Paco Mora. ÁBRETE, SÉSAMO

Ábrete, Sésamo

 

Estoy desolado. La estupidez del animal humano y de los usos que rigen su vida está acabando con mi sistema inmunológico. Vamos, que tengo los hematíes dando palmas y las neuronas catatónicas perdidas. El penúltimo ejemplo de tontez nos llega de los Estados Unidos. Acaban de calificar "para adultos" las películas y deuvedés de Barrio Sésamo. Comprenderán mi desolación: del último tramo de mi infancia han dinamitado varios mitos, y cómo llenar ahora el hueco que dejan, si uno no puede regresar a la infancia y desintoxicarse de todo aquello que la intoxicó sin tregua. Leo con pasmo que la calificación se fundamenta en la "evidente" homosexualidad de Epi y Blas, dado que duermen en la misma habitación (a veces, juntos), y en la insana conducta del Monstruo de las Galletas. Y eso que no han fijado su tijera en la "ambigua" relación que Epi mantiene con ese pato de goma con el que se mete (¡desnudos ambos!) en la bañera. Empieza a ser preocupante esta pertinaz ola de puritanismo, y ya no tanto por absurda cuanto por malsana y perturbada. Claro que si mis monstruos infantiles, como "el hombre del saco" o "el cuarto de las ratas", hubieran sido "para mayores", tal vez me habría ahorrado estos traumas tremebundos que hoy anegan mi existencia. Porque, ¿de qué otro modo calificar (sino de pedófilo) a un tipo que carga con un saco lleno de niños?, ¿y un cuarto infestado de ratas que, mírese como se mire, es un "cuarto oscuro"? ¡Ábrete, Sésamo!; y que sea lo que Dios quiera.

 

El Día de Cuenca
05 de diciembre de 2007.