con sorna: ¿por qué no te callas?

 

El Día de Cuenca
28 de noviembre de 2007.